Digo yo no´mas digo

...¡Que no panda el cúnico!

Por un tal Luis Ruiz

 Qui’ooonda razaaaa!, cómo la han pasado, bien y de güenas?... po’s ojalá que mínimo como yo, que llevo casi medio mes celebrando el feliz acontecimiento de mi aterrizaje a este planeta, je!, je... aah!, porque han de saber que yo ya no cumplo años, solo festejo el día 25, que fue cuando Raquelito (mi amá) tuvo el día más dichoso de su vida!!!  -güeno, al menos eso digo yo- je, je. 

 Pero dejémonos de monsergas y vayamos a lo que están esperando. Que les eche uno, y ahí les va... el chistorete de esta semana se llama: “El pediatra”... Ojalá les guste!

 Resulta que una mujer lleva a un bebé de pocas semanas de nacido al doctor.  La enfermera los hace pasar al consultorio.

 Cuando el médico se presenta, examina al niño. Lo mide, lo pesa y descubre que está debajo del peso normal. Pregunta si lo alimenta con biberón o con el seno materno.

· -  Seno materno. -Responde la dama-.

·mmm!, por favor señora -dice el doctor- descúbrase los pechos.

 La mujer obedece y el médico toca, aprieta, palpa y oprime casi simultáneamente ambos pechos, en un examen detallado.  Luego le indica a la señora que se cubra y le dice:

· Con razón el niño pesa poco, señora, usted no tiene leche.

· - Ya lo sé doctor. Soy su abuela, pero estoy taaan contenta de haber venido!!!.

je, je, je,,, vieja gusga! 

 Pero cambiando de canal, les cuento que hace unos días, a la hora de comer platicábamos de cualquier _indejada, en eso un compañero nos comentó que desde hace tres meses que le diagnosticaron ‘‘prediabetes’’, su vida cambió... Ahora ya no come esto, ni aquello, ni lo otro, ni, ni... uuta, ya casi puras yerbas traga el güey. Hasta parece vaca o buey (otro día les platico la diferencia entre güey y buey, sale?)... -lo güeno es que él, le batalla pal español, así que ni ha de ler este dizque artículo y si lo lé pos ni le ha de entender, digo, no se me vaya a ofender-.

  La cosa es que yo les comenté que tengo dos hermanos con diabetes, uno ha de tener como unos 20 años con ella y el otro como 10, pero ellos tranquilos. Se cuidan, sí!, pero sin taaanta restricción.

  Otro comento que también conocía a alguien con muchísimos años con esa enfermedad y alguien más opinó tal cosa... En fin el asunto es que la platica se generalizó... Y ya pa’despedirnos le dije: “Tú tranquilo... no’más acuérdate de lo que dice el chavo... “que no panda el cúnico!”

__ What???... qué quiere decir eso?

--mmm!, po’s que no te paniquies, hombre! 

 No sé si me entendió o lo deje pior de confundido, pero aquella platica me hizo pensar cómo hoy en día, entre los médicos, las noticias, el internet y hasta el gobierno nos mantienen en una amenaza permanente, ¿a poco no?

 Yo Recuerdo que cuando era chavo, Raquelito de lo único que me advertía eran los peligros de salir de casa los viernes en la noche.

- Acuérdate de mirar a ambos lados de la avenida, cuando cruces hacia la parada del autobús... Y cuídate de las largotonas!.. 

  Esas eran las dos únicas recomendaciones que me hacía!!!, 

  Aunque claro, ella sabía que si alguien tenía la osadía de atracarme, un buen chasco se iba a llevar. Con el salario mínimo que yo ganaba, si acaso unos 7 u 8 pesos es lo que me podían robar... Además, con esta cara de velador desvelado, quien __ingaos se iba a atrever acercarse a mí... ni siquiera alguna largotona de las que ella me advertía.

  Pero ahora todo ha cambiado. Entre los vecinos, amigos, parientes, doctores, la tele, etc, viven sembrando en uno la semilla de la desconfianza.

- Que ya no comas hamburguesas, porque sus grasas saturadas  y el colesterol que contienen pueden atascar tus cañerías arteriales, y que luego, ni un plomero armado con “una culebra destapacaños” las pudiera destapar.

- Que cuidado al usar el cajero automático, porque alguien te puede estar espiando y clonar tus datos y desvalijarte... Lo bueno es que conmigo se la peee__rsinan, porque si acaso me pueden sacar los $ 209 dólares con 11 centavos que he logrado ahorrar en los últimos tres años.

