De mujer a mujer

Como Madre ¿soy buena o mala?

Cuando te asalte la duda, el comportamiento de tus hijos te pudiera dar la respuesta

Estamos a menos de un mes de la celebración del día de la madre, y en lo personal les cuento que es el momento del año donde mi madre comienza a realizar un balance sobre sus comportamientos, si es o no una buena madre, durante el año concurrido y se pregunta una y otra vez si no estará cometiendo los mismos errores que cometió su mamá. Tal vez esto te suene conocido y estás haciendo tu propio balance para saber qué tan buena (o mala) madre eres.  Bueno pues ese es precisamente el tema de hoy, así que, ve por tu cafecito para que tengamos nuestra tan esperada charla entre amigas.  Comencemos...

      Regresando a lo que les contaba de mi madre, ella hace días se sentía triste y sin ganas de conversar, “eso es rarísimo en ella”, y luego de insistirle me contó que se sentía que no había hecho lo suficiente como madre que toda su vida se había dedicado a trabajar para darnos todo pero le faltó tiempo para disfrutar el rol de madre. Y fue ahí donde me hizo la pregunta clave... ¿Crees que fui una buena madre?... yo le respondí que “El ser madre es la tarea más hermosa así como la que más responsabilidades tiene, nadie puede ser juzgada por ser la mejor o la peor, creo que uno hace lo que puede”. “La madre no es ni buena ni mala, es madre”.

 Pareciera que la maternidad trae consigo una buena dosis de culpa. ¿No te parece?, ¿Pero es que hay alguien que de verdad pueda decir que es una “buena madre”?... Sí!, en mi opinión toda madre es buena, salvo rarísimas mujeres, aunque aclaro que ninguna es perfecta y aquí sin salvedad, porque ni la mía, ni mis vecinas, ni mis compañeras de trabajo, ni las de mi familia, son madres perfectas, ya que todas llegamos a carecer de “algo” en alguna etapa de nuestras vidas... Ah!, pero debemos aceptar que como mamás, sí son buenas!

  Hoy, gran porcentaje de madres de familia tienen que salir a trabajar, por lo que no están en casa tanto como lo estaban las abuelas que se dedicaban por completo a la educación de los hijos, pero el hecho de trabajar no te convierte en mala madre.

  Las que trabajan consideran que están haciendo lo mejor para sus hijos, proveyéndoles el sustento, apoyando al padre con los gastos de la casa, ofreciendo a los hijos tiempo de calidad, estando con ellos todo lo que pueden o deje su horario laboral. Por el otro lado están las que “trabajan en casa”, quienes también consideran que estar allí es lo mejor para tener todos los aspectos de comodidad y limpieza cubiertos, hacer la tarea con los chicos, ofrecerles una buena alimentación a todos los integrantes de la familia, estar al 100% y no perderse de nada, poder criarlos como debe de ser, pero aún así, salta la duda si estaremos haciendo bien el papel de madre o si de plano, como mamá somos malas.

  A veces se olvida que la madre actual tiene la carga de la casa, el trabajo, el marido, los hijos, las compras... En fin tiene una carga total.

  Ahora bien, también cuando los hijos comienzan a crecer y llegan a la pubertad, se creen grandes y es común escucharles decir ‘‘eres una mala madre’’, pero esto no debe tomarse muy a pecho ni tampoco ceder a los caprichos de los hijos, ya que ponerse firme en una decisión o postura, a ellos mucho les va a ayudar y aunque no lo creas lo agradecerán cuando sean adultos.

  La generación de niños actual es considerada la de los más perezosos, más groseros, más malcriados y de menos restricciones en toda la historia... La verdad es que la culpa no es solo de los niños, sino también de los padres. Lo más fácil en la vida es acceder a todos los pedidos de nuestros hijos. Después de todo, ¿acaso no todas queremos ser la mamá “buena onda”?, pero ten cuidado porque entonces te puedes convertir en una mamá manipulable o peor aún, en manipulada...

