Ciencia y medicina

Reconstrucción de nariz un éxito

   Un gran logro en el campo de la medicina, con esta exitosa cirugía de reconstrucción de nariz en la cual se utilizó cartílago producido en el laboratorio. Las células de cartílago fueron extraídas del septum nasal del paciente, multiplicadas y expandidas para formar una membrana de colágeno. Al cartílago se le dio entonces la forma deseada para acomodarlo a su zona de implantación en la nariz, y se procedió a la operación. 

  El logro es obra de científicos de la Universidad de Basilea en Suiza. Utilizaron un método de ingeniería de tejidos en el que el cartílago se cultiva en el laboratorio a partir de las propias células del paciente. Esta nueva técnica se aplicó a cinco pacientes, de edades comprendidas entre los 76 y los 88 años, con serios defectos en su nariz después de una cirugía debido al cáncer. Un año después de la reconstrucción, los cinco pacientes estaban satisfechos con su capacidad de respirar así como con la apariencia estética de su nariz. 

   Las alternativas tradicionales a la nueva técnica son aparatosas, muy invasivas, dolorosas y pueden, debido a la necesidad de realizar intervenciones quirúrgicas adicionales, desembocar en complicaciones. La nueva técnica, puesta en práctica de manera experimental por el equipo de Ivan Martin, ha cosechado resultados clínicos comparables a los de la cirugía estándar actual. Podría ayudar al cuerpo a aceptar el nuevo tejido (evitando así el problema del rechazo) y a mejorar la estabilidad y funcionalidad de la nariz.

  El innovador método abre además el camino hacia nuevas posibilidades en el campo de la reconstrucción facial. Por ejemplo, ofrece la posibilidad de emplear cartílago cultivado en laboratorio para reconstrucciones más difíciles en cirugía facial, como la nariz completa, o un párpado o una oreja.

 

Muro impenetrable contra las bacterias

 Científicos preocupados por las infecciones que causan los dispositivo implantado en el cuerpo desarrollaron un nuevo biomaterial que mantienen permanentemente una barrera impenetrable de los microbios.

La empresa Semprus BioSciences, cofundada por Christopher Loose y David Lucchino, ambos graduados en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, aplicaron este biomaterial sobre un proceso un dispositivo médico, que brota una especie de matorral de polímeros que atraen agua, creando una barrera que resulta impenetrable para los microbios.

La composición química de este singular biomaterial, denominado polySB, también reúne varias condiciones que ayudan a reducir el efecto natural de rechazo del cuerpo hacia los dispositivos implantados.

En definitiva, todo apunta a que el uso del polySB reducirá la incidencia de infecciones y coágulos de sangre.

Crean "minicorazón" artificial que mejora el flujo sanguíneo

Un gran avance dentro del uso médico de células madre, científicos inventan un nuevo órgano para ayudar al retorno del flujo de sangre venosa en ausencia de válvulas funcionales. Una especie de anillo hecho de células de músculo cardíaco, que se contrae y dilata rítmicamente, rodea un tramo de la vena de interés y actúa como un "minicorazón" que mejora el flujo sanguíneo por los segmentos venosos. El anillo se puede hacer con células madre adultas del propio paciente, evitando así que el cuerpo pueda rechazarlo.

El equipo de la investigadora Narine Sarvazyan, de la Universidad George Washington, en Washington, D.C., Estados Unidos, abre así un camino pionero hacia el uso de células madre para crear, y no sólo reparar, órganos. A efectos prácticos, la aplicación de la nueva técnica puede equivaler a instalar un nuevo corazón enteramente biológico en otra parte del cuerpo, que se suma al corazón principal en el trabajo de hacer circular la sangre.

Cura para ceguera causada por deterioro de la retina

  A toda aquella persona que padece ceguera por el deterioro de la retina, se le abre una luz de esperanza para volver a ver.

  Se trata de un dispositivo del tamaño de un grano de arroz, que emula la función de la retina capturando las señales visuales como una cámara, para luego convertirlas en señales eléctricas que estimulan las neuronas para crear las imágenes en el cerebro.

  El chip ha sido probado con éxito en el laboratorio, utilizando cerdos en los experimentos, por la compañía Nano-Retina, con sede en Herzliya, Israel y prevé que contará con un prototipo humano de su denominada "Bio-Retina" dentro de dos años.

   El dispositivo se implanta en la parte posterior del ojo en una intervención relativamente sencilla, similar a una de cataratas, que dura unos 30 minutos y sólo requiere anestesia local.

  La visión que obtendrá el paciente le permitirá ver la televisión e identificar rostros gracias a una resolución de 600 pixels (el modelo más sofisticado), con el que se tendrá una visión aceptable.

   No obstante, ésta será en blanco y negro, y a los que se les haya implantado el dispositivo no podrán conducir o leer letras que no sean de grandes dimensiones.

   La Bio-Retina actúa asimismo de manera armoniosa con los movimientos naturales del ojo, incluidos los del globo ocular o la dilatación de las pupilas, lo que facilitará al paciente mirar de lado a lado sin necesidad de tener que girar la cabeza.

  En el mundo occidental se calcula que unos seis millones de personas sufren ceguera o escasa visión a consecuencia de enfermedades o lesiones provocadas por la degeneración de la retina.

  Con todo, el dispositivo no sirve para aquellos que han nacido ciegos o sufren dolencias no relacionadas con lesiones retinales.

   Se calcula que el precio para el paciente, incluida la intervención, rondará los $2,000 dólares, y los creadores obtendrán beneficios a través de las agencias aseguradoras médicas.

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