DE FAMILIA Y HOGAR - La Fábula de la semana

La Leona y la Osa

En la profundidad de la selva de Africa, vivía una leona conocida por su crueldad.

 Cuando tenía hambre devoraba a cuanto animal pequeño se le cruzaba. Sin importarle el sufrimiento de sus madres.


 Encontraba su carne tierna y sabrosa. Todos los animales que tenían hijos pequeños, temblaban ante la sola idea de cruzarse con la feroz felina.


 Un día, esta leona dio a luz a un lindo cachorrito, vivaz y robusto.  Ella estaba muy orgullosa de él. Lo imaginaba ya crecido, respetado por todos y rey de los animales.
 Una mañana de verano llegaron al lugar unos cazadores. Todos los animales alertados se escondieron en lo más profundo del bosque. Incluso la misma leona lo hizo, pero en su apuro por huir, perdió de vista a su pequeño. Es de imaginar su desesperación cuando, pasado el peligro, no encontraba a su leoncito.


– ¿Alguien de ustedes ha visto a mi hijito? -preguntaba con tono de angustia a todos los animales que encontraba.
– No, no lo hemos visto -era la respuesta.
 Agotada por días y días de búsqueda, la leona tuvo que aceptar la dura realidad: su hijo había sido capturado por los cazadores. Tal vez hasta lo habían matado...
 

Entonces la leona, desesperada de dolor, erraba por la selva lamentándose:
– ¡Ayy pobre de mí! ¡Qué desdichada soy -decía-. Mataron a mi único hijito.
 Pero nadie en la selva se apiadaba de ella, pues creían que era merecedora de tal castigo.
 Una osa, sin embargo, pareció apiadarse e interesarse por su desgracia.
– Ahora lloras por ti -le dijo-, pero ¿has pensado por un solo instante en el sufrimiento de  los padres de tus víctimas? Ellos sufren como tú sufres hoy. Ellos también han recorrido la selva en busca de sus hijitos. Respeto tu dolor porque también yo soy madre, pero espero que la pérdida de tu hijo te sirva de lección. De ahora en adelante trata de ser menos cruel con los demás.

Moraleja: Si con respeto a otros tratas, con buenas cosas la vida te recompensará!

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