La fábula de la semana

El Osito Goloso

  En el bosque vivía un pequeño Osito al que le volvía loco la miel. Si por él fuera, se habría zampado toda la miel que hay en el mundo. 

 Tal era su afición a ella que se pasaba prácticamente el día entero metiendo las narices en las colmenas donde la miel era almacenada por las abejas. Su mamá no dejaba de advertirle: 

-Osín, no te metas en donde no te llaman, que un buen día te vas a ganar un picotazo. 

 Osín hacía caso omiso, pues era muy grande la debilidad que sentía por la miel. El seguía curioseando de colmena en colmena. Y aunque las abejas eran bondadosas y comprendían el buen gusto que tenía éste, la verdad es que el travieso glotón ya se estaba pasando, pues comía cantidades enormes de la miel que con tanto esfuerzo preparaban las abejas. 

  Al fin, viendo que nada podía disuadirle de su glotonería, se vieron obligadas a darle un buen escarmiento.

 Algunas de ellas le dieron un fuerte picotazo en las narices... y Osín, muy dolorido, salió corriendo por el prado en dirección a su casa. 

  El goloso de Osín se pasó dos días en cama, preso de fortísimos dolores de nariz.

-Ya te lo había advertido. Pero como tú no hiciste caso, mereces lo que te pasó -le decía su madre, entre indignada y pesarosa por la terquedad de su hijo.

Moraleja: Cuando una advertencia te hagan, escúchala o las consecuencias pesarán!!

Una Obejita Caritativa

  Ovejita era un ser maravilloso, algo muy raro de encontrar en este mundo. Dedicaba mucho de su tiempo a ayudar y visitar a los pobres y consolar a los enfermos. Se desvivía por el prójimo y su mayor placer era llevar la felicidad a los demás. 

 Como es natural, en estos casos, todos querían disfrutar de su compañía al mismo tiempo, lo cual, como es lógico, era imposible, pues ovejita no podía partirse en dos, diez o veinte pedazos. ¿Qué hacer para solucionar semejante problema?

-Ovejita, andas demasiado y tus piernas se resienten. Las tienes muy delicadas. Mejor será que descanses un poco más, ¿no te parece? ¿o es que deseas quedarte coja? - quien así le hablaba era el doctor Jirafa, que también sentía un gran cariño por ella, como todo el mundo. 

  Comprendo, doctor -respondió ella-, pero yo me debo a la gente que necesita mi ayuda. ¡De ninguna manera puedo defraudarla! 

  El doctor comentó el problema con algunos miembros de la comunidad y, tras meditarlo un poco, encontraron cómo resolver favorablemente para todos aquella situación:

  Todos los vecinos del lugar se reunieron y cooperaron para comprar a Ovejita una linda motocicleta, con la que pudiera ir de un sitio para otro con rapidez y comodidad. 

  Desde entonces, nuestra amiguita pudo multiplicar por tres el número de sus visitas y así pudo hacer felices a muchos más necesitados. 

Moraleja: Si un problema de grupo tenemos, uniendo fuerzas, lo podremos resolver!!

Una Obejita Caritativa

  Ovejita era un ser maravilloso, algo muy raro de encontrar en este mundo. Dedicaba mucho de su tiempo a ayudar y visitar a los pobres y consolar a los enfermos. Se desvivía por el prójimo y su mayor placer era llevar la felicidad a los demás. 

 Como es natural, en estos casos, todos querían disfrutar de su compañía al mismo tiempo, lo cual, como es lógico, era imposible, pues ovejita no podía partirse en dos, diez o veinte pedazos. ¿Qué hacer para solucionar semejante problema?

-Ovejita, andas demasiado y tus piernas se resienten. Las tienes muy delicadas. Mejor será que descanses un poco más, ¿no te parece? ¿o es que deseas quedarte coja? - quien así le hablaba era el doctor Jirafa, que también sentía un gran cariño por ella, como todo el mundo. 

  Comprendo, doctor -respondió ella-, pero yo me debo a la gente que necesita mi ayuda. ¡De ninguna manera puedo defraudarla! 

  El doctor comentó el problema con algunos miembros de la comunidad y, tras meditarlo un poco, encontraron cómo resolver favorablemente para todos aquella situación:

  Todos los vecinos del lugar se reunieron y cooperaron para comprar a Ovejita una linda motocicleta, con la que pudiera ir de un sitio para otro con rapidez y comodidad. 

  Desde entonces, nuestra amiguita pudo multiplicar por tres el número de sus visitas y así pudo hacer felices a muchos más necesitados. 

Moraleja: Si un problema de grupo tenemos, uniendo fuerzas, lo podremos resolver!!

El delfín curioso

Flit, el pequeño delfín, salió a dar un paseo después de cenar. Contra su costumbre, y curioso de conocer algo diferente orientó su hocico hacia la superficie del mar y subió como una flecha. Algo le decía que allá arriba encontraría algo fascinante. 

 Flit se asomó fuera del agua y sus ojos descubrieron una visión maravillosa. La Luna resplandecía en el firmamento y, en torno a ella, millares de brillantes estrellas adornaban la oscuridad del espacio.... nuestro amiguito se quedó asombrado contemplando aquel magnífico espectáculo durante horas enteras, tanto que hasta perdió la noción del tiempo. Su madre, ya preocupada e intranquila, salió de casa a buscarlo. 

 El certero instinto materno le guió hacia la superficie del mar, y no tardó en encontrarlo, extasiado y con el hocico fuera del agua. 

-¡Oh, mamá! ¿Has visto qué belleza? -Dijo emocionado Flit, nada más sentirla junto a él. 

-Sí, hijo mío. El cielo nocturno es bellísimo, pero ya es hora de acostarse. Mañana tendrás que madrugar para ir a la escuela- respondió ella, sonriente. -¿Me dejarás venir por la noche, después de cenar, a ver la Luna y las estrellas? - preguntó Flit, ilusionado. 

-¡Claro que sí! Además, yo vendré contigo, porque a mí también me gusta pasear- le prometió su madre. Los dos regresaron a casa con la hora justa para acostarse. 

  Desde entonces, madre e hijo se han hecho grandes aficionados a la astronomía.

 

Joomla15 Appliance - Powered by TurnKey Linux