Relaciones de pareja

Los Siempre y Los Nunca

Dos aseveraciones que pueden destruir o afianzar tu relación!

  En una gran mayoría de las relaciones en pareja, cuando le abren la puerta a la rutina llegan un montón de desencuentros entre ambos, se olvidan que el amor no se mantendrá por sí solo, pero existen dos aseveraciones que deben tener presente si desean que su relación dure. Y  éstas son “los siempre y los nunca”; aunque cabe señalar que aquí, ambos miembros de la pareja necesitan trabajar en ello todos los días, poniendo atención a crecer como personas para fortalecer la unión.

  La fórmula más efectiva consiste en ser constante al realizar “Los Siempre” que son las cosas que no deben faltar en la relación para hacerla estable, madura y duradera. 

“Los Siempre son”:

  Demuestra tu amor.  No dejes pasar un día sin que hayas expresado tu afecto con palabras o con algún detalle.  Déjale notas en sitios inesperados, envíale mensajes telefónicos y electrónicos diciéndole lo mucho que lo/a amas.  

  Comunícate asertivamente.  ‘Hablar con amor significa cuidar lo que digo y la intención de mis palabras’.  Para comunicarte de forma asertiva, evita las trampas de la manipulación, la mentira y el doble discurso; escucha más y habla menos, y pregunta antes de suponer.  

  Di ‘sí’ en la cama.  Como principio, procura conocer el funcionamiento sexual de hombres y mujeres, tanto en el plano físico como emocional.  Conversa con tu pareja acerca de lo que te agrada y lo que no.  Es válido innovar en cuanto a la hora, lugar y forma de hacer el amor.  Aun cuando te sientas cansada/o, disponerte a la actividad sexual es buena idea.  ‘El orgasmo genera estados de ánimo positivos por medio de la química del cuerpo y esto ayuda a combatir el estrés’.

  Cultiva la confianza.  La confiabilidad es una de las cualidades más deseables en la pareja.  Para cultivarla haz siempre lo que dices que vas a hacer.  

  Los expertos consideran que las parejas que aplican el humor a las situaciones diarias de la vida, tienen menos conflictos.  Este ‘ayuda a que el día promedio sea más divertido y disminuye la carga de los días difíciles’. 

   Cultiva intereses comunes.  En especial cuando ambos trabajan, las parejas pasan la mayor parte del tiempo separadas cumpliendo rutinas diferentes.  Por ello es importante que desarrollen intereses comunes, los cuales fomentan la buena comunicación y fortalecen el sentimiento de unión.  Estos intereses comunes pueden ir desde practicar un deporte, visitar sitios interesantes, cocinar determinados platillos, hasta la idea de inscribirse juntos en un curso de especialización en algún área artística, espiritual o profesional.

   Sigue la moda de la fidelidad.  Huir de cualquier cosa que te haga concentrarte en otra persona que no sea tu pareja.  Aunque, ‘también cometemos infidelidad cuando hablamos con la familia o los amigos acerca de cosas íntimas de nuestra relación de pareja’.

  Perdona una y otra vez.  El perdón es la mejor manera de manejar las imperfecciones y los errores del otro.  Éste se aplica tanto a faltas mayores como a esas pequeñeces, costumbres y hábitos que pueden abrir  una brecha en la pareja.  ‘El perdón debe ser rápido, total e incondicional’. 

  Por otro lado existen “Los Nunca” que también se debe ser constante para no permitir que lleguen a tu relación o si ocasionalmente llegan, que no se estacionen en ella.

“Los Nunca son”:

  Nunca lo/la critiques delante de los demás por algo que hizo o dijo y que a ti te parece incorrecto.

   Nunca descuides tu apariencia. 

  Nunca pierdas el respeto.

  Nunca antepongas el ‘yo’ al ‘nosotros’.

  Nunca añadas leña al fuego.

  Nunca permitas que los problemas del trabajo afecten la relación. 

  Nunca permitas que el dinero sea el tercero en discordia.

