Digo yo no´mas digo

Por muy tripón que estés...

Por un tal Luis Ruiz

 Qué pasotes con esos zapatotes mi genteee!! ¿Cómo están mis queridos, apreciables y finísimos leitores y leitoras que cada tercer semana (que es cuando se publica esta dizque sei xion) pierden unos minutos de su valioso tiempo en ler las tarugadas que escribo. A propósito, muchas gracias por eso. 

  Como verán, por la introducción que le acabo de hacer,,, hoy vengo muy decente y sin ganas de decir groserías ni muchos menos albures o palabras que puedan ser mal interpretadas, por eso empezaré este dizque escrito echándoles uno... queeéé???  pero cuál albur?... Óiganme nooo!

  Si lo que los voy a echar es uno, de mis acostumbrados chistoretes sagrones y la introducción, es como empecé este escrito... híiijoleee!, qué mal pensados y de mente cochambrosa!!... en fin, aquí les echo el que les prometí, se llama ‘Las palomas’:

  Resulta que tres amigos mueren en un accidente y llegan a las puertas del cielo. Tocan, les abre San Pedro y les dice:

-- Por la forma en que murieron van a estar aquí a prueba. Pero les advierto que tenemos una ley muy estricta. ‘‘Esta prohibidísimo pisar a las palomas’’.

  Entre chiviados, asustados y agüitados, los tres amigos en cuanto cruzan las puertas celestiales,  se encuentran con que hay palomas por todas partes y resulta casi imposible dar un paso sin pisar alguna. Aunque tratan de evitarlas, al poco tiempo uno de ellos aplasta a una por accidente. Al momento se presenta San Pedro con la mujer más fea que se puedan imaginar y la encadena con unas esposas al pobre muchacho. 

-- Por haber pisado a una paloma, estás condenado a pasar cien años encadenado a esta mujer -dice el santo-. 

   Al día siguiente, otro de los amigos pisa fortuitamente a otra paloma.

  San Pedro, que no se pierde ni una, aparece en menos de lo que canta un gallo -mudo- con otra mujer terriblemente fea y los esposa juntos. 

   El tercero, en vista de la seriedad del asunto, pone muchísimo cuidado y consigue que las semanas  vayan pasando sin aplastar a ninguna paloma...

  Sin embargo, un día, y sin él haber pisado paloma alguna, se le presenta San Pedro con una mujer de belleza inaudita, una rubia impresionante, boca, ojos, cuerpo, ayyy!, qué cueeerpo (y hasta tostadito por el sol) y con unas curvas espectaculares... Grrr!!! qué mujer!!

  Sin decir una palabra, los encadena juntos y se larga. El hombre, feliz y alucinado, comenta: 

•- “Me pregunto qué habré hecho yo para que me encadenen a ti”. 

•_• “Po’s no sé tú -dice la chica-, pero yo acabo de pisar una _inche paloma”. 

  Je!,  je, je!... 

  Y cambiando de tema, pero siguiendo con el mismo rollo, oigan ¿no les ha pasado algo parecido al tipo del chistorete, que cuando piensan que es por ustedes que se hizo o se dejó de hacer tal o cual cosa y lo platican, lo presumen y hasta se pavonean, pero luego resulta que la opinión o el consejo que dijeron ni en cuenta, ni lo pelaron y mucho menos  influyó y lo que se hizo fue por otras razones?; qué gascho verdá!... y no sé a ustedes, pero a mí si me ha sucedido.

  Y esto le puede pasar a cualquiera, pero sobre todo a aquellos que creemos que lo sabemos todo, lo podemos todo o que todo gira a nuestro alrededor... Pero ohh!, desilusión, cuando nos damos cuenta que para los demás no somos tan __ingones como nos sentimos, sino que para ellos somos gente tan normal como cualquier otro ser normal y mortal.

   Los que saben, dicen que el creerse mucho, es algo psicológico y se llama el complejo de Narciso. Se calcula que una de cada cinco personas siente ser el centro del pequeño mundo que lo rodea.

  Y todos conocemos a alguien así, ¿a poco no?; puede ser un amigo, un vecino, un compañero o con tantita mala suerte, hasta un jefe podemos tener así... Lo bueno es que luego, luego podemos identificar a ‘él’ o ‘la’, que más que dar opiniones, sólo busca una audiencia que sienta que lo escucha, que lo admira y si le aplaude, pos mejor. 

