Relaciones de pareja

Mi nueva pareja tiene hijos pequeños… ¡Y no sé qué hacer!

Por: Martha Lizola

  Llegar a la vida de alguien que en el pasado ya tuvo una historia ‘amorosa sólida’, no es una situación sencilla de llevar y menos si trae consigo hijos pequeños. Y es que los niños pueden hacer la vida de pareja imposible o quizá podrían convertirse en cómplices y aliados.

  Si la pareja actual tiene hijos de otra relación, el título de ‘ex’ seguirá persiguiéndolo durante toda la vida a la relación presente.

  Es conveniente como primer paso tener asumida esta realidad por más dura que parezca ya que aunque la ex relación sea una persona agradable y correcta, nunca perderá su condición de haber sido lo que es, si se tienen hijos en común.

   El momento ideal para conocer a los niños es cuando la relación de pareja está lo suficientemente establecida y ambos miembros están seguros respecto del futuro sobre el vínculo amoroso.

   Hay que tener en claro que lo único que hará que la relación con los hijos de la pareja sea lo más amena posible, es la paciencia, al principio será difícil y es normal.

  Ambas partes deben acostumbrarse y de a poco ir adaptándose a la nueva situación. En una situación así, el adulto es quien lleva la peor parte ya que debe ser tolerante cuando a los niños no se les puede exigir un comportamiento maduro.

   Hay que tomarlo con calma y dar lo mejor de uno sin caer en falsedades ni exageraciones. Lo peor que se puede hacer es intentar complacerlos sin haber analizado con calma y a conciencia la situación.

  Aunque los niños pueden ser pequeños no tienen ni un pelo de tontos y rápidamente captan cuando alguien es interesado y todo lo que hace lo efectúa por conveniencia.

  El rol de madrastra malvada existe, pero no es algo muy habitual. El verdadero conflicto se origina cuando los niños son el botín de guerra entre los padres y se utilizan para crear situaciones incómodas.

  El padre de los pequeños debe mediar para encontrar la mejor salida y poner en su lugar a la ex pareja.   Los problemas que se hayan tenido estando en pareja si no se resolvieron hasta el momento, lamentablemente tendrán que enterrarse porque utilizar a los hijos por egoísmo o envidia de que su ex ahora tiene una nueva pareja, no es lo correcto.
Consejos prácticos:

a).- Tener paciencia, Aprender a tolerar las situaciones es un factor importante que a la larga dará frutos.
b).- Los niños no tienen por qué pagar las consecuencias de las relaciones insanas entre adultos.
c).- Es fundamental no intervenir en las discusiones entre la pareja y la ‘ex’ ya que lo mejor es mantenerse al margen siempre, para que una no sea involucrada en conflictos ni malos entendidos.
d).- No es nada sencillo acostumbrarse a la presencia de niños que son ajenos. Sin embargo, no queda opción si la relación de pareja tiene futuro o se está realmente enamorada.

    A muchas mujeres les cuesta acostumbrarse a la idea de compartir a su nueva pareja, ya sea su novio o marido con hijos, se sienten incómodas e invadidas, pero no existe otra alternativa y cuanto antes se adapten a esta realidad, mejor la pasarán ellas, los niños y la familia en general.

   Esperando que esta nota les ayude un poco, si se encuentran en una situación similar.

Aún después del divorcio, económicamente se sienten comprometidos con su ‘ex’

Mi esposo le sigue dando dinero!

Por: Martha Lizola

  Hay personas que nunca terminan de asumir una ruptura, los hijos en común pueden convertirse en la excusa perfecta para que la ex esposa siga teniendo vigencia y provoque constantemente discusiones con la actual pareja.

  La pregunta es ésta: ¿Es normal ejercer una actitud paternalista con una ex pareja?... O, ¿hasta cuándo debe existir y tolerarse un vínculo de este tipo con una relación anterior a la actual?

  No necesariamente deben existir hijos, ya que hay personas que se encargan de manipular de tal modo que siempre logran su cometido; como valerse de la familia política apoyadas por la buena relación que existió con la suegra o cuñadas, acudir al ex cada vez que necesitan de una ayuda económica. Suele pasar mucho con las personas que se van de sus países de origen y llegan a otro sin su familia, dejando a esposa e hijos.

  En ocasiones, habrá quienes sigan manteniendo con ellos una obligación moral aunque en la actualidad ya exista un divorcio o separación definitiva. La cuestión aquí es cómo afecta a la relación actual económicamente y sobre todo, los conflictos que esto acarrea. Las ex son una especie de ‘parásitos’ (hay excepciones, claro) que se hacen presentes cuando están en apuros, lo que mortifica aún más a la esposa actual que tiene una visión más objetiva de lo que sucede.

  Cabe mencionar que las situaciones pueden ser variadas. En general si los ‘ex’ se conocieron hace muchos años, por ejemplo desde que eran niños. Entonces la pareja actual ‘la tendrá muy difícil’, exista o no descendencia en común, si el hombre decide vivir a la sombra del pasado, pues ese será un problema muy complejo de erradicar.

