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Yo nom’as digo
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Lunes 30 de Abril de 2012 10:29 |
Por un tal Luis RuizQuiuuubo, quiuubo, quiuubo; cómo están razaaaa? y cómo sienten que se les ha ido.... la vida, últimamente, bien? Pos’ ojalá que sí y que se la estén pasando de pelos tiesos! No están ustedes pa’saberlo ni yo pa’contárselo, pero fíjensenn que ando medio descuadrado y adolorido -y no precisamente del corazón- (luego les digo porqué); así que me disculpan por esta vez que les voy a echar uno rapidín y decente... El chistorete sin chiste, de hoy se llama “El robot”, ahí les va. Resulta que en una exposición de robótica, el papá compra un “robot detector de mentiras” que es lo último en tecnología, ya que golpea a las personas cuando MIENTEN. Y esa noche, decide probarlo a la hora de la cena: -•- “Hijo, dónde has estado hoy?” El muchacho responde: --Estuve en la escuela. Se acerca el robot y maaadres!, le da una bofetada. --Okey, okey, fui a ver una película en casa de mis amigos, dice el muchacho! -•- ¿Y qué película viste? --Piratas del Caribe!!! zaas!, el robot lo golpea otra vez! --Está bien pues, era una porno. El Papá le grita: -•- Eres un descarado! Cuando yo tenía tu edad yo no sabía lo que era una película porno. Se acerca el robot y maaadres, le da tremendo golpazo al papá. Y la mamá riéndose dice: - ja, ja, hijo tuyo tenía que ser! Y zaaas!, le da un tremendo golpazo a la mamá!!! je, je, hay que tener cuidado con lo que dice uno, ehhh! y más con lo que presume. Y fíjensen que más o menos a mí me pasó lo mismo que a la señora del chistorete sin chiste, aunque claro, a mí no me golpeó un robot, ni por ese tipo de razones... Pero déjenme les cuento todo el chisme, que más bien, en esta ocasión pudiéramos decir que jue, una ‘‘motoaventura’. Todo empezó hace dos semanas que el Mike, que es uno de esos batos güena ‘onda que lo ayudan a uno aun sin conocerlo, me llamó pa’invitarme al cumpleaños de su honey. Al principio me hice el remolón, porque ahora vive por allá, por el cuuu_erpo del diablo, osea, lejos, muy lejos, pero recordando todo lo que él me alivianó cuando yo recién llegué a este país, po’s acepté. El día de la fiesta llegué muy bien vestido, con pantalón nuevo, camisa a cuadros y muy bien peinadito, hmmm!, bueno pues, de coco brillante. Saludé a algunos conocidos, y a los no conocidos, pero igual de gorrones que yo, pos también los saludé. Comimos, nos echamos unos tequilitas y estábamos en plena chorcha, cuando vi al menor de sus hijos, un chamaquillo como de unos 9 o 10 años, que sacó del garage una motocicleta y se fue rumbo al campo que está atrás de la casa. Casi de inmediato se le unieron otros dos chamacos y empezaron a brincar por sobre un montón de tierra que estaba ahí... Como yo estaba aburrido y me llamó la atención, pos me les acerqué. Luego me animé y le pedí que si me la prestaba para dar una vueltecita. El _iiinche chamaco abrió los ojos como plato, y asombrado me dijo: ¿a poco sabe andar en moto?... Híiijoleee, con esa pregunta hirió mi orgullo, así que casi le grité: -po’s claro!, qué tú crees?