   Por eso, si alguno de mis cuatro o cinco leitores o leitoras cree que todo y todos a su alrededor giran en torno a él o ella, les recuerdo que usted y yo, sí somos lo máximo, pero sólo para nuestros padres e hijos (y eso... mientras están pequeños). Así que cuando empiecen a sentir que son los reyes del universo y piensen que ni los dos-pe les huelen... ubíquensenn!, porque naiden puede ser el ombligo del mundo, por muy tripón que esté...

Entre la espada y la ‘pader’

Por un tal Luis Ruiz

 Qui’uuubo, qui’uubo, qui’ubo,   ¿cómo están mis tuerkitas y tornillitos, bien y de güenas?;  Espero que sí! y que tengan una excelente semana.

 Y como imagino que están deseando que les eche uno... de los sangrones chistoretes que aquí cuento, po’s ai’ les va. Se llama ‘‘el Pelacuas’. Ojalá les guste.

  Resulta que dos malhechores llegan a un bodegón arrastrando a un hombre. Dentro hay un tipo corpulento, enorme, de casi dos metros de estatura, al que le dicen:

—Gorila, dijo el jefe que violes a este bato, para que aprenda a no hacerse ‘el machito’ con nuestra gente.

—Déjenlo allí en el rincón, más tarde lo violo.

Al irse el par de malandros el Pelacuas, exclama:

—Por favor señor Gorila, no me haga eso, tenga piedad de mí.

En eso regresan los malhechores arrastrando a otro tipo y le dicen:

—Gorila, el jefe ordenó que a éste le saques los ojos y le cortes las manos, para que aprenda a no tocar el dinero de la venta.

—Échenlo allí en el rincón, dentro de un rato me hago cargo de él.

Apenas salen los malandros y entran otros dos arrastrando a otro tipo, y le dicen:

—Gorila, a éste lo capas y le cortas la lengua, para que nunca más se meta con las mujeres del jefe.

—Anden, échenlo en el rincón, con los otros. Al rato también me lo ajusticio.

Al salir los malandros, el Pelacuas le dice en voz baja al hombretón:

—Señor don Gorilita, por favor no se vaya a equivocar. ¡Al que va a violar es a mí!... ¿Ok?

 Moraleja: A medida que conoces ‘los problemas’ de los demás, te das cuenta que ‘el tuyo’ no es tan grave!

  je, je,... pero este chistorete sangrón y pela’o también me recuerda cómo a veces la vida nos pone en situaciones difíciles -o nosotros nos metemos a ellas- y en las que no importa lo que hagamos saldremos ‘raspados’. Es cuando decimos que estamos entre la espada y la ‘pader’ (ooh, pared, pues)

 Más o menos eso le pasó a uno de mis leitores llamado Nacho, que hasta hace unos días trabajaba de noche, acomodando mercancías en la Walmart de Pico Rivera,  pero la tienda, de la noche a la mañana, zas!, cerró sus puertas de manera indefinida, dejando a más de 500 empleados asustados, sin saber qué hacer y sin saber si fueron despedidos o serán reubicados.

  Oficialmente fue por ‘‘problemas de drenaje’’ y como harán renovaciones, el cierre será entre 6 meses y un año... Pero Nacho asegura que eso solo es un pretexto, que lo hicieron en represalia porque ellos demandaron un aumento de salario y mejores condiciones de trabajo.

 Y como este amigo leitor y sus compañeros hay mucha gente que en cuestión laboral se encuentra entre la espada y la pared... ¿Quieres chamba?, pos no hagas alharaca, cállate y trabaja. ¿Quieres mejoras salariales y prestaciones?. Habla, pide, protesta y también ponte a buscar otra chamba, digo, porque en una de malas, de patitas en la calle te pueden poner.

 Pero además de esa, hay otras situaciones por las que uno puede estar o lo pueden poner entre la espada y la pared... Como por ejemplo cuando me tope casi de frente con la comadre Ufrosina, que caminaba  junto a su primo Afrodicio, ellos venían y yo iba. El detalle es que nos encontramos en el pasillo de un cinco letras -vulgo hotel-; pero no vayan a pensar mal, eh!, nooo!, porque yo andaba entregando una pizza y ellos... po’s a lo mejor también. Mmm!, aunque él golía medio raro, como a jabón chiquito.

  En fin, el dilema era: ¿le digo o no al compadre Toribio? (y esto jue verda’ eh!, aunque por obvias razones, pos cambie los nombres).

