Tercera edad

Cuida tu alimentación y estarás cuidando tu cerebro

Por: Elmer Huerta / AARP

  El cerebro es un órgano extraordinariamente irrigado por sangre debido a que su funcionamiento necesita enormes cantidades de oxígeno que recibe a través de las arterias cerebrales. La quinta parte de la sangre que bombea el corazón en cada latido va al cerebro. Pero además de recibir un gran volumen de sangre, es importante también que el flujo de esta llegue al cerebro de una manera constante y suave.

  Existen dos tipos de derrames cerebrales. El primero ocurre cuando esas arterias se rompen y la sangre se derrama dentro del cerebro, a esta se le llama una hemorragia cerebral. La segunda ocurre cuando las arterias se obstruyen por las llamadas placas de arterioesclerosis y el territorio cerebral correspondiente muere, causando lo que se conoce como infarto cerebral, el cual constituye el 87% de todos los derrames cerebrales. 

  Se calcula que cada 4 minutos, una persona muere de un derrame cerebral; como también que tres de cada cuatro casos de derrame cerebral ocurren en una persona mayor de 65 años y el riesgo de padecerlo se duplica en cada década de vida después de los 55 años.

 La principal causa de una hemorragia cerebral es tener hipertensión arterial, o sea, tener la presión arterial alta, una enfermedad que está, a su vez, íntimamente asociada con:

 •Obesidad

 •Diabetes

 •Abuso del alcohol

 •Falta de ejercicio

 •Fumar cigarrillos

  En el caso de los infartos cerebrales, las causas más frecuentes por las que se forman las placas de arteriosclerosis que obstruyen las arterias son:

 •Alimentación no saludable

 •Colesterol elevado

 •Fumar cigarrillos

 •Falta de actividad física

 •Diabetes

 •Apnea del sueño

 •Sufrir de alguna enfermedad del corazón como latidos irregulares (arritmias), insuficiencia cardiaca, infección del corazón (endocarditis) y malformaciones congénitas del corazón (agujeros entre las aurículas o ventrículos)

  Como se puede ver, ambos tipos de derrame cerebral comparten causas comunes, por lo que un estilo de vida saludable es fundamental para prevenir ambas enfermedades.

  En resumen, estas son mis recomendaciones para evitar los derrames cerebrales:

 •Adoptar una mejor nutrición, rica en abundante frutas y vegetales de todos los colores y que limite la cantidad de alimentos de origen animal.

 •Dejar de fumar cigarrillos.

 •Iniciar y mantener un programa de actividad física diaria de por lo menos 30 minutos.

 •No abusar del alcohol. No consumir más de dos tragos de alcohol por día en el caso de los hombres y uno en el de las mujeres.

 •Tomarse la presión arterial regularmente para detectar temprano la enfermedad.

 •Controlarse el colesterol y otros lípidos (grasas) en la sangre.

 •Controlar adecuadamente la diabetes.

 •Manejar adecuadamente el estrés.

  Y claro está, visite regularmente a su médico.

 

¿Tomas pastillas para poder dormir por las noches?

Podrías despertarte sintiéndote cansado, soñoliento, drogado o confundido

Por: Chris Woolston / AARP

    Si las pastillas para dormir fueran la solución para lograr tener un sueño reparador, seríamos una de las naciones más descansadas del mundo. Según IMS Health, una compañía de tecnología que reveló que médicos escribieron casi 60 millones de recetas (incluso para volver a surtir los medicamentos) para Ambien, Lunesta y otros somníferos de prescripción. Por tal razón, las pastillas para dormir son uno de los medicamentos más populares que existen en la actualidad.

  Las pastillas pueden estimular el sueño (por lo menos a corto plazo) pero las personas mayores deben saber que dichos medicamentos conllevan riesgos, dice el médico Michael J. Sateia, jefe de medicina del sueño en el Dartmouth-Hitchcock Medical Center en Lebanon, Nuevo Hampshire.

  Según Sateia, las personas en sus 50 y 60 años o mayores tienden a ser más sensibles a los fármacos y podrían tener más posibilidades de sufrir efectos secundarios tales como sentirse soñolientos y confundidos. “Respecto a estos medicamentos, las personas mayores deben tener un poco más de precaución”, dice él.

   En casos extremos, las personas pueden terminar hospitalizadas a causa de las pastillas para dormir.  Aproximadamente tres cuartos de los pacientes de salas de emergencia tenían 45 años o más y un tercio tenían 65 años o más, datos que recalcan el peligro que representan las pastillas a los pacientes mayores.

   Es más, las pastillas para dormir con frecuencia se recetan, especialmente a aquellos mayores de 50 años, porque les cuesta dormirse o mantenerse dormidos. “Los médicos intentan primero tranquilizarlos”, dice él. “Si no logran tranquilizarlos, los médicos frecuentemente acuden a los medicamentos en vez de a tratamientos alternativos no farmacológicos”.

