Digo yo no´mas digo

¿ Cabeza de ratón o cola de ‘lión’ ?

Por un tal: Luis Ruiz

 Quii’huubo, qui’huubo, quihubo! ¿cómo están mis tuerkitas puliditas y esos tornillones medio oxidadones, bien y de güenas?... Po’s ojalá que sí! 

Hoy vengo medio ‘injundioso’, así que en lugar de un rapidín, les voy a echar uno laaargo... Sí!, claro un chistorete algo largo. Se llama “Chon y Bonita”, ojalá les guste, ai’ ta’...

  Resulta que un ranchero llamado Chon tuvo un fuerte choque contra un enorme camión de carga.

 Poco tiempo después, en la corte, el licenciado de la Compañía de Transporte estaba cuestionando a Chon yyy...: 

-- En la escena del accidente ¿No dijo usted “Estoy bien”?, preguntó el Lic. 

_A lo que Chon respondió: Bueno, déjeme decirle lo que sucedió: Acababa de subir a Bonita, mi vaquita preferida a, , , 

--No le estoy preguntando detalles, -interrumpió el leguleyo-, simplemente conteste la pregunta.  ¿Dijo o no  “Estoy bien”, en el sitio del accidente? 

_Chon volvió a responder: Bueno, acababa de subir a Bonita al remolque e iba manejando por la,,, 

--El Lic. lo interrumpió de nuevo: ‘Su Señoría, estoy tratando de establecer el hecho de que en la escena del accidente, este hombre le dijo al patrullero que se encontraba bien; y ahora resulta, que está tratando de cobrar una demanda a mi cliente y creo que eso es un fraude..., por favor dígale que simplemente conteste la pregunta “SÍ” o NO!, dijo que estaba bien.

 Para entonces, la curiosidad había picado al JUEZ quien un tanto intrigado por lo que Chon estaba tratando de aclarar, le dijo al abogado: 

 Me gustaría escuchar qué es lo que este hombre tiene qué decir de Bonita, su vaquita preferida. 

_Chon agradeció al Juez y continuó: “Gracias su Señoría”... Como estaba diciendo, acababa de subir a Bonita, mi vaquita preferida al remolque, e iba manejando por la carretera cuando este enorme tráiler ignoró la señal de ALTO y se fue a incrustar a un lado de mi troca, Yo salí volando y acabé tirado en una zanja, Bonita también fue a parar en una zanja pero al otro lado del camino. 

  Yo estaba tan adolorido que no quería ni moverme, pero pude oír a mi pobre Bonita mugiendo y quejándose rete feo...  

  Al poco rato del camionazo, un patrullero llegó al lugar, y oyendo los terribles mugidos de mi vaquita fue para allá. Al ver como se encontraba, sacó su pistola y le pegó un tiro en medio de los ojos, luego vino a donde yo estaba, y aún con la pistola en la mano me preguntó:  Y usted, ¿Cómo está, cómo se siente?... 

  Así que con todo respeto su Señoría, pero… ¿USTED QUÉ _INGA’OS LE HUBIERA CONTESTADO A ESE K_BoRON?!!!

  Y fínjensen que ese chistorete, que me mandó mi leitor Francisco Arreguin (a quien le mando un saludote) me hizo pensar en cómo algunas veces uno tiene que decir lo que no siente, o aceptar lo que no quiere o hacer lo que no le gusta, ¿a poco no les ha pasado esto?,,, a mí sí y un chiinn, digo, muchas veces.  Pero güeno, si no le queda a uno di’otra, pos ni modos, hay que apechugar con lo que venga, aunque no nos convenga... 

  Pero qué pasa cuando pudiendo hacer o aceptar cosas que nos gustan y/o convienen, pero por necedá’, afán de aventura o de plano pendejismo, uno acepta lo contrario?...  Por ejemplo un tal Miguel Layún, un jugador de fútbol, que estaba en el América, recientemente campeón del torneo mexicano, y en donde era querido, admirado y ganaba buena lana, ah!, pero el morro, prefirió irse a jugar a Inglaterra... lo malo es que fue a un equipo de segunda división!!! -o sea, de menos proyección y menos lana.

 Y eso me recuerda aquel dicho que dice: “¿Prefieres ser cabeza de ratón o cola de león?”, aunque aquí el bato, que era cabeza de ‘lión’, se aventuro y quiso ser ‘cola de ratón’,,, pero es su do-pe. 