 Tal vez en algunas ocasión has estado entre la espada y la pared, y aunque no en casos como estos, pero si de otro tipo, el asunto es que tampoco han sabido qué hacer, porque si uno habla, protesta, defiende o acusa; queda como chismoso, metiche, levantafalsos, revoltoso, intrigante, vendido, etc. Y si se queda callado, entonces es un cobarde, convenenciero, gacho, mal amigo, un ojeee_ras de perro, etc. o sea, como le hagas, quedarás mal.

  Por eso si eres uno de mis cuatro o cinco leitores te recomiendo que si te llegaras a encuentrar en una situación así, si puedes, escabullete o pela gallo (o sea: no digas ni hagas nada), pero si te vieras obligado a tomar una decisión, échale una tantiada al asunto y decide por lo que menos consecuencias te traiga... ‘Ora que si eres de los que repudia las injusticias, las mentiras, las traiciones o de plano te gusta el do-pe y el olor a k-k, pos ni la pienses y grita, lucha, pelea, desenmascara, acusa o lo que quieras, al fin que si estás entre la espada y la ‘pader’, hagas lo que hagas o digas lo que digas, te va a pasar lo mismito que al Pelacuas -el del chiste-, pero güeno, a veces los daños cola_terales no se pueden evitar y de los daños, pos el menor...

d i iiGo... yooO  No’mass  Di gO!

La maldición de las redes sociales

Por un tal Luis Ruiz

Quiiuuboleee!!!, cómo la han pasado mis tuerkitas y tornillitos, ¿a toda maaa_dere?  Espero que sí!. Y a propósito, de eso, aunque acaba de pasar su día, pero a mis cuatro leitoras, que ya sean madrecitas o mamacitas (o ambas) les mando un juerte, juerte abrazo y un montón de besos cachetones... Que Dios las bendiga mucho, y que sigan leyendo mis _ndejadas. 

 Y ‘ora sí, como imagino que alguno (y alguna), está esperando que le eche uno, po’s ai les va, pero esta vez, como lo que les traigo es laaargo, -me refiero al tema, claro- les echaré un rapidín,,, chistorete, pero eso sí, igual de sangrón que siempre. Espero que le guste.

  Este se llama ‘‘Acto de confesión” 

 Resulta que un tipo entra a una Iglesia y se dirige al confesionario.... 

-- Padre, me quiero confesar. 

-• Sí, hijo, dime, ¿cuáles son tus pecados? 

-- Padre... acúsome de que he sido infiel a mi esposa. Soy productor de cine y la semana pasada me acosté con Jennifer López; y en esta semana he tenido una orgía súper ardiente con Cameron Diaz y Cindy Crawford... con las dos a la vez.

-• Mmm!, lo siento hijo, pero no te puedo absolver. 

-- Pero... ¿por qué no Padre? si la misericordia de Dios es infinita. 

-• Sí, pero no inventes, porque ni Dios ni yo te vamos a creer que... estás ARREPENTIDO!

je, je, si que no maa-meyes, el güey!

  Y pasando a otra cosa mariposa, que nada tiene que ver con arrepentidos y cosas por el estilo, les cuento que el pasado fin de semana jui a las verbenas populares (aquí les llaman ferias) que con motivo del 5 de Mayo hicieron en Santa Ana y en Ontario... Y aprovecho la ocasión de dárselas! a todos y todas quienes pasaron a saludarme al puesto de El Aviso... les doy las gracias, claro!; muchas gracias!  

             eeeeh!, que dijeron, ya se me hizo!, pos nones!

  Pero déjenme les cuento algo de lo que me pasó. Fíjensennn que entre las pláticas que tuve con los leitores, hubo tres que me llamaron mucho la atención. La primera fue de una señora, me comentó que había estado orando (o rezando) por mí, porque a raíz de las ‘enfermedades’ que en esta sección dije que tenía -según los doitores de aquí-  po’s  ella pensó que yo estaba grave y que a lo mejor hasta en silla de ruedas me iba a ver...  háganme ustedes el fa-brón ca-bor... Por supuesto le agradecí mucho que orara por mí.

 La otra plática, jue con un señor que, después del saludo y echarme unos cuantos piropos por lo que escribo, asi no’más sin previo aviso, me preguntó: ¿Usted cree en los extraterrestre?... Puesss, pues sí, -exclame dudoso-

  A lo que él, muy serio me dijo: Pues yo sí! Cuando era niño, allá en mi pueblo, en el estado de Puebla, un grupito de amiguitos vimos en el cielo, pero muy bajito, un platillo volador... y usted a mí no me engaña, usted es extraterrestre!!!

ja, ja, ja... no pude contenerme y solté la carcajada. Y es que a lo largo de mi vida, me han dicho de todo, pero nunca me habían dicho que soy un ET. (por eso, hoy cambie el monito que está al empiezo de esta sección)

  La tercer plática que me llamó la atención, fue una joven señora, buen ver, que tras el saludo me comentó que antes leía mi columna y toditito el aviso, pero desde hacía más de un año, ya no.

