Tópìcos familiares

Disfruta el desarrollo de tu bebé en cada etapa

Los niños crecen por etapas y cada una de ellas lleva su tiempo y tiene su proceso. Algunas son más rápidas que otras, pero todas son igual de importantes y bonitas y los padres deben saber disfrutarlas cada una en su momento

Andrea Menchaca -Agencia Reforma-

 Los primeros meses y años de un niño son fundamentales para su desarrollo físico, emocional y psicológico. Trabajar con la estimulación de tu pequeño le ayudará a que tenga un mejor crecimiento.  ¿Tu bebé tiene 4 meses y no sonríe a la gente o no sostiene la cabeza firme?¿Tiene 6 meses y no intenta agarrar los objetos que están a su alcance? ¿Llegó a los 9 meses y no balbucea?

   Estos indicadores son sólo algunos que deberían poner a los papás en alerta para buscar ayuda profesional y descartar cualquier problema.

   La atención temprana es fundamental si se sospecha que el bebé presenta alteraciones o retraso en el desarrollo psicomotor.

  Muchas veces los padres notan que su bebé no hace ciertos movimientos o no tiene ciertas reacciones de otros niños en la misma etapa, pero lo dejan pasar creyendo que eventualmente lo podrán hacer.

  Los especialistas advierten que la evaluación e intervención oportuna marca la diferencia en el desarrollo del niño y puede prevenir muchas otras situaciones. 

   Hasta hace dos décadas era en la primaria, cuando veían que su hijo no aprendía a leer. Después, cuando la etapa preescolar fue obligatoria, detectaron el problema un poco antes.

  “Pero hoy los niños llegan a preescolar a los 3 años y si nosotros vemos la etapa donde hay mayor plasticidad cerebral es al año”, advierte el también profesor de la Escuela Normal de Especialización Humberto Ramos Lozano.

  La plasticidad cerebral es la capacidad de las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente, a consecuencia de estimulaciones ambientales, con el fin de conseguir una mejor adaptación al entorno.

  En tanto que, el especialista en neurodesarrollo Víctor Hugo Treviño agrega que está comprobado que en los primeros meses años de vida si se estimulan ciertas funciones, las neuronas de alrededor se especializan en esa función.

Niños vulnerables

    La intervención para pequeños vulnerables debe ser lo más inmediata posible, porque esto da la oportunidad de organizar su sistema nervioso, señala la psicóloga infantil Cristela Acosta.

   “Hay niños que por alguna causa son vulnerables: por ejemplo los que son producto de un embarazo de alto riesgo, ya que sospechamos que su sistema nervioso viene un poquito desorganizado.

    A los bebés, desde que están casi recién nacidos, si el papá o la mamá durante la convivencia, detectan que son algo distintos a los demás, ya sea porque tienen un tono muscular elevado, rígido o totalmente flácido, hipotónico, es fundamental que lo digan a su pediatra para que éste los refiera a un especialista, que están en capacidad de atender a bebés de 40 días de nacidos, hasta en edades más avanzadas.

   Los terapeutas infantiles, después de evaluar al menor deben darle un programa de trabajo individualizado, acorde a su problema, nivel de desarrollo y con la expectativa inmediata que se tenga para él.

   “Se trabajan metas a muy corto plazo, porque el sistema nervioso durante el primer año tiene cambios muy rápidos”, comenta.

Consulta con el pediatra si tu bebé: 

  A los 2 meses...  No responde a los sonidos fuertes, no observa los objetos mientras se mueven, no sonríe a la gente, no lleva las manos a su boca, no sostiene su cabeza cuando la levanta si está acostado boca abajo.

    A los 4 meses ....»  No observa los objetos mientras se mueven, no sonríe a la gente, no sostiene su cabeza firme, no susurra, se arrulla o hace sonidos, no trae objetos a su boca, no se empuja hacia abajo con sus piernas si sus pies están en una superficie dura ó tiene problemas moviendo un ojo o ambos en todas las direcciones.

     A los 6 meses ....»  No intenta agarrar las cosas que están a su alcance, no muestra afecto por sus cuidadores, tiene dificultad en poner cosas en su boca, no hace sonidos de vocales (a, e, o), no se da la vuelta estando acostado, no se ríe o da gritos. Se ve muy rígido, con los músculos apretados, se ve muy blando, como muñeco de trapo.