  Nunca cambien las palabras de cariño, por reproches.

 

  Una relación de pareja no es tarea fácil, pero si como pareja siguen estas reglas básicas de Los Siempre y Los Nunca es altamente probable que logren una relación duradera y feliz!

Algunas ‘claves’ para conservar a su lado a la pareja!

Aunque cada vez son menos, aún hay más parejas que duran muchos años de casados, ante eso cabría preguntarse: ¿cómo logran superar las crisis?, ¿cómo se sobreponen a la monotonía?... Aquí le damos:

  Tener pareja o mejor aún, conservar a su pareja es una de las tareas más difíciles que tiene el ser humano para mantener una relación sentimental. Hay relaciones de pareja largas, que logran superar cualquier crisis, en cambio existen otras que nunca serían capaces de superar esas mismas crisis.

  Comprender y/o entender al otro, pensar parecido, reconocer que se está equivocando, ponerse en los zapatos del otro, saber pedir perdón, son solo algunas de las claves para poder conservar a su lado a la persona que se ama; sin embargo, son situaciones difíciles de manejar según el temperamento de cada uno, además hay que estar dispuesto a ceder ‘algo’ en bien del otro.

  Aquí le damos a conocer algunas de las claves propuestas por expertos para quien realmente quiera conservar a su pareja:

PRACTICA LA EMPATÍA
   Lo principal en una pareja es ponerse siempre en lugar del otro. Esta actitud ayuda a entender por qué la otra persona pasa de cómplice a enemiga en cuestión de segundos y por qué piensa y actúa de determinada manera.

   La empatía ahorra muchas peleas inútiles y deja más tiempo feliz.

  La monotonía es, para muchas parejas, el peor enemigo. En muchos casos, su aparición produce consecuencias más negativas que si existiera una tercera persona, por lo que es bueno emplear la imaginación para salir de la rutina y no morirse de aburrimiento. En ocasiones basta con regalar una entrada para un concierto o introducir una nota romántica en el bolso.

LA FAMILIA
   Mantener relaciones cordiales con las respectivas familias es sano y recomendable. Sin embargo, no hay que excederse a la hora de incluirlos en  la nueva vida en común.
  El que uno vea un sinfín de cualidades maravillosas en su media naranja no significa que opine lo mismo de sus padres, hermanos y del resto de su familia.

NO DESCUIDARSE
    Cuando se quiere engatusar a alguien, se utilizan las mejores armas para conseguirlo, sin embargo, un vez conseguido el trofeo muchos y muchas bajan la guardia y descuidan su aspecto físico. Algo que no debería suceder, ya que la conquista del amado debe ser diaria. En este sentido, todo esfuerzo por mejorar se aprecia y se agradece.

RECORDAR SIEMPRE LO BUENO
  ¿Por qué no dedicar cada día cinco minutos a recordar cosas buenas del otro? Es cierto que todo el mundo comete errores, Pero no merece la pena estar a diario pensando en ellos, sino en los detalles positivos que demuestran la generosidad y buena voluntad de la pareja.

   Si además uno se acostumbra a perdonar, la relación se fortalecerá.
  En ocasiones, parejas se niegan a hacer el amor tras haber mantenido una discusión con su media naranja, mientras que otros prefieren arreglar estas pequeñas diferencias en la cama. ¿Qué es mejor? Cada pareja es un mundo. Lo que si recomiendan los expertos es que no se utilicen las relaciones sexuales para chantajear al otro cuando las cosas no van muy bien.

NO TENER FALSAS EXPECTATIVAS
  Hay personas que inician una relación pensando en que podrán cambiar las cosas que no le gustan del otro y esta actitud solo conduce al fracaso. Ya que nadie puede hacer que otra persona cambie, te gusta tal cual es o no.

TOMARSE LAS COSAS CON HUMOR
   La vida en pareja no tiene por qué ser idílica, habrá momentos en los que el día amanezca teñido de color de rosa y otros, amanezca gris. Las cosas no siempre van sobre ruedas y es preciso acostumbrase a ello.