-. Es más, le dije envalentonado, vamos a ver quién brinca más lejos ese montoncillo de tierra. No señor, porque si se cae, mi ‘apá me va regañar. uuuy!, no me lo hubiera dicho, porque eso me picó más... el orgullo, así que con decisión me trepé a la moto y arranqué pa’demostrarle lo que era bueno. “-ja, __inche mocoso, no sabe de lo que soy capaz. Ni idea tiene lo que yo hacía con la moto de joven”, pensé. Y zuum, que enfilo rumbo al montón de tierra; pero pa’ mí que la _inche moto estaba amañada, porque al saltar, ella se jue por un lado y yo por otro... Y zaas!, santo madrazo que me di entre nalga, cuadril y lomo... ¡Caí como costal de papas!. Los chiquillos llegaron corriendo a ayudarme. Pero yo, de volada me levanté, me sacudí la tierra y muy erguido caminé rumbo a la casa; iba sofocado y algo adolorido pero llegué... Lo malo es que esa noche, ya me dolía todo, pero todo, güeno, hasta los pelos... del sobaco, si no, qué otros. Y de eso hace casi una semana y no nomás sigo adolorido, sino rengueando y con todo mi lindo trasero morado y my body mallugado. Me animé a platicarles esto, porque sé que a muchos de ustedes, les pasa lo mismo que a mí, que cuando atacan nuestro orgullo o amor propio, hacemos y decimos __inejadas de la que luego uno se arrepiente, a poco no?... Por eso, a mis cuatro o cinco leitores les recomiendo, que aunque sientan que les pican o que les hieren, eeel, el orgullo, piensen bien antes de actuar, pa’ que no les vayan a decir lo que pienso que pensaron de mí, que mientras más viejo, más __inejo!...
chiiin ya me jooo__robé yo solo!
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Yo nom’as digo
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Lunes 16 de Abril de 2012 11:23 |
Usted qué piensa: ¿sí o no? Por un tal Luis Ruiz
Quiuuúboleee!, cómo están mis tuerquitas y tornillitos, bien?; espero que siií! y que se la estén pasando a toda ‘eme’ de mamá!... Y como imagino que están ansiosos/as porque se los eche, po’s aquí les va el de cada semana; el chistorete de hoy se llama “El Supositorio”; aunque les alvierto que está tantito groserillo, okey?... pero ojalá les guste: Resulta que son las 2 de la mañana y Venancio tiene temperatura muy alta así que su amigo, Manolo le dice: -- Hay que hablarle al Paco, él sabe qué hacer. Le marcan y Paco contesta medio dormido: -• ¿Bueno? -- ¿Paco? Soy Manolo. Fíjate que Venancio tiene temperatura y no sabemos qué hacer. -• Dile que se compre unos supositorios. -Y cuelga. -- Oye Venancio, que dice el Pacorro que te compres unos supositorios. •• ¿Y dónde los vamos a comprar?, pregunta Venancio. Así que vuelven a llamar a Paco. -• ¿Bueno?” - Oye Pacorro, fíjate que no sabemos dónde comprar los supositorios. -•¡Joder! ¡pues dónde va a ser,,, en la farmacia! -y cuelga muy enojado. Van Manolo y Venancio a la farmacia. -- ¿Me da unos supositorios por favor? __¿Para niño o para adulto?” -pregunta el boticario. Se miran los dos amigos y dicen, “hay que hablarle a Paco”. -• ¿Bueno? -- Mira, Paco, no sabemos si comprar los supositorios para adulto o para niño”. -• Imbécil, ¿qué es Venancio, un adulto o un niño? -- Pues un adultooo, claro!. -•¡Carajo, pues cómprale los de adulto!” Compran los supositorios y se van a casa. Cuando abren el supositorio, se empiezan a preguntar: “Bueno, ¿y esto qué? ¿se toma? ¿se unta? ¿se mastica? ¿o qué? Hay que hablarle al Pacorro.” -• ¡Bueeeeno! -- Paco, es que ya compramos los supositorios pero no sabemos si se untan, se mastican o se toman. -• ¡Joder! ¡que se los meta por el culo!” - y cuelga. -- Rediezh!, Venancio, pues yo creo que mejor te lo tomas con un vaso de agua, porque Paco ¡¡ya se ha encabronao’!” je, je, y por si alguien lo había olvidado le recordamos como administrarse un supositorio... Pero hablando de otra cosa, seguramente han escuchado la noticia de la muerte del joven de raza negra Trayvon Martin, a manos de un americano, de ascendencia hispana, llamado David Zimmerman (su mamá es peruana), y del que tanto se ha hablado. A grado tal que hasta el