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Aunque el sushi es un plato tipico de Japón, Estados Unidos lo ha adoptado con gran gusto, gracias a su sabor (que para algunos es exquisito), a la variedad y los beneficios nutricionales que aporta. Actualmente es un alimento que se consume prácticamente a nivel mundial. Lo que no sabias Antes de detallar los múltiples beneficios del sushi es importante conocer ciertos aspectos de este alimento. Primero que nada su definición. La mayor parte de los occidentales cometamos ciertas equivocaciones básicas cuando decimos: “Voy a comer sushi” o “no me gusta el sushi”. Muchas veces, nos acercamos a un concepto ambiguo, pero sin tener demasiada idea sobre lo que estamos hablando. Para empezar, sushi significa, literalmente, arroz, y no se refiere, como muchos piensan, a un platillo japonés hecho a base de pescado; así, la asociación entre sushi y pescado o marisco crudo es una de las equivocaciones más comunes que suelen cometerse. El sushi es arroz cocido, aderezado con vinagre de arroz, azúcar, sal y pescado o marisco; pero también puede llevar verduras o huevo, y ninguno de sus acompañantes tiene porqué estar, necesariamente, crudo. Pero, curiosamente, en Occidente, no solamente se relaciona inmediatamente el sushi con pescado crudo, sino que, paradójicamente, el término se suele hacer extensible al sashimi, un plato de pescado crudo, pero sin arroz. Existen múltiples variedades de sushi, las más comunes de las cuales son el maki, (arroz y pescado envueltos en una hoja de alga llamada nori), el nigiri (especie de albóndiga de arroz cubierta por el pescado) o el inari (pescado y arroz embutidos dentro de una bolsa de tofu frito). Aunque al principio el sushi pueda parecerte de sabor fuerte, al final acabará conquistándote y pareciéndote delicioso. En general, su sabor es parecido al salmón ahumado o al carpaccio. Ideal para cuidar la línea ¿Quieres una buena razón para aficionarte al sushi? Una ración de 100 gramos tiene alrededor de 238 calorías: unos 9 gramos de proteína, 48 gramos de carbohidratos, 1.5 gramos de fibra y menos de 1 gramo de grasa. Además, es una comida completa a la que le puedes añadir postre, si quieres. Amigo de tu salud El sushi está considerado como una de las mejores dietas que puede tener el ser humano, por su bajo contenido en grasas, que además son más sanas porque suelen ser poliinsaturadas. También tiene un alto contenido en yodo y un adecuado porcentaje entre hidratos de carbono y proteínas. El otro gran punto a su favor es el gran consumo de pescado, sobretodo fresco. Además de cuidar tu corazón y evitar el colesterol, este tipo de dieta hace mucho más ligero y fácil el proceso digestivo. La cocina japonesa también emplea muchas frutas y verduras frescas, sobre todo soja, una proteína de origen vegetal muy beneficiosa para la salud. Y como bebida, el Chá o té verde, mucho más saludable que cualquier refresco o cóctel. También puedes disfrutar del sake, su particular vino de arroz. Así que ya sabes, la próxima vez que escuches de Sushi, ya sabes que se trata de algo delicioso, sano y bajo en calorías... Disfrútalo!
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Casi todos los alimentos nos proveen una gran variedades de nutrientes y vitaminas muy beneficiosas para nuestro organismo. Pero, existen unos cuantos que por riqueza en propiedades, son excelentes para combatir o eliminar problemas de salud serios... Veamos algunos ejemplos: 1. Para el Estrés: El SALMÓN El Salmón, al igual que otros pescados grasos como las sardinas o la caballa (pescado azul conocido también con el nombre de sarda, verdel o verta) son una de las mejores fuentes de vitamina e incluso, su contenido calórico elevado te vendrá bien si tienes cierta predisposición a sufrir de estrés, según un estudio hecho por la Universidad de Buffalo. También es rico en proteínas y ácidos grasos Omega 3.
2. Para el Asma: El AGUACATE Los ácidos grasos Omega-3 evitan el estrechamiento de las vías respiratorias que ocurre con el asma hasta en un 50% y el aguacate es uno de los alimentos más ricos en Omega-3. Así que si sufre de esta enfermedad respiratoria, ya conoce el remedio!
3. Para el Anemia: Los MEJILLONES El contenido en hierro de los mejillones (un tipo de molusco) es el triple que el de la carne de res (vaca) y además aporta selenio, de acción anticancerígena. Si tomas algún alimento rico en vitamina C y lo complementas con los mejillones, favorecerás la absorción del hierro en tu cuerpo.
4. Inflamación muscular: El Pan INTEGRAL Los cereales integrales reducen el nivel sanguíneo de las proteínas inflamatorias como los fibrinógenos. Elige pan integral en vez de blanco y cámbiate también a la pasta integral.
5. Para Cáncer de piel: Las NUECES de Brasil Cuando salimos al aire libre, ya sea para realizar algún deporte o diligencia, nos exponemos a la radiación UVA y UVB del sol. Los coquitos o nueces de Brasil tienen el más alto contenido en selenio de todos los alimentos y el selenio tiene la virtud de reducir la posibilidad de contraer cáncer de piel hasta en un 60%. Este mineral de gran poder antioxidante también está presente en el atún y la carne, pero en menores cantidades. Existen otros alimentos más con igual o mayores ventajas en la curación de enfermedades serias!