 Como seguramente saben, este dicho se refiere a cuando alguien tiene un buen hueso o puesto (y no precisamente de tacos) o es ‘importante’ en un lugar pequeño, pero de pronto por alguna razón lo cambia y se va a otro lugar de trabajo o empresa mucho más grande, pero donde su puesto será más humilde o de menor relevancia... y no están ustedes pa’ saberlo, ni yo contarlo, pero fíjensenn que esto también trajo a mi mente a algunos batos y morritas que conozco y que dicen que en su país eran ‘‘gente importante, influyente, _ingona, pues y ganaba buena lana (como yo, je, je), pero se vino pa’acá y ‘ora anda cortando yardas, o aspira y limpia oficinas, o lava trastos, o limpia casas, o colas de chiquillos ajenos, etc, etc. y no me malinterpreten, no digo que eso sea denigrante ni mucho menos, nooo!. Lo que digo y a la vez recomiendo a mis cuatro o cinco leitores, es que si allá jueron _iingones y tenían, sus centavitos, su buen trabajito o tal vez un negocito, y si acá están igual o mejor, los felicito, pero si andan medio jodidones, po’s mejor ni presuman del pasado, no vaya  ser que se encuentren un pela’o mal habl’o como yo que les diga: “Pero si allá eras cabeza de lión, qué __ingaos andas haciendo acá, como cola de ratón...  yo que tú, mejor me regresaba, no seas _inejo!!!  

d i iiGo... yooO  No’mass  Di gO!

‘alvertencias’ de temporada

Por un tal Luis Ruiz

 ¡Qué pasoooó, cómo están mis relucientes tuerquitas y mis oxidaditos tornillitos, bien y de güenas?... Po’s ojalá que sí!

 Y como ya es una costumbre, aunque no muy sana, pa’empezar les voy a echar uno, pero será un rapidín... porque el chistorete de hoy, que más bien es algo que le pasó a un amigo mío, es cortito y es éste... :

 Resulta que Eutanasio se va de vacaciones a Miami con la Cuca, su regordeta esposa. Y se hallaban en la playa cuando pasa junto a ellos una espléndida morena de opulentas formas cubierta apenas sólo por un diminuto bikini que dejaba ver con amplia generosidad la pródiga exuberancia de sus magníficos encantos naturales -vamos, en pocas palabras, estaba buenísima, la ruca y además enseñaba casi tooodo el cabús.

--- ¿Te fijaste en la mujer esa? -dice con silbante tono viborezco la esposa-. Lleva lentes negros la tarada... De seguro ha de ser bizca!!!

                Ji!!, Jii!!... Ya quisiera la vieja, tener ese body aunque fuera bizca!!!

  Pero en fin, así de especiales son las damas. Ellas ven, lo que nosotros no vemos. Ellas piensan, lo que nosotros ni soñamos. Ellas necesitan, lo que nosotros ni imaginamos. Ellas compran, lo que nosotros no entendemos para qué... así de curiosa es la vida!

  Y hablando de curiosidades de la vida, seguramente se han dado cuenta que casi todos hablan de la mala situación económica, y de que ya no alcanza el dinero, etc., pero cosa curiosa, tras la cena del pollote, llega el menta’o viernes negro y desde muy temprano los mols se ven arretacados; hay quienes van ‘dizque’ a aprovechar las ofertas, otros no’mas a ver y a otros los llevan, pero en fin, la cosa es que se ve a mucha gente -sobre todo mujeres- buscando y rebuscando artículos, probándose de todo, aunque cosa curiosa, de 20 cosas que se prueban, se llevan una o dos, si acaso. 

 Y pa’que a mis cuates no se les haga tan laaarga y complicada esta temporada de compras, que acaba de empezar, en güena ‘onda les voy a hacer algunas ‘alvertencias’, pa’que la libres ma-o-meno- bien.

 ¿Te has fijado, cuántas cosas ‘necesita’ tu mujercita y tu sin saber pa’qué sirven? Y lo mismo en el baño que en la recámara, ellas invaden cualquier espacio con sus artículos, que’zque de ‘primera necesida’.

 Y por más que uno intenta decirles: “Así al natural, te ves hermosa, mi amor”, pero ellas ni en cuenta y siguen apilando frascos, pomadas, cajas, más frascos, enjuagues, crema para las manos, la cara, pa’las patas de gallo, las uñas, esencias para el cuerpo, tres champús diferentes, cera, uff!, qué güeva. 

