Un momento para reflexionar

Desde los ojos de nuestro niño Interior

¿Recuerdas cuando eras un niño?

¿Cuándo cada día era una experiencia emocionante?

  Cuando vamos creciendo en algún punto vamos aniquilando nuestra inocencia, nuestra capacidad de asombro, nuestra curiosidad. Hermosas cualidades que si las mantuviéramos vivas podrían contribuir a que nuestra rutina jamás perdiera su magia. En vez de acostumbrarnos a las bendiciones que tenemos, podríamos sacarle el jugo y tenerlas presentes siempre para darnos energía y felicidad diaria.

  No tomemos la vida tan en serio, aprendamos a desestructurarnos, a darnos el permiso para divertirnos, para reconectarnos con nuestras emociones, seamos responsables sin olvidarnos del tiempo que hay que dedicar a nuestro esparcimiento. Alimentemos nuestro espíritu con nuevos aprendizajes.

  A veces vamos por la vida como si estuviéramos en piloto automático, vamos olvidando la belleza de las simples cosas, o la fuerza que nuestros sueños tienen. Vamos cayendo en virus mentales como que no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación, o no tenemos tiempo, cuando en realidad a veces simplemente escogemos darnos por vencidos.

  ¿Y si nos despertamos? ¿Y si comenzamos a ser más conscientes de los detalles, de las sensaciones, de la diversión, del amor? ¿Qué pasaría si escogieras aprender algo nuevo? ¿Leer un nuevo libro? ¿Asistir a algún curso? ¿Y si desempolvaras un viejo hobby? ¿Qué te gustaría hacer que hace tiempo has estado posponiendo?

  Cada experiencia disfrútala al máximo, no te pierdas pensando qué harás después de ese momento, concentra toda tu energía en ese ahora. Despierta tu curiosidad por el mundo y por las personas que te rodean. Cuando somos niños tenemos el poder de ser quienes queremos, no hay límites en nuestra imaginación, los límites lo vamos imponiendo nosotros con el pasar del tiempo.

  Deja de lado esos paradigmas que en nada te ayudan, bríndate el permiso para ser libre, para redescubrirte, para divertirte, para entregarte, para cuidarte. La vida no tiene por qué ser algo insostenible, serio y aburrido, puede ser un juego, puede ser mágica. Reaprende a mirar desde los ojos de tu niño interior, reconéctate contigo mismo y despierta el potencial que una vez supiste tener.

 Lic. en Psicología Mariana Alvez This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Cuando los niños aprenden que...

Cuando los niños aprenden que la felicidad no se encuentra en lo que una persona tiene, sino en lo que esa persona es...

Cuando los niños aprenden que dar y perdonar es más gratificante que quitar y vengarse...

Cuando los niños aprenden que no puede controlar al mundo a su alrededor, pero que son maestros de sus propias almas...

Cuando aprenden que las relaciones mejoran si valoran más la amistad que el ego, el compromiso que el orgullo, escuchar que aconsejar...

Cuando aprenden a no odiar a una persona cuya diferencia temen, sino a temer ese tipo de odio...

Cuando aprenden que hay más placer en la fuerza de motivar a otros, que en la falsa fuerza de humillar...

Cuando aprenden que el elogio de otros es halagador, pero sin sentido si no se conjuga con el respeto a sí mismos...

Cuando los niños aprenden que el valor de una vida se mide mejor no por los años dedicados a acumular bienes ni riquezas, sino por los momentos dedicados a dar de sí mismos compartiendo sabiduría, inspirando esperanza, secando lágrimas y conmoviendo corazones...

Cuando aprenden que la belleza de una persona no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las penurias pueden destruir nuestra coraza exterior, nos pueden mejorar el carácter y la perspectiva...

Cuando aprenden a abstenerse de juzgar sin saber a fondo las razones de tal o cual actitud, sabiendo que todas las personas están dotadas de cualidades y defectos, y que la aparición de unas u otros depende de la ayuda ofrecida o el daño infligido por otros...

Cuando aprenden que a todas las personas se las ha dado el don de tener  un  yo único y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo...