-Que no hables por teléfono, porque el gobierno puede escuchar tus conversaciones... Ah!, ai sí les hago caso, no vaya a ser que el tal Snowden divulgue que le ando tirando el can a la comadre Ugenia.

-’Ora que, aquí entre nos, les confieso que yo ya no uso preservativos. Escuché por las noticias que los fabricados en China pueden venir con diminutos huecos, por defectos en la vulcanización... Y lo pior es que no devuelven el dinero, si están ligeramente usados... ¿ligeramente?... ja!, ja!

-Que cuidado al usar celular, porque no se qué ondas pueden afectar la no sé qué glándula, que está ubicada ennn... encima de un hueso de nombre raro, provocando no sé qué efecto grave... 

Total, que según esos güeyes que hacen estudios de cuanta madre se les ocurre, uno ya no debe usar desodorante, aunque despida aroma a lión de circo, porque los químicos que contienen penetran por los poros de las axilas y afecta el organismo.

Ya no debe viajar en avión. Ni comer alimentos enlatados ni usar horno de microondas. No fumar, ni tomar sodas y menos hablar con extrañas. No comprar juguetes fabricados en China ni cocinar en olla de barro, porque te puede dar cáncer...

 Uuta!, si hacemos caso a esa bola de _k ones, de seguro uno acabará todo paniquia’o ó loco o de plano, haciendo lo que el pobre de R. Williams... (y que Dios lo haya perdona’o!)

diGo, yo No’mas DigO!

Leyes absurdas, absurdas leyes

Por un tal Luis Ruiz

Que pasoó razaaa! cómo se les ha ido... la vida, claro!, a mis tuerquitas cromaditas y a mis tornillitos oxidaditos (eso es no’más pa’que rime, ok?)--

Y nostán ustedes pa’saberlo ni yo pa’contárserlos, pero fíjensennn que ando medio güevas, así que de una güena vez se los echo... siií!, claro, claro!, el chistorete, si no qué otra cosa les iba a echar... 

 Se llama ‘‘tres generales’’; aí les va:

  Resulta que tres generales norteamericanos llegaron a la edad del retiro. Y en el Pentágono les dijeron que por sus servicios en la guerra, tenían derecho a un bono especial, aparte de su jubilación normal: recibirían dos mil dólares por cada pulgada de distancia que hubiera entre dos puntos de sus respectivos cuerpos. Cada uno podría escoger con libertad esos dos puntos. 

     El primer general pidió que lo midieran de la cabeza a los pies. Su estatura era de 6’1’’, de modo que recibió 146 mil dólares. 

   El segundo abrió los brazos a toda su extensión. La midieron, y el jubilado recibió 160 mil dólares.

  El tercer general hizo una insólita solicitud: pidió que lo midieran -dijo- “de la puntita de su miembro hasta donde terminan los mmm... los éstos”. La distancia entre esos dos puntos, por grande que fuese, era pequeña, de modo que los funcionarios del Pentágono se rieron por lo bajo. Uno de ellos procedió a tomar la medida. Puso el extremo de la cinta en la puntita, y al llevarla al segundo punto preguntó estupefacto: “Pero ¿dónde están los éstos?” 

  Replica con toda calma el general: “En Irak”...

 (ja, ja... ni todas las reservas de Fort Knox alcanzaban para cubrirle el bono)...

  Y hablando de todo un poco, les cuento que cuando me puse a tratar de escribir el tema de esta semana, por más que me la rascaba, sobaba y sobaba, nada que salía de mi peloncita, pero naada... ni una _ingada idea se me venía a la mente. 

  Así que me puse a jugar con ella y a picarle por aquí y por allá... y como la computadora no protesta, pos seguí pica que pica. Y sin saber cómo, llegué a una página que publicó The Time, en el 2008, respecto a las leyes más absurdas que hay en Estados Unidos... 

  Quienes vivimos en Estados Unidos, sabemos que los gringos, en general son medio locos y algunos hasta excéntricos. También sabemos que este es un país de leyes y que muchas veces los políticos, ah!, cómo se la jalan con sus excentricidades y legislando algunas leyes (estatales o municipales) en donde las prohibiciones francamente son absurdas, por no decir __indejas.  