  Hay muchas razones por las cuales las pastillas para dormir y la edad avanzada no son una buena combinación, dice Brandt. Los cuerpos de las personas mayores tienden a descomponer los fármacos relativamente despacio, esto significa que el medicamento permanece en el cuerpo por más tiempo del que debe. Eso hace que sea más probable que la persona se despierte sintiéndose confundida, aturdida o insegura (exactamente el tipo de problema que muchas personas mayores ya enfrentan aún sin tomar pastillas para dormir).

   El problema se complica dado que las personas de mayor edad frecuentemente toman otros medicamentos que potencialmente podrían causar efectos adversos al combinarse con pastillas para dormir. Más de la mitad de las visitas a salas de emergencia se deben a la combinación de zolpidem con otros fármacos tales como los analgésicos narcóticos. 

  Lo ideal sería que las personas mayores evitaran las pastillas para dormir por completo. Pero que en lugar de tomar medicamentos, las personas que luchan contra el insomnio deberían buscar otras, mejores formas de quedarse dormidos.

   Afortunadamente, existen muchas otras opciones. Para comenzar, los pacientes y sus médicos deben intentar buscar la raíz del insomnio. Muchos trastornos comunes y tratables de salud pueden interferir con el sueño. La lista incluye la depresión, ansiedad, el dolor mal controlado, el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño.

    Evitar la cafeína por las tardes, no tomar muchas bebidas alcohólicas, no tomar siestas durante el día y mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y fresco, son los primeros pasos para poder conciliar el sueño.

  Si no hay otro remedio. Para verdaderamente superar el insomnio, muchas personas necesitan fundamentalmente cambiar su forma de pensar sobre el sueño, dice Sateia. El insomnio muchas veces es una profecía que se hace realidad. “Antes de que sus cabezas caigan sobre la almohada, se han convencido de que no van a poder dormir”, dice él.

  Según Sateia, esas expectativas se pueden cambiar con la ayuda de la TCC (terapia cognitiva conductual), un tipo de asesoramiento que combina la meditación y técnicas de relajación con otras estrategias probadas para dormir. Esto podría ser el mejor sedante de todos. “Pensamos que todas las personas deben someterse a la terapia cognitiva conductual antes de tomar pastillas para dormir”, dice Sateia. Podría ser difícil encontrar a profesionales capacitados. Sin embargo, nuevos programas a través de internet podrían ayudar a más personas a beneficiarse de la terapia. “La TCC-I no tiene efectos secundarios y los beneficios podrían durar por años”, consúltelo con su médico.

¿Cómo evitar el desarrollo de enfermedades bucales? ... En la Tercera Edad

  Conforme avanza la edad, avanza también el riesgo de ir perdiendo la salud en general y a nivel bucal, en lo particular, apareciendo varios problemas que afectan a la calidad de vida y deben atenderse para evitar el desarrollo de enfermedades. Por ello, es fundamental concientizar la importancia de mantener una higiene adecuada y unos hábitos saludables.

  No en vano, los mayores de 60 años representan al grupo que menos acude al dentista, precisamente en una etapa de la vida en la que es fundamental un control exhaustivo de la salud bucodental porque los malos hábitos acumulados de toda la vida empiezan a pasar  factura, sumándose a los efectos propios del envejecimiento.

  Muchos estudios demuestran que la salud empieza en nuestra boca. En la tercera edad se sufren mayores alteraciones referidas a la salud oral, aun cepillándose los dientes o utilizando hilo dental con regularidad, producidas por el mismo proceso de envejecimiento que afecta a todos los tejidos del organismo.  

  Por lo tanto, ser conscientes de la importancia de mantener una buena higiene bucal y seguir los consejos de los expertos, es clave para evitar problemas mayores. 

   Éstos son algunos de los trastornos a tener en cuenta en la tercera edad:

  Sequedad de la boca o xerostomía: Este problema puede ser llamado “síndrome de boca seca” y es muy común en personas de edad avanzada. Puede ser causado por medicamentos o por trastornos médicos. Y si no se trata, trae consecuencias de distintas patologías sobre encías y dientes.

  Pérdida de sensibilidad dental y disminución del sentido del gusto: La edad, las enfermedades, medicamentos y las prótesis dentales disminuyen esta pérdida sensorial. Las encías se retraen con el tiempo, exponiendo zonas del diente desprotegidas por el esmalte.

  Degeneración y disminución de la calidad de los dientes: Con el paso de los años, los dientes van perdiendo calidad, no sólo en su esmalte (el cual se oscurece produciendo manchas en el mismo), como en su raíz, ya que al retraerse la encía favorece la aparición de la caries por la acción de los ácidos.

