Existe una nueva generación de materiales que se autoreparan, es una gama de productos inventada por La Universidad de Illinois, este material emula a la piel humana en su capacidad de regenerarse una y otra vez. Los nuevos materiales cuentan en su estructura interna con redes microvasculares tridimensionales que imitan a los sistemas circulatorios biológicos.
“De la misma forma que un corte superficial activa el flujo de sangre para promover la curación, una grieta en estos materiales activará el flujo del agente cicatrizador para reparar el daño”, explica Nancy Sottos, profesora de ciencia e ingeni
ería de los materiales e integrante del equipo de investigación.
En el método inicialmente desarrollado, los materiales con capacidad de autoregeneración consistieron en un agente reparador microencapsulado y un catalizador, distribuidos por una matriz compuesta. Cuando el material se agrieta, las microcápsulas se rompen y descargan el “agente curativo”.
Este reacciona entonces con el catalizador interno para reparar el daño. Para crear sus materiales autoreparadores, los investigadores comienzan construyendo un andamio mediante un proceso de deposición. El proceso emplea una tinta polimérica concentrada, suministrada como un filamento continuo, para fabricar una estructura tridimensional, capa por capa.
Una vez que se ha construido el andamio, se recubre con una resina epoxídica. Después de curada, la resina es calentada y se extrae la tinta que se licúa, dejando un sustrato con una red de microcanales interconectados, luego depositan un recubrimiento epoxídico quebradizo sobre el sustrato, y se llena la red con un agente reparador líquido.
En las pruebas, la capa y el sustrato fueron doblados hasta que se formó una fisura en el recubrimiento. La fisura se propaga a través de la capa hasta que encuentra uno de los “capilares” llenos de fluido en la interfaz entre el recubrimiento y el sustrato. El agente reparador se mueve desde el capilar hasta la fisura donde interactúa con las partículas del catalizador. Si la fisura se vuelve a abrir bajo una tensión adicional, se repite el ciclo de reparación automática.
Por ahora, el material puede reparar las fisuras en el recubrimiento epoxídico, equivalentes a pequeños cortes en la piel humana. El próximo paso es ampliar el diseño para que repare los desgarros que se extiendan hasta el sustrato del material.
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