Tópìcos familiares

Celos entre hermanos, Inevitables pero manejables

¿Nuevo bebé en casa?... Las reacciones adversas son algo natural en los pequeños ante la llegada de un hermanito porque sienten que han perdido la exclusividad con sus padres

  Se quiera o no, se propicie o no, se acepte o no, pero es una realidad... Los celos entre hermanos existen y en cualquier circunstancia. Aunque conforme se van teniendo más años en la vida y se va madurando, esos celos tienden a disminuir.

   Sin embargo, en la infancia “los celos entre hermanos” en ocasiones son muy fuertes, sobre todo cuando se anuncia la próximo llegada de un nuevo miembro en la familia, “un hermanito”.

  Con la llegada de un nuevo hermano es frecuente que el hijo anterior se sienta desplazado y tenga celos. A ello se suma que los padres están más cansados, por la gran atención que han de dedicar al recién nacido. El primogénito se siente abandonado y tiene miedo de perder el amor de sus padres. 

   Los padres debemos actuar con cariño, pero con firmeza y sin perder de vista sus criterios educativos. Si, durante esta etapa de celos, los padres siguen dedicando el mismo tiempo a su hijo mayor, y ofreciéndole el mismo cariño y afecto que le demostraban antes de nacer el bebé, esos sentimientos acaban por desaparecer.

COMO SE MANIFIESTAN 

  El mayorcito puede imitar conductas del bebé: se hace pis en la cama, pide que le den de comer con biberón, que le pongan pañales... 

*-* Llama continuamente la atención: tiene rabietas, hace pataletas, se pelea con otros niños, hace travesuras. 

*-* Muestra desprecio hacia el bebé e incluso intenta dañarle. 

*-* Deja de comer, tiene pesadillas, etc. 

   Como se mencionaba al principio, los celos son normales y tienden a desaparecer con el tiempo si los padres saben cómo actuar ante este hecho. 

PAUTAS PARA ACTUAR 

Durante el embarazo... 

  Es importante que informen a su pequeño sobre lo que va a ocurrir. De esta manera se adaptará a los acontecimientos con mayor facilidad. Es un buen momento para que le cuenten que su mamá estará más cansada, qué significa tener un nuevo hermanito y sobre todo, que no se le va a dejar de querer porque llegue otro miembro a la familia. 

   El niño  hará preguntas.... Esto es algo positivo, ya que sabrán cuáles son sus sentimientos y preocupaciones, y podrán ayudarle a resolver sus dudas. Esto no quiere decir que deban hablar continuamente sobre el tema. 

   Su hijo se ha de sentir partícipe de lo que está sucediendo... Para lograr esto, pueden pedirle su opinión a la hora de buscar un nombre, dejarle que sienta las primeras patadas en el vientre de su madre, pedirle ayuda para cuando nazca el bebé. 

Cuando mamá esté en la maternidad

  Le han de explicar que, aunque su madre va a permanecer unos días en el hospital, él va a estar bien atendido y no se le va a abandonar. Durante la ausencia de la madre, el niño ha de permanecer en casa de alguna persona en la que él confíe y quiera (sus abuelos, una vecina, un amigo) Permitan que se lleve su juguete preferido o un objeto que pertenezca a la madre (un pañuelo, una fotografía): sentirá menos su ausencia. 

   Si es posible, el padre ha de visitar a diario al niño y la madre ha de llamarle por teléfono. En el caso de que el hospital o clínica lo permita, puede ir a ver a su madre y al recién nacido. 

Cuando el bebé ya está en casa 

   Han de reforzarle cuando mantenga una actitud positiva hacia el pequeño; potenciará que este comportamiento se repita. 

  El niño está adquiriendo un nuevo rol en su vida: hermano mayor. Haga que se sienta orgulloso y responsable de este nuevo “puesto” permitiéndole hacer cosas “de mayores” y que se adecuen al mismo tiempo a su edad (por ejemplo, le pueden dejar que coma en la mesa con los adultos, que se acueste un poco más tarde). 

  Una de las mayores rabietas entre hermanos viene dada cuando el pequeño rompe algún juguete del mayor. Evite esta situación no permitiendo que el bebé coja los juguetes de su hermano, a no ser que éste mismo sea quien se los deje.

