Digo yo no´mas digo

Las Nuevas Adicciones

Por un tal Luis Ruiz

  Quiúuuuboleeee mis tuerquitas y tornillitos ¿cómo la han pasado, de pelos?. Espero que sí! y que se les siga yendo bien a todo dar,,, la vida, claro!, si no, ¿qué otra cosa se les puede ir?.

Y hoy, en lugar de que les cuente el aburrido chistorete de costumbre, permítanme que les platique una anécdota de algo que le pasó a un cuate ‘X’ (y ese ‘x’ no soy yo, ehhh!, pa’que luego no anden diciendo cosas)... Les cuento que tan triste historia “Sucedió en un Motel”... 

   Ayer mi novia y yo fuimos a un Motel de esos en los que entras y cierras la cortina. Fuimos a celebrar que se cumplían 72 horas de la última vez que habíamos ido.

  Al entrar vi que en la cortina de al lado, estaba nada más y nada menos que el coche de mi compadre Cornelio. Espérame un momentito, le dije a mi novia, vamos a reírnos de él.

   En un instante y sin hacer ruido, le quité los cuatro tapones de las ruedas y los puse en la cajuela de mi coche.

   Hecha esa travesura, nos dedicamos a hacer otras travesuras aún más divertidas, je, je, je...

  Esa noche, como por casualidad, fui a casa de mi compadre. Cuando llegué, su esposa se ofreció a ir por unas copas y yo aproveché para decirle en un susurro a mi compadre: ‘Adivina qué traigo en la cajuela’.

   Lógicamente no tenía ni la más mínima idea y le dije: Los tapones de las ruedas de tu coche, se los quité en el Motel en que estabas, para ver si así se te quita lo caliente y empiezas a respetar a la comadre ¡k-borón!!!!

  En eso vi que ella regresaba, así que me callé y mientras ella repartía las copas, él le dijo a su mujer: “¿Sabes qué, mi amor?... Tienes mucha suerte, aquí el compadre encontró los tapones que te robaron en el estacionamiento del supermercado!!!!”

    ja!, ja!, ja!, ta’triste la historia, a poco no????


   Y a propósito de tristes historias y de frijoles llenos de gorgojos, ¿saben ya o han leído acerca de las nuevas adicciones que estamos viviendo en estos tiempos?... ¿nooo?!... ah!, po’s pa’que no vayan a pensar que estoy loco, o que me las troné o que de plano me di un pericazo, permítanme aclararles el punto oscuro.

  Hasta hace unos cuantos años el calificativo de adicto se aplicaba a los que consumían drogas (en cualquiera de sus modalidades), o también alcohol (en cualquiera de sus presentaciones) o tabaco (en cualquiera de sus marcas), pero la cosa ha cambiado y ahora las adicciones son de otro tipo, aunque igual de dañinas y peligrosas -o tal vez más-.   

 La adicción, según dice el amansa burros, ‘‘es una afición o deseo incontrolable a algo o por algo’’, por lo tanto es así como empiezan los adictos. Y es que, considerando esta definición, lo mismo es adicto el que no puede pasar una hora sin fumar un cigarrillo, como el que no puede dejar de ver un día sus moconovelas o algún otro programa bobo.

  Así como también es adicto el borrachito que en la cantina se la pasa a plática y plática o el que de vez en diario, se hecha su carrujito de marihuana, que la señora (o bato) que durante horas y horas trae pegado a la oreja el celular y lo mismo habla cuando va en la calle, que cuando anda en la tienda, el banco, el estacionamiento al ir manejando, etc. y más etcs,  por supuesto son diferentes cosas, pero todas ellas son adicciones. 

 Pero hay otro tipo de adicciones, relativamente nuevas, que también son peligrosas, aunque no lo aparenten, por ejemplo el que se pasa todos los días durante dos, tres o más horas con  sus videojuegos, como el chinito (que hoy se publica en la columna EN SERIO), que pasó tres días en un cibercafé jugando y ahí le dio un patatús y se petatió;  

Pero tal vez la más peligrosa y común de las nuevas actuales adicciones, es el ‘texteadicto’; es ese güey (o güeya) porque son de cualquier edad y género, que en su celular le da duro a los dedos pa’ mandar mensajes de texto, una y otra y otra vez, y lo mismo los puede uno ver en la calle caminando, que en el parque, el cine, el bus y hasta al ir manejando, lo cual los convierte en un verdadero peligro, no sólo para él (ella), sino para otros conductores o viajeros inocentes.

