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Relaciones de Pareja
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Lunes 23 de Abril de 2012 11:43 |
“¿Por qué me enamoré de ti?” ‘‘Generalmente las personas que una y otra vez cometen el mismo error teniendo relaciones conflictivas no es porque se enamoran de la persona equivocada’’, aseguran los especialistas, ‘‘sino que simplemente sienten una atracción especial hacia la otra persona y al querer explicar cuál es el atractivo no pueden hacerlo claramente’’. Pero si eso es difícil de entender, resulta aún más difícil de explicar el hecho de que una persona se enamore de otra conflictiva, debido a que la relación se vuelve claramente conflictiva y dolorosa. No obstante, muchas personas, tras romper una relación insatisfactoria, vuelven a enamorarse de otra muy similar a su ex pareja y repite el mismo patrón, con los mismos problemas y conflictos. ¿A qué se debe esta tendencia? Las personas tienden a relacionarse con sus parejas en la edad adulta de modos similares a como aprendieron a relacionarse con sus padres durante su infancia. Si las relaciones con sus padres fueron sanas, equilibradas y satisfactorias, tenderán a buscar parejas similares a sus padres en su modo de relacionarse, con quienes podrán mantener relaciones igualmente satisfactorias, lo cual resulta positivo. En cambio, cuando las relaciones con los padres fueron insatisfactorias y conflictivas, sigue existiendo la misma tendencia a repetir patrones en futuras relaciones. Eso es debido a que en la relación con los padres se crearon una serie de miedos y necesidades insatisfechas que dejaron lo que podemos llamar “asignaturas pendientes”, temas no resueltos, que la persona se ve inconscientemente empujada a revivir en sus relaciones de pareja como un modo de superarlo. Es decir, es como si esta persona buscara una segunda oportunidad para que al fin salieran las cosas de otro modo. Así, eligen inconscientemente parejas con quienes van a vivir situaciones similares a las vividas en su infancia. Así, los miedos y reacciones de ambos provocan que el otro se acabe comportando del modo que más temen y acaben recreando el mismo tipo de relación insatisfactoria que mantuvieron con sus padres. Llegados a este punto ambos se sienten decepcionados con la otra persona. Piensan que les engañó, que es muy diferente de como habían creído al principio. En realidad no es que sean diferentes, sino que si bien en un principio se estaban relacionando de modos más sanos, una vez activados sus miedos, comenzaron relacionarse desde el miedo, desde los patrones inadecuados aprendidos en la infancia, de modo que, a los ojos del otro, parecían ser dos personas diferentes a las que eran al principio de la relación. Para salir de este círculo vicioso y romperlo, ambos necesitan superar sus miedos, y el mejor modo de hacerlo es precisamente dentro de esa relación, pues en ella pueden aprender lo que cada uno necesita aprender. Es decir, hay que aprender a no temer tanto al abandono, y aceptar el hecho de que la pareja necesite a veces un poco de soledad, sin que eso no signifique que haya rechazo, sino que esa es su forma de reponerse de un duro día de trabajo, y que en cuanto se haya relajado estará ahí para la pareja cariñoso/a como siempre. Es importante que cuando sientas presión exagerada y hasta fuera de contexto de parte de tu pareja, analices muy bien la situación, para poder alejarte a tiempo antes de que se convierta, aparte de conflictiva, en dañina para ambos. Si este es tu caso, busca ayuda, los especialistas recomiendan que tomen terapia de pareja para poder limar asperezas y eliminar los conflictos que cada uno traiga sobre sus hombros.