 

   Aunque cada persona es diferente, por lo general el comportamiento humano lleva los mismos patrones de conducta y esas personitas que tenemos en casa, ante una situación así, actuarán de forma muy parecida, así que tenga presente estas sugerencias. Y ya sean para usted o para un ser querido... Recuérdelas!!!

Cómo transmitir valores a nuestros hijos

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos, por lo tanto deben estar presentes en la educación de los niños, sobre todo a través del ejemplo de los padres, por eso es importante saber transmitírselos

 

  Desde siempre los estándares de comportamiento que se establecen en cada familia no solo son los que prevalecen, sino que son los condicionantes más fuertes para la conducta y la vida futura de los hijos. La crianza y educación de ellos es una de las tareas más importantes que cualquier persona pueda realizar. Y aunque haya libros, cursos y mucha información al respecto, la mayoría de nosotros aprendemos cómo ser padres con la experiencia y afrontando los problemas del día a día, pero sobre todo mirándonos en el espejo de nuestros padres, aunque esto no necesariamente les sucede a todos.

  Sin embargo, la vida de la actualidad ha cambiado respecto a generaciones anteriores. Hoy el uso excesivo del alcohol, drogas y otros vicios afecta a nuestros niños, familias y comunidades y nos somete a grandes presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitamos ayuda para ocuparnos de esta amenaza espantosa a nuestra salud y principalmente a la de nuestros niños. 

  Como padres, debemos comenzar en nuestras propias familias manteniendo lazos fuertes, siendo cariñosos con nuestros niños, enseñando reglas de comportamiento, fijando y haciendo cumplir las reglas para el comportamiento, sabiendo y hablando con los chicos acerca de los efectos del alcohol, drogas, relaciones sexuales a temprana edad, pero también es importantísimo escuchar lo que ''ellos'' tengan que decir.

Valores de la Enseñanza 

  Cada familia tiene expectativas sobre el comportamiento que determinan los principios y los estándares, agregándole los “valores”. Los niños que deciden no utilizar el alcohol u otras drogas toman a menudo esta decisión porque tienen convicciones fuertes contra el uso de estas sustancias, convicciones que se basan en un sistema de valores. Basándose en la familia, y los valores religiosos y/o éticos que ayudan a la gente joven a decir no y ayudándolos a apegarse a sus decisiones. 

Cómo inculcar valores éticos 

  Comunique los valores abiertamente. Hable de por qué los valores tales como honradez, independencia, y responsabilidad, son importantes, y de cómo los niños con la ayuda de esos valores, toman buenas decisiones. 

  Reconozca cómo sus acciones afectan el desarrollo de los valores de su niño. Muchas veces, los niños copian el comportamiento de sus padres. Los niños de padres que fuman, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de ser fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de las medicinas sin prescripción, e incluso de las drogas. 

   Considere que sus actitudes y acciones pueden formar la opinión de su hijo. Esto no significa, sin embargo, que si usted tiene el hábito de tomar vino con la cena o una cerveza o un cóctel ocasional, que usted deba dejar de hacerlo. Los niños pueden entender y validar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y lo que puede ser apropiado y legal para los niños. No deje a sus hijos acompañarlo en su actividad de beber mezclando un cóctel para usted o trayéndole una cerveza, y no permita que su niño tenga acceso a su bebida. 

  Considere los conflictos que puedan implicar sus palabras y sus acciones. Recuerde que los niños son rápidos para detectar cuando los padres envían señales a través de sus actos. Decirle a su hijo que diga que usted no está en el país atendiendo una llamada telefónica es, en efecto, una enseñanza negativa en cuanto a la formación de los valores. 

  Cerciórese de que su niño entienda los valores de la familia. Los padres asumen, a veces equivocadamente, que los niños tienen valores “absorbidos”, cuando en realidad pueden estar confusos si nunca fueron discutidos. Usted puede probar la comprensión de su niño discutiendo algunas situaciones comunes en ocasión de la cena por ejemplo. Pregúntele qué haría si ve que a una persona enfrente suyo, se le cae una moneda, por ejemplo.  

