Tercera edad

Mitos y Verdades acerca del Cáncer de Colon

Por: Elmer Huerta// AARP

  El cáncer del colon es una enfermedad traicionera. No presenta síntoma alguno cuando está empezando y constituye la tercera causa de muerte relacionada con el cáncer en hombres y mujeres en Estados Unidos. Es además uno de los pocos cánceres que goza de ambas, prevención y detección temprana. 

 Veamos algunos mitos y verdades acerca de esta enfermedad.

  1. Mito: El colon es un órgano que solo sirve para alojar los excrementos antes de su eliminación

  Falso: Además de su función excretoria, el colon está poblado por miles de millones de bacterias, las cuales constituyen el llamado microbioma. Sus funciones vitales incluyen la elaboración de vitaminas y el control del apetito, que recién estamos empezando a comprender.

  2. Mito: El cáncer del colon solo afecta a hombres de raza blanca

  Falso: Esta enfermedad a hombres y mujeres de cualquier raza y grupo étnico por igual, incluyendo a los hispanos. Parece ser más frecuente en países desarrollados, posiblemente debido al sedentarismo y el consumo de alimentos ricos en grasas y pobres en fibras.

  3. Mito: La alimentación es el único factor en la prevención del cáncer del colon

  Falso: Si bien es cierto que este tipo de cáncer está relacionado a la alimentación; pero las investigaciones han demostrado que el uso del cigarrillo y el abuso del alcohol pueden también causar la enfermedad. Y existe la evidencia de que la falta de actividad física puede contribuir a su desarrollo.

  4. Mito: Si no tengo síntomas no hay peligro de que tenga cáncer del colon

  Falso: Esta es una enfermedad silenciosa y traicionera que se va desarrollando durante muchos años, sin presentar síntoma alguno al principio. Ya cuando está avanzado, puede ocasionar pérdida de apetito y de peso, fatiga por el sangrado lento y constante o en ocasiones severos episodios de sangrado por el recto.

  5. Mito: Todos los pólipos del colon son cancerosos

  Falso: La única manera de saber si un pólipo es canceroso es extrayéndolo mediante una colonoscopia y analizándolo en un microscopio.

  6. Mito: Si estoy perdiendo sangre debo poder verla en el excremento

  Falso: Para descubrir esa sangre, se han inventado algunas pruebas muy sencillas, llamadas detección de sangre oculta en el excremento. Estas pruebas deben hacerse una vez al año, después de cumplir los 50 años de edad.

  7. Mito: La colonoscopia es un procedimiento largo y muy doloroso

  Falso: Es un examen que dura unos 20 minutos y debe hacerse a los 50 años y repetirse cada 10 años. Obviamente, es necesario limpiar con purgantes el colon un día antes del examen y antes de comenzar el procedimiento los pacientes son anestesiados.   

  8. Mito: El cáncer del colon es una sentencia de muerte

  Falso: Si el cáncer del colon se descubre en la etapa I, el 92% de los pacientes estarán vivos y sanos cinco años después, la clave es la detección precoz a partir de esa edad.

  9. Mito: El cáncer del colon es siempre hereditario

  Falso: Se calcula que el 75% de los casos de cáncer del colon se presentan en personas que no tienen ningún familiar con la enfermedad, razón por la que se llaman cánceres esporádicos. Esto es importante saberlo porque el hecho de no tener ni un familiar con este cáncer, no es garantía de que la enfermedad nos respetará.

  Y como siempre, le recomendamos visite a su médico regularmente para evitar sorpresas sobre su salud.

¿Cómo evitar el desarrollo de enfermedades bucales? ... En la Tercera Edad

  Conforme avanza la edad, avanza también el riesgo de ir perdiendo la salud en general y a nivel bucal, en lo particular, apareciendo varios problemas que afectan a la calidad de vida y deben atenderse para evitar el desarrollo de enfermedades. Por ello, es fundamental concientizar la importancia de mantener una higiene adecuada y unos hábitos saludables.

  No en vano, los mayores de 60 años representan al grupo que menos acude al dentista, precisamente en una etapa de la vida en la que es fundamental un control exhaustivo de la salud bucodental porque los malos hábitos acumulados de toda la vida empiezan a pasar  factura, sumándose a los efectos propios del envejecimiento.

  Muchos estudios demuestran que la salud empieza en nuestra boca. En la tercera edad se sufren mayores alteraciones referidas a la salud oral, aun cepillándose los dientes o utilizando hilo dental con regularidad, producidas por el mismo proceso de envejecimiento que afecta a todos los tejidos del organismo.  

  Por lo tanto, ser conscientes de la importancia de mantener una buena higiene bucal y seguir los consejos de los expertos, es clave para evitar problemas mayores. 