 También hay otra adicción de nuestro tiempo; las redes sociales, que le quitan a la persona un _iiingo (mucho) tiempo, y es que el cyberadicto donde quiera busca estar enchufado al internet hasta en el k-k-torio, y eso es peligroso, porque aparte de que se le duermen las patrullas por estar en esa posición, puede perder el sentido del olfato por inhalar gases tóxicos con olor a huevo podrido... guácala!!! 


 Así que tengan cuidado, porque cuando uno menos lo piensa ya está metido hasta el cuello y eso es  feo y muuy malo! Pero los dejo, porque tengo que contestar varios textos y luego chatear un ratito, pero como todavía soy medio indejón, po’s me tardo... ah!, pero ni crean que yo tengo una adicción de esas, eh, para nada... 

Recuerdos y Nostalgias

(Vivencias de un viajecito a T J)

Por un tal: Luis Ruiz

¡Quiuuubo, quiuuubo, quiuubo!, cómo están esos pela’os mal amanza’os y esas morri’as boni’as, bien?. Espero que sí!

  Empiezo por decirles que esta semana les voy a echar un rapidín y cortito y es que a consecuencia del día de los enamorados po’s ando medio gastadón (de la mente, claro!)... Así que el chistorete de hoy se llama: “Aprender a perdonar”... Ojalá les guste.

 Resulta que un tipo, (que casualmente en el gafete de la camisola llevaba las iniciales de L. R., y aunque las letras nada tienen que ver con el cuento, pero po’s las llevaba, que quieren que yo haga)... En fin, la cosa es que el tal L R, al aproximarse a la recepción de un hotel, escuchó un ruido extraño que le llamó la atención.

  Al voltearse rápidamente a ver qué es, golpea sin querer con el codo el seno de una linda y exhuberante dama. Apenado y sin saber qué hacer, él dice:
- ‘Mil disculpas señorita, si su corazón es tan suave como su seno, tengo la seguridad de que me perdonará’.

  La mujer sonriendo le responde:
- ‘ Y si su pene es tan duro como su codo, mi habitación es la 201’
   Ja!, ja!, ja!, que pensaron....? ¿qué les iba a echar  un sermón acerca del perdón?... Po’s no.
  Pero este chistorete de mal gusto tiene esta moraleja: “Si la vida te da la espalda?.... Po’s agárrale una naa_cha!!!”   je!, je!
 Después de tan desastrosa narración, mejor les cambio el rollo y déjenme les pregunto: cuando viajan fuera del lugar donde viven, llámese país, estado o ciudad, ¿aprenden algo? ¿se fijan en lo que sucede a su alrededor? ¿comparan lo que ven con lo que tienen?... Fíjensenn que yo sí soy medio fijón y criticón (tantito no’más!), a pesar de eso, pocas veces antes me había fijado en ciertas cosas y detalles que por lo general pasan inadvertidos, pero que al ponerles atención, me trajeron recuerdos y hasta cierta nostalgia de cuando vivía en mi tierra azteca -(ay! güey, hasta me ‘ollí‘ como poeta de rancho, verdá?-); en fin, esto viene a colación porque hace poco jui a Tijuana y me la pasé súper, pero además... oigan, ¿les gustaría enterarse de mis vivencias de ese viajecito?.... las que se pueden decir, claro!, je!, je!

