Un momento para reflexionar

Mañana es Nunca

  Hay tantas cosas para gozar al máximo nuestro paso por la tierra y es tan corto que ni siquiera lo notamos y muchas veces lo desperdiciamos perdiendo el tiempo en cosas inútiles, hagamos cada día algo de lo que podamos sentirnos orgullosos al día siguiente.

 Mañana es nunca... Si condicionas tu conciencia, si fácilmente te dejas vencer, si el ocio te corrompe, si dejas para mañana lo que puedes hacer hoy.

Mañana es nunca... Si la abulia se impone a tu voluntad, si vacilas y no te sientes completamente seguro, si tus fuerzas te dominan fácilmente para acercarte a lo que no te edifica, si la pereza corroe tu cerebro.

Mañana es nunca... Si no tienes mentalidad ganadora, si condicionas tu conciencia, si no utilizas tu capacidad reflexiva.

Mañana es nunca... Si no razonas, y no buscas comprender con claridad lo último, el por qué de las cosas, y el supremo fin de la existencia humana.

Mañana es nunca... Si no te ubicas en la realidad, si no comprendes ciertamente tu condición de persona humana, si te gusta vivir sólo una vida fácil, si no tienes formación personal, si has perdido el camino, si no sabes valorar con honestidad y valentía... ¡La vida misma!     ¡Su esencia!

Mañana es nunca... Si no guardas el debido respeto por las plateadas canas de tus padres, si no consideras las experiencias de otras personas, si realmente no sabes vivir como Ser Humano. Si no analizas con tu conciencia, la dimensión humana.

   No dejemos para mañana lo que se pueda hacer hoy, porque no estamos seguros que ese Mañana llegará.

Baja la Velocidad!!!

   No deberíamos esperar el día en que las personas más importantes en nuestras vidas se vayan de nuestro lado sin poder demostrarles lo mucho que significan para nosotros, como fue el caso de la historia que a continuación les narramos.

 Un par de jóvenes, hombre y mujer iban de paseo por las calles en una moto:

  La chica dice: Vamos muy rápido por favor baja la velocidad!!

 El chico le pregunta: ¿Qué? ¿Tienes miedo?

-- ¡Sí, y mucho! ... ¡Por favor baja la velocidad!

- ¡Ok, la voy a bajar pero si me dices que me amas!

-¡Te amo!, exclama la chica, pero baja la velocidad ¡YA!

  El chico le contesta, Claro, pero si me das un abrazo ¡Fuerte! ¡Muy fuerte! ¡Tan fuerte como jamás lo hayas hecho!

  La chica asustada se lo dio y le volvió a suplicar, ¡Baja la velocidad, Ya!

 Para calmarla el chico le dice, Sí, mi vida; pero si me quitas el casco y te lo pones ¡tú!

  La chica ya desesperada y con mucho miedo le quita el casco y se lo pone ella, y le vuelve a decir: “¡¡¡Baja la velocidad !!!

  Al día siguiente, en las noticias de la mañana sale un reportaje; que en las calles de la ciudad; en esa noche hubo un accidente en donde dos adolescentes viajaban en una moto, y uno de ellos había muerto trágicamente, no sin antes haber dicho: Sólo quería que ella se salvara.

   El chico se había dado cuenta mucho antes de que ella pidiera que bajara la velocidad, que la moto se había quedado sin frenos...y le pidió que le dijera que lo amaba y que lo abrazara ya que él sabía que ésta sería la última vez que lo haría...y que se pusiera el casco para salvarla aún a costa de su propia vida.

Rié y cambiará tu vida

 Nunca pensamos a fondo en lo que nos puede ayudar la risa cuando es verdadera y viene de adentro, eso quiere decir que no es suficiente el sonreír; el sonreír tal vez nos ayude a mejorar nuestra respiración y otras cosas físicas pero no nos ayudará a curar nuestro espíritu.

 Llenar nuestra vida de tristeza, odio, rencores y de muchas cosas malas para nuestra salud porque aunque no es visible todo ese tipo de cosas nos hacen mucho daño, y si no dejamos un espacio para la alegría pasaríamos a ser muertos en vida y llegaremos a entrar en un vacío existencial. 

  Hay que buscar la manera de encontrar el lado bueno de las cosas, a todo lo que nos enfrente en este mundo. Primero aprende a reírte de ti mismo, aprende a buscarte el lado bueno que hay en ti y después aprende a buscarlo en los demás. 

  En esta vida hay que aprender a ser tierno y al mismo tiempo hay que ser fuerte y esas dos combinaciones nos harán muy fuertes para enfrentarnos a todo. Es un término medio, ya que si nos vamos a los extremos pasaría esto: si somos muy tiernos nos destruirán y si somos muy fuertes nos destruiremos a nosotros mismos.

   Esto se mostraba claramente en la película ‘Despierta Vietnam’ interpretada por el actor Robin Williams, ambientada en la terrible guerra en el Vietnam en la cual había mucho sufrimiento y dolor por la muerte de mucha gente. 

  Robin Williams, un novato locutor de radio americano, el cual hacía lo posible y hasta lo imposible para hacer llegar día a día una gota de felicidad a esta gente y estos soldados a través de la risa; lo cual nos demuestra que este elemento usado a diario en nuestras vidas puede hacernos tanto bien como lo hace cualquier vitamina, solo que la risa es mejor porque purifica mente y alma.

