Relaciones de pareja

La redes sociales y tu relación...

¡Cómo evitar que la arruinen!

  Hasta hace una década mencionar esto parecía increíble, pero hoy es enorme la cantidad de problemas que tienen las parejas provocados por un mal uso o abuso de las redes sociales. Y si bien, éstas son de gran utilidad y agilizan la comunicación de una manera impresionante, también han dado lugar a que la relación de pareja se deteriore y afloren aún más los conflictos por celos, desconfianza, infidelidad vía internet, excesivo tiempo dedicado a revisar la red, conversaciones de chat inadecuadas, etc.

  Lo importante para no tener problemas con la pareja es ser honesto con él o ella y con uno mismo, por eso se debe evitar formar o tener posibles relaciones afectivas a través de la red, que si bien, muchas veces no llegan a ser reales, pero aún así se considera infidelidad, ahora que si se llegan a concretar, entonces no hay vuelta de hoja, eso que popularmente se conoce como ‘cuernos’ se los pondrán a alguno de los dos.

   Por otro lado, en una relación de pareja, en donde la comunicación está dañada y la desconfianza está presente, las redes sociales pueden convertirse en un veneno, ya que dan lugar a volverse loco analizando cada detalle, por ejemplo, preguntarse constantemente a sí mismo: ¿Por qué subió esa foto? ¿Quién es esa chica de la que se ha hecho “amigo/a”? ¿Por qué se unió a ese grupo? ¿Qué quiso decir con ese comentario? Preguntas como éstas suelen aparecer cuando revisas con frecuencia el perfil de tu pareja. En muchas ocasiones pueden ser solamente malos entendidos, pero cuando no existe la confianza en el otro siempre habrá algún motivo para sentirse inseguros.

   Para muchos la llegada de las redes sociales significó la entrada a un mundo nuevo: contacto con personas de las que hace tiempo no sabías, o de conocer a otras que ni en el mundo hacías, pero además es la posibilidad de mantenerte informado constantemente y de forma sencilla, todo ventajas. Sin embargo, para otros significó que su vida personal ya no era tan personal, ahora se encuentra al alcance de cualquier “amigo”  de Facebook, y claro está que cuando de pareja se trata para algunos esta posibilidad no es la más agradable, los celos y reclamos están a la orden del día, pero hay una forma de contenerlos, descubre cómo evitar que las redes sociales arruinen tu relación.

 K Usar la inteligencia emocional: 

 En primer lugar hay que ejercitar la madurez, el hecho de que tú o tu pareja le escriban un mensaje cariñoso en el muro a alguien que no conoces no debe ser motivo de la tercera guerra mundial. Tú no has nacido al lado de esa persona, ella o él tenían una vida, amistades y relaciones antes de ti, y el pasado es algo que debemos respetar si queremos construir una relación de pareja sana.

 K Olvídate de compartir las contraseñas: 

 No solo en las redes sociales, sino en general, tu email, todos los lugares que requieran claves personales, no debes compartirlas con tu pareja, pues tu vida debe tener un espacio privado a pesar de vivir en pareja, no se trata de tener nada que ocultar, se trata de entender que todos somos individuos y que como tal merecemos nuestro espacio.

 K Controla lo que se publica de ti y lo que publicas de otros: 

 Las nuevas opciones de privacidad de Facebook permiten hacer esta tarea con poco esfuerzo, pero es importante controlar lo que otros dicen o publican de ti, a tu actual pareja no le agradará ver en tu muro una foto en la que aparezcas con tu ex de hacer 4 años. 

 K Si hay confianza no hay problema: 

 Cuando alguien es víctima de una infidelidad y se entera suele alegar: “lo sabía”, y es que todos tenemos un sexto sentido para el tema, solemos conocer a nuestra pareja y saber también de lo que es capaz. Si bien las redes sociales son una forma de conectarse con el pasado, lo cierto es que si confías en tu pareja y sabes que no hay nada que temer todo irá bien. Maneja el asunto con calma y dale importancia solo a lo que la amerita.

  Es por ello que debemos mantener una comunicación constante y clara con nuestra pareja, en donde evitemos alimentar la duda y los celos y más bien le demos a nuestra pareja la seguridad que necesita para sentirse a gusto a nuestro lado.

 

¿Traumas de la niñz? Déjalos atrás!...