    Y no’más pa’que se den un quemón, de las cien que hay en el reportaje, seleccioné algunas que aquí se las paso al costo. Por ejemplo:

 En una población llamada Ames (en el estado de Iowa) es ilegal que los hombres casados tomen más de tres tragos de cerveza si están abrazando a una mujer o bien, están en la cama con ella... Lo que se busca con esta ley es que cada caballero elija entre su mujer o la cerveza... mmm, difícil decisión!

 Y en Alexandria, Minnesota, es delito que un hombre intente tener relaciones sexuales con alguna mujer si su aliento (de él, claro) huele a cebolla, ajo o sardinas. Esta ley obliga a que los caballeros se laven los dientes si ellas así se lo exigen... mmm!, y si es con la esposa el asunto, también será delito?

  Si vas a Alabama y quieres ligar, cuidado porque es ilegal cortejar a las “mujeres castas” por medio de engaños, uso de malas artes o falsas propuestas de matrimonio...   ¿Y entonces cómo? ¿Y si la dama no es “casta”?

  En Minnesota es delito tener sexo con un pez vivo... o sea, si el pez está muerto no hay bronca? 

 En Florida es contra la ley tener relaciones con puercoespines... mmm y con una cocodrila, queeé?

    En Wisconsin no está permitido que los hombres disparen armas de fuego mientras sus parejas tienen un orgasmo... pero sí pueden gritar o tampoco?

    La ley de Bakersfield, California, te permite tener sexo con Satán siempre y cuando uses preservativo.... ¡No vaya a salir alguien embarazado!, je, je.

 Antes de 1975, los matrimonios de California que tuvieran sexo oral podían ser condenados a 15 años de prisión por tener sexo oral... uuuf!, bendito Dios que prescribió esa ley!

  El Nuevo México se castiga con multa de 2 mil dólares, si se tiene sexo oral dentro de un carro con su pareja... y si no es la pareja, no habrá bronca?

 Uf!, y como éstas, hay más... ah!, pero no vayan a creer que yo estaba pensando en ‘‘el tema’’ de las leyes que escogí, nooo!, para naaada!, sólo que se me hicieron de las mas p___ pintorescas; pero lo que no entiendo es: Si no hay nada más rico que echarse un buen round en el colchón, por qué _ingaos, en eso del ‘‘seixo’’ esos gabachos la hacen tanto de do-pe... diGo, yo No’mas DigO!

Un consejillo y dos pedradones

Por un tal Luis Ruiz

Quiiihúuuboleee!!! mi razaaaa!, cómo la han pasado, ¿bien?; po’s ojalá que si y que a mis tuerquitas y tornillitos leitores se le haya ido suave y sin sobresaltos... digo, los meses del año que ya se fueron.

 Oigan, qué rápido se va el tiempo, verda’???... qué tanto hace que empezó el año y ya llegamos al mes más bonito del año... ¿cómo que por qué mas bonito, pus porque es cuando Raquelito y yo nos graduamos... Ella de mamá y yo de hijo, je, je. 

 Pero bueno, como dice el dermatólogo, vamos al grano. Así que ahora les echo un rapidín!..., chistorete, claro. Se llama ‘‘Casarse en el cielo”

 Resulta que una pareja de novios tuvo un fatal accidente. Llegan a las puertas del Cielo y sentados, esperando a que San Pedro los atendiese, se preguntaban si sería posible casarse en el Cielo.

  Cuando apareció San Pedro, se lo preguntaron.

- Hmm… No sé… Es la primera vez que me preguntan algo parecido… Denme un poco de tiempo y voy a averiguar.

  Los dos jóvenes se sentaron de nuevo. Pasaron un par de meses.

 Con tanto tiempo esperando, se pusieron a considerar que, si les daban permiso para casarse allí, su matrimonio sería “eterno” y ¿qué pasaría si la cosa no funcionaba?

- Estaríamos atados “para toda la eternidad”.

 Pasaron otros dos meses y finalmente apareció San Pedro un tanto extenuado.

- Sí, se pueden casar en el Cielo!

- Estupendo, respondió la pareja, pero estábamos pensando qué pasaría si lo nuestro no funciona, ¿también podemos divorciarnos en el Cielo?

 San Pedro, rojo de enfado, tira al suelo los papeles que traía y...

- Me lleva la _ingada!!! -grita-, llevo cuatro meses buscando un cura aquí arriba... ¿Saben cuánto me va a costar encontrar un _inche abogado?

         je, je,,, sta’ba enojado, pues!!!