   La risa yo la comprendo de esta manera, es buscar los sentimientos negros que hay en nuestro interior y transformarlos y sólo así sacarlos de nuestro cuerpo, ya que si no, podríamos caer en una guerra en la que nuestro principal enemigo, seremos nosotros mismos. 

   Haz reír a tus amigos y tendrás el cielo alcanzado. Sé positivo porque si no, tendrás una nube que te seguirá adonde vayas.

David Benzadon

¡Haría Cualquier Cosa!

 Jack era un joven que tenía parálisis cerebral. Era cuadrapléjico y empleaba el restringido movimiento que tenía en una mano para empujar la palanca que movía su silla de ruedas eléctrica. A menudo asistía a mis conferencias y participaba en grupos de discusión.

  Yo tenía dificultades para entender lo que decía, pero en su lenguaje, él compartía sus preocupaciones y frustraciones conmigo, ¡Era valiente para ser tan vulnerable!
 Un día, después de clase, Jack se me acercó y dijo que quería trabajar. En ese momento yo estaba entrenando a adultos gravemente discapacitados para trabajar en puestos dentro y fuera del campus de la universidad.

Le pregunté:
- ¿Dónde?
- Con usted, en la cafetería -me respondió.
 Asombrada, pensé en las destrezas necesarias para limpiar mesas, barrer, pasar el trapo, ordenar provisiones, etc. ¿Cómo podría una persona cuadripléjica intervenir en ese tipo de programa de formación?

 No pude responderle. Tenía la mente en blanco.
- ¿Qué te gustaría hacer, Jack?- le pregunté, casi sólo por salir del paso.
Su respuesta fue firme:
- ¡Haría cualquier cosa! -me dijo con una sonrisa.
¡Oh, cómo me gustó su ánimo y su voluntad y cuánto admiré su convicción!

  Acordamos encontrarnos en la cafetería a las diez de la mañana siguiente... A las diez y un minuto del día siguiente, Jack estaba listo para empezar a trabajar. Su entusiasmo hacía que su forma de hablar fuera todavía más difícil de entender. En mi esfuerzo por encontrar una manera de que Jack participara de manera significativa, me enfrenté con un obstáculo tras otro. Su silla de ruedas impedía que se acercara demasiado a las mesas.

  Era incapaz de usar las manos salvo para apretar el botón que movía su silla. Intenté algunas adaptaciones sin éxito. Al ver mi frustración, un auxiliar de buen corazón se ofreció para ayudar. En media hora había encontrado una solución. Acortó el mango de un cepillo para que cupiera cómodamente bajo el brazo de Jack y pudiera ser manipulado con una mano.

  El cepillo se colocó de tal manera que pudiera alcanzar la tabla de las mesas. Con la otra mano, Jack impulsaba su silla, limpiando la superficie de las mesas mientras se movía. ¡Jack estaba en el cielo! Se sentía orgullosísimo de ser un participante activo y no sólo un observador. Cuando lo miraba, advertía que podía sacar las sillas de su camino usando su silla de ruedas.

  Se creó un nuevo trabajo para Jack: apartar las sillas de las mesas que estaban diseñadas para sillas de ruedas y alinearlas contra la pared, fuera del camino. Jack cumplía ese trabajo con gusto y orgullo. ¡Su autoestima rebasaba! ¡Por fin se sentía capaz y digno!... Pero unos días después Jack se me acercó cubierto de lágrimas.

  Cuando le pregunté qué pasaba, me explicó que la gente no lo dejaba hacer su trabajo. Al principio no entendí lo que quería decir, luego lo observé tratando de mover las sillas. Le costaba tanto esfuerzo, que los alumnos bienintencionados pensaban que estaba luchando para sacar las sillas de su camino y las movían para dejarle el campo libre.

 Él trataba de explicar, pero nadie se tomaba el tiempo de escucharlo. El problema se resolvió cuando hice estas tarjetas para que Jack llevara sobre su bandeja. Las tarjetas decían:
 “¡Hola! Mi nombre es Jack. Trabajo en la cafetería. Mi tarea es limpiar mesas y mover ciertas sillas hacia la pared. Si quieren ayudarme, POR FAVOR regálenme una gran sonrisa y díganme qué buen trabajo estoy haciendo”

  Jack desplegaba y compartía estas tarjetas orgullosamente. Los estudiantes empezaron a tomar a Jack y su trabajo en serio. Ese semestre experimentó la autoestima que se siente cuando uno percibe que es reconocido y apoyado.

  Su voluntad siempre será una inspiración para mí y mis alumnos, cuando se trata de superar los obstáculos de la vida y ser lo mejor que podemos con los talentos que Dios nos dio. Dios nos dio a cada uno un talento especial, es hora de usarlo!...  Y tú, ¿ya estás usando tu o tus talentos?   
                                     --- Joyce Colligan

Share/ Comparta

Follow Us/ Siganos:

Suscríbase!

Registrese para información de lo que pasa en El Aviso Magazine. Enterese de concursos, eventos y más!

 
 
 

Respetamos su Privacidad

 

Redes Social Network

Anunciese Advertise your Business

(323) 586-9199

4850 Gage Ave. Bell, CA 90201

Our Business is to bring YOU Business!

Joomla25 Appliance - Powered by TurnKey Linux