SALUD Y BIENESTAR - Tercera Edad

El relacionarse, disminuye el riesgo de sufrir demencia senil

  Los especialistas recomiendan, al igual que la familia, que cuando llegamos a una edad tenemos que buscar la manera de relacionarnos con personas de nuestra edad para mantenernos con la mente entretenida y ocupada.

  Se han realizado numerosos estudios sobre este tema y se llegó a la conclusión que así es. Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard utilizaron información reunida. Hallaron que las personas con niveles de interacción más altos con la familia, amigos y otros tenían más posibilidades de mantener las funciones cognitivas con el paso del tiempo.

  Esta conexión resultó particularmente destacada entre quienes están más expuestos a sufrir demencia, aquellos con menos de 12 años de educación y quienes tenían trastornos vasculares (hipertensión, diabetes o apoplejía). Y dado que las interacciones sociales fueron medidas antes de que el declinamiento cognitivo se hiciera notar, puede considerarse que la relación causa-efecto en este caso es evidente.

  La demencia senil es un proceso propio de la ancianidad que se manifiesta por encima de los 70 años y que implica una pérdida global e irreversible de las funciones psíquicas y de las propiedades intelectuales superiores. Se trata de un proceso diferente del envejecimiento normal, en el cual la declinación de la vitalidad es evidente, pero sin pérdida de las funciones de la actividad psíquica.

 Otro estudio que hizo el hospital Kaiser Permanente Southern California, puso la mira sobre el efecto que tuvieron las redes sociales sobre 2,200 mujeres. Estas participantes, que tenían no menos de 78 años, no mostraban ningún síntoma de demencia cuando comenzó el estudio.

  Estas mujeres fueron seguidas a través de entrevistas durante los siguientes cuatro años. Los autores del trabajo encontraron que las mujeres con las redes de relación social más amplias tuvieron menos probabilidades de desarrollar demencia que aquellas que estaban más aisladas. Este hecho, según se comprobó, ocurría aún dejando de lado otras condiciones, tales como la edad, la educación, la depresión y otros problemas de salud.

  Además, cuando la gente está más integrada dentro de una red social y se siente apoyada en sus relaciones, experimenta menos estrés, lo que evita disparar hormonas que pueden interferir con el funcionamiento cerebral. Una vida social rica también es más estimulante emocional e intelectualmente, lo que ejercita al cerebro y promueve mejores conexiones neuronales y mayor crecimiento de las células nerviosas.

  Los resultados apoyan la teoría de que las redes sociales son una gran ayuda para mantener la salud intelectual en edades avanzadas de la vida.

  Por lo tanto, hasta que pueda avanzarse en el tratamiento farmacológico de la demencia, y aún después, los programas que apunten a mantener a los adultos mayores socialmente activos pueden brindar muy buenos resultados. Tal es el caso de los talleres para la memoria que se realizan en algunos centros de jubilados, donde además de realizarse ejercicios para fortalecer las aptitudes intelectuales, se establecen vínculos con personas de la misma etapa vital.

  Busque en su área un centro de jubilados, seguramente ahí conocerá gente nueva, con quien pueda compartir conversaciones, viajes, hasta pasar días de excursiones. No se quede en su casa dejando que la vida le pase.

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