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Un Lugarteniente de Hitler, para no caer en manos rusas, asesinó a sus seis hijitos, a su esposa y luego se suicidó!
Para mantenerse en el poder Hitler se rodeó de hombres tan inteligentes, co-mo duros e incluso criminales como él mismo: Himmler, jefe de la Gestapo, Georing, jefe de la aviación nazi, y Goebbles, jefe de propaganda, y tal vez el más inteligente y manipulador de todos ellos, ya que gracias a su ingenio y discursos, aunnado al carisma y el poder de persuación del Fürer, logró que los alemanes adoraran a Hitler como si fuera un dios. Los alemanes, engañados por su propaganda, veían al Führer como un “super hombre”, fuerte y sano. Pero la verdad es que desde que se inició la Segunda Guerra Mundial, ya estaba bastante enfermo y su salud declinaba día a día, sólo se mantenía en pie a base de medicamentos y drogas.
Uno de sus biográfos dice que desde que murió su gran amor, su sobrina Angela Raubal, Hitler dejó de comer carne y embutidos, se hizo vegetariano por completo, privándose así de muchas proteínas indispensables para su cuerpo. Esto por supuesto le afectó mucho, y se dice que para cuando la guerra estaba en pleno apogeo, sus dos extremidades izquierdas, constantemente tenían “la temblorina”, padecía de la vesícula y tuvo un infarto cardíaco. Para sus abundantes flatulencias su doctor Morell le recetó píldoras con estricnina. Repetidas veces dicho doctor, al que los otros médicos consideraban como un charlatán, le aplicaba lavativas de manzanilla, debilitándolo más. Padecía de la garganta, por lo que su médico le administraba cocaína en solución, por los poros de la nariz. Su ojo derecho había perdido casi la visión completa y tenía que leer los informes de guerra que le daban, con una poderosa lupa que siempre llevaba.
COMPLOT CONTRA HITLER
En julio de 1944 en el cuartel general nazi llamado “La Guarida del Lobo”, el general Stauffenberg, de acuerdo con otros generales alemanes, incluido Rommel, se propusieron asesinar a Hitler y a continuación pedir la paz a los aliados, antes de que éstos destruyeran más a Alemania. Colocó una bomba que llevaba en su portafolio bajo la mesa donde estaba Hitler y con el pretexto de ir al baño, dejó la sala. La bomba no mató al führer, porque por cosas del destino, instantes antes de que explotara, éste se levantó y se alejó un poco. Pero la explosión le arrancó parte del pelo de la nuca, le provocó hemorragias en la mano izquierda, el brazo derecho le quedó rígido y la mano retorcida. Quedó sordo del oído derecho, su cuerpo se llenó de astillas, y los médicos le sacaron de las piernas más de cien.
Uno de los conjurados, para salvarse, denunció a los demás y el sanguinario Hitler ordenó que los torturaran y que estando vivos aún, les clavasen ganchos de carnicería en la espalda que los colgasen como reses, dejándolos agonizar lentamente: a Rommel le ordenó suicidarse. La historia dice que Hitler, al ver que los soldados soviéticos ya rodeaban su búnker (refugio antiaéreo) se atascó de drogas y luego ordenó a su mujer, Eva, que tomase veneno y después de matar a su perro pastor, se dio un balazo en la cabeza. pero antes, por si no moría de inmediato, masticó una cápsula de vidrio con veneno.
Según la propaganda de Goebbels los arios debían ser rubios, altos, bien parecidos y atléticos, pero el inventor de todas esas fábulas era chaparro, flacucho, feo, moreno, cabezón. Se había ido a vivir al búnker, con Hitler, llevando a su esposa Magda y a sus seis hijitos. Al ver muerto a su jefe, de inmediato se comunicó con el general en jefe de las fuerzas atacantes de Berlín, Zukov, pidiéndole una tregua. Zukov contestó que no aceptaba nada que no fuera la rendición incondicional inmediata.
ACTO DE BARBARIE
Sin esperanzas, Goebbels concibió un acto de barbarie típicamente nazi; ¡mataría a sus hijos y a su mujer y se suicidaría!... Pero que él y su esposa decidieran suicidarse para evitar caer en manos de los rusos, era explicable ¿pero por qué asesinar a sus niños, cuando Magda y él aún tenían a sus madres que gustosas se habrían hecho cargo de sus nietos?
El 30 de abril de 1945, diez días después de que Hitler había cumplido 56 años, horas después de que murieron él y Eva, Goebbels y Magda su esposa dieron de cenar a sus niños y luego les dieron un somnífero y los acostaron. Ya que dormían, les dieron una cucharada de veneno a cada uno. Los dos se despidieron de sus ayudantes, se encerraron en un cuarto y después se oyeron dos detonaciones. Los ayudantes quemaron con gasolina los cuerpos y huyeron. Al llegar los rusos al búnker tomaron fotos de los restos semicalcinados y a continuación los tiraron en un hoyo junto a cadáveres de soldados nazis y los taparon. ... Y Créalo o No, Así Fue como este lugarteniente de Hitler, que era tan inteligente como sanguinario, con tal de no caer en manos rusas, asesinó a sus hijos, a su esposa y luego se suicidó él!