   Éstos son algunos de los trastornos a tener en cuenta en la tercera edad:

  Sequedad de la boca o xerostomía: Este problema puede ser llamado “síndrome de boca seca” y es muy común en personas de edad avanzada. Puede ser causado por medicamentos o por trastornos médicos. Y si no se trata, trae consecuencias de distintas patologías sobre encías y dientes.

  Pérdida de sensibilidad dental y disminución del sentido del gusto: La edad, las enfermedades, medicamentos y las prótesis dentales disminuyen esta pérdida sensorial. Las encías se retraen con el tiempo, exponiendo zonas del diente desprotegidas por el esmalte.

  Degeneración y disminución de la calidad de los dientes: Con el paso de los años, los dientes van perdiendo calidad, no sólo en su esmalte (el cual se oscurece produciendo manchas en el mismo), como en su raíz, ya que al retraerse la encía favorece la aparición de la caries por la acción de los ácidos.

  Enfermedad de las encías: es un trastorno potencialmente grave que afecta a personas de todas las edades, pero especialmente a los mayores, ya que se produce por problemas comunes en esta edad. Enfermedades como anemia, diabetes o cáncer, dietas insuficientes, el mal ajuste de dentaduras postizas y el tabaco, son algunos de los causantes. Sobra decir que una mala higiene bucal agrava mucho esta enfermedad que se origina en la placa. Es importante destacar que la prevención de esta patología puede ayudar a evitar el alzhéimer.

  Mala Masticación: hay que tener en cuenta que una mala dentadura proporciona una inadecuada masticación de los alimentos y con ello, se consigue una desfavorable  digestión y una mala obtención de nutrientes.

Actualmente, debido a los progresos y  avances en nuestra sociedad, una persona de más de 60 años puede estar perfectamente sana y activa, siempre y cuando sea consciente de los cuidados y hábitos saludables correspondientes a su edad.  

   Tener una buena dentadura no sólo significa tener dientes perfectos, si no buena salud dental para evitar graves enfermedades. Cuidar nuestra boca nos ayudará, sin duda, a mejorar nuestra calidad de vida. Además, con un cuidado adecuado y revisiones dentales periódicas, para que los dientes puedan durarnos siempre, son claves para gozar de buena salud y óptima calidad de vida.

Cuida tu alimentación y estarás cuidando tu cerebro

Por: Elmer Huerta / AARP

  El cerebro es un órgano extraordinariamente irrigado por sangre debido a que su funcionamiento necesita enormes cantidades de oxígeno que recibe a través de las arterias cerebrales. La quinta parte de la sangre que bombea el corazón en cada latido va al cerebro. Pero además de recibir un gran volumen de sangre, es importante también que el flujo de esta llegue al cerebro de una manera constante y suave.

  Existen dos tipos de derrames cerebrales. El primero ocurre cuando esas arterias se rompen y la sangre se derrama dentro del cerebro, a esta se le llama una hemorragia cerebral. La segunda ocurre cuando las arterias se obstruyen por las llamadas placas de arterioesclerosis y el territorio cerebral correspondiente muere, causando lo que se conoce como infarto cerebral, el cual constituye el 87% de todos los derrames cerebrales. 

  Se calcula que cada 4 minutos, una persona muere de un derrame cerebral; como también que tres de cada cuatro casos de derrame cerebral ocurren en una persona mayor de 65 años y el riesgo de padecerlo se duplica en cada década de vida después de los 55 años.

 La principal causa de una hemorragia cerebral es tener hipertensión arterial, o sea, tener la presión arterial alta, una enfermedad que está, a su vez, íntimamente asociada con:

 •Obesidad

 •Diabetes

 •Abuso del alcohol

 •Falta de ejercicio

 •Fumar cigarrillos

  En el caso de los infartos cerebrales, las causas más frecuentes por las que se forman las placas de arteriosclerosis que obstruyen las arterias son:

 •Alimentación no saludable

 •Colesterol elevado

 •Fumar cigarrillos

 •Falta de actividad física

 •Diabetes

 •Apnea del sueño

 •Sufrir de alguna enfermedad del corazón como latidos irregulares (arritmias), insuficiencia cardiaca, infección del corazón (endocarditis) y malformaciones congénitas del corazón (agujeros entre las aurículas o ventrículos)

  Como se puede ver, ambos tipos de derrame cerebral comparten causas comunes, por lo que un estilo de vida saludable es fundamental para prevenir ambas enfermedades.

  En resumen, estas son mis recomendaciones para evitar los derrames cerebrales:

 •Adoptar una mejor nutrición, rica en abundante frutas y vegetales de todos los colores y que limite la cantidad de alimentos de origen animal.

 •Dejar de fumar cigarrillos.

 •Iniciar y mantener un programa de actividad física diaria de por lo menos 30 minutos.

 •No abusar del alcohol. No consumir más de dos tragos de alcohol por día en el caso de los hombres y uno en el de las mujeres.

