Nuestro organismo

Padres con trabajos técnicos, hijos con riesgo de Autismo

 Según estudios, los niños de padres que tienen trabajos técnicos tienen una mayor posibilidad  de sufrir un trastorno del espectro autista.

  El equipo de Aisha S. Dickerson, investigadora del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, Estados Unidos, examinó datos médicos y ocupacionales. Sobre esto último, se dividió a padres y madres entre quienes tenían empleos más de tipo técnico y quienes tenían empleos alejados de lo técnico.

  Los padres que trabajaban en ingeniería eran dos veces más propensos a tener un niño con un trastorno de los del espectro autista. Los que trabajaban en finanzas tenían cuatro veces más probabilidades, y aquellos que lo hacían en el ámbito médico afrontaban hasta seis veces más posibilidades de tener a un niño con el espectro autista.

  No hubo ninguna asociación con el empleo de la madre. Sin embargo, los niños que tenían tanto al padre como a la madre en campos técnicos experimentaban un riesgo mayor de sufrir alguna forma severa de autismo.

    Por supuesto, extraer interpretaciones y conclusiones de estos resultados es prematuro, ya que, entre otras cosas, no se aprecian conexiones directas claras entre profesión y riesgo de engendrar un hijo con autismo que puedan explicar el fenómeno. Habrá que seguir trabajando en esta línea de investigación para ver si conduce a hallazgos claros.

 

La Sandia

Muy Rica y beneficiosa para la Salud

  Reciente estudio reveló que algunos  ratones de laboratorio que fueron alimentados con una dieta que incluía jugo de sandía acabaron teniendo menor peso, menos colesterol y menor acumulación de placa arterial, en comparación con los ratones de un grupo que no lo consumió.

  Los resultados de esta investigación sugieren que la citrulina, un compuesto presente en la sandía, influye de manera importante sobre la salud cardiovascular.

  Los autores del estudio, de la Universidad Purdue en West Lafayette, Indiana, y la Universidad de Kentucky, ambas en Estados Unidos, estaban interesados en la citrulina, porque estudios anteriores habían sugerido que puede disminuir la presión arterial.

   Los investigadores alimentaron a dos grupos de ratones con dietas ricas en grasas saturadas y colesterol. La mitad de los ratones recibió agua que contenía un 2 por ciento de jugo de sandía, mientras que la otra mitad recibió la misma cantidad de agua pero que en este caso contenía una solución con el mismo contenido de carbohidratos que el jugo de sandía.

  Los ratones que consumieron jugo de sandía ganaron aprox. un 30% menos de peso que los ratones del grupo de control, y tuvieron alrededor de un 50 % menos de colesterol LDL (popularmente conocido como "colesterol malo").

 En conclusión, este estudio resalta lo beneficioso que es la sandía para la salud, a pesar de los muchos mitos que existen acerca de ésta y los daños que puede ocasionar a quien la consume en determinadas ocasiones, pero nada de eso ha sido comprobado científicamente.

Apretar lo puños puede mejorar la memoria

 De acuerdo a estudios realizados en el Laboratorio de la Universidad Estatal de Montclair, en New Jersey, apretar los puños mientras se memoriza podría mejorar la retención de memoria.

   La doctora Ruth Propper, directora del laboratorio, dirigió un experimento en el que los participantes, según grupos, apretaban el puño derecho o el izquierdo en secuencias específicas mientras memorizaban datos o trataban de recordarlos.

  Los resultados sugieren que apretar el puño derecho podría ayudar a formar memorias más fuertes de un evento o acción y que hacerlo con el izquierdo podría ayudar en recuperar más fácilmente esa memoria.

 Hemisferio izquierdo vs. derecho
  La doctora Propper se basó en una teoría llamada modelo de asimetría hemisférica de codificación y recuperación (HERA, por sus siglas en inglés) que señala que algunos tipos de memoria involucran procesos de codificación en el hemisferio izquierdo, o sea, que es ese lado el que se activa para insertar la información en el cerebro.
 

