Tópìcos familiares

¡Cuide la espalda de su hijo!... escogiendo la mochila adecuada

Hoy padres de familia corren a las tiendas para comprar lo necesario a sus hijos para el regreso a clases. La mochila es uno de los artículos más importantes, por eso deben prestar atención para evitar posible futuros problemas de salud a los niños

  La gran mayoría de niños ya estará de regreso a clases, acompañados de lo que será su indispensable artículo escolar:  la mochila. Si bien, al principio éstas no constituirán una inconveniencia, una vez que se llene con libros y otros utensilios didácticos, se convertirá en una carga molesta y peligrosa para la salud del menor. 

 Las mochilas (backpack) son uno de los accesorios más importante para el regreso a clases de sus hijos. Sin embargo, demasiados niños la usan de forma impropia, exponiéndose al riesgo de diferentes lesiones, sobre todo de la espalda.

 La espalda y los músculos abdominales son unas de las zonas más fuertes del cuerpo, y cuando la mochila se coloca correctamente, se pueden llevar con seguridad cantidades razonables de peso. La mayoría de los expertos coinciden en que no se debe llevar más del 10 al 15% del peso corporal en la mochila. O sea, que un niño o niña de 60 libras no debe llevar más de 6 a 9 libras en ésta.

 Las mochilas se fabrican para llevarse en la espalda. Sin embargo, muchos estudiantes suelen usarla de manera incorrecta: se la colocan en un solo hombro, lo cual provoca la presión de una cantidad desproporcionada de peso sobre una parte del cuerpo. Esto causa que el niño se encorve o camine de forma diferente para acomodar el peso. Si esto continúa por varios años, con el tiempo, esta postura incorrecta y el peso general de la mochila pueden dar como resultado tensiones en el cuello, hombros y espalda.

          Selección de la mochila apropiada

  Hay numerosos estilos y tamaños de mochilas o (backpack, como es conocida por los muchachos) disponibles, lo cual posibilita que se encuentre la más cómoda posible. La Academia Americana de Pediatría hace las siguientes recomendaciones a la hora de comprar la mochila:

• Seleccione una mochila ligera que no incorpore más peso a la carga del niño. Algunos materiales son más pesados que otros.

• Busque las correas amplias y acolchadas. Las correas demasiado estrechas pueden ejercer presión sobre los hombros.

• Seleccione una mochila acolchada, lo cual no sólo proporciona comodidad, sino que también protege a su hijo contra cualquier arañazo o herida provocada por objetos cortantes o punzantes (lápices, reglas, cuadernos, etc.) dentro de la mochila.

• Muchas mochilas actuales llevan correa para la cintura, la cual contribuye a distribuir uniformemente la carga en el cuerpo.

• Aunque las mochilas con ruedas evitan el peso sobre la espalda, son difíciles de controlar con frecuencia, y especialmente pesadas para subir escaleras. Además, muchas escuelas las prohíben por considerarlas como un artículo riesgoso.

  Otros consejos para mejorar la seguridad de la mochila

 La selección de la mochila adecuada es sólo parte de la ecuación. Hay otras medidas que también se deben tomar para mejorar la seguridad en el uso de la misma.

• Pídale a los niños que usen ambas correas para los hombros. La colocación de la mochila sobre un solo hombro puede afectar los músculos. El uso de la mochila en un solo hombro puede incrementar la desviación de la columna vertebral.

• Ajuste las correas para que la mochila esté cerca del cuerpo del niño. Las correas deben sostener la mochila dos pulgadas por encima de la cintura.

• Pídale a sus muchachos que, si es posible, guarden los libros que no necesiten llevarse a casa diariamente en el armario asignado a cada uno, para así, aligerar la carga.

• La mochila debe cargarse y colocarse sobre la espalda flexionando ambas rodillas. Además, el niño nunca debe doblarse por la cintura al ponerse o levantar una mochila pesada... Aunque esta última recomendación no la toman muy en cuenta los jovencitos, trate usted, de que lo hagan de esa forma, ya que esto les será de mucha utilidad para que en el futuro cuando necesiten levantar algo pesado (cualquier cosa), no se lastimarán la espalda.

