La fábula de la semana

Una Obejita Caritativa

  Ovejita era un ser maravilloso, algo muy raro de encontrar en este mundo. Dedicaba mucho de su tiempo a ayudar y visitar a los pobres y consolar a los enfermos. Se desvivía por el prójimo y su mayor placer era llevar la felicidad a los demás. 

 Como es natural, en estos casos, todos querían disfrutar de su compañía al mismo tiempo, lo cual, como es lógico, era imposible, pues ovejita no podía partirse en dos, diez o veinte pedazos. ¿Qué hacer para solucionar semejante problema?

-Ovejita, andas demasiado y tus piernas se resienten. Las tienes muy delicadas. Mejor será que descanses un poco más, ¿no te parece? ¿o es que deseas quedarte coja? - quien así le hablaba era el doctor Jirafa, que también sentía un gran cariño por ella, como todo el mundo. 

  Comprendo, doctor -respondió ella-, pero yo me debo a la gente que necesita mi ayuda. ¡De ninguna manera puedo defraudarla! 

  El doctor comentó el problema con algunos miembros de la comunidad y, tras meditarlo un poco, encontraron cómo resolver favorablemente para todos aquella situación:

  Todos los vecinos del lugar se reunieron y cooperaron para comprar a Ovejita una linda motocicleta, con la que pudiera ir de un sitio para otro con rapidez y comodidad. 

  Desde entonces, nuestra amiguita pudo multiplicar por tres el número de sus visitas y así pudo hacer felices a muchos más necesitados. 

Moraleja: Si un problema de grupo tenemos, uniendo fuerzas, lo podremos resolver!!

El delfín curioso

Flit, el pequeño delfín, salió a dar un paseo después de cenar. Contra su costumbre, y curioso de conocer algo diferente orientó su hocico hacia la superficie del mar y subió como una flecha. Algo le decía que allá arriba encontraría algo fascinante. 

 Flit se asomó fuera del agua y sus ojos descubrieron una visión maravillosa. La Luna resplandecía en el firmamento y, en torno a ella, millares de brillantes estrellas adornaban la oscuridad del espacio.... nuestro amiguito se quedó asombrado contemplando aquel magnífico espectáculo durante horas enteras, tanto que hasta perdió la noción del tiempo. Su madre, ya preocupada e intranquila, salió de casa a buscarlo. 

 El certero instinto materno le guió hacia la superficie del mar, y no tardó en encontrarlo, extasiado y con el hocico fuera del agua. 

-¡Oh, mamá! ¿Has visto qué belleza? -Dijo emocionado Flit, nada más sentirla junto a él. 

-Sí, hijo mío. El cielo nocturno es bellísimo, pero ya es hora de acostarse. Mañana tendrás que madrugar para ir a la escuela- respondió ella, sonriente. -¿Me dejarás venir por la noche, después de cenar, a ver la Luna y las estrellas? - preguntó Flit, ilusionado. 

-¡Claro que sí! Además, yo vendré contigo, porque a mí también me gusta pasear- le prometió su madre. Los dos regresaron a casa con la hora justa para acostarse. 

  Desde entonces, madre e hijo se han hecho grandes aficionados a la astronomía.

 

Una Obejita Caritativa

  Ovejita era un ser maravilloso, algo muy raro de encontrar en este mundo. Dedicaba mucho de su tiempo a ayudar y visitar a los pobres y consolar a los enfermos. Se desvivía por el prójimo y su mayor placer era llevar la felicidad a los demás. 

 Como es natural, en estos casos, todos querían disfrutar de su compañía al mismo tiempo, lo cual, como es lógico, era imposible, pues ovejita no podía partirse en dos, diez o veinte pedazos. ¿Qué hacer para solucionar semejante problema?

-Ovejita, andas demasiado y tus piernas se resienten. Las tienes muy delicadas. Mejor será que descanses un poco más, ¿no te parece? ¿o es que deseas quedarte coja? - quien así le hablaba era el doctor Jirafa, que también sentía un gran cariño por ella, como todo el mundo. 

  Comprendo, doctor -respondió ella-, pero yo me debo a la gente que necesita mi ayuda. ¡De ninguna manera puedo defraudarla! 

  El doctor comentó el problema con algunos miembros de la comunidad y, tras meditarlo un poco, encontraron cómo resolver favorablemente para todos aquella situación:

  Todos los vecinos del lugar se reunieron y cooperaron para comprar a Ovejita una linda motocicleta, con la que pudiera ir de un sitio para otro con rapidez y comodidad. 

  Desde entonces, nuestra amiguita pudo multiplicar por tres el número de sus visitas y así pudo hacer felices a muchos más necesitados. 

Moraleja: Si un problema de grupo tenemos, uniendo fuerzas, lo podremos resolver!!

El Sapo y la Rosa

    Había una vez una rosa roja muy bella, que se sentía de maravilla al saber que era la rosa más hermosa del jardín.

 Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos como si tuviera algo raro… Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.

   Indignada y molesta ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: 

- Está bien, si así lo quieres.

   Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa: y se sorprendió al ver a la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.

– Le dijo entonces:

– Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?

   La rosa contestó: es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día y nunca pude volver a ser igual.

 El sapo sólo contestó; claro es que cuando yo estaba aquí me comía todas esas hormigas y por eso siempre eras la rosa más bella del jardín.

Moraleja:

  Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente que no nos “sirven” para nada.

  Todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.

Joomla15 Appliance - Powered by TurnKey Linux