  Enfermedad de las encías: es un trastorno potencialmente grave que afecta a personas de todas las edades, pero especialmente a los mayores, ya que se produce por problemas comunes en esta edad. Enfermedades como anemia, diabetes o cáncer, dietas insuficientes, el mal ajuste de dentaduras postizas y el tabaco, son algunos de los causantes. Sobra decir que una mala higiene bucal agrava mucho esta enfermedad que se origina en la placa. Es importante destacar que la prevención de esta patología puede ayudar a evitar el alzhéimer.

  Mala Masticación: hay que tener en cuenta que una mala dentadura proporciona una inadecuada masticación de los alimentos y con ello, se consigue una desfavorable  digestión y una mala obtención de nutrientes.

Actualmente, debido a los progresos y  avances en nuestra sociedad, una persona de más de 60 años puede estar perfectamente sana y activa, siempre y cuando sea consciente de los cuidados y hábitos saludables correspondientes a su edad.  

   Tener una buena dentadura no sólo significa tener dientes perfectos, si no buena salud dental para evitar graves enfermedades. Cuidar nuestra boca nos ayudará, sin duda, a mejorar nuestra calidad de vida. Además, con un cuidado adecuado y revisiones dentales periódicas, para que los dientes puedan durarnos siempre, son claves para gozar de buena salud y óptima calidad de vida.

¿Cuál es la mejor bebida para cuando Haces Ejercicios?

Por: Martina Navratilova / AARP

  En la actualidad tenemos muchas opciones de bebidas (más allá del agua común y corriente) para mantenernos hidratados. Probablemente hayas visto cerca de un millón de tipos de aguas en tu supermercado: se les conoce ampliamente como “aguas enriquecidas”, ya que contienen vitaminas, minerales, azúcar, cafeína, saborizantes y otros aditivos.

  Otra opción para la hidratación son las bebidas deportivas (tales como Gatorade), diseñadas para reemplazar los electrolitos, incluido el sodio, potasio y cloruro que se pierden con el sudor.

   Con tantos productos de hidratación disponibles, ¿cuándo los necesitas y cuándo no?.

-Bebidas deportivas y aguas enriquecidas

  Si eres lo suficientemente atlético (juegas tenis, corres distancias largas o das paseos en bicicleta, juegas al fútbol, softball o baloncesto una hora o más), te recomiendo que incorpores las bebidas deportivas en tu plan de hidratación. Estar muy activo durante más de 60 minutos puede agotar tu energía y tus reservas de electrolitos y fluidos. Las bebidas deportivas llenan los requisitos. Busca las que tienen electrolitos, no más de 50 calorías y 14 gramos de carbohidratos por porción.

   Para las actividades que duran menos de una hora, el agua pura servirá para reemplazar los fluidos perdidos. Pero a mucha gente le aburre el agua común y corriente. Una solución es beber aguas enriquecidas.

  Los nutrientes que se les añaden ayudan a reemplazar las vitaminas y los minerales perdidos durante un entrenamiento. Pero ten cuidado: algunas de estas aguas tienen alto contenido de azúcar y calorías. 

-Agua de coco

  El agua de coco es “isotónica”, lo que significa que tiene el mismo balance que los electrolitos del cuerpo humano. Esto hace que el agua de coco sea una bebida deportiva natural para reemplazar los nutrientes. A diferencia de las deportivas, el agua de coco está libre de colorantes, endulzantes artificiales, azúcar y conservantes añadidos. 

    Es baja en calorías también, alrededor de 40 calorías por cada ocho onzas. Algunos estudios han encontrado que esta agua tropical es ¡más hidratante que el agua común y corriente!

   Sin embargo, no quiero minimizar la importancia del agua. Si puedes comprometerte a empezar a beber más agua, sin duda notarás un cambio en cómo te sientes, en la energía que tienes y la recarga mental que proporciona el tomar suficiente agua.

-Agua de botella vs. agua del grifo

  Por lo general bebemos agua de botella en lugar de agua del grifo, porque se ajusta a nuestras necesidades y estilo de vida. Pero la calidad del agua del grifo ha mejorado, y en general, los estadounidenses tenemos buena agua potable. Filtrar los contaminantes del agua del grifo con un filtro de agua es otra buena opción para asegurarte de que el agua potable es segura.

   La mejor opción para mantenerte hidratado tiene que ver con tus preferencias de sabor y cantidad de calorías que puedes permitirte el lujo de ingerir, basado en tu nivel de actividad. Si tienes problemas para consumir agua normal, bebe algún tipo de agua con sabor pero de bajas calorías. 

   En materia de hacer ejercicios y competencias, el agua de coco y las bebidas deportivas pueden satisfacer tus necesidades después del ejercicio.

  Lo que importa es beber líquidos y mantenerse hidratado. Tu cuerpo te lo agradecerá.

 

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