   Y si te paras frente al espejo a lavarte los dientes, notarás que del montón de chucherías que hay ahí, solo el cepillo de dientes y el rastrillo son tuyos, y lo demás es de ella!!!....  Pero aún así, te ‘alvierto’ que ni la hagas de tos, porque aparte de que ni hará caso a lo que le digas, ella a ti te ignorará por varios días o semanas y pa’acabarla, cada que se acuerde te lo va a reprochar.

  Pero güeno, qué le vamos a hacer, así son ellas... y así las queremos, a poco no?

  Y lo mismo sucede con todos sus otros artículos, los zapatos, por ejemplo. A ver, alguien me quiere explicar ¿qué tienen ellas con los zapatos?, y porque tengan los que tengan nunca son suficientes?  pero además, aquí entre tu y yo, ¿cuándo fue la última vez que te  fijaste en los pies de una mujer? (dije pies, no en las piernas)... ¿Verdad que ya ni te acuerdas?, pero eso no te da derecho a criticarla, porque te ‘alvierto’, puedes recibir un castigo mayor.

  Pero tal vez te pase lo que a mí, que la pior cosa del viernes negro, es que a uno ‘lo lleven’ (aunque hay raros especímenes de hombres que les gusta eso)... Y de esto se desprende otra ‘alvertencia’: Aunque estés fastidiado de andar horas y horas viendo las cosas que se prueba, te lo ‘alvierto’ no olvides cómo le quedaba la prenda # 23 y cuánto costaba la 14, para que luego ella la pueda comparar con la prenda 38, o con el color de la 19, o la clase de tela de la 27; ah!, porque si le dices que no te acuerdas, ella enojada te reprochará y dirá que “no le prestas atención” y bla, bla, bla, por al menos un par de horas más... 

   Para estos casos, es bueno que memorices esta frase:  “Ésta te queda mucho mejor, mi amor”... Y no importa lo que veaas, tú no des una opinión sincera, porque si lo haces es probable que la salida del almacén se prolongue por varias horas más.... ¡Ahh!, y nunca, pero nunca se te ocurra decir: “con ese te ves gorda”... Porque es casi seguro que te aplique la ley del hielo y te imponga la sanción de las piernas cruzadas por varios días o semanas, según sea de rencorosa! 

 .... Así que, mi cuate, te doy una última ‘alvertencia’, si quieres criticarle algo a tu vieja, para que no se te enca_bo_ronar, al menos no mucho, échame a mí la culpa y dile:  “Pos’ fíjate que según leí, tuuu bla, bla... pero a mí no me creas, eso es lo que dice un güey quezque se llama el....

d i iiGo... yooO  No’mass  Di gO!

NOTA: los que dicen que saben, explican que la palabra correcta es ‘advertencia’, pero como yo ni sé, ni soy correcto, po’s digo: ‘alvertencia’’... y qué!

Cabeza de ratón o cola de león?

Por un tal Luis Ruiz

Quiihúuubo, quihuubo, quihubo! ¿cómo están mis tuerkitas y tornillitos, bien y de güenas? ... pos ojalá que sí!. Y pa’ variarle tantito, como vengo medio ‘injundioso’, tal vez por ser principio de año, esta vez les echaré uno laaargo... Sí!, claro me refiero al chistorete, que se llama “Chon y Bonita”, ojalá les guste, ai’ ta’....

  Resulta que un ranchero llamado Chon tuvo un fuerte choque contra un enorme  camión de carga.

Poco tiempo después, el Licenciado de la Compañía de transporte estaba cuestionando a Chon en la corte...: 

-- En la escena del accidente ¿No dijo usted “Estoy bien”?, preguntó el lic. 

_A lo que Chon respondió: Bueno, déjeme decirle lo que sucedió: Acababa de subir a Bonita, mi vaquita preferida a, , , 

--No le estoy preguntando detalles, -interrumpió el leguleyo-, simplemente conteste la pregunta.  ¿Dijo o no  “Estoy bien”, en el sitio del accidente? 

_Chon respondió: Bueno, acababa de subir a Bonita al remolque e iba manejando por la,,, 

El Lic. lo interrumpió de nuevo: ‘Su Señoría, estoy tratando de establecer el hecho de que en la escena del accidente, este hombre le dijo al patrullero que se encontraba bien; y ahora resulta, que está tratando de cobrar una demanda a mi cliente y creo que eso es un fraude..., por favor dígale que simplemente conteste la pregunta “SI o NO!, dijo que estaba bien.