prestigiado y ecuánime periodista Jorge Ramos, en su programa “Al Punto” del domingo pasado, hizo una pregunta cuya respuesta es tan evidente como si dijéramos que a mi maceta le falta tierra (que estoy pelón, pues!) o que ustedes están leyendo este dizque artículo; Ramos preguntó: ¿Somos racistas los hispanos? Cuando oí la pregunta, inconscientemente casi que grité... Pus, claro que siií!, y es que en general (y salvo muy honrosas excepciones) yo estoy convencido que los hispanos en general, sí somos racistas y discriminadores!, aunque nadie se atreve a reconocerlo y menos en público. Y no me digas que tú no, o que en tu país no son así, porque me puse a averiguar y en todo Latinoamérica somos iguales. Y si no, dime: ¿No te encantan, te ríes y hasta cuentas con gracia chistes de negros, de argentinos, de indios, de gringos, de chinos, de gallegos (como el que conté al principio), etc., y siempre nos burlamos o minimizamos al otro?. Y qué me dices de cuando hay competencias deportivas internacionales, juegos de futbol, por ejemplo, en donde los aficionados se insultan entre sí con los peores calificativos, saliendo a relucir las nacionalidades, gritos como ‘guanacos’, ‘chapines’, ‘catrachos’, pinches indios (asi nos gritan a los mexicanos), etc., etc. Pero esto no es solo aquí, sino que viene de nuestros países, por ejemplo en Perú, Bolivia y Ecuador, son racistas contra los ‘‘cholos”, que es gente de rasgos indígenas. En Argentina, por la misma razón se les dice con desprecio ‘‘bolitas’’ a los bolivianos. En Venezuela a los aborígenes o de ascendencia afroamericana se les dice “niches” y en Colombia, al igual que en México, el racismo va contra el “indio” o alguien que tenga rasgos indígenas, ah!, pero ahí no para la cosa, porque si no eres de la clase pudiente entonces eres “naco” (esto solo en México, creo), y también entras en el morral de la discriminación y el racismo... Ante esto pregunto, ¿somos o no racistas y discriminadores? Verdad que sí!?... Sin embargo en el caso del tal Zimmerman y Trayvon, en mi opinión (y aclaro que definitivamente no me estoy poniendo en favor o en contra de ninguno) al margen del racismo, también entran en juego otros factores como desconfianza, miedo y el sentido de seguridad. Pero déjenme les cuento algo que me pasó y por eso les digo esto... Resulta que hace unos días, era casi la 1:00 de la tarde y yo no había tomado mi cafecito de la mañana, así me sentía nervioso y de mal humor, y como andaba en la calle, pos pasé a un 7-11 a comprarme uno... Estaba yo pagando cuando veo entrar un par de chavos, con cachucha (gorra) y con esas chamarras de gorrito, creo que les llaman hoogie, llevaban el gorro puesto encima de la cachucha... de reojo los medio observé y pensé entre mí: “estos güeyes me dan mala espina, así que mejor me largo de aquí”, y como niño con hemorragia kkifera, salí hecho madres... Eran hispanos, no sé... eran negros, no sé... eran gringos, tampoco sé, lo que sí sé, es que era casi medio día, hacia calor, ellos iban cubriéndose la cabeza y no se les podía ver la cara y la neta, que me dieron desconfianza, que pensé en mi seguridad y les huí cual si fueran maleantes... Y tal vez no lo eran, pero confianza no inspiraban. Ahora bien, no estoy diciendo que eso pasó en el caso de la muerte del joven, ni tampoco si es o no culpable el tipo que lo mató, lo que estoy diciendo es que si yo veo a un encapuchado, con lentes oscuros y caminado como drogado, me vale moder que digan que soy racista, yo por si las moscas peel rooster (pelo gallo!)... y ustedes también lo harían, a poco no?
