El espacio del bohemio

Amor de mis amores

 

 

 

Por: Felipo Epaleto

Amor de mis amores

yo te digo, tú me dices,

Te amo, amor sublime,

buscándote, te encontré.

Pero lejos te fuiste

una invitación de ti

quiero oír, ven ¡dime!

y hacia tí iré feliz.

Me quitaré los zapatos

sin importar ir descalzo

pisando la cruda tierra

a veces suave sobre hierba.

Quiero arrancarme toda la piel,

con ella abrigarte del frío

y para olvidarme de tal agonía

me lanzaré  a la corriente del río

sin media vida, así me arrastraría.

 

 

 

Atormentado

Autor: Trinidad López Cruz

Una mañana que andaba atormentado

alcancé a mirarte en tu ventana,

una canción que estabas cantando

me detuvo para oírla más cercana.

Ya no pude perderte de mi vista

porque solo contigo quería estar,

mientras tu canto para mí exista

mis penas se tendrán que calmar.

Tenía tiempo de estar sufriendo,

y todo lo guardaba en el corazón,

ese dolor que llevaba padeciendo

ya merecía un poco de compasión.

Para hallar esa flor que buscaba

tuve que recorrer varios caminos,

cada día la esperanza se alejaba,

porque solo sufrir era mi destino.

El día que te acercaste a mi vida

se fueron todos mis sufrimientos

la ilusión que tenía fue cumplida

y solo hay alegría sin tormentos.

¿Qué es Navidad?

Por: Gabriela Guerrero

Es amor. Es esperanza. Es fe. 

Es alegría. 

Es principio de Redención. 

Es una etapa de nuestra historia 

de Salvación. 

Es encuentro con Cristo, Niño. 

Es conversión y renovación. 

Es paz interior. 

Es vida nueva. 

Es camino que se abre para el tiempo 

y para la eternidad. 

Es verdad que se alimenta del Amor. 

Es vida que fructifica y madura, 

sin dejar de nacer siempre.

 

Mi Beso

Por: José G. Yáñez

Tú tienes en tus labios un beso que es mío. Un duende travieso me dijo al oído

que eran tus desdenes y tus desvaríos

fingido desprecio y encono fingido.

Que fuera a tu alcoba me dijo sonriente,

que entrara despacio sin miedo y sin ruido.

Llegué a tu alcoba y tú estabas dormida

y entre las cortinas el duende escondido.

Me tomó de la mano, me obligó a besarte,

tu boca entre abierta juntó con la mía

y el duende atrevido supo desnudarte

del temor ingenuo que el pudor cubría.

Por eso es que pude dejar en tu boca

mi caricia artera como un desafío,

tu altivez domada, ya no me provoca

y en tus labios tienes un beso que es.... mío.

 

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