 Ser buena o mala madre es cuestión de enfoques y criterios, por eso a ti, amiga lectora, si eres mamá, te recomiendo que hagas un breve balance de tu actuación y si algo tienes que enmendar o en algo tienes que ponerte firme, HAZLO!,  para que el día de mañana, no dudes como la mía y te sientas satisfecha de tu labor como madre.

  Buena suerte y ojalá que esto les ayude a cambiar la creencia de que puedes ser una mala madre. Hasta la próxima!

¿Sindrome del ama de Casa o Fodonguez?

Mujeres que no se quieren arreglar

Por Mari Lau

Hola amiga, en esta oportunidad quiero comentarles algo acerca del mal llamado síndrome del ama de casa. Y tal vez se pregunten, al igual que yo... ¿Y eso qué significa?.. Bueno al parecer los expertos en comportamiento humano lo relacionan con las mujeres que, una vez casadas o con pareja fija, pierden el interés por arreglarse, por querer lucir y verse bien.    

  Ahora sí, ve por tu café para que tengamos  nuestra esperada charla entre amigas.  Comencemos...

  Para un ama de casa todos los días transcurren de la misma manera... Levantarse temprano, hacer desayuno, llevar a los niños a la escuela, preparar comida, limpiar, lavar, planchar, sin contar que también planifican los gastos, van al súper, hacen pagos, se hacen cargo de las mascotas... Y un sinfín de actividades más que no menciono porque no me alcanzarían las páginas para especificarlas. Todas éstas son apenas unas pocas de las muchas actividades que tienen, las cuales muchas veces ni se notan y menos son reconocidas.

  Pero todo esto no significa que tienes que estar toda fachosa, sin arreglarte, pasando todo el día en pijamas, sin bañarte e incluso sin pasarte ni siquiera el peine. Se puede entender que te sientas frustrada de que nadie vea todo lo que haces por mantener limpio, en orden en la casa, y todas las responsabilidades que llevas durante todo el día sobre tus hombros, pero no utilices esa falta de reconocimiento para justificarte de que no tienes ganas de arreglarte.

   Entiendo que las tareas y responsabilidades de la casa, y familia “TE AGOTAN” y sientas que tu belleza este “OPACADA”, pero eso no es excusa para que descuides tu imagen!
  Nos dedicamos tanto a nuestras responsabilidades que nos olvidamos de nosotras mismas. Pero eso no debe ser así. Hace un tiempo escuche a un hombre decirle a su esposa que se arregle, como lo hacía al principio de su relación y ella solo respondió: “No me alcanza el tiempo”  A los hombres le encanta tener una mujer que siempre se cuide, que se vea coqueta y no descuide su imagen.

   Pero independientemente de lo que le guste o desee tu pareja, hazlo por ti misma. Acuérdate cuando comenzaste a tener una relación, ni de casualidad te veía desarreglada, siempre estabas lindísima y con tu autoestima muy en alto, porque no dejabas de verte y sentirte bien contigo misma.

  Por otro lado puede ser que te sientas bien y muy orgullosa en tu rol de madre, esposa y ama de casa, pero cuidado, porque para muchos hombres eso no basta. Y no quiero asustarte, pero si él estaba acostumbrado a verte arregladita y por ende bella, notará el cambio y te aseguro que no le gustará mucho. Incluso mujeres en estos casos descubren infidelidades, para luego, preguntarse... “¿Pero, por qué a mí? Si yo lo di todo en la relación, si éramos una familia… y ¿por qué ahora, si llevamos tanto tiempo juntos? ¿En qué fallé? ¿qué pasó? ¿Por qué?…”

  ¿Sabes en qué fallaste?, puede haber muchas respuestas, pero una de las importantes es que te descuidaste. (Antes de seguir quiero aclarar que no estoy justificando que por estar desarreglada el hombre tiene todo el derecho de hacerlo, pero sí existe la posibilidad que ellos vean afuera lo que tenían en casa y por supuesto les llame la atención y lo quieran tener nuevamente).

