Relaciones de pareja

Parejas Disparejas

Porque el amor, no siempre tiene sentido

Por: Laura Bo

Cuando de amor se habla no siempre todo es perfecto. Las parejas disparejas han desafiado diferentes críticas de la sociedad, he incluso de ellos mismos, pero a pesar de esto siguen juntos, ya que su amor, al parecer, es mucho más grande que las diferencias.

   Como su nombre lo indica, una “pareja” significa dos individuos que están a la par. ‘Que tienen alguna semejanza’. Luego entonces ¿a qué no referimos con ‘pareja dispareja’?

  Las diferencias pueden ser infinitas, pero lo cierto es que cuando llega Cupido no hay nada que pueda impedir el sentir algo por esa persona diferente a ti.

   Si investigas el tema, descubrirás que el concepto de “disparejo” se utiliza para referirse a personas con rasgos físicos diferentes, como la altura y así podemos ver a uno de los dos muy alto comparado con el otro (sobre todo ella), o bien la complexión atlética, cuando uno de ellos dos es demasiado gordo (sobre todo él) etc., y que a pesar de las críticas del resto de la sociedad, se llevan muy bien ‘o al menos eso se ve de lejitos’.

  Pero también hay otra manera en que las parejas pueden ser ‘disparejas’ y nos referimos a su forma de ser de cada uno de ellos, por ejemplo la alegría, la timidez, lo expresivo o parco de una persona, etc. Finalmente hay otra serie de conceptos en los que pueden ser “dispareja” y son los de la convivencia, las creencias (religiosas), valores morales, proyectos y visiones de los diferentes estados de la vida, etc.

  Ahora bien, si las dos primeras diferencias (lo físico y la forma de ser de cada uno) pueden ser importantes, en realidad pueden superarse o al menos sobrellevarse, ya que lo que más suele afectar es el ‘qué dirán’, los otros. 

 Sin embargo si hay que tener mucho cuidado con  los conceptos y diferencias de la tercera forma en que las parejas pueden ser disparejas (el de las creencias, valores, proyectos de vida, etc.) porque cuando no se tienen intereses en común o no se comparten, cuando la relación madure, esos ‘detallitos’ sí que traerán problemas consigo.

   Por eso se deben tener en cuenta desde los primeros encuentros, y es que si bien es cierto que la pasión y la seducción son los protagonistas iniciales en cualquier relación, no es fácil en este período tomar conciencia de lo realmente disparejo que se puede llegar a ser.

  Sin embargo, aún en esos momentos iniciales, se producen señales a las que hay que prestar atención y es que las conversaciones iniciales aportan las pautas sobre el tipo de persona que tenemos delante y cuánto aporte emocional –seguridad, compromiso, visión común, proyecto de vida- podemos esperar o entregar.

   Durante el período inicial, hechos como el tipo de película qué ver, los libros que les gusta leer,  lugares que desean visitar, la visión frente a la profesión del otro, los gustos alimenticios, política, religión, creencias, visión de la paternidad, administración de la vida, etc., son pequeñas señales que pueden, si se les presta atención, marcar las pautas sobre la convivencia futura y sobre cuánto de las diferencias de su relación podría, efectivamente, afectar a la convivencia o, bien llevada, serviría para alimentarla y potenciarla.

  Si bien es cierto que el amor se asocia indivisiblemente a las emociones, es bueno aportarle un poco de racionalidad ya que ésta puede ser esa delgada línea que separe el éxito en su vida en común con el fracaso más estrepitoso al poco tiempo de convivencia, una situación desagradable para ambos, y si ya existieran hijos, ellos serían los más damnificados por una ruptura.

   Por eso, desde el inicio preste atención a las señales que percibe; intereses comunes, creencias, proyectos de vida y valores compartidos, ya que estos son la clave de una pareja que, aunque dispareja en apariencia, quede consolidada y sólida.