   A los 9 meses ....» No soporta el peso en sus piernas, no se sienta con ayuda, no balbucea (mamá, baba, papá), no le interesa ningún juego interactivo (palmaditas), no responde a su propio nombre. Parece no reconocer a los adultos con que convive, no ve hacia dónde apuntas, no pasa un juguete de una mano a otra.

 

    A los 12 meses....»  No gatea, no se para con apoyo, no busca cosas que están escondidas, no dice palabras como mamá o papá,  no aprende a hacer gestos como saludar o negar con la cabeza, no apunta hacia objetos, pierde habilidades que ya tenía.

 

Cómo transmitir valores a nuestros hijos

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos, por lo tanto deben estar presentes en la educación de los niños, sobre todo a través del ejemplo de los padres, por eso debemos saber cómo transmitírselos

  Hoy en día los estándares del comportamiento que establecemos en nuestras familias son los condicionantes más fuertes para la conducta y la vida futura de nuestros hijos. La crianza y educación de ellos es una de las tareas más importantes que cualquier persona pueda realizar. La mayoría de nosotros aprendemos cómo ser padres con la experiencia y mirándonos en el espejo de nuestros padres, pero esto no sucede con todos.

 Hoy el uso excesivo del alcohol y otras drogas afecta a nuestros niños, familias y comunidades y nos somete a grandes presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitamos ayuda para ocuparnos de esta amenaza espantosa a nuestra salud y principalmente a la de nuestros niños. 

  Como padres, tenemos que comenzar en nuestras propias familias manteniendo lazos fuertes, siendo cariñosos con nuestros niños, enseñando reglas de comportamiento, fijando y haciendo cumplir las reglas para el comportamiento, sabiendo sobre los efectos del alcohol y otras drogas, y escuchando a nuestros niños. 

Valores de la Enseñanza 

  Cada familia tiene expectativas sobre el comportamiento que determinan los principios y los estándares, agregándole los “valores”. Los niños que deciden no utilizar el alcohol u otras drogas toman a menudo esta decisión porque tienen convicciones fuertes contra el uso de estas sustancias, convicciones que se basan en un sistema de valores. Basándose en la familia, y los valores religiosos y/o éticos que ayudan a la gente joven a decir no y ayudándolos a apegarse a sus decisiones. 

Cómo inculcar valores éticos 

 Comunique los valores abiertamente. Hable de por qué los valores tales como honradez, independencia, y responsabilidad, son importantes, y de cómo los niños con la ayuda de esos valores, toman buenas decisiones. 

  Reconozca cómo sus acciones afectan el desarrollo de los valores de su niño. Muchas veces, los niños copian el comportamiento de sus padres. Los niños de padres que fuman, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de ser fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de las medicinas sin prescripción, e incluso de las drogas. 

  Considere que sus actitudes y acciones pueden formar la opinión de su hijo. Esto no significa, sin embargo, que si usted tiene el hábito de tomar vino con la cena o una cerveza o un cóctel ocasional, que usted deba dejar de hacerlo. Los niños pueden entender y validar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y que puede ser apropiado y legal para los niños. No deje a sus hijos acompañarlo en su actividad de beber mezclando un cóctel para usted o trayéndole una cerveza, y no permita que su niño tenga acceso a su bebida. 

  Considere los conflictos que puedan implicar sus palabras y sus acciones. Recuerde que los niños son rápidos para detectar cuando los padres envían señales a través de sus actos. Decirle a su hijo que diga que usted no está en el país atendiendo una llamada telefónica es, en efecto, una enseñanza negativa en cuanto a la formación de los valores. 

  Cerciórese de que su niño entienda los valores de la familia. Los padres asumen, a veces equivocadamente, que los niños tienen valores “absorbidos”, cuando en realidad pueden estar confusos si nunca fueron discutidos. Usted puede probar la comprensión de su niño discutiendo algunas situaciones comunes en ocasión de la cena por ejemplo. Pregúntele qué haría si ve que a una persona enfrente suyo, se le cae una moneda, por ejemplo.  