 No están ustedes pa saberlo, ni yo pa’ chismearlo, pero resulta que hace un par de semanas, me eché una vueltita a Tj (y nooo, no jui al examen de próstata,,, ese ya me lo habían hecho). Ese día me levanté temprano pa’poner a tono mi charchina. Revisé las llantas, el aceite, etc., y ah!, claro, la gasolina. Traía como medio tanque así, que, me dije: Así me voy y antes de llegar a la linea, lo lleno, porque con la Pemex de allá, esta carcacha cascabelea. 
 ... Y que agarramos aviada (o sea, nos juimos rumbo pa’allá)... Como había algo de tráfico, pos’ íbamos ma o meno despación. Adelantito de Chula Vista, que se empieza a congestionar, y más y más,,, hasta que se detuvo el tráfico. Al poco ratito que se prende el foquito rojo de la gasolina, y pa’colmo ya me andaba de hacer pi-pi... ¡y no había ninguna salida a la vista.... en la maaa-dere!!!


 Po’s como pude, y con el alma en un hilo, además de las ‘‘apreturas’ de donde había que apretar, llegué a una gasolinera y aaah, qué alivio!; gasolina pa’l carro y desagüe pa’ mí.
 Ese fue mi primer recuerdo: Como olvidar los regaños de una de mis abuelas, que nos decía: “Chamacos, cuando uno sale de casa, siempre hay que ir mi_ao y k-ao.


  Seguimos el viaje y desde que se cruza la línea, hmmm!, ese rico olor a fritangas (que no sé por qué, pero las de aquí no huelen igual)... los gritos, chiflidos, la gente que se atraviesa en cualquier momento y lugar, el taxista que se te mete por sus wue_erfanos en tu carril, las mentadas: “fíjate _inejo!,,,”, “míralo güey!,,, --aaah!, mi país, mi gente--.


   Transcurrió el día más o menos en el mismo tono. Al día siguiente, ya de regreso, mientras espera en la linea pa’pasar, a uno le ofrecen de todo: Artesanías, cobijas, sombreros, imágenes, etc., pero también dulces, muéganos, helados, churros, tostilocos, elotes y uff!, cuanta ma-dere se les ocurre. Quienes han ido, no me dejarán mentir que es mucha gente la que compra estos productos, a pesar de que todo está a la intemperie, en puestecitos en medio de la línea de coches, con humo y polvo, pero ah!, qué rico saben esas golosinas y las saborea... Lo curioso es que, si esa misma persona va aquí a comprar algo preparado para comer, nos volvemos bien piquis o melindrosos; que si no trae guantes el que lo prepara, que si el lugar se ve muy sucio, que si esto, que si lo otro.... ay!, qué asco!... Quién sabe que tan sucia este la comida!, -decimos algunas/os-.


 También en la pasada, se puede ver gente haciendo lo indecible pa’ recibir unas monedas, ancianas e inválidos pidiendo limosna, unos chiquillos de entre 7 y 10 años, subiéndose uno sobre los hombros del otro y entre los coches, hacen malabares para ganarse el dólar... Al ver esto, no pude dejar de pensar en cómo aquí, muchos padres sobreprotejemos tanto a nuestros hijos, que hasta porque se suben al columpio, quisiéramos ‘‘forrarlos’ por si se llegan a caer. Amén de que les compramos todo, lo mismo juguetes, que comida, ropa o golosinas, aunque mucho de eso tiremos al poco tiempo.


  Aaah!, cuánto me hizo recordar ese viajecito a Tj... y yo no sé ustedes, pero a mí, cuando veo y comparo estas cosas, me da cierta tristeza, darme cuenta como este país que nos ha dado mucho, también nos ha cambiado, no sé si para bien o para mal, pero nos ha cambiado!...

El Gran Exito... de un pobre fracasado

Por un tal: Luis Ruiz

 Que pasooó razaaa!! ¿cómo dicen que les va, de pelos tiesos?... Ooorale!.
 Y como no les quiero fallar, aunque sea cada dos semanas, les voy a echar uno bieen bueno, el chistorete de hoy se llama “La Manteca Erótica”, ahí les va...
  Resulta que tres tipos están platicando sobre lo que habían hecho la noche anterior.