  Para afrontar los malos momentos, nada mejor que tomárselo con humor.

TENERSE PACIENCIA
  Cuando en plena discusión, uno nota que el otro empieza a ponerse tenso y se le contraen los músculos, lo mejor es respirar profundamente varias  veces y llegar a un acuerdo.

  Perderse el respeto y herirse mutuamente está al alcance de cualquiera, pero las heridas tardan en cicatrizar. No olvide, todo depende de usted, del empeño y las ganas de mejorar su relación si la quiere conservar por mucho tiempo....   ¡Buena suerte!

Ella si que es apasionada!... Es atento, paciente, me escucha, bla, bla, bla

Desde que somos pequeños nos vamos formando una idea o modelo de pareja, este primer modelo que aprendemos viene de la relación que vemos entre nuestros padres, luego cuando se es adolescente o adulto surge el primer amor, las primeras relaciones amorosas y de estas experiencias también se  generan ideas de cómo debe ser la relación de pareja, esto sin olvidar la influencia de nuestra cultura, la religión, las novelas, los cuentos de hadas, las películas e incluso las canciones de amor.

  Todos estos elementos influyen en la formación que cada uno se va haciendo de las expectativas en torno a la relación de pareja.  Pero ¿qué tan importantes son estas expectativas? Bueno en realidad son muy importantes ya que es un factor primordial para que se lleve al éxito o al fracaso una de relación de pareja.

  Es fácil poner todas nuestras expectativas en la nueva pareja, pero... tal vez ésta no las cumple, esperamos mucho del otro, en especial cuando queremos que cubra todas las carencias emocionales que vienen desde la niñez.  Esto no es nada bueno, así como cuando nuestras expectativas son muy bajas, aquí sucede que la otra parte tiene mucho para ofrecerte, más de lo que tu esperas, y lamentablemente este caso también te puede llevar al fracaso.

  Tanto hombres como mujeres esperan lo mismo de una nueva relación, ser queridos tal cual son, y que el otro no nos pida más de lo que podemos dar.

   Por eso los expertos hablan de que los seres humanos deberían de tener expectativas moderadas, esperando cosas del otro que este si pueda cumplir y a su vez que nosotros podamos dar.

  Suena muy sencillo, pero lo cierto es que en ocasiones, la cabeza camina mas rápido que la lógica... Por lo general la mujer espera afecto, ternura, mimos, sentirse escuchada, comprendida, que le tengan paciencia y que las llenen de detalles, para sentirse realmente amada. 

 En cambio los hombres esperan relaciones sexuales llenas de pasión, sentirse valorados, importantes y que la pareja le refuerce a diario su autoestima. 

  Pero hay que tener algo muy presente, que la nueva conquista no tiene la responsabilidad de dar todo aquello que al otro le faltó en su infancia, o en las anteriores relaciones, por eso la nueva pareja no viene a suplir carencias afectivas pasadas, sino que viene a construir una relación de mutuo amor y responsabilidad para construir una vida juntos.

  Otro punto importante que se debe recordar es que nadie es perfecto y que no deben  hacerse ilusiones de que nuestra pareja va a ser alguien que jamás se equivocará o que jamás nos causará daño. No hay que idealizarlo/la pensando que es perfecta esa otra persona. 

  Como tampoco se debe pedir más de lo que se está dispuesto a dar y más aún, no podemos esperar de nuestra pareja algo que no nos puede dar, hagámonos expectativas reales, y hay que tener presente que tanto supermán como superwoman, son solamente personajes ficticios, no son reales, y en una relación actual no hay un  príncipe azul o una princesa como en los cuentos de hadas.  

  Hay que poner los pies en la Tierra, para después no caer de las nubes y chocar con una realidad que no esperábamos.  Lo que ves es lo que hay, tu pareja solamente te podrá dar aquello que humanamente esté en condiciones de dar, así que ten expectativas reales y moderadas.

