Acción que por lo general tiene el propósito de llamar la atención discretamente, pero también sirve para preparar las cuerdas vocales
Cuando sentimos ganas de llorar, sentimos una especie de nudo en la garganta que nos impide pronunciar palabra alguna, por lo que para lograrlo, la mayoría solemos carraspear un poco: Este movimiento en la garganta sirve para abrir la glotis cerrada con lo cual se prepararan las cuerdas vocales para hablar en este caso e incluso a veces este movimiento sirve para empezar a cantar, no obstante, lo más común es que carraspemos para de una manera discreta, llamar la atención.
Efectivamente, muchas personas suelen usar el carraspeo como un modo de decir “ahora voy a decir algo importante” o “te lo advertí”. Este último es común de los padres hacia sus hijos. Pero el carraspeo también es usual en los fumadores, ya que es un recurso utiliza
do para eliminar el nudo en la garganta; una llamada de socorro de las cuerdas vocales irritadas e invadidas de mucosas. En estas circunstancias, la glotis, situada entre las cuerdas vocales, no se abre ni cierra bien, lo que perjudica la fonación.
OTRAS CAUSAS
Pero no sólo por estas causas se suele carraspear, sino que hay otras, por ejemplo. Un ambiente muy contaminado o un aire muy seco inducen un estímulo semejante en cualquier persona. Otras causas del famoso nudo en la garganta son las inflamaciones entre las cuerdas vocales o de las mucosas, así como tumores en la faringe o el esófago. Pero también el estrés o la tensión psíquica pueden provocar una sensación de estrechez en la garganta y hacer que la voz obedezca sólo después de carraspear fuertemente.
En estados anímicos tensos, el cuerpo produce hormonas del estrés que actúan también sobre los músculos que tensan las cuerdas vocales. Cuando estos músculos se contraen, mantienen las cuerdas vocales demasiado tensas e inmóviles y con ello la glotis cerrada. En tales casos se tiene la sensación de un nudo en la garganta, lo que el médico denomina la sensación del globo. Si la persona quiere hablar, primero tiene que abrir las cuerdas mediante una fuerte inspiración y despegar al mismo tiempo los músculos contraídos. Es una sensación desagradable, sobre todo en situaciones de estrés psíquico, como acontece durante un examen escolar o cuando sin tener experiencia, se está en un podio, listo para hablar frente al público. En ocasiones, la contracción de las cuerdas vocales es tan fuerte que la voz falla del todo y sólo se puede hablar tras carraspear repetidamente.
Finalmente, en personas acatarradas, la infección se propaga a menudo hasta las cuerdas vocales, que se inflaman y se dilatan. Las consecuencias son afonía y ronquera, con la cual, claro, hay que carraspear para poder emitir la voz.
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