  Y, para terminar, la apertura es fundamental para convertir las debilidades en fortalezas desde el punto de vista emocional, pero siempre bajo la premisa de que nunca se debe pretender cambiar la forma de ser de su compañero/a, ya que es precisamente en la diversidad donde se produce el aprendizaje y el crecimiento mutuo. Abra su mente a una forma de ser distinta y no  olvide que se enamoró de su pareja, aunque fuera dispareja en ideas y conceptos y por lo tanto “eso” que ahora le molesta, no tiene por qué empeñarse en pretender cambiarlo!

Llegaron las luces, las decoraciones, las celebraciones, y regresan, como cada año, los desacuerdos!

Evita las discusiones ‘a causa’ de la Navidad!

  Se supone que la Navidad es  la típica fiesta para “disfrutar” en familia. Que en ocasiones, lejos de ser una alegría, se convierte en un fastidio para muchos.

  De por sí las relaciones de pareja son algo complejas, y si a eso le sumamos a la familia política con la que no tenemos una buena comunicación... Se convierte en todo un desastre. Es momento de tomar decisiones inteligentes, esto para no estar en situaciones de estira y afloja con nuestra pareja e incluso con nosotros mismos.   

  ¿Con quién pasar la Nochebuena?, ¿Dónde cenar el día de Navidad?, ¿Recibir a la suegra unos días en casa?; y en caso de que los hubiera, ¿cómo llevarte bien con los hijos de tu pareja? Éstas son solo algunas de las tantas preguntas que cada pareja se plantea cuando llega esta temporada. “La Navidad puede ser una fuente de desgaste y de discusiones, de hecho es habitual que en esta época haya incluso separaciones y divorcios”. Parecería que el pavo viene relleno de discusiones y no del delicioso stuffing.

  Son muchas las cosas que tenemos que tener en cuenta para poder sobrellevar la fiesta en paz.   ¿Sabes cómo disfrutar las fiestas navideñas en pareja? Al iniciar una vida en pareja, sobre todo cuando se trata de recién casados, es difícil ponerse de acuerdo para celebrar las fiestas navideñas. Por ello, necesitan llegar a acuerdos que les permitan sentirse satisfechos y felices.

  Se supone que en la época las fiestas decembrinas se estrechan las relaciones, lo que incrementa el afecto y el amor; sin embargo, algunas veces nuestras decisiones y actitudes pueden alejarnos más que acercarnos.

  Para que no sufras estas fiestas navideñas, te doy los siguientes tips para que disfrutes plenamente y te olvides de los problemas que pueden alejarte de tu media naranja.

 1.- ¿Con quién pasarán las fiestas?: Esta decisión es vital para que ambos estén cómodos y felices. Las parejas recién casadas o aquellas que viven juntas deben decidir si van con los padres, los amigos o los suegros. Traten de llegar a un acuerdo que sea equitativo para los dos. Por ejemplo, una Navidad pueden pasarla con tus papás y el próximo año con tus suegros, o viceversa.

 2.- Sé flexible: Escucha todas las explicaciones que te da tu pareja y logren un acuerdo con el que los dos estén conformes. Tal vez no se sienta cómodo/a en la casa de tus padres o de tus amigos, así que puedes proponer que se reúnan en tu hogar.

 3.- Viajes: Pasar las fiestas navideñas lejos de casa puede ser interesante para uno de los dos, sin embargo, deben ponerse de acuerdo para dejar a sus familiares y disfrutar al máximo el tiempo entre los dos.

 4.- Costumbres navideñas: Otro tema que genera discusiones entre las parejas son las costumbres navideñas, así que trata de relajarte y entiende la importancia que tienen para tu pareja. Trata de unirte a ellas para pasar más tiempo juntos.

 5.- Compartir con los hijos de tu pareja: Aquí entramos en un terreno algo complicado. Si no tienes una buena relación con ellos puede resultar algo estresante para todos, por lo que te propongo que este año tu meta sea lograr una buena o por lo menos cordial relación. 