  Si bien, hoy en día existen mochilas con colores y formas llamativas que resultan irresistibles para muchos niños, es nuestro deber como padres, adquirirles las que mejor se adapten a su cuerpo y que no causen daños al mismo en un futuro!!

Es hora de comeeer

A todo padre le gusta que sus hijos crezcan sanos y felices, para ello se deben inculcar buenos hábitos alimenticios desde pequeños y así se evitarán futuros problemas en la alimentación

Por: Paloma Villanueva  //   Agencia Reforma

   ¿Abre la boca cuando le ofreces espagueti, pero llora y avienta la cuchara cuando se trata de verduras!?

  vLos niños desde muy pequeños pueden tener conductas selectivas o de rechazo hacia ciertos alimentos por razones diversas y la deficiencia de nutrientes puede desencadenar en alteración del crecimiento y problemas físicos o cognitivos.

  Especialistas en pediatría y nutrición abordaron en el simposio ‘Identificación y Manejo de los Trastornos de la Alimentación’, los problemas de alimentación más comunes en los niños.

 Benny Kerzner, jefe de gastroenterología y nutrición de Children´s National Medical Center, señaló que a veces los padres tienen ideas erróneas sobre la cantidad de comida que un niño debe ingerir, sin embargo, apuntó que hay señales inequívocas que denotan problemas de alimentación en los niños.

   El pediatra explicó que hay tres tipos de problemas que afectan la alimentación de los infantes cuando no existe alguna enfermedad orgánica: Cuando tienen apetito deficiente, es decir, tienen poco interés en comer o se sienten satisfechos con muy poco; cuando se trata de niños selectivos que limitan su dieta a pocos alimentos. Y un último grupo en el que se presenta miedo a comer luego de una experiencia dolorosa o desagradable con la alimentación como atragantamiento con comida, deglución dolorosa o el hecho de que se le fuerce a comer.

   Por otro lado, Kim Milano, especialista en nutrición pediátrica, recomendó un estilo de alimentación más sensible que además de lograr que los niños coman frutas, verduras y productos lácteos, sirva como protección contra el sobrepeso.

 "Las técnicas de alimentación como la restricción o la presión, al principio parecen efectivas, pero pueden disminuir la ingestión de alimentos saludables y aumentar el consumo del alimento que se intenta restringir", dijo.

   Por eso, recomienda un estilo de alimentación más sensible, que además de lograr que los niños coman frutas, verduras y productos lácteos, funja como protección contra el sobrepeso.

"Es importante responder a las señales de hambre del niño; guiar las prácticas de ingestión en lugar de controlarlas, establecer límites y ser un buen modelo a seguir. También conviene hablar de la comida de manera positiva y mantener un comportamiento de alimentación saludable", ejemplifica.

   De hecho, una manera sencilla y efectiva de ayudar a prevenir o manejar los problemas en la alimentación es que las familias se reúnan a la hora de la comida.

 "Los niños aprenden a comer bien al observar a otros, y mediante experiencias positivas. Es importante que los niños se interesen en la comida, permíteles jugar con ella, enséñales imágenes de alimentos saludables, llévalos a comprar víveres e inclúyelos en la preparación de la comida", recomendó.

         Ideas para tener hábitos saludables

- Mantener horarios regulares para las comidas y refrigerios a intervalos de 3 a 4 horas, servir porciones pequeñas y servir más si se pide.

- No usar el alimento como una recompensa, para generar comodidad o como expresión de afecto, ya que los niños establecen fuertes relaciones entre sus emociones y la comida.

- Cuando sea posible, comer en familia y limitar las distracciones (juguetes, libros, televisión).

- Limitar la duración de las comidas (a 20 o 30 minutos).

- Servir alimentos adecuados para la edad.

- Tolerar el desorden propio de la edad (no hace falta usar la servilleta luego de cada bocado).

- Estimular la autoalimentación. Usar dos cucharas, una para la mamá y otra para el niño.

- Mantener una actitud neutral durante comidas. No enojarse y gritar si el niño no quiere comer.

- Ofrecer de manera consistente nuevos alimentos saludables (entre 8 y 10 veces) para aumentar la variedad y la familiaridad.

- Presentar la comida de forma divertida y atractiva.

- Utilizar un lenguaje atractivo para referirse a la comida, en vez de decir: “zanahorias”, decir: “zanahorias de visión de rayos X”.