  Y cambiando de tema, pero siguiendo con el rollo de los casorios, fíjensenn que hace unas semanas me invitaron a uno... Y claro!, como yo casi nunca digo no, cuando de gorrear se trata, pos me apersoné en el lugar (o sea, que jui, pues).

  Les cuento que la fiesta estaba muy animada. Algunas señoras iban de largo -y otras de ancho-, algunas chavas con vestido de gala -y una que otra, con vestido de apenitas-. Los señores... mmm!, sí andaban por ahí también pero ni quién se fijara cómo iban vestidos. La música a todíiisima, digo, a todo dar, la comida muy sabrosa aah!, y los chupes ni se diga -gratis y bien servidos, je, je-... Yo me la estaba pasando a todo dar, hasta cuando acabó el vals y el maestro de ceremonias salió con la mafufada de que era la hora del baile del millón. Síí! el güey dijo ques’que había que juntar un millón pa’ayudar a los gastos de luna de miel.

 Yo despistadamente saqué la cartera y con susto vi que no’más traía un billete de cien dolarillos,,,, chiiín!, -pensé y ‘ora qué hago?... (ni modo de, a la hora de ir a bailar, decirle a Yara -así se llama la novia-, sperate tantito en lo que desprendo de tu vestido el cambio, pos como que no, verda’?). Así que, como no queriendo y con todo el dolor de mi corazón, me jui a la cola, digo a hacer línea pa’ bailar con ella. Y al llegar mi turno de bailar, la felicité y le desee todo tipo de parabienes y bla, bla, bla. 

 Cuando alguien llegó a relevarme, me alejé, pero uff!, no saben con cuánto dolor de mi corazón iba... y no tanto por mí, sino por no haber contribuido con nada pa’ su luna de miel!, ji!, ji!,  -espero naiden de los que jueron, lean esto o le vayan con el chisme-.

 En fin, la fiesta siguió y todo mundo se divirtió... Pero quiero aprovechar el tema -y conste que esto nada tiene que ver con la fiesta-, me voy a tomar la liberta’ de dar un consejillo y soltar dos pedradones que desde de’nantes quería hacer. 

 Primero, si tú eres quien va a hacer una fiesta, ten en cuenta que aunque te esmeres y te desvivas por atender a los invitados o por más dinero que gastes, tiempo o desveladas que te lleves, nunca va a faltar ‘‘un negrito en el arroz’’ o un zarrapastroso(a) que critique o que algo no le guste, así que tú, ni te des por enterado y mucho menos te agüites... Tu gooozala! que al fin que es tuya, la fiesta, claro, la fiesta!

  Segundo, si tú eres uno de los invitados y si confirmaste tu asistencia, ‘‘tienes que ir a gueee-o’’.... Y no es porque si no vas, se cancelará la fiesta o llorarán tu ausencia, nooo!, sino porque quien la organizó hizo un buen gasto para que ‘tú’ disfrutaras... y que no vayas, pos son _ngaderas, digo yo.

 Y por último, si tu no querías ir, pero tu vieja(o) o alguien más te llevó a huuefo a esa fiesta, y si ya estás ahí, pos gooózala y disfrútala... la fiesta, claro; ó al menos trata de cambiar esa expresión de perro cursiento que tiene tu cara. Comprende que eso, además de contagiarse, hace sentir incómodos a los otros invitados que ni culpa tienen de tus amarguras y dos-pe...

Fue horrible... Fue horrible!

Por un tal: Luis Ruiz

 Quiiiuubo, quiiubo, quiubo, cómo están mis tuerquitas y tornillitos, ya hartos de fútbol?... Po’s fíjensennn que a mí sí me gusta ese deporte, pero la neta ya me tenían hasta el gorro, pero en fin; y no me queda más que felicitar a los paisanos de mis antepasados porque llegaron a la final (la sangre llama, ni modos)... aah!, y también felicito a los argentinos que igual llegaron, digo, pa’que no sientan que los hago menos, je, je.

   Bueno, pero, como dijo el dermatólogo <vamos al grano>, así que ‘orita les echo uno rapidito... Se llama “La promesa”, el chistorete de hoy; ai’ les va:

  Resulta que una parejita está tendida en el césped de un parque y entre besos, apapachos y la injundia del muchacho, la novia le pregunta a su novio:

--Mi amor ¿cuándo nos vamos a casar?

