



| ¿Estás divorciado y te quieres volver a casar?… OK, ¡pero no tan rápido! |
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| Relaciones de Pareja |
| Lunes 21 de Febrero de 2011 14:18 |
Por: Martha LizolaCuando alguien decide casarse por segunda vez o convivir en forma permanente y estable con su nueva pareja, hay temas algo difíciles de abordar previamente, pero que resultan inevitables para prevenir el fracaso de esta nueva relación. Alguna vez fue ‘contigo, pan y cebolla’ y ‘hasta que la muerte nos separe’. Luego hubo divorcio, pérdidas económicas y afectivas, reorganización familiar, duelos y cambios. ¿De qué tiene que hablar un divorciado(a) antes de volverse a casar? Pues bien, hay una serie de situaciones importantes que tienen que poner sobre la mesa, preguntas, sobre todo, y de las respuestas depende que esta nueva unión no vuelva a fracasar… Si uno de los dos ya tiene hijos del primer matrimonio y el otro no: ¿querrán tener más? ¡Mhhh, qué interesante! El que no tuvo hijos y los desea, pero su pareja no quiere tener más, ¿estaría dispuesto a renunciar a tenerlos? Si uno de los dos no fuera fértil y el hombre o la mujer desea tener un hijo, ¿estarían dispuestos a adoptar o se resignarían a no ser padres?... ¿Qué pasa si la mayor parte del ingreso del hombre está destinad Veamos. ¿Si los dos integrantes de la nueva pareja tienen apartamento propio, en cuál de los dos vivirán?, ¿qué aportará el otro a cambio? Y si deciden vender ambos apartamentos, ¿a nombre de quién y en qué proporción comprarán el próximo? Algo más. Si a uno de los dos le ofrecieran un buen trabajo en el exterior, ¿estaría el otro dispuesto a mudarse de país, dejando aquí a los hijos de matrimonios anteriores?, ¿qué importancia tiene el desarrollo de carrera para cada uno?, ¿alguno de los dos estaría dispuesto a renunciar? Porque piensen: ¿Cómo administrarán el dinero que ganen?, ¿harán una caja común, cada uno administrará su dinero o pagarán los gastos a medias?, ¿proyectarán hacer inversiones económicas juntos o por separado?, ¿a quién integrarán a su grupo familiar en la obra social o medicina prepaga?, ¿a la nueva pareja o mantendrá a la ex cónyuge, madre de sus hijos?, ¿a quién preservarán más económicamente, a la nueva pareja o a los hijos del anterior matrimonio?, ¿cómo distribuirán las tareas domésticas?, ¿quién se ocupará de la atención de los hijos del otro?, ¿qué harán con los muebles de sus respectivos apartamentos?, ¿los mantendrán o cambiarán todos? Como ven, son una y mil preguntas que requieren de respuestas francas y sinceras por ambas partes o si nada más te quieren para cuidar hijos (de él o ella) los días que le toca tenerlos en casa, y tener quien cocine, limpie y sea pareja por la noche. Es preciso analizar qué quieren en común y si no existe un común, piénsenlo tres veces antes de actuar, porque cuando uno está enamorado, nunca piensa en las consecuencias que vendrán después de casarse por segunda o tercera vez. Si en un primer matrimonio deberían hablarse sobre el proyecto de vida en común, hablando de segundos matrimonios, la unión es mucho más compleja. Sin embargo, es necesario abordarlas para establecerlas más allá del deseo, como para que perdure en el tiempo y no fracase súbitamente cuando las expectativas de vida de cada uno se haga presente. |