-- ¿Y eso por qué?, le pregunte.

•_• Es que ya no tengo tiempo, me dijo.

-- Ah!, bueno... pero todo sea porque tiene más trabajo ¿o de plano ya es dueña de algún negocio?

•_• No!, qué va -exclamó- si estoy todo el día en casa. Lo que pasa es que con eso del facebook y el instagram po’s ya no me alcanza el tiempo!!!  

-- Sí, yo también hace meses invertía mucho tiempo en eso, hasta que me retiré tantito -le comenté, mientras me despedía de ella-

   Pero me quedé pensando en que valdría la pena tocar este tema con ustedes... Porque, si eres usuario de las redes sociales, de daras la razón y si no lo eres entonces te enterarás, que si bien es cierto en ocasiones ahí te enteras de cosas importantes o te hacen llegar fotos de familiares o amigos (tuyos), pero la mayoría de las veces, ahh!, cómo se pierde el tiempo viendo fotos de gente que uno ni conoce ó de esos locos que suben a la red la foto cualquier platillo para comer, ó videos de una familia que ni conosco ó la fiesta de un chiquillo que quién sabe quién será, ó de unos güeyes que andan en Las Vegas, Madrid o en un rancho bicicletero... Y ni qué decir de esas invitaciones a jugar billar, cartas y quien sabe cuantas madrinolas mas. Y ni que decir del montón de pensamientos ‘‘inspiracionales y bendiciones’’, que gente desconocida te manda. Pero lo que más ‘‘me castra’ son las cadenas, ahh!, esas _inches cadenas, cómo las odio... La última que hice fue la del Mantra Mágico, dizque del Dalai Lama! y que según esto, después de pedir tres deseos, debía de mandárselo a 10 personas para que se me concedieran... Pero ni gané 5’000,000 de dólares en el Lotto, ni obtuve el Ferrari, ni tuve sexo con la mujer de mis sueños... ¡será que me jui grande con esas 3 cosas que pedí?

  Y pa’mí, el problema de las redes sociales es que aparte de ‘robarte’ un _iiingo de tiempo, te cambia la vida; por ejemplo: Dejé de tomar Coca-Cola al enterarme que ésta sirve hasta para quitar el sarro de los inodoros y pa’colmo... ¡oxida los calzones!

  Dejé de comer pollo y hamburguesas porque me mandaron un ‘‘reportaje’’ donde se ve que esa carne, es de engendros horripilantes sin ojos, ni plumas, cultivados en un laboratorio... Una especie de lombrices, pero más feas y grandotas que aquellas que uno arrojaba por la cola, cuando era chiquillo.

  Dejé de tener relaciones sexuales por miedo a que me vendan los condones pinchados y me contagie de algo... o tenga que pagar otro child support. 

 Además, dejé de tomar cualquier cosa que venga en lata por miedo a morir envenenado por sssss y orines de rata.

  Total, dejé de hacer, tomar y comer un _iiingo de  cosas, gracias a las redes sociales... Y pa’ acabarla de amolar, estoy casi seguro de que todos mis males son a causa de una cadena que rompí y por eso me cayó una maldición de la __ingada, eso por no decir otra __inche palabra más fea!!!!

d i iiGo... yooO  No’mass  Di gO!

eL NombrE, No hACe aL hoMbrE

Por un tal Luis Ruiz

Quiii’onda razaaá!, ¿cómo la están pasando, bien y a toda máaa_quina de coser? Y como siempre a mis cuatro o cinco leitores yo les deseo que se les vaya suavecito y sin mayor problema... la vida.

 Y ahora ahí les va un par de rapidines -chistoretes-, ojalá que les gusten...

 Resulta que una mujer, de edad ya madura estaba plácidamente tomando una copa de vino en el patio, justo al lado de su esposo.  De repente ella, con pasión dice: 

-- Te quiero tanto... que no sé cómo podría haber vivido todos estos años sin ti.

 Al oír esto, el esposo le pregunta:

- ¿Eres tú o es el vino el que habla? 

 A lo que ella responde: 

-- Soy yo y le estoy hablando al vino.... ¡_indejo!

        je, je, je...

   Otro!, otro!, otro!!! ___ ai’ les va:

 Extrañado y un tanto preocupado por el sobre ‘lacrado’ que acaba de recibir, el señor de volada lo abre y...