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Relaciones de Pareja
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Lunes 02 de Abril de 2012 12:01 |
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Cuando se está enamorado y se desea construir una vida junto a esa persona que a uno le llena, le satisface y por supuesto le ama, lo que menos se piensa en esos momentos, o a lo que poca importancia se le da, es a que haya diferencia en las creencias religiosas o se profese diferente fe. Muchas personas se casan a pesar de ser distintas sus ideas religiosas, pensando que el tiempo limará asperezas. Pero muchas veces es lo contrario, a la larga las diferencias en cuestión de fe causan verdaderas incomodidades e incluso peleas dentro del hogar y con los familiares. Cuando se está enamorado/a se piensa que no habrá problema por profesar diferentes sectas religiosas, por ser tú evangélico/a y ella/él ateo, católico, mormón, testigo de Jehová o de cualquier otra religión. Pero llega un momento en la relación en que nos damos cuenta de que las diferencias entre los dos son de mayor importancia de lo que en un principio pensamos. Y así comienza la frustración de uno de los dos, pues han sido criados de diferentes maneras y la relación comienza a fisurarse, y si no existe la suficiente comunicación desde un principio, es muy probable que este problema los lleve a plantear la posibilidad de una separación o una ruptura. Y muchas veces la situación se complica aún más, cuando llegan los hijos, ya que la mujer, como madre, tendrá una forma de criar a sus hijos de acuerdo a los valores familiares, morales y espirituales a que la acostumbraron, y tratará de enseñarles los valores con los que ella se crió. Pero no solo los valores, sino también las creencias y costumbres religiosas. Y es en ese momento cuando aparece el hombre con otras ideas y diciendo “¡Por qué les dices eso a nuestros hijos si a mí me enseñaron esto y esto otro en mi casa”, o “No le enseñes esas tonterías, que Dios no existe, guárdate esas cosas para ti misma, pero no se las inculques a los niños!”. Esa etapa en la vida de las parejas con diferencia en creencias religiosas suele ser la más difícil, sin embargo, aceptando y respetándose mutuamente se pude lograr un acuerdo que para cada uno conserve los preceptos religiosos personales e inclusive pueden llegar a descubrir nuevos caminos para poder complementar un mejor estilo de vida. La adaptación y el respeto son vías de complemento de la pareja, en todo sentido, no obstante cuando uno cree en Dios y el otro no, debe haber de ambos lados una gran comprensión para llevar adelante este complemento. Así mismo, en estas últimas tres décadas ha habido cambios en la manera de pensar de las parejas en relación a pertenecer a credos diferentes; la evolución para algunas religiones es un factor de cambio para no perder creyentes/fieles, sino poder combinar los modos de pensar de manera diferente; otras religiones solo admiten matrimonios entre parejas donde ambos practiquen la misma creencia. Encontrar un equilibrio donde ambos sientan que son libres de practicar aquello en lo que creen es magnífico, es madurez y podrán establecer una comunicación abierta para ponerse de acuerdo en aspectos fundamentales para una buena convivencia. El diálogo inter-religioso entre una pareja debe llevarlos a desarrollar y apoyarse mutuamente en el desarrollo de lo que les es común en su fe, y a respetar sus diferencias. En algunos casos, la persona que tiene una mayor fortaleza y conocimiento de la fe, puede también indagar si detrás de la apatía religiosa o rechazo de la fe del cónyuge se esconde un desconocimiento o incluso una tergiversación de muchos aspectos de la religión. Este diálogo franco puede permitir la intimidad y comprensión que facilite incluso el inicio de una conversión y de un camino mutuo hacia la fe. La fe es muy importante en la vida de algunas personas y puede dar grandes beneficios a la pareja cuando se comparte. Sin embargo, no es necesario que los dos tengan el mismo credo religioso ni manifiesten el mismo interés por la vida espiritual para que puedan tener un matrimonio bueno y dentro de lo que cabe, armonioso. Lo importante es que cada cual, movido incluso por su fe y caridad, respete el concepto religioso y el proceso espiritual del otro.
