HUMOR Y ENTRETENIMIENTO - Yo nom’as digo

“Me caí de la nube en que andaba!”

Por un tal Luis Ruiz

 

Quiiuuúboleee!,  ¿Cómo están mis tuerquitas cromaditas y mis tornilletes ojeee_ras de perro desvelado, bien?; Y cómo se les fue el 4 de Julio, el día, claro, si no qué otra cosa se les iba a ir... ¿también bien? Confío que sí, y que fuera de la cruda del día siguiente, el fin de semana lo hayan pasado a todo dar.


  Y como to’vía ando medio crudelio, pos mi peloncita no ha pensado gran cosa, así que hoy en lugar de chistorete, “les voy a pasar al costo” algunos datos que me encontré por ahí y me pareció que sería bueno que los conozcan... Ai’tan.


-- Los expertos aseguran que caminar es lo mejor y más saludable que podemos hacer... Si es así, yo me pregunto: ¿entonces por qué los carteros tienen seguro médico? y no me digan que son inmortales.
-- Las ballenas nadan el día entero (uff!, cuánto ejercicio!), solo comen plancton (mini camaroncitos), beben pura agua, respiran calmada y profundamente y no tienen estrés... ¿entonces por qué están tan gordas y grasientas las condenadas?.


-- El conejo corre y salta todo el día. Solo come frutas y verduras. Hace el amor 10 veces al día -bravo!!!-... pero en promedio vive sólo unos 12 años!
 Sin embargo...


-- La tortuga no corre, no hace ejercicio, se traga casi todo lo comible que se encuentra a su paso, se hace _iineja todo el día y casi todos los días... ¡Y vive 450 años!
  Con estos datos tan contundentes no le queda a uno mas que gritar:... ¡A la chiiin_ada con la dieta y el ejercicio!... En cuanto a hacerse _iinejo, po’s no creo que sea tan difícil!!!... je, je, je
 Y si no saben cómo, preguúnntenme!!!


 Y a propósito de conejos y tortugas (ah! cómo envido a esos animalitos -menos en lo de la comida del conejo- fíjensenn que el otro día me llamó el big boss (gran jefe) a su oficina pa’que habláramos del trabajo. Y después de unos minutos de intercambiar ideas -bueno, él las intercambió y yo las oí, las asimilé y me apreté uno, pa’no soltar mi ronco pecho-  recordé lo diferente que se perciben las cosas, dependiendo de donde estés parado, es decir de cómo ves las cosas, según donde estés.


  Esa tarde, con los ánimos hasta el suelo, salí de su oficina, jui a mi escritorio agarré mis chivas y enfilé rumbo a mi cantón. Iba a piense y piense, en eso se me atravesó una fonda chiquita que parecía un barcito (¿o sería al revés?, po’s quién sabe), la cosa es que me metí a echarme un par de alipuses (unos traguitos, pues) y a seguir rumiando mi decepción.


  No se los voy a hacer largo -el cuento-, ni les voy a contar todo lo que me dijo, porque va a parecer chisme o pior tantito, terminaré pidiéndoles que me renten un cuartito o un garage, pero lo cierto es que esa tarde me hice el propósito de escribir sobre el tema y de preguntarles a mis cuatro o cinco leitores si saben, si están conscientes o si al menos tienen idea de cómo los perciben los demás, es decir, cómo los ven, cómo los catalogan sus compañeros de trabajo, de escuela, sus amigos, sus familiares, sus clientes, sus jefes...  


 Y no me refiero al aspecto físico o de imagen, porque en ese asunto ya sabemos que las mujeres, estén flaquitas o llenitas, sean lacias o chinas, chamorronas o popotitos, etc., siempre estarán inconformes consigo mismas y ‘‘ellas se verán’’ gordas, feas, con defectos, etc., etc.. Pero también sabemos que los hombres por lo general nos sentimos más guapos de lo que en realidad estamos, digo, porque de que lo estamos no hay duda, aunque no tanto... ¿cierto?


  Pero insisto, no me refiero al aspecto personal, sino al profesional, a lo que piensan de cómo desarrollas tus labores en tu trabajo, a cómo lo haces, y realmente cuánto sabes de tu trabajo... A eso me refiero.
  He oído mucho eso de: “a mí qué me importa lo que piensen... si yo sé lo que hago”... Y pue’que tengan algo de razón, sin embargo, sí es importante cómo te ven los demás.


 Por lo general, uno se siente, uno se cree que en la fábrica, el taller, la oficina, o donde se desenvuelva es ‘‘él o la mejor”... La mejor asistente médica o dental, el mejor optometrista, la mejor costurera, el mejor mecánico, la mejor empleada de oficina, comercio o de casa, el mejor pintor o técnico electricista, etc., etc. Por lo general, uno se cree, uno se siente el rey!!!   ¿Pero, eso mismo piensan de ti tus compañeros, tus jefes, los clientes a los que atiendes?...


  A veces, quien trabaja cerca de uno, con tal de no echarse una bronca encima, que además no tendría razón de ser, o porque ya de por sí son salameros, le dicen: tú eres el mejor, tú lo sabes todo, tú puedes  resolver cualquier cosa, tú sí que eres insustituible.


 Pero tal vez no te has enterado que los clientes o pacientes “prefieren’ que tú NO los atiendas, porque tienes un carácter de la __ingada. O prefieren que OTRO mecánico repare los frenos de su carro, porque eres trocho y malhecho. O puede ser que seas supervisor, pero cuando hay algún problema, el gerente llama a otro, ‘‘NO A TI’’, porque requiere una solución rápida y sin poner tantos peros... Pero lo pior es cuando por azares del destino un día te enteras que tu jefe te cataloga como un buen empleado y nada más. Que haces más o menos bien tu trabajo, pero no pasa de ahí y que cualquier otra persona lo puede hacer... igual, mejor o peor, pero lo hará.


  Y esa percepción que tú mismo, tenías de ti, de que eres un _ingón, lo máximo, zaaass!, de madrazo se viene al suelo, es como si te despertaran de un sueño, como si te cayeras de la nube en que andabas.
 Por eso, mi cuaderno leitor te recomiendo que aunque no te interese lo que piensen de ti en el trabajo, la escuela e incluso la familia, lo averigües, porque si te enteras de casualidad, vas a sentir como que te dan un empujoncito y entonces si vas a cantar:... “me caí de la nube en que andaba, como a 20 mil metros y trala, la, la...”, porque créeme que esos madrazos, aah!, cómo duelen...

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