Relaciones de pareja

Como una piedrita en el zapatoTips para abordar con tu pareja temas que te molestan, sin provocar una guerra

Por Laura Bo

Hace algunas semanas, en esta misma sección, se mencionaron algunos de los temas que es bueno tratar con la pareja, sobre todo cuando se está comenzando una relación. Pero hoy veremos cómo afrontar ciertos temas que son difíciles de tratar, cuando ya se lleva un tiempo juntos, incluso años. 

   En la vida de pareja, no todo es color de rosa. Aunque queramos estar siempre bien con ella, hay momentos en los que por una u otra razón se hace prácticamente imposible estar felices y viviendo en paz y armonía. Uno de los momentos en los que la situación amenaza con saltar por los aires se da precisamente cuando tenemos ‘‘hay cosas’’ que nos incomodan dentro de la relación y que no sabemos cómo afrontar esa o esas situaciones. 

  Por eso, hoy les traigo algunas recomendaciones  para salir avante ante esas cosas difíciles que traemos como una piedrita en el zapato y tanto nos cuesta expresar.

  Antes de tratar un tema delicado con la pareja, se debe tener muy claro, tanto el problema como los sentimientos. Por eso debes dedicar un tiempo a la reflexión sobre el asunto y pensar como transmitir a la pareja todo eso que te preocupa sin rodeos, pero con mucho tiento para no  herir su ego o su sensibilidad. 

En segundo término, hay que buscar el momento adecuado para poder hablar este tema con nuestra pareja. Quizás este paso nos resulta algo más complicado que el anterior, ya que a veces es difícil que ambas partes coincidan en horarios. Por eso, mi mejor consejo es que salgan a una cena o a dar un paseo el fin de semana para poder hablar tranquilamente sin distracciones. 

Ahora, trata de evitar a toda costa la temida frase de ‘tenemos que hablar’, ya que a veces esa simple frase pone a las personas a la defensiva y crea una tensión innecesaria.

  Una vez que estés con tu pareja, trata de asegurarte que no habrá interrupciones ni distracciones. Solo importan los dos y el tema del que vas a tratar. Y recuerda que se debe ser clara/o, sin demasiados rodeos, siendo directa/o explicándole aquello que te preocupa... Pero por supuesto, tú debes estar dispuesta a escuchar lo que la pareja tenga que decir, así como asumir tus posibles culpas y responsabilidades en el problema para facilitar el entendimiento y resolverlo lo antes posible.

  Usualmente, el mejor momento para tener una conversación delicada no es fácil de identificar, invita a tu pareja diciéndole que te gustaría pasar un tiempo a solas, los dos ‘-y aparentando algo sin importancia-’ decirle que quieres platicar  algo que te incomoda. Trata de hacer la invitación con poca antelación de tal manera de no crear tanta ansiedad al respecto. 

  Si por alguna razón no pueden salir de casa, entonces usa tu sentido común, y sin aspavientos ni hacerlo muy obvio, apaga la televisión, música, computadores y por supuesto, los teléfonos. Es parte de demostrar que esa conversación es lo más importante en ese momento y como tal, requiere de cierto aislamiento por parte de los dos. Para hablar con tu pareja, siempre hazlo cara a cara, a poca distancia y de preferencia tomados de la mano. No creerás los beneficios que esto les dará.

    Aunque el problema los afecte a ambos, habla sólo por ti; exprésate en primera persona: (“Tengo este problema“, “Estoy preocupada/o por esto“, “Hay algo que me pasa últimamente“). De esa manera le ofreces espacio para sentir, opinar y actuar; estás presentando tu parte del conflicto y le estás pidiendo que la complemente con su punto de vista.

  Un error común es pensar que sabemos cómo va a reaccionar la pareja ante un tema delicado. Lo peor que puede pasar es que nos expresemos de tal manera que no le demos oportunidad al otro de aportar; ¿Crees que tu pareja se enfadará por lo que le dices? no actúes como si eso fuese a pasar, ¡Y mucho menos le digas “Sé que esto te va a hacer enfadar“, antes de hablar!, eso molesta a cualquiera.