  ¿De qué modo puede solucionarse? Bien, hay dos caminos posibles:
  1.- Analizar muy bien lo que sucede: ¿La ex pareja solicita dinero de forma sistemática o es un hecho puntual?... ¿Exige beneficios para sí, o son necesidades que quedan descubiertas y se asocian a los hijos en común?... ¿Si hay hijos de por medio, cuál es la edad de ellos?

  Estos temas, por más triviales que parezcan deben dilucidarse por completo ya que cada caso es diferente. Si la ex pareja maneja ‘la culpa’ como ninguna, conseguirá todos sus objetivos valiéndose del pasado para echar en cara las faltas cometidas cuando se estaba en pareja, o se sirven de la familia política (suegra, cuñadas, primos, etc.) que muchas ocasiones sirven de intermediarios y piden el dinero a su familiar directo para hacerlo llegar a manos de la ex.

  Si los hijos son mayores de edad, es pertinente establecer límites, y mucho más si se sabe que la ex pareja suele darle uso indebido al dinero. No está mal tender una mano, ya que es posible que si se ha tenido una buena relación en el pasado, esta persona haya colaborado en parte con quien actualmente es su ex relación, pero cuando la pareja actual se resiste por pedidos constantes e injustificados provenientes del pasado, hay que establecer ciertas normas.

  2.- Negociar con la pareja: Es desgastante la discusión a diario por enviar dinero, ya sea a una ex o a la propia familia, más si la esposa actual trabaja y comparte los gastos de la casa. No es justo para ninguno de los dos, ya que formaron una nueva familia y los dos trabajan para sacar adelante los gastos de la casa y los hijos. Si no hay manera que la pareja actual entienda razones y no se pueda negociar con él, habrá que tomar una medida más drástica. Nadie habla de separación o divorcio ya que hay otras opciones antes que esa, pero sí pueden establecer una separación en cuanto al dinero. Si en una pareja ambos trabajan, lo ideal es que cada uno disponga de su dinero como mejor le plazca, claro, con el sobrante, después de cumplir primero con las obligaciones del hogar e hijos.

  De este modo, cada quien podrá disponer sin tener que rendir cuentas al otro en qué invierte o gasta su dinero. Esta medida evitará sufrimientos y eternas discusiones, se asumirá la relación de pareja de un modo más maduro en donde cada quien interviene hasta cierto punto en ‘la vida del otro’… Sin olvidar que la obligación y prioridad es la familia actual.

Sí, tengo celos, pero... ¿Es mi imaginación o en realidad mi marido me engaña?

Por: Martha Lizola

  Es la pregunta que muchas mujeres se hacen en alguna ocasión al pasar del tiempo en su matrimonio.

  “Mi esposo ha cambiado mucho su actitud hacia mí, le tiene más atenciones a la comadre que a mí, y pienso que ella le interesa”, me dice Carolina.

  Pero… ¿Es una realidad o es solamente nuestra imaginación? Al pasar del tiempo muchas parejas pasan del enamoramiento de los primeros años de matrimonio a la cotidianeidad de la vida en pareja. Aquí es donde empezamos a ver cambios en el hombre y nuestra imaginación o celos empiezan hacer de las suyas. ¿Por qué? Simplemente porque nuestra pareja ya no es la misma, no nos tiene las mismas atenciones que antes, no salimos tan seguido como lo hacíamos antes, no me tiene las mismas consideraciones o atenciones que a otras personas, etcétera. Así podríamos mencionar miles de detalles.

  Hay un dicho que dice: ¡Ojos que no ven, corazón que no siente!, algunas personas no quieren ver lo que posiblemente esté pasando con su pareja y prefieren ocultarse a sí mismos una posible infidelidad.

  Pero para quienes eligen la verdad por sobre todas las cosas, existen una serie de indicadores que pueden encender la señal de alarma, o bien (¿por qué no?) dejarla por la paz.

  Y si bien algunas de esas señales pueden indicar la hipotética posibilidad de engaño, es importante no ponerse neurótica/o ni creer que su marido/esposa le está engañando cada vez que nota algo extraño en alguna actitud hacia otra mujer o en él.

  Lo más recomendable es estos casos, es charlar con sinceridad y quitarse todas sus inquietudes al respecto… De todos modos, si desea ponerse a ‘investigar’ para quitarse las dudas, detecte si su pareja hace lo siguiente: 

  A).- Comienza a traerle muy seguido diferentes regalos que antes no solía darle. Flores, joyas o algo que a usted le gusta y trata de compensar alguna falta o alguna llegada tarde sin justificación. (Repito que no es bueno obsesionarse con la idea que la engaña, mida sus sensaciones y actitudes).

  B).- Ha cambiado su fogosidad y pasión por el rechazo desde ya hace tiempo. Rechaza el contacto cercano y ha cambiado su manera de saludar.

  C).- Ha sufrido un cambio en el trato y atención. Por ejemplo: Antes se daba cuenta de un nuevo peinado y ahora no. Antes la aconsejaba sobre alguna manera de vestir o de maquillarse y ahora dejó de interesarle.

