HOMBRE Y MUJER - Sexo y sexualidad

¿Cuáles pueden ser las causas de que una mujer no consiga llegar al orgasmo?

Durante las últimas décadas el mundo se ha abierto al tema de la sexualidad, pero es más común escuchar términos relativos a ella y no es de extrañar que ahora escuchemos palabras como eyaculación precoz y disfunción eréctil en el caso de los hombres ó frigidez y anorgasmia en el caso de las mujeres. Y es precisamente ese tema el que brevemente analizaremos hoy. Primero diremos que el término anorgasmia se define como la dificultad para alcanzar el orgasmo. También diremos que clínicamente se pueden considerar diferentes tipos y entre ellos, los más comunes son:

-•- Anorgasmia primaria. Esta hace referencia a las mujeres que nunca han conseguido tener un orgasmo.
-•- Anorgasmia secundaria: Aquí se refiere a las mujeres que, habiéndolo experimentado con anterioridad alguna vez, son incapaces de conseguirlo en la actualidad.
-•- Anorgasmia situacional: se refiere a aquellas mujeres que sólo consiguen llegar al orgasmo en determinadas situaciones o condiciones (por ejemplo, con autocomplacencia -masturbación-, pero no en relaciones de pareja, o pueden con un compañero sexual, pero no con otro, etc.)

Un tipo específico de esta anorgasmia situacional es la denominada anorgasmia coital, que hace referencia a las mujeres que son incapaces de alcanzar el orgasmo durante el coito, pero que sí lo consiguen con otros tipos de actividad sexual, (caricias, fantasías, estimulación directa del clítoris, etc.) Ante esta situación que aparentemente cada vez es más común, cabría preguntarse: ¿por qué algunas mujeres padecen de anorgasmia?

¿Cuásles son las causas por las que una mujer no logra llegar al orgasmo?

Desde el punto de vista fisiológico, la respuesta sexual femenina puede alterarse debido a gran número de enfermedades crónicas, entre ellas podemos mencionar la diabetes, al alcoholismo, los trastornos neurológicos, estados de carencia hormonal, lesiones pélvicas, desgarros... Asimismo, sustancias químicas como fármacos antihipertensivos, drogas estupefacientes y tranquilizantes pueden incidir sobre el orgasmo femenino alterándolo.

Entre los aspectos psicológicos son importantes la inadecuada educación sexual, la rigidez moral o puratismo, primeras experiencias traumáticas e, incluso, la mera falta de información. Qué duda cabe que también pueden jugar un papel destacado en el desarrollo de las anorgasmias determinados aspectos culturales. La idea hasta hace no mucho vigente de que la mujer «debe satisfacer al marido» ha sido desgraciadamente entendida sin su recíproca: el marido no pensaba que él a su vez debía satisfacer a la mujer; incluso se ha llegado a negar que la mujer pudiera tener interés o deseo sexuales. Si ella hace suya esta idea por imperativos sociales o por el sistema de educación a que es sometida, centrándose sólo en satisfacer a su pareja, puede inhibir su propia reacción.

En parte, el problema de la anorgasmia puede deberse a una falta de capacidad en la mujer, pero lo más frecuente es que tenga que ver con una estimulación inadecuada. Por ejemplo, es muy común la presencia de mujeres con anorgasmia cuya pareja tiene eyaculación precoz: puede que el hombre, al eyacular rápidamente, deje de estimular a su pareja, quien por la falta de tiempo y estimulación para excitarse será incapaz de llegar al orgasmo.

En otros casos también frecuentes el coito, aunque se haga lentamente, puede no provocar la estimulación suficiente para que la mujer alcance el orgasmo; muchas necesitan una estimulación suplementaria, como, por ejemplo, la frotación del clítoris (en el coito o fuera de él). El hecho de que algunas personas piensan que los «verdaderos» orgasmos coitales son fruto del contacto del pene con la vagina es un error que lleva a una escasa estimulación de la mujer.

Por otro lado, como señala Kaplan, la comprensión de la disfunción orgásmica depende de una clara conceptualización del orgasmo femenino, en especial de la relación entre éste y el coito. Dado que en gran parte de las parejas aún subsiste la idea de que la única relación sexual adecuada es el coito, todas aquellas mujeres que no consigan el orgasmo a través de éste es lógico que presenten problemas de anorgasmia, aunque en realidad podrían alcanzarlo con un tipo de estimulación sexual diferente.

Finalmente podemos decir que entre las anorgasmias no orgánicas, se distinguen dos tipos de mujeres: la anorgásmicas ansiosas y las anorgásmicas inhibidas. En las primeras, el objetivo de intervención debe disminuir sus respuestas de ansiedad con técnicas como la desensibilización sistemática o relajación y, quizá, con algún apoyo farmacológico (ansiolíticos o antidepresivos); mientras que en las segundas, en las que no aparece una ansiedad patológica, se hace hincapié en la importancia de la información sexual y el cambio de actitud con respecto al sexo desde los momentos iniciales de la intervención.

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