El primero, que es italiano, muy ufano dice:
 -Anoche le di masajes a mi esposa con un aceite de oliva finísimo, luego hicimos el amor apasionadamente... Y uf!, la hice gritar durante 5 minutos!
 El otro, que es francés comenta:
_-Pues anoche le di masajes a mi mujer con un aceite perfumado afrodisíaco especial. Luego hicimos el amor...  Y la hice gritar durante 15 minutos!
 El tercero, un mexicano medio chaparrito, panzoncito y calvito, dice:
 -Po’s anoche le di masajes a mi vieja, con manteca de puerco, le acaricié toooodo el cuerpo con la mantequita, luego hicimos el amor... y uuuta, madere, la hice gritar casi 2 horas seguidas!!!
 El Italiano y el Francés asombrados preguntan:
-¿Dos horas?... en la moder, (sabían inglés los güeyes) Y ¿qué hiciste para hacerla gritar durante 2 horas seguidas?
-Pos,,, me limpié las manos en la colcha...!!!!
Jaaa! jaaa!,,, ta güeno, a poco no???

   Pero cambiando un poquito el tema, déjenme les cuento, un buen cuento, que no es cuento. Resulta que mientras esperaba que me atendiera el doctor, empecé a platicar con otro señor que también esperaba al matasanos; y tras comentar del clima, de la gasolina, de las guerras, de las viejas y quién sabe cuántas _inejadas más, me preguntó: ¿Oiga, y que hace uste’ aquí... se nota que usté’ tiene lana?
Ja!, ja!, -pegué la carcajada- qué más quisiera yo!, pero no se crea, la pelona engaña... No porque nos falte pelo, eso quiere decir que tengamos dinero.

-- Pus’ usté dirá lo que quiera, pero luego, luego se ve que usté es una persona de éxito...
aaah!, eso sí, yo tengo éxito en casi todo lo que hago, aunque sigo sin dinero... y es que el éxito, pa’cada quien es cosa diferente,,, -y le empecé a echar un rollote:-  Por ejemplo, hay quienes ven el éxito como fama y poder, pero también tiene éxito el que logra educar a sus hijos sin que le salgan drogadictos, o el que le pone los cuernos a su vieja, sin que se lo cachen (o al revés), y le seguí dando más ejemplos, medio en broma medio en serio... Y como el chin-che doitor no llegaba, pos seguimos en el chisme y se animó y hasta me platicó parte  de su vida.

   Don José Atontiano (nombre con el que lo acabo de bautizar), me contó que llegó a este país hace cosa de 30 años. Igual que muchos de nosotros, con una mano atrás y otra adelante, pero con muchas ilusiones.  Había dejado atrás, en su natal Jalisco, a una mujer y un hijo, pero en cuanto pudo, los mandó traer, antes era rete fácil, me dijo.

  Aquí, don José trabajó de todo, (bueno casi de todo, porque nunca se ánimo a quitarse la mano de atrás!... Lo mismo se partió el lomo en el campo, que en talleres de costura, descargando barcos en San Pedro o “camellando” en diferentes fábricas. Lo que fuera, con tal de sacar “el chivo” pa’ que sus hijos comieran y, claro, pagar los gastos usuales de toda familia, que para entonces ya había aumentado y ahora eran dos bocas más que alimentar, pero estaba joven y aguantaba todo.

  Hasta que un buen día, y con no poco esfuerzo pudo comprar una maquinita pa’ cortar pasto y así empezó a trabajar por su cuenta y poco a poco se hizo de clientela gringa.

   Durante todos estos años, bien que mal don José fue el soporte económico de la familia y, aunque sus hijos crecieron y se educaron, él nunca pidió nada; hasta hace unas semanas en que necesitó de urgencia 2000 dólares. No encontrando otra salida, y pensando que como él jamás había molestado a sus hijos, al buen señor se le hizo fácil ir al consultorio del mayor de ellos, que es dentista, a pedírselos prestados.

 Pero ohh!! sorpresa.. El hombre de mala gana lo recibió, pero le dijo que fuera por la noche a su casa a ver cuánto le podía prestar.