Las prácticas de una buena nutrición pueden ayudar a prevenir trastornos alimenticios. Involucrar a los niños en la preparación de la comida puede ayudarles a fomentar en ellos hábitos saludables que les serán útiles a lo largo de la vida.

Padre o Madre ausente... ¿Se pueden suplantar?

"Tengo que hacerla de padre y madre a la vez"... Esta frase resulta ser la predilecta de los padres que solos cargan con la responsabilidad de los hijos; sin embargo en ocasiones es casi imposible llevarla a cabo

  Cada vez son más las familias con un solo padre, se esfuerzan día con día para funcionar en su doble papel y sacar adelante a sus hijos. Conoce lo que debes evitar si te hallas ante el difícil reto de cuidar y educar a tu hijo en solitario. Si ya de por sí ésta es una tarea ardua y complicada para cualquier pareja, doblemente difícil lo será si lo haces sin el apoyo moral y/o económico de tu pareja y peor aún si eres padre.

  Por diversos avatares de la vida, hay niños que viven con uno sólo de sus progenitores. Da igual que sean hijos de madres solteras, huérfanos de padre o madre o el fruto de un matrimonio roto, todos ellos verán condicionada su educación por la ausencia de uno de sus procreadores. Muy a menudo oímos decir a estas personas, encargadas y responsables a su vez de la crianza y educación de sus hijos: “tengo que hacerla de madre y padre a la vez”, sin tener idea o sin saber el error en el que incurren al decir, o mejor dicho, al llevar a cabo tal sentencia. 

   Esas palabras corresponden a lo que los psicólogos denominan hacer de rol supletorio, lo cual por supuesto que no es recomendable en absoluto; porque además esto de pretender ser padre y madre a la vez resulta prácticamente imposible, puesto que cada miembro de la pareja juega un papel diferente en la educación del niño, por consiguiente, sólo en ciertas ocasiones muy contadas, el progenitor encargado del cuidado del menor podrá desempeñar aquellos papeles que tradicionalmente se han asignado al sexo contrario. 

  Es imposible suplantar a la madre o al padre ausente, aunque lógicamente éste sí puede ser sustituido, pero insistimos: nunca suplantado. Por ejemplo, si tras un divorcio, la madre (que suele ser la persona que posee la custodia de los hijos) inicia una nueva relación sentimental, lógicamente esta nueva persona que entra a formar parte de la familia, sustituirá la figura del padre, pero jamás podrá suplantarlo, tanto si este último sigue manteniendo o no relación con sus hijos. Lo mismo cabe decirse ante una viudez o ante aquellos casos en que tíos o abuelos quedan al cuidado del niño. 

 La cuestión es que nunca se debe actuar como si fuésemos la otra persona, pues además de que estamos actuando, de que en realidad no somos nosotras mismas, actuamos en detrimento de nuestro propio rol.

 Conclusión: siempre debemos actuar como somos realmente y nunca como si fuésemos otra persona, de lo contrario corremos el peligro de perder, más que de ganar. 

  Otros problemas surgen en el caso de las madres solteras. 

  En estos hogares suele manifestarse una afectividad excesivamente intensa y posesiva. La madre suele volcar todo su amor, su atención y sus energías en el cuidado de su hijo, lo que a largo plazo provoca una clara dependencia del niño respecto a la madre, mostrándose los signos más evidentes al entrar en la adolescencia. 

   En estos casos, lo mejor que puede hacer la madre para evitar que esto llegue a ocurrir, es procurar que el niño desde bien pequeño se relacione habitualmente con otras personas, especialmente con niños de su edad, bien en la guardería, en el parque, con vecinos o parientes, etc., la cuestión es que en la vida del niño existan otras personas, otros elementos enriquecedores, de lo contrario, esa interdependencia que une a madre e hijo podría llegar a ser perjudicial para el desarrollo psicológico de ambos. 

  En cualquier caso, el hecho de que un niño viva con uno solo de sus progenitores no tiene por qué causar ninguna carencia en su educación ni en su vida personal o social, siempre y cuando el educador encargado de la custodia del niño, no pretenda ser padre y madre a la vez, sino ser él (ella) mismo, ya sea el uno o el otro, y además se debe tener muy en cuenta lo que ya señalamos en párrafos anteriores: Un padre o madre ausente, simplemente no se puede suplantar...!