Elimínalos porque pueden dañar la vida adulta y tus relaciones de pareja

Por Laura Bo

Por desgracia y por mucho que nos cueste aceptarlo, los abusos infantiles son mucho más frecuentes de lo que quisiéramos que sucedieran y en todo tipo de entornos y situaciones sociales. De pequeño se es vulnerable e inocente y por lo tanto no se comprende ni se puede defender de abusos y maltratos, ni siquiera llega a entender que es lo que está sucediendo. Pero aunque no lo creas, esto puede condicionar las relaciones de pareja y hasta sexuales cuando ya se es adulto. Por eso, si éste fuera tu caso, debes tomar control de la situación y romper con esos traumas para construir relaciones adultas sanas, para ti y tu pareja. 

  Los expertos dicen que “lo que aprendemos cuando somos pequeños nos acompañará durante toda la vida, nos guste o no… A no ser que seamos conscientes de ello y cambiemos lo que nos está causando más perjuicios que beneficios”. Y esto se aplica también a las relaciones afectivas, como la que se tiene con amigos, familiares y hasta compañeros de trabajo. 

  Ahora bien, existen algunos hábitos que deberás dejar atrás si quieres crecer a nivel emocional dejando en el baul de tu pasado todos los traumas que traes de pequeño.

  Deja atrás las carencias afectivas: cuando no hemos tenido a alguien cerca para darnos muestras de afecto regularmente, podemos buscar en una relación a alguien que esté todo el tiempo atento a nuestras necesidades, para recibir y dar el afecto que creemos que nos falta o podemos mostrarnos demasiado fríos o distantes. Así no funciona.

  Deja atrás las exigencias irracionales: si hemos crecido en un entorno en el que se nos han consentido y dado todo, pensamos que nuestra pareja tendrá que hacer lo mismo, y no nos damos cuenta de que nadie está obligado a darnos nada si no quiere, y que el amor también hay que ganárselo. 

  Deja atrás los complejos de inferioridad: si no nos creemos que somos dignos de ser amados, (porque no somos lo suficientemente guapos, o simpáticos o ricos o alguna otra razón) será difícil encontrar una pareja que nos respete y nos quiera tal como somos. 

  Deja atrás la sumisión: muchas personas piensan que la única manera de mantener su relación es decir que sí a todo. Temen el enfrentamiento y piensan que van a ser abandonados por hablar. La parte negativa es que, el día que estallan... estallan y en ocasiones solo porque sí. 

  Deja atrás el perfeccionismo: la perfección llevada al ámbito de pareja es devastadora. Nadie es perfecto e intentar serlo también en este ámbito es una fuente de problemas, porque provocará el tener que estar continuamente disimulando o mintiendo. O, lo que es peor, entrando en una dinámica de exigencias mutuas que resultan insostenibles para que una pareja funcione: confianza, y aceptación. 

  Deja atrás la desconfianza: resulta realmente incómodo estar con alguien que está siempre a la defensiva, que se toma cualquier comentario como algo personal, y que atribuye cualquier pequeño incidente a una presunta mala intención por parte de su pareja. Desconfiar es la mejor manera de arruinar una relación.

  Deja atrás los sacrificios: poner las necesidades de los demás siempre por delante de las propias produce un alto grado de resentimiento que, más tarde o más temprano, encontrará una forma de salida. Y no será la más adecuada precisamente. Hay que atender las necesidades propias, y las de la pareja, de una manera equilibrada. 

  Deja atrás el aislarte socialmente: por múltiples razones, en algunas familias no se acostumbra socializar. Esto hace que, cuando uno se hace adulto y quiere formar pareja, la primera dificultad que encuentre es incorporarse a otro grupo familiar. Por lo general, estas personas siempre están comparando su propia familia de origen, y se sienten incapaces de crear su propia familia. 

  Deja atrás el mal carácter: probablemente en casa se nos aguantaron muchas rabietas, pero de adultos y en pareja resulta un hábito absolutamente insoportable. Uno no nace con buen o mal carácter: el temperamento es algo que se perfila y se moldea, y somos nosotros los que elegimos cómo queremos tratar a los demás y ser tratados. 

  Deja atrás la negligencia: si en tu familia les daba igual que hicieses las cosas bien o mal, es importante que sepas que a tu pareja no tiene por qué parecerle lo mismo. Hacer las cosas mal, o dejar de hacerlas, significa que no te interesa mantener una relación con esa persona.