Para entonces, la curiosidad había picado al JUEZ quien un tanto intrigado por lo que Chon estaba tratando de aclarar, le dijo al abogado: 

Me gustaría saber qué es lo que este hombre tiene que decir de Bonita, su vaquita preferida. 

_Chon agradeció al Juez y continuó: Gracias su Señoría... Como estaba diciendo, acababa de subir a Bonita, mi vaquita preferida al remolque, e iba manejando por la carretera cuando este enorme tráiler ignoró la señal de ALTO y se fue a incrustar a un lado de mi troca, Yo salí volando y acabé tirado en una zanja, Bonita también fue a parar en una zanja pero al otro lado del camino. 

 Yo estaba tan adolorido que no quería ni moverme, pero pude oír a mi pobre Bonita mugiendo y quejándose rete feo...  

  Al poco rato del camionazo, un patrullero llegó al lugar, y oyendo los terribles mugidos de mi vaquita fue a checarla. Al verla como se encontraba, sacó su pistola y le pegó un tiro en medio de los ojos, luego vino a donde yo estaba, y aún con la pistola en la mano me preguntó:  Y usted, ¿Cómo está, cómo se siente?... 

  Así que con todo respeto su Señoría, pero… ¿USTED QUE _INGA’OS LE HUBIERA CONTESTADO A ESE KBoRON?!!!

 Y fínjensenn que este chistorete, que me mandó mi cuate y leitor Francisco Arreguin (a quien le mando un saludote) me hizo pensar cómo algunas veces he tenido que decir lo que no siento, aceptar lo que no quiero ó hacer lo que no me gusta, pero si no queda de otra, pues ni modo hay que apechugar lo que se presente, ¿verdad que a ustedes también les ha pasado?

 Y cambiando tantito de tema, no sé si han escuchado el dicho aquel que dice: “¿Qué prefieres ser: cabeza de ratón ó cola de león?”..., esto se refiere a cuando alguien tiene un puesto (y no precisamente de tacos) relevante o es importante en un lugar pequeño, pero por alguna razón lo cambia y se va a otro lugar, trabajo o empresa mucho más grande, pero donde su trabajo o puesto será mucho más humilde o de menor relevancia, y entonces uno se pregunta: ¿vale la pena ser cola de lión o es preferible seguir siendo cabeza de ratón?

  Esto viene a colación porque hace poco leí una nota en donde el jugador de fútbol, Miguel Layún, que es un tipo más o menos bueno en lo que hace, y es popular y querido en el equipo  América, que acaba de salir campeón del torneo mexicano, pues este jugador decidió irse a ‘‘probar fortuna’’ a un equipo de Inglaterra, pero de segunda división, o sea más chiquito y de mucha menos proyección!  Cierto es que quien no arriesga no gana, pero me pregunto: ¿vale la pena cambiar de cabeza de lión por cola de ratón?

  Y por desgracia a muchos nos pasa algo parecido, cambiamos lo más, por lo menos, lo bueno por lo malo, lo bonito por lo feo, cómodo por lo incómodo, etc, etc, etc.

  Por eso a mis cuatro y cinco “leitores” les recuerdo que en la vida, a veces es importante arriesgarse, sí!, pero no a lo indejo, que es bueno cambiar, sí!, pero no lo bueno por lo bien jodido, es saludable aceptar algo que no quieres, sí!, pero tampoco que no sea denigrante ó humillante y es razonable 

d i iiGo... yooO  No’mass  Di gO!

 

Necesidad básica o... estúpida dependencia

Por un tal Luis Ruiz

    Quiihuubo!, quihuubo!, Quihubo!  ¿Cómo están mis tuerquitas cromaditas y esos tornilletes  ooo_jeras de perro desvelado... bien?  Espero que sí!

 Y como sé que están deseando que les eche uno... de los sangrones chistoretes que cuento, po’s aquí les va uno, viejito, pero dicen que está bueno, aunque yo no acabo de entender; a lo mejor peco de inocente, pero qué quieren, así somos la gente sana y sin malicia.  Se llama “La Pulga que sabía demasiado”, espero que le entiendan y les guste... 

Ai’ les va: Una pulga está tomando el sol en la playa, toda bronceada y debajo de una sombrilla. En eso llega otra pulga muerta de frío.

