Digo yo no´mas digo

La Receta

Por un tal: Luis Ruiz

¡Qui’onda razaaaaa! Cómo la han estado, de pelos?... po’s espero que a ustedes les esté a todo dar, o sea, de pelos!, aunque yo sufra por falta de ellos.


 Y les cuento que hoy me siento medio tristón, pero como ya empieza a invadirme un espíritu de paz y amor, el chistorete de esta semana es muy tierno, tan tierno como una calabacita tierna, aunque un poco sangrón, pero ni modo...Este cuentecillo se llama “Sandwich de pollo”...:


 Según se dice, en una pintoresca y pequeña ciudad vivía el niño Luisito y su amiguita Lolita, (¿por qué será que este niño siempre aparece en mis cuentos?), bueno la cosa es que los niños asistían juntos a la escuela y además eran grandes amigos.


 En la hora del almuerzo se sentaban juntos y habrían sus loncheras para comer. Un día descubrieron que sus mamás siempre les ponían lo mismo:
 ‘sandwiches de pollo’.


 Y así pasaron los días, los meses y los años y los niños a diario con su sandwich de pollo. Y así llegó el tiempo en que ya estaban en el 5º grado. Un día la niña, se presentó con un sandwich que no era de pollo, y el niño le pregunta:


•_• ¿Qué pasó, ya te aburriste del pollo?
A lo que, la niña le contesta:
-- !No, todavía me sigue gustando! pero decidí no comerlo más porque, ¿sabes?... ‘allá abajo’ me están saliendo plumitas.
Curioso como todo niño, Luisito quiso verlas y ella se las mostró. !Ooh sí tienes plumitas! ¡mejor no comas más!
  Al cabo de un tiempo, la niña se fijó que su compañerito y amigo ya no comía sandwich de pollo, y curiosa le pregunto:
-- ¿Oye qué pasó que ya no comes sandwich de pollo?.... ¿ya no te gusta?
•_•  !Oh sí, sí me gusta!, pero.... pasó que a mi también me salieron plumitas ‘ahí abajo’ mira.... se bajó el calzón y le mostró a la niña. La niña puso enorme cara de susto y angustiada le dijo:
-- Huyy!! pero tú sí estás caborón! (toda niña asuatada es medio grosera)... A ti, además de las plumitas, ya te salió el pescuezo y las mollejas!!!!
 aaayy!!! que ternura, a poco no?.... Ji!, ji! ji!
 Y ahora, aprovechando que se acerca del Día de Acción de Gracias, y a petición popular (de 2, de mis 4 ó 5 lectores) les voy a dar una receta (que publiqué hace un par de años)  pa’que la semana que entra, cocinen un ‘riquísimo’ pavo... 


Aquí les va la receta del Pavo al Tequila, que no es la única, pero como ésta tiene el toque del digo, po’s ya se convierte en única!
Paso 1.- Vete a comprar un pavo.
Paso 2.- Tómate un traguito de tequila... digo, pa’ entrar en calor.
Paso 3.- Prepara el pavo e inyéctale un poquito de tequila... Ah!, pero compadece el dolor del pobre animal tomándote otros dos traguitos de tequila
Paso 4.- Pon el grado a 180  h o r n o s.
Paso 5.- Tó mate ootros dos tequilitas de un traago a salú’ del  poobrre pollote.
Paso 6.- hic!, Horna el prendo... y   d ale uuuun ssor bito al tequlita.
Paso 7.- Pave el mato.
Paso 8.- Eeechate otro tequilitaaa!
Paso 8.- Inserta en pavo le termómetro.
Paso 8.- Tequilesse sirva de otra copa.
Pppaso 14.- Hic!° Horneé el tequila.
Paso... (hip°! el que siga). Saaque le hoo rr no el pavito.
Next... Pave el piso del levante.
Pasooo creo que sigue le 19.


