Superación personal

Reconoce tus propios Errores

   La superación personal empieza por la aceptación a sí mismos, reconociéndose tal como uno es con sus virtudes y sus defectos. Entre lo que debes reconocer es que estás expuesto a equivocarte y a cometer errores.

    Debes evitar ser arrogante y pretender ser infalible. Reconocer a los demás el derecho a decidir su propio destino implica renunciar a hacer proselitismo y a tratar de que todos piensen de la misma manera que tú.

   Esta actitud suele ser mal comprendida, dado que la persona común quiere que la convenzan porque rechaza el esfuerzo que representa pensar por sí misma. Pero por otro lado, esa persona común, que no piensa por su cuenta, es usualmente una persona fanática, en el sentido de que no admite que otros piensen en forma diferente. Ello es así porque, al someterse a que los demás le digan qué tiene que pensar, ha sacrificado su libertad de elegir. Para que tal sacrificio tenga sentido, debe negar que exista otra verdad que aquella que le han dado.

   Una persona así, al encontrarse con alguien que tiene una opinión distinta que la suya, tratará de conquistarla para su bando y dado que ésa es su manera de ser, le resultará incomprensible que alguien que piense distinto no haga lo mismo con ella. Por eso, cuando se encuentra con una persona que no obra así le resulta difícil comprenderla.

   Si no tratas de convencer a los demás y no tienes inconveniente en reconocer tus errores, no necesitas encumbrarte en una posición de ser infalible.

  Quienes creen que aceptar los propios errores rebaja la estatura de la persona son justamente aquellos que buscan personas que crean incondicionalmente lo que se les dice. No pueden comprender al individuo al que sólo le interesa su propia opinión y no la opinión de los demás. A éste individuo no hay nada que le impida reconocer que se ha equivocado, ya que no le importa lo que los demás piensen.

  Cuando uno busca su propia verdad y no se deja convencer por lo que los otros dicen (aunque puede aceptarlo si le parece adecuado), reconoce a los demás el mismo derecho. Esto forma parte del principio de tratar a los otros como quisieras que los otros te traten a ti mismo. Así como yo me doy el derecho de opinar de manera diferente a los demás, les reconozco a los demás el derecho a opinar de manera diferente a la mía.

    La consecuencia de esto es la humildad, teniendo bien en claro que, no es lo mismo humildad que obediencia y sumisión. Ser humilde no significa arrodillarse ante nadie, sino reconocerse como un ser humano con todas sus imperfecciones, reconocimiento que justamente es lo que le impide considerarse mejor que los otros y con derecho a imponer su propia verdad.

¿Por qué concentrarnos en nuestras fortalezas?

  Había una vez un señor llamado Aristóteles que filosofaba acerca de la vida virtuosa y la felicidad... Hoy en día, podemos encontrar a los expertos en Psicología Positiva en busca de pruebas, nuevas teorías y prácticas que nos ayudan a ser más felices.
  
 Chris Peterson nos habla de la importancia de las fortalezas personales para acercarnos hacia una vida más plena, completa y de autoconocimiento. Nos dice que el carácter se conforma gracias a una serie de diferencias individuales y diversas fortalezas, es algo maleable, mensurable y sujeto a distintas influencias. El carácter es algo a cultivar, pero, como en todo lo que vale la pena, no hay atajos, solamente con la práctica regular y constante somos capaces de lograr cambios notorios, generar nuevos hábitos y mejorar nuestro nivel de felicidad.

  En el post anterior les hablé de las 24 fortalezas que existen, una vez que las conocemos las debemos intentar aplicar en todos los ámbitos de nuestra vida, hay que ejercitarlas y concentrarnos en ellas.

  Nuestra personalidad es la historia que nos contamos a nosotros mismos, ¿qué pasaría si viéramos nuestra vida desde los lentes de nuestros pequeños triunfos y fortalezas? Cuando cambiamos la atención desde lo que no funciona o lo horroroso a lo cual nos hemos tenido que enfrentar, hacia aquello donde a pesar de todas las adversidades logramos salir airosos, tenemos la oportunidad de sentirnos más en control de nuestra vida, más poderosos si se quiere y es ahí donde podremos encontrar más fuerza para continuar cultivándonos como seres humanos y mejorando nuestro nivel de felicidad.

  Descubre tus fortalezas, utilízalas a tu favor, escribe un nuevo guión para tu vida y déjate embriagar por ese sentimiento de paz cuando simplemente te permites descubrir lo maravilloso que eres.

Lic. en Psicología Mariana Alvez This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Atrévete a cambiar

  Todos los seres humanos tienen diferentes conceptos de la vida, tanto en lo mental como en lo físico.  Y tu estado, tanto mental como físico, es lo que te puede llevar o no a la acción, condición indispensable para el éxito. El éxito se entiende como el logro de los objetivos.