•- eeeh, pos, pos... como en 10 semanas más, mi cielo, contesta el calenturiento muchacho.

La joven, sorprendida por la noticia, pero radiante de felicidad le dice a su novio.

--¿De veras?, ay, mi amor, qué feliz me haces!... ahorita le llamo a mi madre y a mis amigas para que sepan la feliz noticia.

 El novio con cara entre asustada y no saber qué ‘onda, le dice a su pareja:

-•Pos’ shhiií; te dije en 10 semanas... pero son SEMANAS SANTAS, mi amor!!! 

       je, je, je... 

 Y cambiando de tema, pero siguiendo con el mismo rollo de asustados y despistados, les cuento que hace unas semanas, en Panorama City (en el Valle de San Fernando), hicieron la feria ques’que del taco, y como el Aviso fue uno de los patrocinadores, pos puso su puestecito, pero no crean que pa’ vender tacos, no!, sino para regalar algunas chucherías de promoción y, claro, yo no podía faltar, así que me apersoné en el evento (osea, que jui al mitote, pues). Tuvimos una ruleta en la que los premios eran bolsas de lona para el mandado como las de los paquetazos que rifamos, además dimos gorras, tazas térmicas, plumas, globos y apapachos del “yo no’mas digo”... que a propósito, una señora se ganó uno, pero no’más me vio y dijo: ¡ay!, nooo, mejor regáleme aunque sea una plumita!  

    __maaa!, pos qué vieja tan despreciativa! -pensé-

 En fin, la cosa es que éramos varios compañeros y compañeras que atendiamos al público que se acercaba al changarro y aunque el calor estaba de su _iiin (o sea, muy juerte), la gente no dejaba de llegar. 

   Y así pasaron las horas y cuando era tiempo de que un grupo ya se retirara del lugar, una compañerita empezó a buscar ‘‘algo’’ aquí y allá. Primero abrió su bolso y revolvió todo lo que traía adentro. Pero al no encontrar lo que buscaba, con cierta desesperación vació su bolso sacando cuanta madrinola cargaba... y nada!.  Luego, con más desesperación levantó todas las revistas que estaban en la mesa, esculcó en todas las cajas donde teníamos las cosas que regalábamos... y nada!

 Finalmente, desesperada y a punto de estallar o de soltar el llanto, dijo en voz alta: “Si alguien me escondió mi celular, regrésemelo, yo no me llevo así con nadie, no sean bla, bla, bla...” para ese momento la mujer estaba histérica. La voz le temblaba, tenía los ojos rojos y saltones, se movía de un lado a otro como poseída, hasta parecía que le estaba dando la chiripiolca o que le habían avisado de algún accidente grave o cosa parecida.

  Con decirles que el verla así, trajo a mi memoria la última ‘‘plática’’ que tuve con mi ex cuando me estaba peliando el child support... uf! fue horrible! 

  Total, que después de asegurarle que nadie de nosotros le había hecho esa broma, le sugerimos que fuera al estrado donde estaba el sonido para que  avisaran a ver si alguien lo había encontrado. Ella casi corriendo se fue para allá. A los pocos minutos la vemos regresar, pero ya mas tranquila. Nos platicó que se habían encontrado su celular tirado y lo llevaron al estrado para que fuera entregado... Al regresar al puesto materialmente se dejó caer en una silla y poco a poco fue recomponiendo la figura y su expresión... Al ratito le pregunté: 

--Oye, y a poco es tan caro tu (_inche, esta palabra no’más la pensé) celular?

•- No, no tanto. Lo valioso es lo que traigo aquí... Aquí tengo todo, mi familia, mis contactos, mis citas, es mi vida que aquí tengo guardada. 

-- Con razón te vi tan desesperada...

•- uuy, siií, -me dijo- es que no tienes idea de lo que sentía... Es que ¡fue horrible!... ¡fue horrible!

 La neta, no me había percatado hasta donde el celular es una especie de ‘‘adicción’’ para muchos de nosotros.  En fin, la cosa es que cuando ella se fue, llevaba una cara radiante y llena de satisfacción, hasta parecía, parecia... güeno con decirles que aquella expresión, me recordó la de mi ex cuando yo hacía muy bien mi jalecillo...

diGo, yo No’mas DigO!

 ¡uuuy, si, si, ya se que de eso ya llovió y hasta nevó__ je, je, je,... pero que quieren, presumidillo que es uno!

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