 

  Todo depende en los valores que usted como padre de familia le transmita a su hijo, tenga en cuenta que esto le quedará por toda la vida.

Cómo transmitir valores a nuestros hijos

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos, por lo tanto deben estar presentes en la educación de los niños, sobre todo a través del ejemplo de los padres, por eso es importante saber transmitírselos

 

  Desde siempre los estándares de comportamiento que se establecen en cada familia no solo son los que prevalecen, sino que son los condicionantes más fuertes para la conducta y la vida futura de los hijos. La crianza y educación de ellos es una de las tareas más importantes que cualquier persona pueda realizar. Y aunque haya libros, cursos y mucha información al respecto, la mayoría de nosotros aprendemos cómo ser padres con la experiencia y afrontando los problemas del día a día, pero sobre todo mirándonos en el espejo de nuestros padres, aunque esto no necesariamente les sucede a todos.

  Sin embargo, la vida de la actualidad ha cambiado respecto a generaciones anteriores. Hoy el uso excesivo del alcohol, drogas y otros vicios afecta a nuestros niños, familias y comunidades y nos somete a grandes presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitamos ayuda para ocuparnos de esta amenaza espantosa a nuestra salud y principalmente a la de nuestros niños. 

  Como padres, debemos comenzar en nuestras propias familias manteniendo lazos fuertes, siendo cariñosos con nuestros niños, enseñando reglas de comportamiento, fijando y haciendo cumplir las reglas para el comportamiento, sabiendo y hablando con los chicos acerca de los efectos del alcohol, drogas, relaciones sexuales a temprana edad, pero también es importantísimo escuchar lo que ''ellos'' tengan que decir.

Valores de la Enseñanza 

  Cada familia tiene expectativas sobre el comportamiento que determinan los principios y los estándares, agregándole los “valores”. Los niños que deciden no utilizar el alcohol u otras drogas toman a menudo esta decisión porque tienen convicciones fuertes contra el uso de estas sustancias, convicciones que se basan en un sistema de valores. Basándose en la familia, y los valores religiosos y/o éticos que ayudan a la gente joven a decir no y ayudándolos a apegarse a sus decisiones. 

Cómo inculcar valores éticos 

  Comunique los valores abiertamente. Hable de por qué los valores tales como honradez, independencia, y responsabilidad, son importantes, y de cómo los niños con la ayuda de esos valores, toman buenas decisiones. 

  Reconozca cómo sus acciones afectan el desarrollo de los valores de su niño. Muchas veces, los niños copian el comportamiento de sus padres. Los niños de padres que fuman, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de ser fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de las medicinas sin prescripción, e incluso de las drogas. 

   Considere que sus actitudes y acciones pueden formar la opinión de su hijo. Esto no significa, sin embargo, que si usted tiene el hábito de tomar vino con la cena o una cerveza o un cóctel ocasional, que usted deba dejar de hacerlo. Los niños pueden entender y validar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y lo que puede ser apropiado y legal para los niños. No deje a sus hijos acompañarlo en su actividad de beber mezclando un cóctel para usted o trayéndole una cerveza, y no permita que su niño tenga acceso a su bebida. 

  Considere los conflictos que puedan implicar sus palabras y sus acciones. Recuerde que los niños son rápidos para detectar cuando los padres envían señales a través de sus actos. Decirle a su hijo que diga que usted no está en el país atendiendo una llamada telefónica es, en efecto, una enseñanza negativa en cuanto a la formación de los valores. 

  Cerciórese de que su niño entienda los valores de la familia. Los padres asumen, a veces equivocadamente, que los niños tienen valores “absorbidos”, cuando en realidad pueden estar confusos si nunca fueron discutidos. Usted puede probar la comprensión de su niño discutiendo algunas situaciones comunes en ocasión de la cena por ejemplo. Pregúntele qué haría si ve que a una persona enfrente suyo, se le cae una moneda, por ejemplo.  

  Todo depende en los valores que usted como padre de familia le transmita a su hijo, tenga en cuenta que esto le quedará por toda la vida.