 •Tomarse la presión arterial regularmente para detectar temprano la enfermedad.

 •Controlarse el colesterol y otros lípidos (grasas) en la sangre.

 •Controlar adecuadamente la diabetes.

 •Manejar adecuadamente el estrés.

  Y claro está, visite regularmente a su médico.

 

¿Tomas pastillas para poder dormir por las noches?

Podrías despertarte sintiéndote cansado, soñoliento, drogado o confundido

Por: Chris Woolston / AARP

    Si las pastillas para dormir fueran la solución para lograr tener un sueño reparador, seríamos una de las naciones más descansadas del mundo. Según IMS Health, una compañía de tecnología que reveló que médicos escribieron casi 60 millones de recetas (incluso para volver a surtir los medicamentos) para Ambien, Lunesta y otros somníferos de prescripción. Por tal razón, las pastillas para dormir son uno de los medicamentos más populares que existen en la actualidad.

  Las pastillas pueden estimular el sueño (por lo menos a corto plazo) pero las personas mayores deben saber que dichos medicamentos conllevan riesgos, dice el médico Michael J. Sateia, jefe de medicina del sueño en el Dartmouth-Hitchcock Medical Center en Lebanon, Nuevo Hampshire.

  Según Sateia, las personas en sus 50 y 60 años o mayores tienden a ser más sensibles a los fármacos y podrían tener más posibilidades de sufrir efectos secundarios tales como sentirse soñolientos y confundidos. “Respecto a estos medicamentos, las personas mayores deben tener un poco más de precaución”, dice él.

   En casos extremos, las personas pueden terminar hospitalizadas a causa de las pastillas para dormir.  Aproximadamente tres cuartos de los pacientes de salas de emergencia tenían 45 años o más y un tercio tenían 65 años o más, datos que recalcan el peligro que representan las pastillas a los pacientes mayores.

   Es más, las pastillas para dormir con frecuencia se recetan, especialmente a aquellos mayores de 50 años, porque les cuesta dormirse o mantenerse dormidos. “Los médicos intentan primero tranquilizarlos”, dice él. “Si no logran tranquilizarlos, los médicos frecuentemente acuden a los medicamentos en vez de a tratamientos alternativos no farmacológicos”.

  Hay muchas razones por las cuales las pastillas para dormir y la edad avanzada no son una buena combinación, dice Brandt. Los cuerpos de las personas mayores tienden a descomponer los fármacos relativamente despacio, esto significa que el medicamento permanece en el cuerpo por más tiempo del que debe. Eso hace que sea más probable que la persona se despierte sintiéndose confundida, aturdida o insegura (exactamente el tipo de problema que muchas personas mayores ya enfrentan aún sin tomar pastillas para dormir).

   El problema se complica dado que las personas de mayor edad frecuentemente toman otros medicamentos que potencialmente podrían causar efectos adversos al combinarse con pastillas para dormir. Más de la mitad de las visitas a salas de emergencia se deben a la combinación de zolpidem con otros fármacos tales como los analgésicos narcóticos. 

  Lo ideal sería que las personas mayores evitaran las pastillas para dormir por completo. Pero que en lugar de tomar medicamentos, las personas que luchan contra el insomnio deberían buscar otras, mejores formas de quedarse dormidos.

   Afortunadamente, existen muchas otras opciones. Para comenzar, los pacientes y sus médicos deben intentar buscar la raíz del insomnio. Muchos trastornos comunes y tratables de salud pueden interferir con el sueño. La lista incluye la depresión, ansiedad, el dolor mal controlado, el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño.

    Evitar la cafeína por las tardes, no tomar muchas bebidas alcohólicas, no tomar siestas durante el día y mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y fresco, son los primeros pasos para poder conciliar el sueño.

  Si no hay otro remedio. Para verdaderamente superar el insomnio, muchas personas necesitan fundamentalmente cambiar su forma de pensar sobre el sueño, dice Sateia. El insomnio muchas veces es una profecía que se hace realidad. “Antes de que sus cabezas caigan sobre la almohada, se han convencido de que no van a poder dormir”, dice él.

  Según Sateia, esas expectativas se pueden cambiar con la ayuda de la TCC (terapia cognitiva conductual), un tipo de asesoramiento que combina la meditación y técnicas de relajación con otras estrategias probadas para dormir. Esto podría ser el mejor sedante de todos. “Pensamos que todas las personas deben someterse a la terapia cognitiva conductual antes de tomar pastillas para dormir”, dice Sateia. Podría ser difícil encontrar a profesionales capacitados. Sin embargo, nuevos programas a través de internet podrían ayudar a más personas a beneficiarse de la terapia. “La TCC-I no tiene efectos secundarios y los beneficios podrían durar por años”, consúltelo con su médico.

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