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Yo nom’as digo
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Lunes 02 de Abril de 2012 12:05 |
Por un tal Luis RuizQué pasooó razaaa!!!, ¿cómo están, cómo andan, cómo se les ha ido... la vida __ bien? Espero que siií y que la estén pasando de pelos! Y como estamos en Semana Santa, el que les eche hoy, será de acuerdo con estas fechas y claro, será un chistorete más decentito. ok?... Se llama “Colegio Católico”... Ahí’ta’: Resulta que don Abraham, con la mejor de las intenciones, ha enviado a su hijo a estudiar al mejor y más caro colegio de la colectividad judía, el Tarbut. Pese a sus intentos, Samuel no daba pie con bola: Notas del primer mes: • Matemáticas 2 • Geografía 3.5 • Historia 1.7 • Literatura 2 • Conducta 0 Y estas espantosas calificaciones se repetían mes a mes, hasta que el papá se cansó y le dijo: -- Samuel, escúchame bien... Si el próximo mes tus calificaciones y tu comportamiento no mejoran, te voy a mandar a un colegio católico. Al mes siguiente las notas de Samuel fueron una tragedia sólo comparable al hundimiento del Titanic y don Abraham cumplió con su palabra. A través de un rabino cercano a su familia se conectó con un obispo que le recomendó un buen Colegio de Jesuitas al cual Samuel fue enviado. Notas del primer mes: • Matemáticas: 9 • Geografía: 8 • Historia: 9 • Literatura: 10 • Conducta: 9 El padre sorprendido le preguntó: “Samuel, ¿Qué es lo que pasa que te va tan bien en la escuela... ¿Cómo ha sucedido este milagro? – No sé, papá. Me presentaron a los compañeros y a todos los profesores y luego, una tarde fuimos a la iglesia. Cuando entré, vi a un hombre crucificado, con clavos en las manos y en los pies, con cara de haber sufrido y muy ensangrentado. Pregunté, ¿quién es El? y me respondió un alumno de los cursos superiores: – Pues El era un judío igual que tú!!! Entonces me dije: aaay en la moder, aquí sí hay que estudiar, porque estos k_ones no se andan con juegos! je, je!, que bonito y aleccionador, a poco no???... Pero bueno, pasando a otra cosa, déjenme les cuento que la semana antepasada recibí una llamada que al principio me alegró, luego me preocupó y por último, hasta un do-pe me sacó...! Pero pa’que me la agarren, la ‘onda, déjenme les platico: Resulta que me llamó una antigua amiguita que hace años se jue a vivir a otro estado, y la neta, ahí me alegró el día... Luego me platicó que tenia que venir a Los Ángeles a arreglar algunas cosillas y quería que yo la acompañara... híijole, ahí me preocupó, porque con su ex, yo nunca me llevé bien. Aunque luego me aclaró que su viaje nada tenía que ver con el fulano ese. Seguimos cotorreando y ya en confianza, le pregunté: “entonces a dónde quieres ir?...” “Ah!, me dijo, quiero que me acompañes el domingo a Disneyland o a Estudios Universal” aaayy!, en la moder, ahí fue donde un do-pe me sacoooó!... Y