¡Cuide la espalda de su hijo!... escogiendo la mochila adecuada

Hoy padres de familia corren a las tiendas para comprar lo necesario a sus hijos para el regreso a clases. La mochila es uno de los artículos más importantes, por eso deben prestar atención para evitar posible futuros problemas de salud a los niños

  La gran mayoría de niños ya estará de regreso a clases, acompañados de lo que será su indispensable artículo escolar:  la mochila. Si bien, al principio éstas no constituirán una inconveniencia, una vez que se llene con libros y otros utensilios didácticos, se convertirá en una carga molesta y peligrosa para la salud del menor. 

 Las mochilas (backpack) son uno de los accesorios más importante para el regreso a clases de sus hijos. Sin embargo, demasiados niños la usan de forma impropia, exponiéndose al riesgo de diferentes lesiones, sobre todo de la espalda.

 La espalda y los músculos abdominales son unas de las zonas más fuertes del cuerpo, y cuando la mochila se coloca correctamente, se pueden llevar con seguridad cantidades razonables de peso. La mayoría de los expertos coinciden en que no se debe llevar más del 10 al 15% del peso corporal en la mochila. O sea, que un niño o niña de 60 libras no debe llevar más de 6 a 9 libras en ésta.

 Las mochilas se fabrican para llevarse en la espalda. Sin embargo, muchos estudiantes suelen usarla de manera incorrecta: se la colocan en un solo hombro, lo cual provoca la presión de una cantidad desproporcionada de peso sobre una parte del cuerpo. Esto causa que el niño se encorve o camine de forma diferente para acomodar el peso. Si esto continúa por varios años, con el tiempo, esta postura incorrecta y el peso general de la mochila pueden dar como resultado tensiones en el cuello, hombros y espalda.

          Selección de la mochila apropiada

  Hay numerosos estilos y tamaños de mochilas o (backpack, como es conocida por los muchachos) disponibles, lo cual posibilita que se encuentre la más cómoda posible. La Academia Americana de Pediatría hace las siguientes recomendaciones a la hora de comprar la mochila:

• Seleccione una mochila ligera que no incorpore más peso a la carga del niño. Algunos materiales son más pesados que otros.

• Busque las correas amplias y acolchadas. Las correas demasiado estrechas pueden ejercer presión sobre los hombros.

• Seleccione una mochila acolchada, lo cual no sólo proporciona comodidad, sino que también protege a su hijo contra cualquier arañazo o herida provocada por objetos cortantes o punzantes (lápices, reglas, cuadernos, etc.) dentro de la mochila.

• Muchas mochilas actuales llevan correa para la cintura, la cual contribuye a distribuir uniformemente la carga en el cuerpo.

• Aunque las mochilas con ruedas evitan el peso sobre la espalda, son difíciles de controlar con frecuencia, y especialmente pesadas para subir escaleras. Además, muchas escuelas las prohíben por considerarlas como un artículo riesgoso.

  Otros consejos para mejorar la seguridad de la mochila

 La selección de la mochila adecuada es sólo parte de la ecuación. Hay otras medidas que también se deben tomar para mejorar la seguridad en el uso de la misma.

• Pídale a los niños que usen ambas correas para los hombros. La colocación de la mochila sobre un solo hombro puede afectar los músculos. El uso de la mochila en un solo hombro puede incrementar la desviación de la columna vertebral.

• Ajuste las correas para que la mochila esté cerca del cuerpo del niño. Las correas deben sostener la mochila dos pulgadas por encima de la cintura.

• Pídale a sus muchachos que, si es posible, guarden los libros que no necesiten llevarse a casa diariamente en el armario asignado a cada uno, para así, aligerar la carga.

• La mochila debe cargarse y colocarse sobre la espalda flexionando ambas rodillas. Además, el niño nunca debe doblarse por la cintura al ponerse o levantar una mochila pesada... Aunque esta última recomendación no la toman muy en cuenta los jovencitos, trate usted, de que lo hagan de esa forma, ya que esto les será de mucha utilidad para que en el futuro cuando necesiten levantar algo pesado (cualquier cosa), no se lastimarán la espalda.

  Si bien, hoy en día existen mochilas con colores y formas llamativas que resultan irresistibles para muchos niños, es nuestro deber como padres, adquirirles las que mejor se adapten a su cuerpo y que no causen daños al mismo en un futuro!!

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