DE FAMILIA Y HOGAR - Tópicos Familiares

Sea amigo de sus hijos, sin perder autoridad

Muchos padres actúan de forma tajante y ruda con sus hijos, como una forma de demostrarles quien manda en casa y porque tienen la errónea idea de que no pueden tener una amistad con ellos, pues esto les restaría respeto de su parte...

En el hogar, cada miembro de la familia desempeña un rol especial. Los padres por ejemplo, son los que llevan la autoridad, dan crianza y educan a los hijos. En cuanto a estos, son los que deben obedecer y respetar las normas que se les imponen. Es por eso que algunos expertos opinan que los padres no pueden ser amigos de sus hijos, ya que esto podría hacerles perder su autoridad como adultos. No obstante, si todos en la familia entienden bien las bases, no habría porqué debiera ocurrir tal cosa. Además, la  amistad es la base de toda buena relación y entre padres e hijos es fundamental, pues con ella se crea la confianza, el respeto, y la admiración por el otro. Partiendo de esta premisa es importante que construyamos con nuestros hijos una relación de amor y amistad basada en los mencionados principios.

La importancia del respeto

  El respeto es una gran virtud que implica reconocer el valor, consideración o deferencia que tienen las personas y debemos asumirlo en cualquier relación. Es reconocer los derechos del otro y aceptarlos. Debemos siempre respetar a nuestros padres, profesores, superiores, amigos, hermanos, vecinos, compañeros de trabajo, a nuestra pareja, y por supuesto a nuestros hijos, porque así como ellos nos deben respeto a nosotros, como padres debemos respetarlos también a ellos, pues el respeto es algo bilateral en todo tipo de relación.

 Al demostrarle respeto a nuestros hijos y a los demás, les estamos enseñando también como respetarnos a nosotros y al resto del mundo. Donde hay respeto es muy fácil establecer los parámetros de autoridad existentes dentro de un marco social, como en este caso dentro de la familia.

Formas de faltarles al respeto a nuestros hijos

Aunque muchas veces ni cuenta nos damos, pero hay ocasiones en que faltamos al respeto a nuestros hijos y muchas veces no tanto con palabras groseras u ofensivas, sino con hechos y comentarios que para ellos son una falta de respeto, lo que inevitablemente conlleva a que ellos de alguna manera traten de hacer lo mismo... A continuación te mencionamos algunos ejemplos de esa falta de respeto:

• Prometer algo que no se cumple.
• Alzarles la voz innecesariamente.
• Utilizar palabras hirientes y/o denigrantes al referirnos a ellos.
• No escucharlos con atención cuando quieren expresar sus sentimientos u opiniones.

Ahora detallaremos un poco más a profundidad  sobre los cuatro puntos enlistados anteriormente y cómo afecta su relación con sus hijos:
  Prometer algo que no se cumple:

 Prometer algo y no cumplirlo es faltar a la palabra comprometida; no dar un premio o regalo ofrecido es gravísimo cuando se trata de un niño, porque los niños aceptan las promesas como un dogma de fe y las esperan con ansias.
 

Al no ser cumplidas dichas promesas, su desilusión es tan grande que los puede afectar mucho. Ahora bien, si con frecuencia no se cumple lo que se promete, ellos van a perder el respeto hacia nosotros y aprenderán también a faltar a su palabra.

       Alzar la voz o usar palabras denigrantes
  Gritar o alzar la voz de forma inadecuada. Para dar una orden, cuando hay que darla, o reprender cuando hay que hacerlo no es necesario gritar. La firmeza de la voz y el tono de las palabras son las que expresan cuando desaprobamos algo, sin necesidad de gritar o herir a las personas con insultos. Enrique Jardiel Poncela decía: “No es más fuerte la razón porque se diga a gritos”, y Goni decía: “En la educación de los niños es más conveniente decir no en voz baja que decir sí gritando”.
     

No escucharlos con atención
  Al no escuchar a alguien con atención le estamos demostrando que no es importante para nosotros lo que pueda estar expresando. Eso es irrespeto. Esto no se suele hacer con los adultos, pero a veces sin querer los adultos lo hacemos con los niños y herimos enormemente sus sentimientos, porque no les estamos dando el debido valor como personas y ellos lo sienten de ese modo y lo resienten.

 Debemos como padres ser muy cuidadosos a este respecto.
La confianza , fundamental entre padres e hijos
La confianza es también fundamental en la relación con los hijos y tiene que ver con el acercamiento entre ambos, la buena comunicación, el sentirse cómodos el uno con el otro para expresar sentimientos, expresiones de afecto, ideas, inquietudes, dudas, conceptos u opiniones. Una relación de confianza y respeto permite una muy buena comunicación dentro de la relación.

La admiración
  El tercer aspecto importante a tener en cuenta en la relación de amistad con los hijos es la admiración. Cuando como padres respetamos y enseñamos respeto, establecemos un ambiente de confianza y buena comunicación con ellos, además de una profunda admiración. Valorando y reconociendo sus cualidades y virtudes podemos verdaderamente ser amigos de nuestros hijos, pero sin perder la autoridad.

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