  De acuerdo con los especialistas, la época navideña hay que disfrutarla con alegría a lado de tu pareja, deja atrás las incomodidades, problemas, discusiones y aprecia cada virtud de la persona que tendrás a tu lado toda la vida. 

  Buena suerte, y aprovecho para desearte una Feliz Navidad y agradecerte por ser parte de mi vida!

Señales que indican si esa relación es sana!

¿Vas por buen camino con tu pareja?

Por: Laura Bo

Por lo general esta sección se enfoca en relaciones ya establecidas, pero en esta ocasión me voy a referir a aquellas personas que tienen poco o apenas empiezan una relación de pareja y como es bien sabido, toda relación cuando comienza, nos tiene en las nubes, vivimos momentos mágicos, sentimos mariposas con cada llamada o mensaje, el mundo se detiene cuando lo o la ves, y ya ni se diga si se dan un beso, los días pasan por tu vida con un brillo especial. Y estoy segura de que no existe nadie que no disfrute esas sensaciones.

   Poco a poco nos vamos enamorando, compartiendo, conociendo, contando los segundos para volver a estar juntos... Pero, como en cada proceso, llega un punto en que empezamos a vivir la relación desde otro lugar, y se vuelve parte de la vida cotidiana. Y es justamente ahí, cuando tenemos que plantearnos si vamos por el camino correcto y si la relación tiene o no futuro.

  Seguramente en algún momento te ha tocado ver que una amiga o amigo tuyo tenga una relación estancada, aburrida y hasta tormentosa durante años, inclusive tú también pudieras haber estado en ese lugar, y lamentablemente no lo vemos hasta que llega un lastimoso final, es cuando nos damos cuenta que no teníamos una relación sana y ni con futuro.

  No existe la relación perfecta, eso lo sabemos, pero todos merecemos una relación positiva, que nos permita construir la realidad que queremos y disfrutar todo lo que la vida nos tiene preparado. 

  Hoy te sugiero que analices objetivamente tu relación, y veas si hay algunas señales que te ayuden a identificar si la que tienes es sana o no. Aquí tienes algunas de ellas...

  Reírse: La risa es saludable, especialmente dentro de una relación. Si ríen, es una muy buena señal de que las cosas van bien, que ambos se sienten cómodos el uno con el otro. Intenten reír, a ser posible al menos una vez por día. 

  Reconocer nuestros errores: Puede que resulte duro reconocer que te has equivocado en algo, pero nadie es perfecto. Tú cometerás errores y tu pareja los cometerá. Pero puedes utilizarlo para aprender de ellos y al corregirlos mejorarás como persona y en la relación. Pero saber reconocer nuestros errores, también implica ser capaces de pedir perdón, y más aún, saber perdonar cuando sea necesario y te lo pidan, esto es fundamental para mantener una buena relación de pareja... Si ambos son capaces de perdonarse cuando el otro hace algo mal, esto hará que la relación se fortalezca. 

  Construcción de un futuro: Puede ser tan sencillo como planear el próximo fin de semana juntos. Saber que tienen metas en común, permite desarrollarse en calma y construir algo para siempre.

  Respeto y espacio personal: Esta es otra buena indicación de una buena relación saludable y donde hay confianza el uno en el otro. Está muy bien disfrutar de las mismas cosas, pero no siempre se debe estar juntos, a veces las personas necesitamos un poco de espacio. Si hay cosas que disfrutan haciendo por separado, háganlo, permitiéndolo sin desconfianza.

  Comunicación: Poder hablar de las cosas sin tapujos, sin guardártelas, es algo que puede jugar mucho a favor de la pareja, evitando que los problemas se hagan tan grandes que acaben por explotar y hacer más daño que si se hubiesen tratado abiertamente en un principio. Hay cosas de las que cuesta hablar, algunas veces por timidez o por lo que sea… intenta encontrar alguna forma de tocar los temas que necesitas tocar, tal vez escribir cartas sea una buena solución.

