



| El Gran Exito... de un pobre fracasado |
|
|
|
| Yo nom’as digo |
| Lunes 28 de Febrero de 2011 16:00 |
Por un tal: Luis Ruiz Que pasooó razaaa!! ¿cómo dicen que les va, de pelos tiesos?... Ooorale!.
Pero cambiando un poquito el tema, déjenme les cuento, un buen cuento, que no es cuento. Resulta que mientras esperaba que me atendiera el doctor, empecé a platicar con otro señor que también esperaba al matasanos; y tras comentar del clima, de la gasolina, de las guerras, de las viejas y quién sabe cuántas _inejadas más, me preguntó: ¿Oiga, y que hace uste’ aquí... se nota que usté’ tiene lana? -- aaah!, eso sí, yo tengo éxito en casi todo lo que hago, aunque sigo sin dinero... y es que el éxito, pa’cada quien es cosa diferente,,, -y le empecé a echar un rollote:- Por ejemplo, hay quienes ven el éxito como fama y poder, pero también tiene éxito el que logra educar a sus hijos sin que le salgan drogadictos, o el que le pone los cuernos a su vieja, sin que se lo cachen (o al revés), y le seguí dando más ejemplos, medio en broma medio en serio... Y como el chin-che doitor no llegaba, pos seguimos en el chisme y se animó y hasta me platicó parte de su vida. Don José Atontiano (nombre con el que lo acabo de bautizar), me contó que llegó a este país hace cosa de 30 años. Igual que muchos de nosotros, con una mano atrás y otra adelante, pero con muchas ilusiones. Había dejado atrás, en su natal Jalisco, a una mujer y un hijo, pero en cuanto pudo, los mandó traer, antes era rete fácil, me dijo. Aquí, don José trabajó de todo, (bueno casi de todo, porque nunca se ánimo a quitarse la mano de atrás!... Lo mismo se partió el lomo en el campo, que en talleres de costura, descargando barcos en San Pedro o “camellando” en diferentes fábricas. Lo que fuera, con tal de sacar “el chivo” pa’ que sus hijos comieran y, claro, pagar los gastos usuales de toda familia, que para entonces ya había aumentado y ahora eran dos bocas más que alimentar, pero estaba joven y aguantaba todo. Hasta que un buen día, y con no poco esfuerzo pudo comprar una maquinita pa’ cortar pasto y así empezó a trabajar por su cuenta y poco a poco se hizo de clientela gringa. Durante todos estos años, bien que mal don José fue el soporte económico de la familia y, aunque sus hijos crecieron y se educaron, él nunca pidió nada; hasta hace unas semanas en que necesitó de urgencia 2000 dólares. No encontrando otra salida, y pensando que como él jamás había molestado a sus hijos, al buen señor se le hizo fácil ir al consultorio del mayor de ellos, que es dentista, a pedírselos prestados. Pero ohh!! sorpresa.. El hombre de mala gana lo recibió, pero le dijo que fuera por la noche a su casa a ver cuánto le podía prestar. Cuando esa noche don José hizo acto de presencia en la casa de su primogénito, éste (el hijo), sacando 3 ó 4 billetes de a cincuenta dólares y otros tantos de a veinte le dijo que era todo lo que le podía prestar. Pero además, en tono hiriente comentó:... “No entiendo cómo es que no tiene dinero. Ya nada más trabaja pa mi’mom, y pa’usté... Ya ve por no estudiar... Si no hubiera perdido el tiempo y si hubiera ido a la escuela, no fuera un pobre jardinero que no tiene ni en que caerse muerto”. Me platicó don José, que mordiéndose uno y la mitad del otro, con la calma que pudo le dijo: “Sabes qué mi’hijo, creo que tienes razón. Soy un pobre hombre que no tiene en que caerse muerto”.• “Y sí!, soy un pobre diablo... Pero sabes qué mi’hijo, -ya no aguantó más- Tienes razón, porque soy un pobre pendejo, sí, un pobre jardinero, que por más de veinte años les dio a tragar a ti y a tus hermanos; porque este bruto, en lugar de ir a la escuela, prefirió trabajar para pagar los estudios de sus hijos. Este pobre diablo sudó y se cansó a lo bestia para que cada uno de ustedes tuviera su primer carro”. Don José dice que bufaba de coraje. Asi que enrollando los billetes se los aventó: “toma tu p...inche dinero (él no me lee) y que te aproveche”. • • •
|
| Otros artículos de esta sección... | |