Cuando los niños aprenden estos ideales y cómo practicarlos en el arte del buen vivir... entonces ya no son niños... son una bendición para quienes los conozcan, y valiosos modelos para todo el mundo.

 Cada persona debe aprender a construir su propia felicidad, aprendiendo a pensar, a interpretar situaciones, emociones, a disfrutar de las pequeñas cosas, a entusiasmarse, a crear.
--- David L. Weatherford

El Libro de la Abundancia

 Cuando nos concentramos en la abundancia, sentimos que nuestra vida es abundante; cuando nos concentramos en la escasez, sentimos que nuestra vida está llena de carencias. Todo depende simplemente de dónde centremos nuestra atención.

  Es verdad que no podemos negar los sufrimientos de la vida. Eso es perjudicial para la salud, tanto la física como la emocional. Pero igualmente importante es lo siguiente: ¡No podemos negar la abundancia que hay en nuestra vida!

  Te recomiendo que escribas para ti un “Libro de la Abundancia”. Cada noche, antes de acostarte, anota por lo menos cincuenta cosas maravillosas que te hayan ocurrido ese día.

  ¡Vamos! ¿Cincuenta cosas? “Si difícilmente logro encontrar tres, dirán algunos”.

  Es obvio que no te has fijado en las bendiciones y bienes de tu vida. La finalidad de este ejercicio es ayudarte a hacerlo. He aquí algunos ejemplos de las cosas que podrías anotar:

¦ Esta mañana arrancó el coche.

¦ Soy capaz de caminar.

¦ Tengo alimentos para comer.

¦ Alguien me hizo un elogio.

¦ Hoy mis hijos no se metieron en ningún lío.

¦ Sentí el calor del sol en la cara.

¦ Hablé con una de mis mejores amigas.

¦ Tengo agua caliente para ducharme.

¦ Estoy respirando.

¦ Salió el sol.

  Las cosas que anotes en tu Libro de la Abundancia no tienen por qué ser brillantes ni sensacionales.

  En realidad es mejor que no lo sean. Ten siempre presente que si solo nos fijamos en las cosas brillantes y sensacionales, gran parte de nuestra vida parecerá triste, y eso desde luego no es cierto.

 Respirar, por ejemplo, no es algo increíble, realmente extraordinario. Al principio, encontrar esas 50 cosas qué agradecer te va a llevar mucho tiempo, muchísimo tiempo.

 Pero muy pronto las cosas buenas van a llover sobre el papel, porque te pasarás gran parte del día buscando las bendiciones de tu vida para poder tener cosas nuevas que añadir a tu Libro de la Abundancia cada noche. Y las encontrarás!

 Cuando empieces a buscar las cosas buenas, inmediatamente dejarás de fijarte en las malas, y te sentirás feliz, una persona afortunada.

  Si logras adquirir el hábito de fijarte en la abundancia, tu vida se transformará...

Triunfos y Fracasos

Lo bueno o malo que experimentas es lo que crea la persona que eres

  Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quiénes somos o para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.


 Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellas, sabes y comprendes que afectarán tu vida de una manera profunda.

  Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no las superas, nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón.


  Todo pasa por alguna razón en la vida. Nada es casualidad o por la suerte; enfermedades, heridas, el amor, momentos de grandeza, de tonterías o perdidos, todo ocurre para probar los límites de tu alma.


  Sin estas pruebas, la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa, sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, más empañada y sin razón.


La gente que conoces afecta tu vida
  Las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres.  Aún se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.


  Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, dale las gracias porque te ha enseñado la importancia del perdón, la confianza y a tener más cuidado de a quién le abres tu corazón.


   Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de lo que en este momento puedes aprender.


  Entabla conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca y escúchalos y presta atención.

  Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo.

  Nada existe por azar, al igual que nada se crea de la nada. Hay personas que llegan a nuestras vidas y sin proponérselo nos dan una lección para aprender, recordar o bien aplicar… la importancia de las caídas y de los triunfos crean la persona que somos; cada día cuenta, podemos aprender de ellas y aplicarlas, así conseguiremos crecer y disfrutar nuestra propia vida.
  

Crea tu propia vida, encuéntrala y luego....
 ¡VÍVELA!!

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