    Amor: Este punto por más obvió que parezca, debe existir un cariño real entre la pareja. Cuando queremos a la otra persona, buscamos su bienestar, disfrutamos su presencia y formamos un vínculo desde el mejor lugar que existe. Enamorarse cada día de la misma persona... Es amor!

  Se podrían mencionar más señales como lo es buscar intereses en común, tener los mismos valores sexuales, pero estoy segura que con esta sencilla lista debieras poder reconocer ya si estás en una relación de futuro, una relación estable, una relación que te hace bien, o si sucede lo contrario.

El mal humor en la pareja

Para evitar enfrascarte en nocivas discusiones, trata de conocerle sus emociones

Por Laura Bo

  Poco tolerante, mal humor, impaciente, poco comprensivo e irritable son algunos de los sinónimos que se utilizan para precisar cuando una persona, y en este caso tu pareja, anda de mal genio.

  Las causas son diversas, van desde problemas en el trabajo, familiares y hasta por dormir mal, cualquier situación incómoda y que no se sabe o no se quiere comunicar es la excusa perfecta para que las caras largas y las pocas palabras abunden en tu relación.

  Sin embargo, algunos especialistas aseguran que: “muchas veces el mal genio puede ser un síntoma encubierto de una depresión y hay que tenerlo en cuenta, porque esa señal es una alerta que indica que algo no anda bien, sobre todo en los hombres que les cuesta más explicar lo que les pasa”. 

  Cuando hemos empezado nuestra vida de pareja, muchas veces nos damos cuenta de que el carácter de nuestro esposo/a no es como lo esperábamos, y que su mal genio, en vez de ir disminuyendo, se va haciendo más evidente.  Como consecuencia de ello, respondemos ante la agresión con más agresión verbal, haciendo que nuestras discusiones terminen en peleas.

  Si sientes que esto está llegando a tu relación, lo más saludable es que empieces a tratar el asunto con cautela, a fin de lograr expresarle a tu pareja los sentimientos que esto te causa y así aprender a llevar juntos el mal humor.

  No es difícil que por alguna razón, como te mencionaba, tu pareja tenga un pésimo día y por ende, un humor que saca chispas. El problema está cuando reaccionas de la misma forma, y comienzas a creer que es imposible tener trato con la otra persona sin que éste se moleste.

  Aquí quiero hacer un paréntesis y aclarar que el mundo está lleno de diferentes personalidades y caracteres, por lo que por naturaleza hay personas un poco más temperamentales que otras, por lo que tenemos que aprender a sobrellevarlo y comprender a nuestra pareja sin caer en la justificación.

  Existen algunas cosas que puedes hacer para mantener una relación saludable, pero lo primero que deben hacer es aceptar que en este problema la culpa es de ambos: de ti por no poner las reglas desde el principio, o no dar el espacio que él necesita y de él por no controlar su mal humor y ser incapaz de expresar qué es lo que le molesta o preocupa. Y al revés también.

  Ahora bien para combatir esos momentos de irritación, y así mantener una relación saludable, te recomiendo lo siguiente:

 1. Cuando veas a tu pareja con cara larga, pregunta una vez que sucede, si este te dice que nada, dale su espacio para que analice lo que está pasando, y tenga la claridad para poder comentártelo.

 2. Olviden por un momento el motivo de molestia y traten de dejar el pasado en el pasado.

 3. Busquen en la música un motivo para estar alegres e inclusive, con energía para pensar en tener otro tipo de actividad que disfruten mucho hacer juntos.

 4. Hagan cosas que les produzcan placer, ¿ideas? Disfrutar de algún postre que haga a sus ojitos girar del gusto, resolver rompecabezas o ¡bailar!

 5. Busquen una distracción que corte el momento, para esto ir al cine o ver una película en casa es una estupenda posibilidad.

 6. Y por último, que nunca se pierda la comunicación entre ustedes.

  Todos necesitamos en algún momento nuestro espacio de soledad para pensar por lo que estamos pasando, y es normal... Por lo que tu pareja tiene que comprenderlo así como tú...

  Buena suerte, y hasta la próxima!

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