es que ese momento a mi mente llegaron mil broncas: ¿Cómo desaparecer todo un domingo?, ¿cómo explicar -y que me crean- que voy “en güena ‘onda” con una antigua amiga?... cómo decirle a la liona que iriamos mi amiguita y yo a ese parque?. Pa’ no hacerles el cuento largo, me armé de valor y agarré el toro por los cuernos y con firmeza hablé para informar mis planes de el siguiente fin de semana... El resultado es que sí acompañe a mi amiguita, pero hasta ahora sigo durmiendo en el sofá, hablando solo y calentando mi cena... ni modos! Total que llegado el día, nos dispusimos a disfrutar Estudios Universal. Empezamos por tomarnos la foto del recuerdo justo en la foto del cerro ese que dice “Hollywood”, Consultamos el mapa del lugar y decidimos qué ruta seguir... Les cuento que después de unas tres horas de andar dando vueltas y vueltas como burro de noria, en las laaargas filas, para subirse a un ride de 1 minuto o un show de 2, me compadecí de ella y le dije: “te ayudo con tu bolsa?” Como no queriendo respondió: “bueno, si quieres!” Y que se la agarro, aaayy!, en la m a d e r e!!!, hasta de lado me jui... ‘staba rete pesada... por el peso parecía un costal de papas. Como pude y cambiando de mano pa’cargarla, aguanté un par de diversiones más... Finalmente y gracias a Dios, me la pidió (la bolsa, claro...) ufff!, qué alivio! Todos sabemos que la mayoría de las mujeres cargan un __ingo de cosas en su bolsa, pero yo nunca las he esculcado, porque desde niño (siií, alguna vez fui niño, aunque no lo crean,,, maaa!, pos estos!) mi madre me inculcó que la bolsa de una mujer es cosa sagrada; Pero ese día yo tenía curiosidad de saber el contenido de aquella bolsa, pero no me atrevía a preguntárselo. Cuando esa noche nos estábamos echando un taquito (de esos que se comen, ok?), me animé y le pregunté: “Oye, pos’qué tanto traes en esa mendiga bolsa?...” -- “¿Quieres ver?, respondió. Pos, si me dejas... Siempre he tenido esa curiosidá’ Y que empieza a sacar cosas... aay! en la tooorree. De aquella bolsa, salió un espejo, un lápiz labial, un tubito de brillo, un tarro de crema para las manos, otro de protector solar, un mini perfume, el celular, la cartera, medias de repuesto, lentes de sol, lentes pa’ letras chiquitas, una libretita y su pluma, un llavero llenísimo de llaves, toallitas húmedas, pañuelos desechables, maquillaje, cepillito de dientes, chicles, bueno con decirles que hasta hilo, aguja, tres sobresitos de sal y dos de pimienta, salieron. Asombrado de lo que salía de aquella bolsa mágica y queriendo embromarla le dije: pos nomás te faltó un condón! A lo que pícaramente me contestó: “contigo no lo necesito..., porque eres mi amigo y además un caballero, o nooo?... je!, je!,, me reí como baboso sin saber qué pensar: ¿me había halagado, se había burlado de mí o me había ofendido? y lo único que se me ocurrió decir fue: esteee, bueno yo...