 Te propongo que si te sientes sin ganas de arreglarte, fea o deprimida, hagas un cambio en tu vida, comienza una nueva rutina donde te levantes, te bañes y te arregles, tengas o no ganas de hacerlo.

  Barre con una escoba la sombra que tienes al lado y que opaca tu belleza, demuéstrate a ti misma lo hermosa que eres. Muéstrale a tu esposo y a ti misma que sabes mantenerte guapa, atractiva y que  no pierdes tu coquetería con el paso del tiempo y las responsabilidades. Intenta estar siempre agradable para que tu hombre con orgullo diga -y hasta presuma- ¡ella es mi mujer!...

 No permitas que el síndrome del ama de casa te paralice.

   Espero que te sea de mucha ayuda lo que conversamos y puedas tomar provecho de esto para que logres verte y sentirte bien.  Comienza desde hoy y me cuentas qué tal te fue.  Buena suerte!

  Hasta la próxima y gracias por tu confianza!

¡NO MAS... a la violencia sexual!

Por: Luisa Fernanda Montero / La Red Hispana

  Abril es el mes de concientización de la violencia sexual; un tema que además de ser muy sensible, puede ser dramático.

  Y es que no estamos hablando de un asunto menor si tenemos en cuenta que millones de mujeres son víctimas de este flagelo.

 Una de cada cinco mujeres en Estados Unidos han sido violadas al menos una vez en su vida y una de cada dos ha experimentado cualquier otro tipo de violencia sexual en algún momento, según han publicado recientemente los Centros de Control de Enfermedades -CDC-.

  Pero no solo las mujeres son víctimas de este tipo de violencia, se calcula que uno de cada 71 hombres ha sido violado en algún momento de su vida y uno de cada cinco ha experimentado otras formas de agresión sexual.

  Y si seguimos con las cifras podemos hablar de porcentajes de aquellos que han sido obligados a abusar a otros u obligados a realizar actos indeseados, pero el punto no son los números. El punto es entender que la violencia sexual, como la doméstica no pueden ser toleradas en nuestras vidas.

  Recordemos que la violencia comienza cuando no estamos a gusto con determinada situación, o dicha situación nos representa dolor o malestar.

  Desde ese punto de partida, es claro entonces, que no solo seríamos víctimas de violencia sexual si fuésemos atacadas por un extraño en la calle. Si hemos sido obligados a manifestar cualquier tipo de comportamiento sexual que no sea de nuestro agrado, estamos hablando de violencia sexual.

  Los mitos, prejuicios y falsas creencias que existen alrededor del sexo, sobre todo en las culturas marcadas por el machismo y la religiosidad exacerbada.

  Hablemos de sexo. Quitémonos las máscaras y hablemos de lo que hay que hablar.

  ¿Cómo puede saber un menor si está siendo abusado si no tiene la información?

  En Inglaterra fue condenada una mujer que confesó que llevaba meses sosteniendo relaciones sexuales con un menor de ocho años. ¿Dónde estaban los padres de este niño? ¿Cuál era su nivel de comunicación?

  Para que estas cosas no ocurran debemos comunicarnos, dejar los miedos y llamar las cosas por su nombre. Si nosotros les damos en casa el nombre que tiene a cada cosa, nadie de afuera va a poder contarle algo distinto a nuestros hijos o menores de edad a nuestro cargo.

  Pero este problema le concierne también a las mujeres que atadas a un espíritu de sumisión se resignan a ser maltratadas sexualmente por sus parejas o sus seres más cercanos.

  Otras, y muchas, incluso bajo la conciencia del maltrato, lo ocultan y lo callan por vergüenza, pero además, lo siguen tolerando.

  De nuevo, hablamos de violencia domestica cuando nos referimos a circunstancias en las que hemos sido obligados o presionados a participar, o simplemente cuando no se cuenta con nuestra aprobación.

  El acoso verbal también es una forma de violencia y, como todas las demás, afecta gravemente la calidad de vida de las personas y su salud mental.