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Relaciones de Pareja
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Lunes 26 de Marzo de 2012 11:28 |
Por: Martha Lizola Cuando nos casamos, mi esposo se desvivía en atenciones, me besaba cuantas veces podía, me hacía caricias al pasar junto a mí. Pero al paso del tiempo cambió; se volvió muy seco, no me acaricia, no me besa y no es nada expresivo con el amor que dice tenerme. Eso me hace sentir mucho y le digo que me gustaría que fuera más expresivo pero no lo hace, en la intimidad -ni hablar del tema- cuando le reclamo que ya no es el mismo, nos gritamos, nos insultamos y hemos estado al punto del divorcio por esa cuestión. Yo lo amo y sé que él también me ama, al grado que sufro en silencio su indiferencia, su falta de demostración de cariño hacia mí y hacia mis hijos, pero ya no sé cómo lograr que cambie, que deseo sea más cariñoso y expresivo con nuestra relación. Bueno, esperamos que estos consejitos los ayuden un poco a comprenderse como pareja y superen los ‘afectos incomprendidos’. Una de las cuestiones más importantes en nuestra vida es cuidar y multiplicar nuestros afectos; ser cariñoso y atender a las personas que amamos para que, a su vez, seamos atendidas y queridas. En la esfera íntima, todo el mundo sabe la categoría que alcanza en nuestra calidad de vida las gratificaciones de un buen sexo, de una vida en armonía. Entonces ¿qué pasa?, ¿por qué no nos preocupamos más por esa parte de nuestra vida?. Muchas veces la costumbre y el desgaste cotidiano vencen la ilusión. Entonces, los antes amorosos amantes ya no se besan, desconocen los más íntimos deseos de su pareja; ni siquiera preguntan y de igual manera tampoco piden gratificar los propios. Quizás porque esperan una negativa o una formal complacencia que tal vez sea peor. Las fantasías se acaban y el repertorio de intercambios verbales en torno al ámbito amoroso llega a su mínima expresión. Cuando se alcanza este punto, se está muy cerca del fin del amor y se aterriza en un matrimonio árido, sin los chistes cómplices que tanto mitigan los conflictos, el cansancio del trabajo, las luchas de la vida, y se complica un poco más si ambos trabajan para sacar adelante a la familia pues esto conlleva que poquito a poquito se entre en una rutina por el agotamiento, el cansancio, las presiones de la vida diaria, y lo que necesitan es darle algún ritmo a su matrimonio, si no a compás de ‘salsa’, al menos de ‘danzón’. Parece que cuando se descuida el matrimonio, no se mantienen ciertos cuidados como vacacionar solos de vez en cuando o mandar a los niños a casa de la abuela, el espacio entre él y tú termina por llenarse de telarañas, y ahora no encuentran el plumero para ‘deshacerlas’. Lo cotidiano los lleva al aburrimiento y la rutina, enemigos de la pareja tanto para tu esposo como para ti; sería ideal que los fines de semana evitaran lo cotidiano poniendo atención y dedicando tiempo para ambos, tomen en cuenta que esposas aburridas y esposos incomunicados o viceversa, es un plano que a ninguno conviene. Cuando algún miembro de la pareja siente que algo no está funcionando, lo mejor es hablarlo en un ambiente diferente o fuera del hogar, invítalo a cenar y salir de a lugar tranquilo, donde no sean interrumpidos por los hijos, las suegras o algún miembro de la familia. Cuando logren la comunicación perfecta serán parte de ese código de pareja y gracias a ella se comprenderán, se respetarán. No se agredan, ni se lancen dobles mensajes contradictorios, pueden escucharse, esto los favorecerán. No se agredan, ni se lancen dobles mensajes contradictorios, pueden escucharse, esto los favorecerá para mejorar lo que tú deseas que él cambie hacia ti y viceversa; tal vez tu esposo quiera que tú cambies algo hacia su persona, muchos desencuentros y rupturas se pueden evitar poniendo atención y dedicando tiempo a nuestra pareja, especialmente al buscar siempre la manera que fluya el intercambio, tanto verbal como afectivo. Algo muy importante, cuando tengan algún sentimiento negativo, desavenencias o fricciones propias del matrimonio, no usen su alcoba matrimonial como ring, no desaten la soberbia; controlen sus emociones de enojo o decepción, recuerden que se unieron enamorados y ambos deben poner todo de su parte. Algunas parejas se insultan y luego quedan en el recuerdo de ambos esos malos momentos, recuerden que en la cama sólo debe crecer el amor. Un buen día en armonía, facilita una gran noche para ambos.