  Cuando esa noche don José hizo acto de presencia en la casa de su primogénito, éste (el hijo), sacando 3 ó 4 billetes de a cincuenta dólares y otros tantos de a veinte le dijo que era todo lo que le podía prestar. Pero además, en tono hiriente comentó:... “No entiendo cómo es que no tiene dinero. Ya nada más trabaja pa mi’mom, y pa’usté... Ya ve por no estudiar... Si no hubiera perdido el tiempo y si hubiera ido a la escuela, no fuera un pobre jardinero que no tiene ni en que caerse muerto”.

 Me platicó don José, que mordiéndose uno y la mitad del otro, con la calma que pudo le dijo: “Sabes qué mi’hijo, creo que tienes razón. Soy un pobre hombre que no tiene en que caerse muerto”.• “Y sí!, soy un pobre diablo... Pero sabes qué mi’hijo, -ya no aguantó más- Tienes razón, porque soy un pobre pendejo, sí, un pobre jardinero, que por más de veinte años les dio a tragar a ti y a tus hermanos; porque este bruto, en lugar de ir a la escuela, prefirió trabajar para pagar los estudios de sus hijos. Este pobre diablo sudó y se cansó a lo bestia para que cada uno de ustedes tuviera su primer carro”.

   Don José dice que bufaba de coraje. Asi que enrollando los billetes se los aventó: “toma tu p...inche dinero (él no me lee) y que te aproveche”. • • •
  Fíjensenn que cuando don José me platicó todo su rollo, no pude menos que pensar en los miles de padres que sacrificándose a sí mismos lo dan todo y se sacrifican hasta lo indecible por sus hijos, a cambio muchas veces reciben de parte de ellos, criticas, malos tratos, desprecios y para colmo en no pocas ocasiones, se avergüenzan de ellos, porque desde su punto de vista, sus padres son unos fracasados.


 Así que, mi cuate lector, si conoces a alguien así o te suena “parecido el caso”, por lo menos sueltales un trompetilla a esos _inches malagradecidos, pero en cambio a esos esforzados padres felicitenlos y díganles que no se agüiten porque ese es precisamente “el gran éxito... de un pobre fracasado!”

Oigan, se acuerdan del chiste? y no’mas por curiosidad, cuánto crees que gritaría tu vieja, con esa mantequita erótica, eh? y tu amigoschia, cuánto crees que gritarías con una limpiadita así?... ji!, ji!
 

Este año, el Estado va por sangre. . . la Nuestra!

Por un tal Luis Ruiz

¡Quíubole pelao’s mal amanza’os y güerquías boni’as, cómo han estado, cómo se les ha ido?... la vida, claro!, y cómo la han pasado... porque sí la han pasado, ¿o no? ¡Espero que bien!

  Oigan, han de disculpar que hoy no empiece con el chistorete acostumbrado, pero po’s fíjensennn que ahorita que me senté a escribir este dizque artículo, no sé ni cómo empezar, tengo la mente casi en blanco (en parte por la edad, ¡claro!) y por más que me jalo los pelos, ¿cuáles? (po’s de las orejas y la panza), no me salen ideas y es que, la neta, estoy que me lleva la ...inada, porque me acaba de llegar un ticket (una infracción, pues), ques’que porque no hice un alto total, antes de dar vuelta a la derecha en una esquina cuando el semáforo estaba en rojo, y ni cómo negarlo, porque en la foto que me mandaron, se ve bien clarita, mi carita bonita y peinadita, ¡ah!, y también las fotos de mi charchina, pero lo pior es que tengo que pagar $436 dólares de multa, más derecho de escuela, más matricularse en la escuela de tráfico, total, el chistecito me va a salir en más de 500 bolas... ¿po’s qué han de pensar estos güeyes, que de veras uno barre los dólares?

 Po’s cuales, si como decía el compadre Enepomuceno, por más que barro y barro el piso en la marqueta, lo más que me sale es 8.50 cada hora.

  Y pensando en todo este rollo, a mis seis o siete ‘leitores’ (como ya le entré a la onda del interné, y a la facebook, po’s ya soy más conocido, ‘ora tengo 2 ó 3 amigos más) les digo que el estado de California, este año quiere sangre, va por sangre, pero la nuestra!, y con eso de las nuevas tarifas de las multas, si que nos van a sangrar los hijos de suuu... sanita!. Así que quien maneje, debe ser extra cuidadoso.