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Ricos en proteínas, vitaminas y minerales Los frutos secos se pueden usar como una botana muy exquisita. Pero además, son sumamente nutritivos, lo que lo hace un alimento saludable y recomendable en cualquier dieta sana y equilibrada. ¿Qué contienen? - Grasas saludables. Los frutos secos contienen aproximadamente un 50% de grasa, pero lo más interesante es que se trata de una grasa saludable con predominio de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados de beneficiosos efectos sobre el organismo. Así, la almendra, la avellana y los pistachos son ricos en ácido oleico, mientras que las nueces, las pipas de girasol y los piñones los son en ácido alfa-linolénico de la serie omega-3, cuyo consumo se ha asociado a una menor incidencia de aterosclerosis. Sólo el coco presenta un contenido relativamente bajo de grasas poliinsaturada y un mayor contenido en grasas saturadas, sin embargo, es muy rico en fibra y magnesio. - Energía. Son altamente energéticos (a excepción de la castaña) debido a su elevado contenido en grasa. Se caracterizan por su bajo contenido en agua, proteínas, vitaminas y minerales. - Proteínas. Son una excelente fuente de proteínas (14-27 g/100 g) de elevada calidad comparable a la proporcionada por las proteínas de las leguminosas y resultan muy útiles para satisfacer las necesidades proteicas en el caso de las dietas vegetarianas estrictas. - Hidratos de carbono. Su contenido en hidratos de carbono oscila entre 3,5 y 20% de la porción comestible, una cantidad moderada que permite que puedan tomarlos las personas diabéticas. - Fibra. Son ricos en fibra (sobre todo la almendra, avellana y cacahuete) que favorece el tránsito intestinal y ayuda a mantener un intestino sano. - Vitaminas. Contienen varias vitaminas. Una de ellas es el ácido fólico, fundamental para el desarrollo del sistema nervioso e imprescindible en caso de mujeres embarazadas para prevenir posibles malformaciones fetales. También proporcionan vitamina E, que no sólo nos protege de enfermedades cardiovasculares, sino que además permite que la grasa no se enrancie u oxide tanto fuera como dentro del organismo. La avellana, las almendras, cacahuetes, pipas de girasol y pistachos, son especialmente ricas en vitamina E. Además contienen vitamina B1, B6 y niacina (nueces pecanas). - Minerales. Son una buena fuente de fósforo, potasio, magnesio, manganeso, cobre y, en cantidades moderadas, de calcio y hierro. Las almendras son ricas en calcio y fósforo, las pipas de calabaza son muy ricas en cinc, necesario para el crecimiento y defensa del organismo, los piñones lo son en fósforo, calcio y potasio, mientras que los pistachos y el sésamo o ajonjolí son muy ricos en hierro y calcio. - Ácidos omega-3. Numerosos estudios han demostrado que las nueces protegen el sistema cardiovascular y el cerebro por su alto contenido en ácidos omega-3 (alfa-linolénico), fósforo y magnesio. Recomendaciones nutricionales El consumo habitual de frutos secos en general, y de nueces en particular, resulta beneficioso para la salud y por ello se aconseja tomar cuatro o cinco nueces diarias para prevenir enfermedades cardiovasculares. Un estudio científico demostró que los individuos que ingerían frutos secos cinco o más veces por semana tenían una reducción del 50% del riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con los que nunca los consumían. Los frutos secos reducen las concentraciones séricas de colesterol total y colesterol LDL (“colesterol malo”) en individuos sanos. Se recomienda que masticarlos muy bien para que no resulten indigestos. Se deben conservar en recipientes herméticos y ambiente fresco, seco y al abrigo de la luz para evitar que se enrancien y evitar la acción de ciertos mohos productores de aflatoxinas de efecto tóxico sobre el organismo. Pueden durar varios meses almacenados en el frigorífico y los que mejor se conservan son los que van provistos de cáscara.
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Comprender correctamente las etiquetas de los alimentos que consumimos con regularidad es esencial para saber si estamos alimentándonos saludablemente. Desafortunadamente, en la cultura hispana, esto es un hábito poco usual, por lo que es fácil entender por qué existe tanta obesidad y problemas graves de salud en la población. Es de suma importancia que y la mayoría sepa lo que se lleva a casa como alimento.
Según una encuesta realizada por Imaginacción, la Universidad Técnica Federico Santa María y Cooperativa, el 54.1% de las personas consultadas calificaron el rotulado en los alimentos enlatados como “no comprensible”.
Para que esto no siga ocurriendo la directora de la escuela de nutrición de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología, Paz Castillo señala cómo se deben leer las etiquetas nutricionales.
“Hay que seleccionar de acuerdo al contenido de sal, azúcar y grasa. Es decir, aquellos alimentos que tienen un alto contenido de sodio, sobre 400 miligramos no son recomendables”, explica la nutrióloga.
En cuanto al azúcar, ella señala que hay que eliminar los alimentos que tengan jarabe de maíz, jarabe de fructosa o almidón modificado. Y lo mismo con aquellos que digan ácidos grasos trans o lípidos modificados, porque eso significa que traen mucha grasa, lo que aumenta el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes.
“Hay que tener claro que la cantidad de sodio que necesita nuestro cuerpo son 2 gramos diarios, y un gramo de sal tiene 390 miligramos de sodio, es decir, cuando compras alimentos procesados consumes mucho sodio”, precisa.
En ese sentido, la doctora reconoce que el etiquetado es difícil de entender y se debe a que lo hacen científicos, por lo que les cuesta simplificar algo que es complejo.
Por eso, Paz Castillo aconseja consumir alimentos naturales, y los que son procesados hacerlo en forma ocasional, y lo más importante, que no se transforme en un hábito.
Se está considerando en un futuro, que esperemos no sea lejano, simplificar el mensaje a través del uso del semáforo, es decir, un alimento que contenga el rojo significa que tiene un alto contenido de azúcar, sodio y grasa. En cambio el verde nos va a indicar que ese alimento es saludable.
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