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Relaciones de Pareja
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Lunes 05 de Marzo de 2012 10:58 |
Por: Martha Lizola El dominio que ejercen determinadas personas sobre otras puede llevar a grandes conflictos y de difícil solución. La inseguridad es el factor que destaca por encima de cualquier otro rasgo de personalidad. Por eso, aquí les damos estos consejitos: Cómo evitar a este tipo de parejas: La vacilación es una de las caras de la posesión. ‘Los hombres que intentan doblegar a las mujeres basándose en la posesión lo hacen porque no saben cómo establecer una relación saludable’; contrariamente a lo que parece a simple vista, estos hombres no se caracterizan por presentar una personalidad fuerte, sino que los mantiene vivos el miedo. El temor a no ser debidamente valorados y queridos, hace que estos hombres potencien lo peor de sí mismos, haciendo que los celos y el querer poseer a otro individuo de modo permanente se enreden en la vida cotidiana y afloren hasta el punto de cegarse y dejarse manipular por tales conductas negativas. Síntomas del hombre posesivo: La baja autoestima, el temor a ser abandonados, la inseguridad, una historia personal llena de carencias afectivas y la frustración por no conseguir sus objetivos, son algunas de las características que definen a esta clase de hombres. Nunca hay que subestimar a esta clase de sujetos ya que de aquí al maltrato de toda índole hay un solo paso. Cómo saber si se está ante un hombre posesivo: Esta clase de hombres manifiesta una excesiva necesidad por controlar la vida de la pareja. Los celos, la posesión y el intenso control por lo que hace la mujer con la que llevan adelante una relación son una misma obsesión, y rara vez se manifiestan por separado estas conductas, la manipulación que ejercen es otra de las características a las que someten a las parejas. Todo el tiempo preguntan a dónde van, por qué, para qué y cómo, ninguna conducta ni acto que realicen las mujeres son lo suficientemente importantes como para que se queden satisfechos. Hay que tener mucho cuidado ya que la posesión es una forma de maltrato muy evidente. Sugerencias para alejarse de este tipo de hombres: La objetividad y claridad mental son factores claves que deben estar presentes en la vida de la mujer cuando inicia una relación, es fácil decirlo, pero complejo poner en práctica una actitud de fortaleza ante una persona posesiva. La primera apreciación que suele hacer la mujer, es pensar que estos episodios son esporádicos y busca excusas para justificar el comportamiento de su pareja, pero pensar de este modo es el comienzo del fin. Ante los primeros síntomas lo mejor es hablarlo y, si la relación vale la pena buscar alternativas de solución al problema. Otro de los factores importantes a tener en cuenta, es que la mujer no debe permanecer aislada si está siendo sometida a conductas indeseadas. La mujer debe tener a alguien en quien apoyarse, ya sea un amigo, familiar o profesional que pueda guiarla acerca de la mejor manera de solucionar este conflicto, ya que otra de las características habituales del hombre posesivo es la de hacer todo lo posible para ir distanciando a su pareja de toda relación social que la pueda ayudar a advertir lo que está ocurriendo. Ninguna mujer debe ser sometida por ningún hombre, siempre hay una puerta de escape a este tipo de abusos, dejen el miedo a un lado y recurran, como lo mencioné, a un familiar, amigo o, de preferencia, a un profesional, ya que éste último les ayudará a sanar su mente, su autoestima y salir adelante solas.... O mejor, encontrar una pareja sin tantos conflictos interiores•
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