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Yo nom’as digo
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Lunes 19 de Marzo de 2012 09:50 |
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Por un tal Luis Ruiz Qué pasooó razaaaa! ¿Cómo están, bien?; Espero que sí! y que se les vaya bonito... la semana que acaba de empezar! Y empiezo con el chistorete, ah!, pero les alvierto que el de esta vez está ‘medio’ cochinón, así que allá ustedes si lo leen. Se llama: “ La gallina y el huevo”.... Allí les va: Dicen que un hombre murió y se fue al cielo. A la entrada se encuentra con San Pedro, quien al verlo exclama: “Híiijoleee, mi amigoschio -de ahí viene la palabreja esa-... todavía no era tu tiempo de morir, así que te daré cinco días extras pa’ regresar a la Tierra; pero tendrás que regresar en forma de animal, así que, escoge.” Tras pensarlo por un momento, el hombre decide: “Gallina, eso estaría bien... Comer maíz, dormir de 5 a 5 en paja deliciosa, no tener problemas con otros animales. Sí!, Definitivamente, gallina quiero ser” Así que... zuuumm!, San Pedro le concede el deseo y lo convierte en gallina. El tipo se encuentra feliz y cacareando aquí y allá, picoteando granos de maíz del suelo, mientras se dice a sí mismo: “Qué buena decisión!” Al caer la tarde, el granjero empuja a las gallinas al gallinero. El tipo, que había sido convertido en gallina, se busca un montoncito de paja a gusto. Se acurruca y vuelve a decirse a sí mismo: “Muy buena decisión” A las cinco de la mañana, el granjero patea la puerta que retumba, agarra a la primer gallina de la fila, la levanta, no hay huevos, zaass!, le arranca el cuello. La segunda gallina, un par de huevos, la deja en paz. La tercer gallina, no hay huevos -zaass! cuello fuera- y el tipo empieza a sudar frío porque debajo de su cuerpo NO HAY HUEVOS!! aaay!, madre mía, -exclama- y empieza a rezar y a pujar: “Por favor, Diosito, haz que ponga un huevo, un huevo!”, y puja, y puja, y puja! En eso, su mujer le dice: Despiértate k_’on... que te estás k’ando en la cama!!! Jaaa!, Jaaa!!! Jaaa!!!... Ta’ güeno verda’???.... Les advertí que estaba cochinón, así que ni pío digan. Y éste, aunque es un chiste aparentemente supcio, puerco, sin sentido y que atenta contra las buenas costumbres de la gente educada como usted, en realidad es una gran lección de motivación y de supervivencia, porque de él podemos aprender que cuando se está en una situación apremiante, como la del tipo del chiste, cualquiera de nosotros pujaría y pujaría y le echaría todas las ganas de lo que es capaz, para lograr poner un huevo, a poco no?... Y por desgracia eso es precisamente lo que muchos de nosotros necesitamos, sentirnos de alguna manera amenazados, sentirnos con la soga en el cuello, sentir que estamos a punto de perder algo o a alguien para, entonces sí, empezar a ‘‘echarle ganas’, y con ahínco empezamos a hacer cosas que no hicimos cuando debimos. Si es en la chamba, trabajamos duro. Si es en la escuela, estudiamos con tesón (y con tizón, también). Si sentimos que estamos a punto de perder a la chava (o el chavo), nos interesamos en situaciones, tenemos detalles, en fin, tratamos de no perder a esa persona, claro, siempre y cuando nos interese. Noo, y a veces le echamos tantas ganas, que por lo mismo la k g_teamos!, a poco no? Pero como les dije al principio, el detalle incomprensible es que por lo general eso de ‘‘echarle ganas’’ sólo lo hacemos cuando nos sentimos vulnerables, en peligro, como quien dice, a punto de que nos lleve la _inada!, porque cuando las cosas están bien, cuando nos sentimos seguros, pos la neta es que lo que le echamos es la güeva, y no me digan que no, porque esa es la móndriga realidad de muchos... espero que no sea la tuya. Pero por otro lado, la bronca es que esta frase se ha choteado, ha perdido su real valor y ya se dice sin pensar realmente en su significado, y si no acuérdensenn de cuántas veces les han dicho o han oído aquello de “échale ganas”... que no sabes si es un saludo, una frase de despedida, una recomendación o que _ingaos!, porque cuando te lo dice alguien que realmente ‘‘le está echando ganas” a la vida, pos ta bien, pero qué pasa cuando quien te hace esa recomendación tú ves o sabes que es un güevón, desidioso, valemadrista, desobligado, que está jodido por no superarse, que no tiene en que caerse muerto, que lo han corrido de tres o cinco trabajos por llegar tarde, etc., y todavía tiene el descaro de decirte “échale ganas! “... Qué poca!!! En esos casos, no hallo si reírme, si llorar, si retorcerles el pescuezo, como a las gallinas que no pusieron huevo o de plano, mandarlos a chiflar a su máuser....
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