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Las tiras de papel funcionan 28 veces más rápido que el método que se usa más comúnmente para la detección de microcistina-MC-LR, un compuesto químico producido por las cianobacterias, o algas verdeazules. La Cianobacteria se encuentra comúnmente en las aguas ricas en nutrientes.
Las plantas de tratamiento del agua, aún en los países desarrollados, no siempre pueden remover completamente la MC-LR, y tampoco pueden hacer pruebas tan a menudo para detectarla. “La sanidad del agua potable es un asunto vital en muchos países en desarrollo y en muchas partes de Estados Unidos”, dijo Nicholas Kotov, profesor de Ingeniería Química, Ingeniería Biomédica, e Ingeniería y Ciencia de Materiales, que encabezó el proyecto.
“Hemos desarrollado una tecnología simple llamada bio-sensor y de bajo costo para la detección de múltiples toxinas”, dijo Kotov.
La tecnología podría adaptarse fácilmente para la detección de una variedad de compuestos químicos o toxinas dañinas en el agua o en la comida.
El método actual más común para la detección de la MCLR, llamado “ensayo inmunosorbente”, requiere 14 horas para obtener resultados y una amplia instrucción y experiencia del personal que lleva a cabo la prueba. El nuevo sensor puede usarlo virtualmente cualquier persona con un poco de información.
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