  Por último, recuerda que es importante no solamente que te plantees expectativas reales sobre la pareja y la relación sino también que conozcas las expectativas que tiene él o ella hacia ti, así ambos podrán saber si las que tienen son similares, compatibles y realizables. 

  Ya que la desesperanza de las expectativas no cumplidas lleva al desánimo abriéndole la puerta a los reproches de no recibir lo que esperaban, y eso puede llevar a una ruptura, o a una convivencia llena de insatisfacción y de amargura.

   ¡Cuidado... no permitas que esto te suceda a ti ni a tu pareja! 

¿Cuánto conoce a su pareja?

El sentimiento ayuda en la elección de la pareja pero no se impresione con el flechazo inicial, para conocerle, hay que analizarle con lupa y objetividad

Por: Sylvia  I. Q.

  De todos es conocido el elevado número de divorcios que existe, sin embargo la integración y comunión de la pareja SI es posible y hasta es divertido y gratificante el proceso para llegar a ella.  

 El primer requisito e indispensable es conocer, pero realmente conocer a la pareja. Luego se debe emprender por decisión propia y gustosa el auténtico camino de la comunicación y la unión conyugal y seguir en él todos los días, llueva, truene o relampaguee.

  Poder conocer a una persona no es fácil, como tampoco lo es el tener una buena comunicación y una unión conyugal, sin embargo los expertos sugieren llevar a la práctica los siguientes puntos: comprensión, inteligencia, afectividad y voluntad. Lo que contribuirá a encontrar el camino hacia la felicidad matrimonial.

Comprensión
   Mucha gente confunde el término caridad con dar limosna cuando en realidad esta palabra significa amor. Los esposos se dan a sí mismos por amor pero esto no es suficiente; por algo existe una frase muy conocida que dice: la caridad más que en dar, está en comprender.

   Nadie puede comprender a otra persona si no le conoce, ¿verdad? De hecho hay parejas que se llevan cada sorpresa cuando descubren, por ejemplo, que su amorcito usa pupilentes; nada más que lo descubren... ¡justamente en la fiesta de su quince aniversario de bodas!

   Para evitar asombros, más vale que cada uno se empeñe en el conocimiento del otro y para eso hay que dejarse guiar por la inteligencia, más que por el sentimiento.

   Cierto es que el sentimiento ayuda en la elección de la pareja, pero luego del flechazo inicial; lo que sigue es una firme voluntad por analizar -con lupa, incluso- el carácter y la manera de ser de quien puede convertirse en nuestro compañero o compañera por el resto de la vida.

  Ahora que, por mejor investigador que sea uno, nadie debería atreverse a decir, aun cuando tenga muchos años de casado: Yo conozco perfectamente a mi pareja. Simplemente eso no puede ser cierto porque a veces no nos conocemos a nosotros mismos, por lo tanto el proceso de convivir con el cónyuge, siempre será entretenido.

Inteligencia
  Nadie puede afirmar que el hombre es más inteligente que la mujer o viceversa. La verdad es que tienen igual capacidad intelectual, sin embargo son diferentes en la manera de entender, de conocer y captar la realidad.

  La apreciación de un problema es más pasional en la mujer, más fría en el hombre. Es por eso que la mujer tiende a exagerar las dificultades y el hombre a minimizarlas. Entre los dos pueden conseguir el tan anhelado equilibrio.

Afectividad
 Lo característico de la mujer es la ternura y la necesidad constante de dar y recibir manifestaciones de afecto. En cambio al hombre hasta le han inventado por ahí una canción que dice: mi rey era un monstruo de piedra, con el corazón de piedra.  Por algo será ¿no? ¡Bien merecida se tiene su fama! aunque su naturaleza sea la verdadera responsable y a la vez muy sabia, pues de la unión de los dos surge nuevamente la armonía.

Voluntad
  Una buena integración requiere de voluntad para crecer en pareja, antes que buscar la satisfacción individual de necesidades propias. Pero ¿cómo saber si en verdad tengo voluntad de conocer a la persona con la que me casé....?

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