   Lo importante es saber que a pesar de las consecuencias y el daño que se nos haya causado cuando fuimos pequeños, se puede trabajar con este tipo de traumas, y se pueden superar realmente, pero para ello el primer paso es saber que existen y que necesitamos ayuda. La inestabilidad emocional puede traer cambios muy fuertes e incluso descontrolados a la pareja, por eso habla de tus emociones...

Don "Ego" Implacable enemigo de la pareja

No permitas que éste se interponga en tu relación!

El ego es un enemigo invisible que puede invadir tu relación y desviarlos del camino de la felicidad, el amor y el respeto. Lo mismo que los celos, la desconfianza y la infidelidad. Cuando hablamos de ego, en este artículo no nos referiremos particularmente a la vanidad personal, a esa percepción de superioridad, sino mas bien a el egoísmo, ese sentimiento habitual entre las parejas que no tienen un proyecto en común, como por ejemplo cuando uno de los dos quiere estudiar o superarse para tener mejores oportunidades y él o ella se conforma con lo que tienen y no quiere hacer más. Y qué feo suena eso ¿verdad?... Pero aunque no debiera ser así, es algo que les sucede a muchas parejas hoy en día.

  Se supone que cuando realmente existe el amor en la pareja, no hay egoísmo y cada uno vela por el bienestar del otro, procura dar lo mejor de sí mismo, es algo recíproco, pero si en uno de los dos existe el peligroso egoísmo, entonces todo esto son simples palabras.

  Y es que el ególatra solo piensa en su propio bienestar, y en las cosas que a éste le hacen sentirse bien, descuidando completamente las necesidades de la otra persona y hasta del matrimonio como tal, y con esto no me refiero a que uno tenga que pasarse el día buscando la forma de satisfacer las necesidades de la pareja, no, sino que debe haber un equilibrio en lo que ‘uno quiere o desea y en satisfacer lo que nuestra pareja quiere o desea’.

  En definitiva, el egoísmo es un sentimiento insano en toda persona.  Y en el caso del ególatra debe entender que lo que hace va en perjuicio de la relación y la pone en riesgo.

  Hay gente (principalmente hombres) que al comprometerse a tener una relación de pareja, no cumplen su papel y no se sienten como que son ‘una parte de la misma’, sino que se centran en gustos, necesidades y proyectos en los que pareciera ser ellos los únicos que cuentan en la relación y sin importar cómo se siente la otra persona, y claro, esto, aparte de que incomoda a la pareja y no es justo, ocasiona conflictos y resentimientos.

 Primero, porque centrándote en ti mismo no solucionarás absolutamente nada, mejor dicho: crearás una distancia más grande en la pareja, debido a que ambos, concentrados en sus propias necesidades, proyectos, gustos y pretenciones, pondrán a su pareja en un segundo plano, y en un descuido, hasta en un tercero. 

   Por otro lado,  olvida que tú puedas hacer cambiar a tu pareja, porque eso es de lo más absurdo que se pueda pensar, solo será un gran desgaste de energía de tu parte, porque no se puede cambiar a una persona, si acaso modificar un poco las actitudes, conductas, gustos, etc. 

   Por eso es fundamental que el egoísmo se sepa sobrellevar entre ambas partes y en ambos sentidos y si perciben que el matrimonio tambalea, una de las mejores maneras para hacer que tú pareja entienda que la relación se está viniendo abajo debido a su ego es que seas claro con él/ella y le digas: “Oye, tu comportamiento no está aportando nada satisfactorio en el crecimiento de nuestra relación ¿Qué podemos hacer para mejorar juntos ese comportamiento?” o “Me gustaría que.... (y explicarle bien tus deseos y el porqué)”

  Haciendo esto se estará poniendo sobreaviso de que algo anda mal en la relación y de paso le darás a entender que no estará solo en el cambio de su comportamiento, allí estarás tú para tenderle la mano cuando se necesite. Es una manera efectiva donde los dos, unidos pueden emprende un proceso de rehabilitación a su relación.

   Ahora bien, si están pasando por una situación así, es fundamental evaluar si realmente ambos en la pareja están enamorados. Porque cuando surgen estas diferencias y si no se está enamorado, puede dificultar más el resolver el problema.