 Y nomás pa que se den un quemón, les cuento que he escuchado que el Highway Pratrol está bajo presión para dar más multas que el año pasado con al menos 30% de incremento, así que mucho cuidado con las pistolas de radar, con las cámaras de tráfico, instaladas ya en casi todas partes, y con las reglas estrictas de estacionamiento. Sólo pa’ tu información, la próxima vez que te estaciones en la zona para discapacitados, aunque sea durante un minuto, te van a zorrajar un maaaderazo, de casi $1,000 por estacionamiento.

 Y no’más pa’que le ‘tantien’ el agua a los camotes, aquí les voy a dar algunos ejemplos, de cuáles son, a partir del 6 de enero año, las nuevas tarifas...
•- No comunicarle al  DMV del cambio de dirección dentro de 10 días ($214.)
•- Falta de evidencia de responsabilidad financiera -no tener seguro, pues- ($796.)
•- No usar el cinturón de seguridad ($148.)
•- No llevar el asiento especial para los niños, cuando sea requerido.  ($436.)......  •- Si no se para TOTALMENTE en la luz roja antes de dar la vuelta -la que a mí me ensartaron- ($436)
•- Usar teléfono inalámbrico mientras maneja, primera ofensa ($148) y la segunda ($256.) ... ufff!!, ¿le sigooo???
•- Violación al estacionarse en área de discapacitados, primer delito ($976); segunda vez ($1876)!!!
 •- Nooo, y ni les digo en cuánto nos saldría si nos agarran medio pedestales... me cai, que no nos la vamos a acabar!!!!   

 Así que mis tuerquitas y tornillitos, mucho cuidado al manejar, porque si no, se las van a dejar caer, ehhh! y que conste que ya se los alvertí!!!

 Y o’ra sí, de puro __inche coraje les voy a echar el de esta semana... sí, el chistorete, ahí les va:
Un oficial de policía detiene a un automovilista y... Señor, usted conducía a exceso de velocidad ¿puedo ver su licencia?
-- CONDUCTOR: No tengo, me la suspendieron la última vez que cometí una infracción.
•• OFICIAL: ¿Puedo entonces ver su tarjeta de circulación del auto?
-- CONDUCTOR: El auto no es mío, me lo robé.
•• OFICIAL:  ¿El auto es robado?
-- CONDUCTOR: Sí. Pero creo que la tarjeta de circulación está en la guantera, la vi cuando guardé mi Pistola.
•• OFICIAL: ¿Tiene un arma en la guantera?
-- CONDUCTOR:  Sí. La coloqué allí después de matar a la dueña y poner su cuerpo en la cajuela.
Al escucharlo, el oficial, alarmado, llama por radio a central y en tres minutos llegan varios patrulleros con un jefe, todos con la mano puesta en sus armas.
-JEFE: Señor, ¿puedo ver su licencia de conductor?
-- CONDUCTOR: ¡Por supuesto, aquí está.!
- JEFE: ¿A quién pertenece el vehículo?
-- CONDUCTOR: A mí.... Aquí tiene la tarjeta y copia de la factura.
- JEFE: Por favor abra lentamente la guantera para verificar si hay un arma adentro.
-- CONDUCTOR: Sí Jefe, con gusto. (El conductor abre lentamente la guantera y no hay arma dentro).
- JEFE: Señor, ¿quisiera por favor abrir la cajuela?
-- CONDUCTOR: Con mucho gusto (lo hace y no hay ningún cuerpo adentro)
- JEFE: No comprendo, el agente informó que usted no tenía licencia de conductor, que había robado el auto, llevaba un arma en la guantera y que había un cadáver en la cajuela.
-- CONDUCTOR:  ¡A güee_so! y le apuesto que el muy _kborón, también a de haber dicho que conducía a exceso de velocidad, ¿no?.. _inche mentiroso! y todo por no querer darle mordida!!! •
Ja!, ja!... no era yo el conductor, pero ahhh! ¡cómo me hubiera gustado serlo!!! (¿a ti nooo?)

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