  Y por último, debes recordar siempre que tu pareja no necesariamente piensa igual que tú, y la primera reacción de cualquier ser humano sobre un tema desagradable nunca es la más acertada ni refleja a cabalidad su postura al respecto. Hasta es posible que no puedan llegar a un acuerdo en esa “sesión“, y deban continuar la conversación luego, cuando tu pareja haya tenido tiempo de analizar mejor el problema.

  Buena suerte y hasta la próxima!

‘Ludopatía’, una adicción sin sustancias que puede destruir tu relación de pareja

Aparenta ser inofensivo, pero es tan dañino como cualquier otro vicio

Por: Lau Bo

  La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. De hecho es una adicción sin sustancias y por supuesto, es motivo de muchas peleas, discusiones, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etcétera), provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones tan peligrosas y destructivas como el alcoholismo o drogadicción.

  Una de las primeras cosas que se ven afectadas es la capacidad de comunicación honesta y directa entre el adicto y quienes le rodean. Este problema se vuelve aún mayor cuando el adicto es tu pareja, ya que la tristeza, enojo y caos serán una constante.

  Si tu pareja está enferma necesita de tu ayuda; si estás en este caso, lo primero que debes hacer es no juzgar duramente a tu pareja. Aunque te resulte complicado, recuerda que una adicción es una enfermedad y cuando juzgamos al adicto, este se hunde más en ese problema. No es que seamos débiles o cobardes y por eso lo aceptamos, sino que buscamos darle la estabilidad que le permita combatir su soledad y la adicción. Aunque, ante todo debes procurar tu seguridad y la de tus hijos.

  ¿Por qué se padece está adicción? Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, incomprensión, falta de amor, etc. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como las apuestas.

  Las adicciones son formas en que el individuo trata de reducir un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. 

 Lo mas grave es que el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o victimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a sí mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hacen ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

  ¿Qué se puede hacer? Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás. Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estás actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.  

   Sin embargo, el jugador compulsivo, que quiere cambiar el rumbo de su vida, debe de estar consciente de tu situación y no negarla, sino admitirla. 

  Hacer el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, correr, ir al gym, nadar,  lo que sea, aunque después se vaya a jugar. 

  Buscar lecturas que le hagan comprender mejor lo que siente y que le hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tiene. 

  Integrarse a alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que le distraiga y lo mantenga ocupado creativamente.  

   Buena suerte, y si se quiere salir con esfuerzo y ayuda se puede, recordemos que: ¡Querer es poder!!!

Asuntos que DEBEN ser hablados en pareja

Aunque a veces sean escabrosos, delicados, incómodos e incluso molestos y por ello alguno de los dos no quiera

Por: Laura Bo

Recientemente he recibido un correo electrónico de un lector que me ha sorprendido notablemente, ya que me cuenta que su esposa es muy ‘rejega’ para tocar ciertos temas a pesar de que tienen muchos años juntos. Por lo que hoy quiero darles algunos tips para que a la hora de casarse o juntarse, tengan las cosas bien claras.  

  Muchas parejas deciden vivir juntos antes de casarse, lo que los ayuda a determinar quién lava los platos, quién limpia el baño y cuál es la frase precisa para transformar una discusión inofensiva en una guerra nuclear. Sin embargo, hay ciertos temas que son imprescindibles de discutir antes de casarse, incluso si ya han resuelto los problemas que surgen en la convivencia.