  La primera le pregunta: ¿Qué te pasó?

--Pues fíjate, -contesta- que me subí a los bigotes de un motociclista que venía para acá y casi me muero de frío después de viajar a 80 millas por hora.

• No seas tonta; tienes que hacerle como yo. Mira escóndete en el baño de mujeres y cuando entre una, rápido te subes a su ropa interior y verás que así vas a viajar calientita y segura.

  Al otro fin de semana vuelven a encontrarse en la playa las dos pulgas. La primera bronceadísima y la segunda nuevamente blanca y casi muerta de frío.

• ¿Y ahora qué te pasó? ¿Pus que no hiciste lo que te dije? 

-- Sí, lo hice. Me escondí en el baño de mujeres; llegó una y en cuanto se bajó la ropa interior, me subí, me acomodé y muy a gusto me quedé dormida.

• Y entonces, ¿qué pasooó?

-- Pos no sé... Porque cuando me desperté estaba otra vez en los bigotes del motociclista!!!

   ¿¿¿• ???  no le entendí.....  ji, ji, ji.

 Y cambiando de tema, pero siguiendo con lo de viajes, vehículos y de no saber el porqué de algunas cosas; fíjense que hace unos días -o noches-, mejor dicho, tenía ganas de echarme un cafecito, pero como tenía algo de güeva pa’manejar, po’s pensé mejor hacerlo en casa. Así que ni tardo ni perezoso, me lo empecé a preparar... Pero ¿qué creen?... No había azúcar!... uuuta, qué coraje! 

 Bueno, ni do-pe, me dije, tendré que ir a comprar azúcar o mejor, de una vez me compro un cafecito del que me gusta, aunque este rete caro... Pero que me acuerdo que esa mañana se me había desconchinflado mi charchina y todavía estaba en el taller!

_inge suuu!! -dije en voz baja-, y pa’ acabarla de jo--robar, la licor más cercana (a propósito, ¿en las licor venderán azúcar?) está como a tres cuadras de mi cuchitril... Imagínenseee, TRES CUADRAS!, y como de rancho las ingratas, laaargas, largas, uff!, está lejísimos la tiendita, no’más de pensar me dio más güeva!

 Malhumorado me quedé recriminándome por no comprar despensa más seguido y por tacaño, ni un ...inche cafecito me puedo echar y bla!, bla!, seguí vociferando, hasta queee... “Óyeme, óyeme, grandísimo animal -así me digo cuando me regaño decentemente a mí mismo- pero si tú no naciste en carro, ni en ambulancia, ni siempre has tenido carro, entonces por qué carajos no puedes caminar tres mendigas calles, ehhh?...

 Y así me seguí regañando hasta que me serví una copita de vino tinto pa’que se me quitara el coraje. 

  Pero esto que me pasó, me hizo pensar que tal vez a alguno (o a muchos) de ustedes le has llegado a pasar, que cuando no teníamos carro nos movíamos pa’ todos lados y a todas horas; en autobús, metro, bicicleta o como Dios nos diera licencia (hasta en moto, como la pulga del chiste), y nada se nos hacía taaan difícil y menos imposible. Pero luego las cosas cambian y nosotros también y llega el momento en que a muchos se nos olvida -me refiero a los que no nacimos aquí, que cuando llegamos a este país traíamos tres ilusiones: Encontrar un buen trabajo, mandar algún dinerillo a la familia y si se puede, comprarnos un carrito, aunque sea viejito, decíamos. Ahhh!, pero en cuanto pudimos comprarlo, ya pa’ todo usamos el chingao carro y ni a la tienda de la esquina queremos ir a pie.

 Miren, estoy de acuerdo que el auto en ciudades como en las que vivimos es muy necesario; que lo mismo sirve para llegar a tiempo al trabajo, al médico, a la escuela de los niños, ir de compras, etc., y más etc. (y a mí no me crean, pero según dicen por ahí, en casos de necesidad hasta para echarse un rapidín sirve el carro); ah!, pero de eso a convertirlo en un artículo de primera necesidad hay gran diferencia ¿no creen?... Lo malo es que al igual que yo, muchos de ustedes se han vuelto tan güe_ones que el carro, más que tenerlo para satisfacer una necesidad básica, nos hemos convertido estúpidamente en dependientes absolutos de él... diGo, yo No’mas DigO!

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