El espacio del bohemio

El amanecer de mi pueblo

Amanece y con la aurora
salen los relucientes rayos de sol.
Qué hermoso amanecer
cuando por un costado de mi pueblo
sale la cara del sol.
Y a lo lejos se ven los campos
llenos de verde trigal,
se reflejan como pequeñas
esmeraldas cristalinas
a los rayos del sol al caer.
Y a la sombra de un árbol
junto a un verde trigal,
se encuentra un niño que sueña
que es un mago y
todo lo hace real.
Y a lo lejos se ve
la cúpula de la iglesia
con sus campanas repicar
y las casas de tejado rojizo
con sus calles empedradas
dan un hermosa lugar.
Y al centro está el kiosco
en el jardín del pueblo
donde se puede soñar.
Hoy amanece de nuevo
y el canto del gallo
me hace despertar.
Hoy todo parece cambiado
y no estoy en ese lugar,
pero es bonito recordar.

Por: Juan O. Martínez

El Mes de Febrero

El Mes de Febrero

Por: Moisés Alpírez

Loco me has vuelto al verte
mujer por tus bellos ojos
verdes claros brillantes
no se diga tu cuerpo y rostro.
En éxtasis caí
y tú me despertaste,
al verte sonreír
con tus labios sensuales y rojos.
Eres una hermosa criatura
que no se encuentra entre mil,
delicada como una rosa
plantada en un lindo jardín.
Doncella del palacio
yo quiero acercarme a ti
para decirte lo que siento
y lo que hay dentro de mí.
Un corazón muy grande
para amar y ser amado,
en este mes de febrero,
que es el de los enamorados.

Donde esta el Cielo

Autor: Tagore

El cielo se realiza
en la dulzura de tu cuerpo,
en el palpitar de tu corazón.
El mar hace sonar
tambores de alegría,
las flores se ponen
en puntas de pies
para besarte.
El cielo nace en ti, en
los brazos de la madre tierra.

Sin Ofender

Autor: Moisés Alpirez

Si por mí tú sufres
y sufres por mi querer,
amor no puedo ofrecerte
porque amo a otra mujer.
Ingrato quizás lo pienses
o me critiques sin saber
y lo que digo lo pienso
hablando sin ofender.
Porque en mi alma, mente y corazón
llevo grabadas unas huellas
que indican que soy esclavo
y esclavo de un querer.
A la verdad yo amo
sin mezquindades y sin reservas
feliz tres años casado
de la que ahora es mi mujer.

Lagrima Blanca

En el fondo blanco nado,
mi nada se vuelve mía.
Mi exilio compañía
y solo me doy la mano.
Porque están los que no vemos
hablan los que cayeron,
me encierro en recuerdos
con aquellos que me amaron.
Te ofrendo mi anhelo
con vanidad de llanto,
te regalo un canto
de lágrimas sin consuelo.

Soneto al Hermano Fallecido

Por: Francisco Haro

Yaces hermano inmóvil, inerte
tus manos, rostro. Tú todo rígido.

¡No, tú estás aquí, no te has ido!

¡Aléjate de él, infame ente!

Inútil es el ahora mirarte,
ya que nadie así ha revivido.

Sólo ahora recuerdo lo vivido
antes de esta última suerte.

El elemento vital no inhalas,
tu mirada perdida en la nada.
de repente; burlonas carcajadas.

“Esa” que dice: llegué por la paga
de tu acelerada vida

¡Soy la vida de muerte disfrazada!

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