Cada vez más, los padres se olvidan de jugar con sus hijos

Jugar es una de las actividades más importantes para el desarrollo del niño en sus aspectos físicos y emocionales; por lo tanto, mientras más sus padres se involucran con él, más favorecerá su crecimiento

 En este mundo de prisas, de apuros por ganar el dinero para el diario vivir, los padres se olvidan de lo más importante que les pueden otorgar a sus hijos: Tiempo que pueden convivir con ellos.

 Si los niños tuvieran un sindicato para expresar sus quejas, a lo mejor nos encontraríamos con alguna huelga en el "Día del Padre"; y es que, según el Observatorio del Juego Infantil, los papás sólo pasan con sus hijos algo más de dos horas al día.

  Es decir, "los pequeños sólo pasan un 10% de su tiempo diario en compañía de sus padres"... Y mientras más crecen, menos tiempo pasan juntos.

  Una encuesta señala que el 70 % de los papás dice disponer de poco tiempo para jugar con sus hijos, ya sea por trabajo o porque prefieren los planes familiares y actividades conjuntas a jugar con sus hijos.

  Estos datos figuran en el estudio realizado por el Observatorio del Juego Infantil (OJI) "Juego y familia", entidad adscrita a la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), merced al trabajo de la catedrática Petra Pérez Alonso-Geta.

   Por si estos datos no fueran suficientes para que los niños se pudieran plantear la convocatoria de alguna protesta conjunta, otro estudio (Juegorama), recoge que "el niño/niña del siglo XXI pasa el mayor tiempo del día junto a profesores, hasta un tercio de la jornada, mientras que sólo pasa un 20 % de su tiempo con la madre".

   El tiempo con el padre es aún menor, un 10% -corroborando el dato anterior-, y cobran protagonismo los abuelos, que pasan con sus nietos hasta un 25% de su jornada.

       La importancia del juego

  Para ello, desde el año anterior se puso en marcha el programa "Date tiempo para ser papá", una iniciativa a través de las redes sociales cuyo objetivo es llamar la atención de los padres sobre la importancia del juego con los niños.

  A juicio de los expertos, "el ritmo de vida de la sociedad actual ha provocado la reducción del tiempo de ocio" y los padres de hoy "afirman que disponen de muy poco tiempo para poder jugar con sus hijos".

 Los educadores de los grupos de investigación de la AEFJ sostienen que los padres son "uno de los mejores compañeros de juego para los niños", pues con ellos, además de jugar, aprenden pautas y comportamientos a seguir, conocen nuevas normas y límites, se divierten, ríen y "sobre todo fortalecen ese vínculo emocional con una de las personas más importantes en su vida".

  De hecho, el estudio "Un día en la vida de un niño" señala que "jugar no es perder el tiempo. Los niños deben jugar más para alcanzar su pleno desarrollo y la figura paterna es de gran importancia en este desarrollo".

   La iniciativa "Date tiempo para ser papá", impulsada a través de Facebook, plantea a los padres la siguiente cuestión: ¿Qué tipo de juguete crees que eres para tu hijo?.  Las cinco posibles respuestas a esta pregunta vienen definidas por otras tantas curiosas figuras paternas:

  "Padre Piloto", amante de la velocidad, que pasea a sus hijos sobre ruedas y que organiza apasionadas carreras con juguetes; y

  "Padre Peluche", aquel que está deseando llegar a casa para abrazar a sus hijos y que éstos hagan lo mismo con él, son las dos primeras opciones.

 Las otras tres son:

  "Papá Sabelotodo", el papá competitivo al que le encanta enfrentarse a otros para demostrar que es el que más sabe y siempre forma equipo con sus hijos, y

   "Superpapá", una persona que disfruta contando historias e imaginar mundos donde sus hijos son auténticos héroes.

   Para tratar de frenar posibles acciones reivindicativas de sus hijos, el 70% de los padres, según el informe del OJI, muestra su predisposición a incrementar el tiempo que dedican a sus hijos. 

 

  Recuerde siempre ¡Que la calidad del tiempo que dedique a sus hijos, será el tesoro más valioso que ustedes le puedan otorgar!

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