- Repave el lleno meta de nu -hip°- evo.
Paso 20.- Coo  n sigase otra bote lita ‘e te quella.
¿Va amoss en el 18, no?.- Monga la pesa y tómese una copita de Pavila.
...ay guuey... y el pavo ‘onde que edo?... eyyy!, indejo. po’s onde andabas, caon!!!
Paso (hip°, creo que 25).- Ben diga -hic°- la ss ss e na, cómase y psese.
¡¡¡  i i i upiiiii!!!! --- ya aca bb bamos esssta maa ,hic°, maadere --- Mmmmm, de lici ossssso! a a pppoco no¿.... 
---- ¿?guuu gusstas un nequilita...  hiic°°¡ .....

El mal de ‘Sejuela’

Por un tal: Luis Ruiz

¡Quiiiuuuuboleee mis tuerquitas cromaditas y tornillitos oxidaditos (en diminutivo, pa’que rime), ¿cómo se les ha ido, bien? qué güeno!, qué güeno!


 Hoy casi ni quisiera escribir este dizque artículo porque ando con el pico medio cáido (así, con el acento ahí); y es que no están ustedes pa’saberlo ni yo pa’contárselos, pero fíjensennn que hace unos días, leí una noticia que me impactó, que me dejo lélo, pa’que hablemos claro:


 Resulta que unos güeyes hicieron una encuesta y sacaron en conclusión que los propietarios del teléfono móvil que se llama iPhone tienen mayor cantidad de parejas sexuales en comparación con los que usan BlackBerry o algún otro equipo de celular... O sea, que los usuarios del iPhone tienen más sexo... Y yo que no tengo dinero para comprar un mendigo iPhone!!!!... díganme si eso no agüita a cualquiera.


 Luego, a los pocos día leí en otra nota, que en una investigación que hizo ‘AXE y Smell and Taste’ (quien sabe quienes serán esos, pero la publicaron) encontraron que chicas entre 18 y 30 años de edad dicen que no saldrían con un chico que huela como su papá... y yo que soy el papá... queeée!!!


 Y según esos mismos güeyes, dizque de cada 2 mujeres, 3 dicen que es más probable que besen a un chico en la primera cita si él huele bien o agradable bien... y yo que huelo a neftalina, queeée!!!


 También encontraron que, una de cada dos chicas admite haberse robado alguna pieza de ropa de un chico para olerlo cuando él no esté presente... ahhhh!, con razón se me han perdido calzones en la lavandería!!!...

(_inche viejilla, --pero al cabo que eran como los de Superman... ‘taban oxidados!--) 
 Pero si todo eso me puso medio tristón, lo que francamente me sacó de ‘onda fue cuando una chava (como de mi eda’) en la Feria de Orange, al reconocerme me reclamó que por qué ya no escribo seguido y luego, entre broma y broma remachó diciéndome: “No será que ya tiene “Sejuela”?


 Por supuesto me reí (a lo _indejo) de su comentario, porque no supe lo que me quiso decir; pero en cuanto pude, me puse a averiguar qué era aquello y conforme iba leyendo, exclamaba: “¡ay!, en la maa dere!’... ¡aay!, en la mo der!... y es que me di cuenta que padezco principios de “SEJUELA”


 Y por si a alguno de mis cuatro o cinco lectores les interesa, a continuación les voy a dar algunos de los síntomas que tiene uno cuando empieza a padecer el terrible mal de la SEJUELA, y que son:
• Si un café te quita el sueño.
• Si una cerveza te lleva directo al baño.
• Si todo te parece muy caro.
• Si cualquier tontería te altera.
• Si te dan mareos con tan solo
subirte a un mendigo banquito para cambiar un foco.
• Si tienes más cabello en la nariz y la orejas que en la cabeza.
• Si todo pequeño exceso te provoca aumento de peso.
• Si un buen pedazo de bistec te cae pesadísimo; y si el picante te irrita el trasero y si el ajo lo repites o si la sal te sube la presión.
• Si llegas a la edad de los metales; (cabellos de plata, dientes de oro, marcapasos de titanio; y para los hombres los testículos de plomo y el miembro oxidado).
• Si haces el amor casi tres veces por semana (casi el lunes, casi el miércoles, casi el sábado).
• Si al atar tus zapatos te da dolor de cintura.
• Si usas varios tipos de anteojos (los de lejos, los de cerca, de medio, de sol...)
• Si la tele te adormece y si no toleras la música en alto volumen y piensas que es para locos.
• Si en todos lados te dicen ‘señor’ o ‘señora’ y te tratan con cuidado.
• Si te da catarro con sólo abrir el refrigerador...