    Estimado Sr. Lee Vidino Ruiz:

 Tenemos muy buenas noticias para usted. La mancha rosada que le encontramos en el pene no era por gangrena, sino de lápiz labial.

   Atentamente,

  El Equipo de Patología

P.D.: Lamentamos la amputación.

___inchale!!!

  Y cambiando tantito de tema -pero no’más tantito eeeh!-,  Po’s no están ustedes pa’ saberlo ni yo pa’ contárselos, pero fíjensenn que ahorita que estoy escribiendo este dizque artículo no sé si estoy triste o desilusionado, agüitado o molesto o de plano enca_brita’o.  Y la razón de mi desasosiego es que me enteré que la Sofía (Vergara) y el Joe (Manganiello) ya están mandando las invitaciones para su próxima boda (que’zque no’más a los muy cuates van a invitar) y yo no estoy en la lista...pos qué gachos!!, y yo que había pensado regalarles un espejote de cuerpo completo que merqué en la tienda de Grandes Cantidades (ooh!, Big Lots, pa’que me entiendan) y una finísima vajilla de cristal cortado, de las que se consiguen en el .99 cents. Ni modo, ellos se lo pierden!

   Pero de puro coraje, en lugar de preparar mis trapos pa’ir a una fiesta a Beverly Hills, me voy a lanzar a Bell Gardens, a la boda del Giovanni y la Karen, dos chavos buena ‘onda que se tienen que casar, porque el ave picada ya casi les aterriza.

   Por cierto, les cuento que esta pareja hace unos días andaba con el estira y afloja porque no se ponían de acuerdo en el nombre de su primer retoño.  

   Y es que la Karen quería que su querubín se llamara Ronald, según esto que porque es un nombre cabalístico ¿-?, eso dice ella; pero el Giovanni decía que le gustaba mas el nombre de Stephen para su hijo, dizque en honor al hombre más inteligente del mundo... ¿pensará que teniendo ese nombre, el chamaco le va a salir rete inteligente?, y a lo mejor si, verdad?... En fin, lo cierto es que para ponerle nombre al chiquillo que todavía no nace, ah!, qué rollo! 

  Pero no!, no vayan ustedes a imaginar que estos muchachos, -ahora recién casados- son hijos de alguno de los poquísimos gabachos despistados que todavía viven por estas áreas...  Para naaada! 

  En realidad Karen es una chamaca muy jovial, alegre y guapachosa, medio chaparrita, morenita, caderoncita y, por ahora, también medio panzoncita y es tercera de una familia de cuatro hijos, provenientes todos de San Miguel, República del Salvador -.- O sea, una mujer auténticamente latinoamericana! 

  Ah!, pero el Giovanni es otra cosa, porque él sí, orgullosamente es americano -de nacimiento-, y ah!, cómo se ufana de eso el muchacho; (¿pensará que quienes nacimos fuera de Estados Unidos, aunque en este mismo continente, no somos americanos?). En fin, la cosa es que él se siente muy orgulloso de ser ‘americano’, -y qué bueno-. Pero como cosa curiosa, si usted quisiera localizar a Giovanni en una manifestación de anglos o en un antro de gringos, po’s de volada lo va a ver!... no en balde es hijo Jesús, que por cierto ahora se hace llamar Jesse y que proviene de donde, segun la canción, la vida no vale nada, Guanajuato, Mex... O sea, el muchacho tiene toditito el aspecto de latino y aunque no quiera o le duela.

   Y precisamente estos detalles son los que no entiendo!... No entiendo por qué ese afán de ponerle nombres extranjeros a nuestros hijos. No entiendo por qué pretender que Cindy, Loren, Nicole, Susan o Michelle pasen por anglosajonas, cuando sus caritas, su piel, su pelo, su cuerpo y su idiosincrasia es y será latina... No!, no entiendo, por qué esa manía de que sus hijos se llamen Kevin, Andrew, Michael o Richard, que serán de apellido Pérez, Sánchez o Ruiz. ¿Será que piensan que así, con el tiempo se le va a cambiar el color de piel, de pelo o de ojos y pueden ser vistos como anglosajones?... No!, no lo entiendo!

  Pero lo que sí entiendo es que esos niños siempre se verán como latinos y nunca serán o se verán como auténticos gabachitos!, porque, como diría aquel filósofo chino que tanto admiro, llamado Chin P’lou, “El nombre, no hace al hombre!”...

Joomla25 Appliance - Powered by TurnKey Linux