  Una buena relación depende, principalmente, de la honestidad. Si lo que buscas es fomentar la confianza y crear un vínculo duradero con tu pareja, debes abrirte con respecto a ciertos aspectos específicos de tu vida. Presta atención al siguiente listado de temas que se deben hablar con la pareja, sin excepción:

Dinero • Deudas •Finanzas

 Toda decisión que vayas a tomar, que involucre el dinero de la pareja, debe ser conversada previamente. No importa si eso en lo que piensas invertir es para los dos (un lavarropas, cortinas, una mesa, ¡lo que sea!), es necesario que tu pareja sepa acerca del gasto que planeas hacer, antes de que lo lleves a cabo. Piénsalo de este modo: a ti no te gustaría que él o ella tomara decisiones financieras importantes sin consultarlo contigo antes. ¿Verdad? 

  Antes de casarse es importante tener una conversación sincera acerca de la situación económica de cada uno. Si alguno de ustedes mantiene una deuda, sea de lo que sea, hay que ser honesto al respecto. Esconder ese tipo de información sólo causará problemas y no hay forma de mantener el secreto para siempre. Asimismo, si tienes una deuda importante debido a algún error del pasado, hay que conversarlo para tratar de encontrar una solución en conjunto.

Hijos • Crianza

  Es importante hablar sobre si quieren tener hijos o no, y más allá de eso, discutir sobre sus expectativas respecto a la crianza. ¿Alguien tendría que quedarse en la casa para criar a los hijos? ¿Ambos quieren mantener un trabajo a tiempo completo? ¿Hay alguien en la familia que pudiera ayudarlos a cuidar a los niños? Ésta también es una buena oportunidad para hablar acerca de la religión bajo la que quieren (o no) educar a sus hijos (es sorprendente la cantidad de gente joven que dice no ser religiosa pero que quiere criar a sus hijos en un marco espiritual).

Los permitidos y los que no (en la cama)

  Es necesario que te acostumbres a hablar con tu pareja todo lo que sucede en ese territorio no poco importante: la cama. El sexo no debe ser un tabú. De este modo, será mucho más fácil para ambos dejar en claro qué es lo que les gusta hacer en la cama, y lo que no. Es recomendable encontrar  el momento adecuado para conversar acerca de su vida sexual, en pos de mejorarla día a día.

Asuntos Familiares

  Este es uno de los temas que se deben hablar siempre, tanto si se trata de tu familia como si se trata de la de tu pareja. Probablemente no te resulte agradable contar que tienes algún problema con su madre, por ejemplo. Sin embargo, mantenerse al tanto de aquellas cuestiones que te inquietan podría ser una forma de encontrar la solución, en el mejor de los casos. Nunca olvides que tu pareja estará feliz de poder ayudarte y de verte bien. 

Temas complicados

  ¿Cuáles fueron los períodos más difíciles de tu vida y cómo lograste superarlos? Esto te ayudará a entender cómo es que tu pareja enfrenta las dificultades y el tipo de apoyo que necesita en una situación complicada. Luego, conversen sobre lo más difícil: hablen sobre cómo enfrentarían problemas emocionales, físicos, económicos, infidelidades, infertilidad o problemas de salud que afecten su estilo de vida.

  Por último quiero decirles que si llevan un par de años juntos, lo más probable es que ya hayan establecido sus propias formas de comunicarse. Sin embargo, es importante hablar sobre cómo pueden mejorar cada día. El secreto esta en discutir, negociar y ceder cuando sea necesario. 

  Una buena relación se construye día con día, por lo que siempre es un buen momento para cambiar, cuéntame tu experiencia y nunca te olvides que la honestidad es la base de cualquier relación exitosa. 

  Buena suerte y hasta la próxima!

Parejas Disparejas

Porque el amor, no siempre tiene sentido

Por: Laura Bo

Cuando de amor se habla no siempre todo es perfecto. Las parejas disparejas han desafiado diferentes críticas de la sociedad, he incluso de ellos mismos, pero a pesar de esto siguen juntos, ya que su amor, al parecer, es mucho más grande que las diferencias.

   Como su nombre lo indica, una “pareja” significa dos individuos que están a la par. ‘Que tienen alguna semejanza’. Luego entonces ¿a qué no referimos con ‘pareja dispareja’?