  Las víctimas pueden experimentar, según los expertos de CDC, dolor crónico, malestar general, enfermedades de transmisión sexual  o desordenes como el estrés, la ansiedad y la depresión.

Mi hijo es gay... ¿ahora qué hago?

Algunos Tips para que, aunque sorprendida, sepas qué hacer y cómo actuar

Por Mari Lau

Hola amiga, en esta oportunidad voy a contarte algo que me conmovió mucho, y más el darme cuenta que los seres humanos no dejamos de tener prejuicios aún en contra de nuestros propios hijos.

  La semana pasada conocí un joven, este tenía la mirada muy triste y al contarme su historia la mirada triste e indignada fue la mía.
  Ahora sí, ve por tu café para que tengamos nuestra charla entre amigas, que hoy mi sentir no sé si es más de tristeza o de indignación...Comencemos:

    Este joven había decidido afrontar su situación con sus padres, necesitaba hablarles de su inclinación sexual. El momento más difícil de salir del clóset para jóvenes gay, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT) es cuando llega la hora de confesárselo a los padres; se sienten aterrados, temiendo una reacción negativa, ya sea el rechazo, el regaño o la violencia. Y precisamente todo esto que te detallo es lo que vivió este joven.

  Al confesarles la vedad, ‘su padre puso el grito en el cielo’ y claro, hasta dijo desconocerlo como hijo a partir de ese momento.

  Pero su madre, de quien el muchacho esperaba mas apoyo y comprensión, al saberlo exclamó: “¿Por qué tienes que hacerme esto a mí?”.  ¡Oh Dios!, qué he hecho para merecer este castigo!... Como si el ser homosexual fuera un castigo divino en contra de los padres, qué absurdo!

  Ahora bien, si tú, amiga mía, estuvieras pasando por la misma situación o si crees en estarlo presta mucha atención a lo que voy a decirte.

  Aunque la noticia te tome por sorpresa y en el fondo estés consternada, lo mejor para tu hijo/a es que reacciones con calma y con amor. Estos son pasos que puedes seguir en el momento en que tu hijo/a te dice que es gay o lesbiana.

 -- Abraza a tu hijo/a bien fuerte y dile: “Te amo, te amo como eres”.  Aunque no sea lo que sientas en ese momento.
-- No te enfades pensando que es una situación creada por tu hijo/a o algo que está haciendo intencionalmente en tu contra.
-- Dile cuánto aprecias que sea tan honesto/a contigo... Entiende que está dando un paso muy importante para acercarte a ti y lo hace porque quiere ser honesto contigo.
-- Evita hacer suposiciones o conjeturas como buscar responsables de la homosexualidad de tu hijo/a o, peor aún, auto culparte. La orientación sexual es natural, no inducida por alguien o por un fenómeno.
-- Debes mostrar comprensión como lo harías en cualquier otra situación delicada. Ofrécete a ayudarlo/a en lo que necesite para que se sienta tranquilo y dile que apoyas lo que decida hacer porque simplemente le amas por ser sangre de tu sangre y que su orientación sexual en nada cambia su relación de madre-hijo.
-- Tienes que tratarlo/a como a cualquier hijo/a heterosexual. No es el fin del mundo.

   Puedes continuar la conversación más tarde o al día siguiente. Recuerda, mientras menos drama mejor para ambos.

  Tal vez pienses que esto que te digo esté sacado de un libro de motivación, y puede ser que sí, pero lo importante es que quede claro que, tenga la orientación sexual que tenga, es tu hijo/a y por lo tanto merece todo tu apoyo y amor para enfrentar los muchos rechazos con los que se va a encontrar en la calle todos los días, porque lamentablemente los seres humanos a pesar de estar en pleno siglo XXI todavía se sigue discriminando a quienes son diferentes.

  Y al joven que me contó lo que le sucedía con sus padres le pido que tenga paciencia, que sus padres tarde o temprano aceptarán su decisión.  Buena suerte y ojalá que esto que les conté les sirva de experiencia por si están en una situación así con sus hijos. Hasta la próxima!

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