Tus objetivos se consiguen con la acción
  Una vez decidido a la acción, resta por determinar qué tipo de acción emprenderás influenciado por la sociedad humana en la cual vives y por las conductas aceptadas o usuales en dicha sociedad.

  Todas las sociedades del planeta no se encuentran en el mismo estado de desarrollo.

   Dependiendo de dónde vivas e incluso de la clase social a la que pertenezcas, será distinto tu concepto del mundo y distintas las creencias que influirán en la conducta que adoptes para lograr tu objetivo.

  En toda sociedad, en toda clase social, hay ganadores y perdedores. Tus oportunidades de estar en uno u en otro bando dependerán de tu concepto personal de lo que es el mundo. Si piensas que el mundo es un lugar donde el esfuerzo es recompensado, y donde el que se esfuerza a la larga triunfa, estás más cerca de conseguir lo que quieres.

  Tus objetivos pueden mejorar tu situación económica (tener más dinero), terminar una carrera, conseguir más amistades, ser feliz, alcanzar la paz interior, ayudar a la sociedad, lo que tú quieras plantearte como una meta. Nada de esto (y de todas las otras cosas que te puedas imaginar) se consigue sin la acción. Simplemente sentándote y pensando lo agradable que sería tener lo que deseas, no lo lograrás. 

 Lo real es que nada se consigue sin esfuerzo
  Lo que interesa destacar es que, dependiendo de dónde vivas e incluso de la clase social a la que pertenezcas, será distinto tu concepto del mundo. Éste está formado por el conjunto de tus creencias acerca de lo que es el mundo, y estas creencias influirán en la conducta que adoptes para lograr tu objetivo. Para dar un ejemplo, si tu objetivo es tener más dinero, dependiendo de tu concepto del mundo puedes elegir entre trabajar para ganarlo o salir a la calle a robárselo a quien lo tenga, entre otras varias conductas posibles.

 Sea cual fuere la conducta que elijas, las posibilidades de tener éxito se verán influidas por otra parte de tu concepto del mundo que no es común con toda la sociedad o clase social en que vives sino que es particular tuya...

  ¡Adelante atrévete a cambiar!

El secreto de la felicidad

Por: Lic Mariana Alvez

  Generalmente caemos en el error de que las cosas externas son las dueñas de nuestra felicidad, solemos confundir felicidad con nivel de ingresos, competencia, cosas a veces que son para impresionar a los demás. No digo que esté mal desear avanzar o ser ambiciosos en nuestras metas, pero es que a veces nos enfocamos tanto en el final que nos vamos olvidando del hermoso proceso o de los pequeños y grandes logros que ya poseemos y nos pueden brindar paz y alegría para disfrutar del ahora.
  La felicidad proviene de desarrollarnos como personas, de un termómetro interno. ¿Podríamos llegar a cambiar nuestro nivel de felicidad y así cambiar la manera en que percibimos nuestra propia historia?


  Solemos creer que o somos felices o no lo somos, blanco o negro. Aunque en realidad la vida no es tan tajante, posee un sinfín de matices y de momentos, podemos ser establemente felices y por supuesto que vamos a sufrir por determinada situación (lo cual no nos hace infelices de por sí, es tan sólo un momento) y viceversa, podemos sentirnos siempre miserables y rescatar unos efímeros instantes de alegría en alguna afortunada y escasa ocasión. Comencemos a ver la felicidad como algo más accesible, no como el milagro que le sucede a unos pocos bendecidos.


  El 90% de nuestra felicidad se predice por la manera en que nuestro cerebro procesa el mundo, si cambiamos nuestra manera de ver las cosas, si comenzamos a pensar que la felicidad es algo que podemos crear desde nuestro interior, entonces seremos capaces de cambiar la forma en que percibimos nuestra realidad. Ya no seremos los eternos buscadores de lo externo, sino los creadores desde lo interno.


  Lo que realmente nos hace sentir completos y exitosos en el amplio sentido de la palabra es la felicidad verdadera interna, la que funciona como motor para que todo lo demás vaya encajando en su lugar. Si logras incrementar tu nivel de optimismo tienes lo que se llama la ventaja de la felicidad. Cuando nuestra mente piensa en términos positivos se desenvuelve mejor que cuando estás estresado, o pesimista. Es así que nuestra inteligencia despierta y la creatividad aumenta.


  La felicidad se encuentra en los detalles y en las interpretaciones que nosotros decidimos darle a las circunstancias. Hacer pequeños cambios en nuestra rutina nos acerca a tener esta nueva perspectiva sobre la vida. Ejercicios como los mencionados en artículos anteriores, como la carta de agradecimiento, perdonarse a sí mismo, ayudar a alguien, son pasos seguro hacia un cambio en nuestro pensar y sentir.


  Comienza hoy mismo a crear tu felicidad, a darle importancia a lo que sientes, escoge mejor tus pensamientos, sé cuidadoso con la manera en que interpretas las cosas. Todo comienza por dentro.

Mariana Alvez, es licenciada en Psicología. // This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

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