Todos estos síntomas son prueba irrefutable de que padeces  ‘SEJUELA’... 
SE JUE LA  juventud!!!!


Ah!, y ni se rían caones, porque tarde que temprano ustedes también la van a padecer!!!
 Pero volviendo al asunto de “las investigaciones y estudios”, con lo que empecé este rollo, y que últimamente vemos, escuchamos o leemos en las noticias, yo les recomiendo que no les hagan mucho caso. Que si comes esto te hace daño; que aquello tiene mucho colesterol; que si este producto no tiene grasa o colesterol. Que si esto produce cáncer. Que si este otro producto ayuda a tu corazón, a tu cerebro, etc., etc. y yo no sé qué piensen ustedes, pero yo no me la trago, porque pa’mi que muchos de esos dizque ‘‘estudios o encuestas’’ son investigaciones que aparte de alarmistas, son descaradamente inducidas, que es lo mismo que decir ‘compradas’, en favor de algún producto, persona o institución y ellos quieren a güe_fo hacernos comprar un producto determinado, como si no pensaramos, güeno aunque a veces si nos apenn__tontamos y nos llevan al baile....

Cambiando la imagen del ‘sapito’

Por un tal Luis Ruiz

Quiiioooonda, pela’os mal amanza’os y guerqui’as boni’as  ¿cómo les fue la noche de halloween, bien?... no los asustó alguna bruja? (o brujo, si es el caso)... Ojalá que no.


 Esta semana, en lugar de un chiste sangrón, les voy a contar una anécdota curiosa que dicen verdaderamente le ocurrió al presidente de este país.


 Se dice que una noche, Barack Obama, salió a cenar con su esposa Michelle. Escogieron, para salir de la rutina, un restaurante no muy elegante, en un barrio no muy elegante, de la no muy elegante Washington D.C.
 Estando sentados en el restaurante, se acercó el dueño, previo permiso de los guaruras, y saludó muy afable a la pareja y el Presidente alcanzó a notar el especial saludo, las miradas y la retenida de la mano cuando el señor saludó a Michelle, por lo que Obama hizo las preguntas pertinentes que debe hacer todo esposo en esos casos.


 Michelle, le responde muy tranquila, sin dar importancia y sin verle siquiera a los ojos: “Lo que pasa es que en mi adolescencia este hombre estuvo muy, pero muy enamorado de mí”.


 Pues no te podrás arrepentir, Michelle, -dice Barack- mira, llegaste a primera dama de Estados Unidos. Si te hubieras casado con este buen hombre hoy serías sólo dueña de este restaurante…”


 “Te equivocas, cariño, -interrumpió la primera dama, esta vez viéndole directamente a los ojos- si yo me hubiera casado con este hombre, él sería hoy el Presidente de los Estados Unidos...”
 ¡Ja!, ja!... qué joda pa’l pobre Obama.


  Les escribí esto, pa’que vean que no soy tan machista como algunas lectoras piensan, pero también porque hoy viene a colación ya que hace unos días recibí una carta, firmada por Juana M. T., y la señora, después de echarme unos cuantos guayabazos y asegurarme que es una de mis cuatro fieles lectores, me felicita por el artículo que publiqué hace dos semanas titulado: “¿Pa’que sirve un inútil?’’.