  D).- Se queja porque su ropa no está impecable, cosa que no hacía antes. Se prueba varias prendas diferentes y no queda conforme fácilmente, sobre su apariencia. Cambia de perfume y comienza a renovar su vestuario de un día para otro.

  E).- Comenzó a cancelar compromisos con usted o con familiares con motivos justificados, pero lo hace cada vez más seguido. Su actitud hacia la responsabilidad ha cambiado y ya no se preocupa tanto por llegar tarde.

  F).- Prefiere estar menos en lugares públicos y elige sitios reservados lejos de la gente para, quizás, evitar encontrarse con alguien.

  G).- Prefiere no hablar de ciertos temas (no sólo de la pareja) y se enoja cuando usted le insiste. Tiene manías raras y comienza a hacerse amigo del silencio.
  Ninguna de estas conductas da un veredicto de culpable de engaño. No obstante, son buenos los consejos de otras formas de comportamiento, los que pueden revelar una posible infidelidad.

  Sin embargo y como lo mencioné anteriormente, no porque usted se imagine, piense o tenga celos hacia alguna persona en específico, quiere decir que su esposo la engaña. Es importante también ver en qué y cómo ha cambiado usted con su trato hacia él, si ya no es igual de cariñosa, no lo atiende igual que antes, no conversa con él más que lo indispensable. Muchas veces las mujeres también tenemos parte de culpa en los cambios de actitudes provocados en nuestra pareja. Lo aconsejable ante la duda, es hablar abiertamente y ser sincero con el otro, ver y aceptar las culpas de cada uno en el cambio de la relación y sobre todo, enfocarse en hacer los cambios necesarios para renovar ese enamoramiento y apasionamiento del uno por el otro… Como cuando se vieron y enamoraron al principio de su relación.  

¡Mi esposo es un ‘tacaño’!

COMO LLEGAR A ACUERDOS SIN ENFRASCARSE EN AGRIAS DISCUSIONES

Por: Martha Lizola

  No se trata de despilfarrar el dinero, pero tampoco mantener una conducta obsesiva con respecto a cada gasto que se haga. ¿De qué modo llegar a un acuerdo sin rozar los ásperos límites del desequilibrio?

  Uno de los problemas que suele surgir en la pareja es el tema del manejo del dinero y el uso que se le otorga. El dinero es poder, es una energía que hay que saber utilizar siempre a favor.

  Cuando en torno a él se originan discusiones y malos entendidos, hay que intentar parar, reflexionar y reinventar una nueva manera de relacionarse con él ya que el perjuicio en la relación de pareja puede ser enorme si no se tienen en cuenta las necesidades y costumbres de cada integrante de la relación.

  Hay que saber distinguir cuáles son los motivos por los que se origina el problema con el dinero.

  Es imprescindible saber distinguir entre cuidar la economía de la familia o pareja, y otra cosa muy distinta es negarse por avaricia a realizar un gasto necesario.

  Hay maridos que son considerados ‘tacaños’, pero también es cierto que hay mujeres que son ‘caprichosas’ y que si nos ponemos a analizar cada pareja podemos advertir que hay dos versiones que hay que entender y poder conciliar.

  Pelearse por dinero es uno de los inconvenientes que más puede resentir un vínculo amoroso, sobre todo si es uno solamente el que trabaja.

  La desigualdad es muy grande y el conflicto se irá asentando a medida que esta situación se prolongue.

  Cuando las apreciaciones con respecto a los gastos son muy dispares, lo ideal es que los dos integrantes de la pareja trabajen. De este modo, se asumirán gastos comunes y se podrá establecer un pequeño fondo individual para que cada uno lo pueda invertir en lo que ‘desea o lo ahorre’.

  Lo cierto es que cada uno puede hacer lo que desea con su dinero, pero cuando se está en pareja hay que buscar la conciliación. Lo que no se puede admitir es el privarse de productos indispensables por no querer gastar, mucho más si se tiene el dinero.

  Así como existe una adicción compulsiva por gastar, también está aquella que se encarga de acumular cada vez más dinero o cualquier cosa, como zapatos, bolsas, camisas, etc.

  Es preciso estar atento ante esta posibilidad y no permitir que se expanda ya que es una conducta tóxica. Siempre hay que reflexionar y preguntarse qué está pasando con esa adicción.   ¿Será que la pareja responsable tiene un comportamiento enfermizo? En estos casos la comunicación es clave.

  Es importante hacer un esfuerzo e intentar conocer a quien se tiene al lado. Y esto lo deben hacer antes de contraer un compromiso de matrimonio; como su historia, su familia, la profesión que tiene, todo hasta el más mínimo detalle. Toda esta información habla de su personalidad y define sus comportamientos.

   A veces, comprender al otro hace que se tenga una mirada más compasiva y se pueda ayudar a ese individuo desde otro lugar al que no siempre podemos llegar justamente porque no nos permitimos profundizar en la vida del otro.

   Hay que ser paciente, tolerante y siempre pensar que existe una razón por la que una persona se comporta de una determinada manera y no como quisiéramos. ¿Tacaño?... Tal vez, pero siempre existe un motivo, profundiza en su vida y descubrirás el porqué.

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