Por otra parte, en los procesos de recuperación de la memoria -cuando uno intenta acordarse de un hecho o acción- se activa el hemisferio derecho.
"En nuestro diario vivir, ambos hemisferios están procesando información pero, algunas veces, el lado que es más útil para un proceso específico no lo hace y deja que el otro lado se involucre", explicó la investigadora.

"Nos preguntamos si, de alguna manera preferencial, podríamos activar un lado del cerebro, incrementar la actividad neuronal en ese lado y, tal vez, afectar la memoria".
Los cables que conectan el cerebro con el cuerpo están cruzados. El hemisferio izquierdo controla la parte derecha del cuerpo y el hemisferio derecho maneja la parte izquierda.

   Dividieron a los participantes en grupos diferentes para tratar de memorizar una lista de 72 palabras que luego tendrían que recordar: unos apretaron el puño derecho durante 90 segundos antes de memorizar las palabras y luego apretaron el puño izquierdo por el mismo tiempo para recuperar la lista, otros efectuaron la secuencia al revés, un tercer grupo apretó el puño izquierdo en ambas ocasiones y, un cuarto no lo hizo en ningún momento.

  El grupo que siguió la línea del modelo HERA -apretar el puño derecho fuertemente mientras memoriza y el izquierdo mientras recuerda- obtuvo mejores resultados que los otros.

 ¿Posible terapia?
   La doctora Ruth Propper señaló que la diferencia más notable de los que apretaron el puño derecho se marcó con los que apretaron el puño izquierdo para memorizar. Sin embargo, obtuvieron resultados menos significativos frente al grupo que no apretó los puños en ningún momento.
 

  "No se puede concluir definitivamente que la memoria va a funcionar mejor si se aprieta el puño derecho en una secuencia dada, pero sí funciona mejor que si se aprietan de manera inversa", dijo.
 

  Lo que se cree es que al apretar el puño derecho se están reclutando selectivamente las neuronas del hemisferio izquierdo y que, aunque se están activando las áreas motoras del cerebro, hay indicaciones que esta activación puede estimular otras áreas del hemisferio que están involucradas en la memoria.
 

  "Lo interesante es que la gente que apretó el puño izquierdo estaba estimulando el lado derecho que maneja el sentido espacial y esta era una prueba verbal", comentó la psicóloga. "Es posible que su resultados fueron afectados porque involucraron el hemisferio incorrecto para manejar un ejercicio verbal".
 

Una mayor investigación podría conducir hacia técnicas para estudiar para un examen o, mejor aún, hacia terapias para la gente que está perdiendo la memoria. "Eso me fascinaría, de lograrse, justificaría toda mi carrera", concluyó Ruth Propper.

Nuevas terapias para sanar las heridas en la piel

    Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) dirigidos por Heather Maynard, profesora de química y bioquímica y miembro del Instituto de NanoSistemas de California, están trabajando en aprovechar la capacidad de nuestro cuerpo para curarse a sí mismo, y lo hacen mediante el desarrollo de nuevas terapias que se podrían usar para tratar heridas en la piel.

   Entre los principales actores implicados en el proceso natural de sanar heridas está una sustancia de señalización conocida como factor de crecimiento básico de fibroblastos, o bFGF por sus siglas en inglés, que es secretada por nuestras células para activar procesos implicados en la curación, así como en el desarrollo embrionario, la regeneración de tejidos incluyendo el óseo, el desarrollo y mantenimiento del sistema nervioso, y la renovación de células madre.

El bFGF ha sido investigado ampliamente como herramienta potencial que los médicos podrían utilizar para promover o acelerar estos procesos, pero su inestabilidad fuera del cuerpo ha sido un obstáculo importante para usarlo de forma generalizada.

   Ahora, Maynard y su equipo descubrieron cómo estabilizar al bFGF. Basándose en la capacidad del factor de crecimiento para enlazarse a la heparina (un azúcar complejo presente de modo natural en la superficie de nuestras células) el equipo sintetizó un polímero que imita la estructura de la heparina. Al adherirse al bFGF, el nuevo polímero hace que la proteína sea estable ante los muchos factores que normalmente la inactivan.

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