  En su carta la ‘ñora me dice que me quedé corto ya que además de: “sacar la basura, estorbar, estar jodiendo y pa’ nada”; un marido sirve para muchas otras cosas (y me da una lista larga, para lo que -dice-, a ella le sirve su inútil). Pero el motivo principal de la carta es para pedirme un consejo de cómo puede cambiar el pésimo gusto que tiene ‘‘su sapito” para vestirse, ya que en muchas ocasiones la hace pasar tremendas vergüenzas. ..•..


  Cuando acabe de leer la carta, no pude menos que exclamar: ‘‘¡Uy, señora, a buen santo se encomienda!’’ Yo de consejero tengo lo mismo que de cura, no’más la pelona, y de cómo vestir, menos... Con decirle que a veces me dicen el caja fuerte -porque nadie me encuentra la combinación-. Pero queriendo servirla, pregunté sobre el tema con las rucas que aquí escriben de belleza, imagen y moda, y me echaron un rollotote, pero que yo, a continuación a mis cuatro lectores y lectoras se los voy a resumir -el rollo, claro- así que ahí le va como yo lo veo, pero conste que no respondo chipote con sangre...


   Pa’ empezar, les digo que pa’mí no hay maridos mal arreglados, sino esposas despreocupadas o sin ingenio... ¡Ah, sííí!!. Porque miren:
  ¿Cuántas veces y por todos los medios han tratado de tirarle a su marido esos tenis viejos, de color rata revolcada que hace años eran blancos?, ¿o cuántas veces han criticado esas medias blancas hasta las rodillas que él insiste en combinar con unas bermudas color azul celeste y una playera verde esmeralda?...


- “¡Uyy, muchas, muchísimas veces!”-, seguramente han de exclamar algunas. “Pero es que mi marido no permite que le toque sus tenis, ni pa’ lavarlos!” -dicen otras-, y tienen razón!... Pero ustedes ya deben saber que nosotros los machos, machines o tornillitos (algunos ya medio oxidadones, es cierto, pero allí estamos) somos muy tercos, necios y aferrados y nos resistimos a casi cualquier cambio, sobre todo si sentimos que nos critican, que atentan contra nuestra forma de ser, nuestra autoridad o dignidad.


 Por eso, amiga Juana banana, (pa que rime) y demás tuerquitas lectoras; cuando vayan a una fiesta familiar, a comer a algún restaurante o otro lugar mas o menillos, y su viejo insista en ponerse la camiseta de las chivas o del américa, o el short anaranjado, o su vieja camiseta de beis, etc., etc., en lugar de discutir, háganle lo mismo, pónganlo en ridículo vistiendo igual que él de horrible y payaso.


  Ah!, otra cosa: Si de verdad quieren cambiar a ‘‘su sapito” en un casi príncipe, tienen que hacerlo creer que es el _ingón, el que manda y decide, como la Michelle le hizo al Barak y utilicen alguna artimaña, un cariñito, algo que lo motive a querer cambiar, algo que le despierte ese sentimiento de: “simón, no estoy tan jodido... __ta!, todavía la hago”.


 Pero si de plano nada de eso funciona, po’s ármense de valor y, sin decir agua va, regalen, tiren o desaparezcan aquello con lo que se ve ridículo y que a ustedes avergüenza...  Eso sí!, prepárense porque va a hacer un gran berriche, va a bufar, a manotear y pu’que hasta una mentada reciban... pero no se asusten, porque por mucho chile con la cola que él haga, pronto se le pasará y ustedes lograrán su propósito....

aToLE coN el deDo

¡Quiuuubo!, quiuubo!, quiubo! Cómo están razaaaa! ¿me extrañaron?... yo sé que sí, al menos la mitad de mis cuatro lectores, aunque lo nieguen. Ustedes han de dispensar, pero yo andaba en una... Read more: aToLE coN el deDo
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