  Las diferencias pueden ser infinitas, pero lo cierto es que cuando llega Cupido no hay nada que pueda impedir el sentir algo por esa persona diferente a ti.

   Si investigas el tema, descubrirás que el concepto de “disparejo” se utiliza para referirse a personas con rasgos físicos diferentes, como la altura y así podemos ver a uno de los dos muy alto comparado con el otro (sobre todo ella), o bien la complexión atlética, cuando uno de ellos dos es demasiado gordo (sobre todo él) etc., y que a pesar de las críticas del resto de la sociedad, se llevan muy bien ‘o al menos eso se ve de lejitos’.

  Pero también hay otra manera en que las parejas pueden ser ‘disparejas’ y nos referimos a su forma de ser de cada uno de ellos, por ejemplo la alegría, la timidez, lo expresivo o parco de una persona, etc. Finalmente hay otra serie de conceptos en los que pueden ser “dispareja” y son los de la convivencia, las creencias (religiosas), valores morales, proyectos y visiones de los diferentes estados de la vida, etc.

  Ahora bien, si las dos primeras diferencias (lo físico y la forma de ser de cada uno) pueden ser importantes, en realidad pueden superarse o al menos sobrellevarse, ya que lo que más suele afectar es el ‘qué dirán’, los otros. 

 Sin embargo si hay que tener mucho cuidado con  los conceptos y diferencias de la tercera forma en que las parejas pueden ser disparejas (el de las creencias, valores, proyectos de vida, etc.) porque cuando no se tienen intereses en común o no se comparten, cuando la relación madure, esos ‘detallitos’ sí que traerán problemas consigo.

   Por eso se deben tener en cuenta desde los primeros encuentros, y es que si bien es cierto que la pasión y la seducción son los protagonistas iniciales en cualquier relación, no es fácil en este período tomar conciencia de lo realmente disparejo que se puede llegar a ser.

  Sin embargo, aún en esos momentos iniciales, se producen señales a las que hay que prestar atención y es que las conversaciones iniciales aportan las pautas sobre el tipo de persona que tenemos delante y cuánto aporte emocional –seguridad, compromiso, visión común, proyecto de vida- podemos esperar o entregar.

   Durante el período inicial, hechos como el tipo de película qué ver, los libros que les gusta leer,  lugares que desean visitar, la visión frente a la profesión del otro, los gustos alimenticios, política, religión, creencias, visión de la paternidad, administración de la vida, etc., son pequeñas señales que pueden, si se les presta atención, marcar las pautas sobre la convivencia futura y sobre cuánto de las diferencias de su relación podría, efectivamente, afectar a la convivencia o, bien llevada, serviría para alimentarla y potenciarla.

  Si bien es cierto que el amor se asocia indivisiblemente a las emociones, es bueno aportarle un poco de racionalidad ya que ésta puede ser esa delgada línea que separe el éxito en su vida en común con el fracaso más estrepitoso al poco tiempo de convivencia, una situación desagradable para ambos, y si ya existieran hijos, ellos serían los más damnificados por una ruptura.

   Por eso, desde el inicio preste atención a las señales que percibe; intereses comunes, creencias, proyectos de vida y valores compartidos, ya que estos son la clave de una pareja que, aunque dispareja en apariencia, quede consolidada y sólida.

  Y, para terminar, la apertura es fundamental para convertir las debilidades en fortalezas desde el punto de vista emocional, pero siempre bajo la premisa de que nunca se debe pretender cambiar la forma de ser de su compañero/a, ya que es precisamente en la diversidad donde se produce el aprendizaje y el crecimiento mutuo. Abra su mente a una forma de ser distinta y no  olvide que se enamoró de su pareja, aunque fuera dispareja en ideas y conceptos y por lo tanto “eso” que ahora le molesta, no tiene por qué empeñarse en pretender cambiarlo!

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