  Y si creen no poder resolver solos ese ‘‘choque de egoísmos’’, es recomendable acudir a un terapeuta que los guíe por el mejor camino... No permitas que Don Ego se interponga en tu relación!

 Buena suerte!

Los Siempre y Los Nunca

Dos aseveraciones que pueden destruir o afianzar tu relación!

  En una gran mayoría de las relaciones en pareja, cuando le abren la puerta a la rutina llegan un montón de desencuentros entre ambos, se olvidan que el amor no se mantendrá por sí solo, pero existen dos aseveraciones que deben tener presente si desean que su relación dure. Y  éstas son “los siempre y los nunca”; aunque cabe señalar que aquí, ambos miembros de la pareja necesitan trabajar en ello todos los días, poniendo atención a crecer como personas para fortalecer la unión.

  La fórmula más efectiva consiste en ser constante al realizar “Los Siempre” que son las cosas que no deben faltar en la relación para hacerla estable, madura y duradera. 

“Los Siempre son”:

  Demuestra tu amor.  No dejes pasar un día sin que hayas expresado tu afecto con palabras o con algún detalle.  Déjale notas en sitios inesperados, envíale mensajes telefónicos y electrónicos diciéndole lo mucho que lo/a amas.  

  Comunícate asertivamente.  ‘Hablar con amor significa cuidar lo que digo y la intención de mis palabras’.  Para comunicarte de forma asertiva, evita las trampas de la manipulación, la mentira y el doble discurso; escucha más y habla menos, y pregunta antes de suponer.  

  Di ‘sí’ en la cama.  Como principio, procura conocer el funcionamiento sexual de hombres y mujeres, tanto en el plano físico como emocional.  Conversa con tu pareja acerca de lo que te agrada y lo que no.  Es válido innovar en cuanto a la hora, lugar y forma de hacer el amor.  Aun cuando te sientas cansada/o, disponerte a la actividad sexual es buena idea.  ‘El orgasmo genera estados de ánimo positivos por medio de la química del cuerpo y esto ayuda a combatir el estrés’.

  Cultiva la confianza.  La confiabilidad es una de las cualidades más deseables en la pareja.  Para cultivarla haz siempre lo que dices que vas a hacer.  

  Los expertos consideran que las parejas que aplican el humor a las situaciones diarias de la vida, tienen menos conflictos.  Este ‘ayuda a que el día promedio sea más divertido y disminuye la carga de los días difíciles’. 

   Cultiva intereses comunes.  En especial cuando ambos trabajan, las parejas pasan la mayor parte del tiempo separadas cumpliendo rutinas diferentes.  Por ello es importante que desarrollen intereses comunes, los cuales fomentan la buena comunicación y fortalecen el sentimiento de unión.  Estos intereses comunes pueden ir desde practicar un deporte, visitar sitios interesantes, cocinar determinados platillos, hasta la idea de inscribirse juntos en un curso de especialización en algún área artística, espiritual o profesional.

   Sigue la moda de la fidelidad.  Huir de cualquier cosa que te haga concentrarte en otra persona que no sea tu pareja.  Aunque, ‘también cometemos infidelidad cuando hablamos con la familia o los amigos acerca de cosas íntimas de nuestra relación de pareja’.

  Perdona una y otra vez.  El perdón es la mejor manera de manejar las imperfecciones y los errores del otro.  Éste se aplica tanto a faltas mayores como a esas pequeñeces, costumbres y hábitos que pueden abrir  una brecha en la pareja.  ‘El perdón debe ser rápido, total e incondicional’. 

  Por otro lado existen “Los Nunca” que también se debe ser constante para no permitir que lleguen a tu relación o si ocasionalmente llegan, que no se estacionen en ella.

“Los Nunca son”:

  Nunca lo/la critiques delante de los demás por algo que hizo o dijo y que a ti te parece incorrecto.

   Nunca descuides tu apariencia. 

  Nunca pierdas el respeto.

  Nunca antepongas el ‘yo’ al ‘nosotros’.

  Nunca añadas leña al fuego.

  Nunca permitas que los problemas del trabajo afecten la relación. 

  Nunca permitas que el dinero sea el tercero en discordia.

  Nunca cambien las palabras de cariño, por reproches.

 

  Una relación de pareja no es tarea fácil, pero si como pareja siguen estas reglas básicas de Los Siempre y Los Nunca es altamente probable que logren una relación duradera y feliz!

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