  Todo depende en los valores que usted como padre de familia le transmita a su hijo, tenga en cuenta que esto le quedará por toda la vida.

Disfruta el desarrollo de tu bebé en cada etapa

Los niños crecen por etapas y cada una de ellas lleva su tiempo y tiene su proceso. Algunas son más rápidas que otras, pero todas son igual de importantes y bonitas y los padres deben saber disfrutarlas cada una en su momento

Andrea Menchaca -Agencia Reforma-

 Los primeros meses y años de un niño son fundamentales para su desarrollo físico, emocional y psicológico. Trabajar con la estimulación de tu pequeño le ayudará a que tenga un mejor crecimiento.  ¿Tu bebé tiene 4 meses y no sonríe a la gente o no sostiene la cabeza firme?¿Tiene 6 meses y no intenta agarrar los objetos que están a su alcance? ¿Llegó a los 9 meses y no balbucea?

   Estos indicadores son sólo algunos que deberían poner a los papás en alerta para buscar ayuda profesional y descartar cualquier problema.

   La atención temprana es fundamental si se sospecha que el bebé presenta alteraciones o retraso en el desarrollo psicomotor.

  Muchas veces los padres notan que su bebé no hace ciertos movimientos o no tiene ciertas reacciones de otros niños en la misma etapa, pero lo dejan pasar creyendo que eventualmente lo podrán hacer.

  Los especialistas advierten que la evaluación e intervención oportuna marca la diferencia en el desarrollo del niño y puede prevenir muchas otras situaciones. 

   Hasta hace dos décadas era en la primaria, cuando veían que su hijo no aprendía a leer. Después, cuando la etapa preescolar fue obligatoria, detectaron el problema un poco antes.

  “Pero hoy los niños llegan a preescolar a los 3 años y si nosotros vemos la etapa donde hay mayor plasticidad cerebral es al año”, advierte el también profesor de la Escuela Normal de Especialización Humberto Ramos Lozano.

  La plasticidad cerebral es la capacidad de las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente, a consecuencia de estimulaciones ambientales, con el fin de conseguir una mejor adaptación al entorno.

  En tanto que, el especialista en neurodesarrollo Víctor Hugo Treviño agrega que está comprobado que en los primeros meses años de vida si se estimulan ciertas funciones, las neuronas de alrededor se especializan en esa función.

Niños vulnerables

    La intervención para pequeños vulnerables debe ser lo más inmediata posible, porque esto da la oportunidad de organizar su sistema nervioso, señala la psicóloga infantil Cristela Acosta.

   “Hay niños que por alguna causa son vulnerables: por ejemplo los que son producto de un embarazo de alto riesgo, ya que sospechamos que su sistema nervioso viene un poquito desorganizado.

    A los bebés, desde que están casi recién nacidos, si el papá o la mamá durante la convivencia, detectan que son algo distintos a los demás, ya sea porque tienen un tono muscular elevado, rígido o totalmente flácido, hipotónico, es fundamental que lo digan a su pediatra para que éste los refiera a un especialista, que están en capacidad de atender a bebés de 40 días de nacidos, hasta en edades más avanzadas.

   Los terapeutas infantiles, después de evaluar al menor deben darle un programa de trabajo individualizado, acorde a su problema, nivel de desarrollo y con la expectativa inmediata que se tenga para él.

   “Se trabajan metas a muy corto plazo, porque el sistema nervioso durante el primer año tiene cambios muy rápidos”, comenta.

Consulta con el pediatra si tu bebé: 

  A los 2 meses...  No responde a los sonidos fuertes, no observa los objetos mientras se mueven, no sonríe a la gente, no lleva las manos a su boca, no sostiene su cabeza cuando la levanta si está acostado boca abajo.

    A los 4 meses ....»  No observa los objetos mientras se mueven, no sonríe a la gente, no sostiene su cabeza firme, no susurra, se arrulla o hace sonidos, no trae objetos a su boca, no se empuja hacia abajo con sus piernas si sus pies están en una superficie dura ó tiene problemas moviendo un ojo o ambos en todas las direcciones.

     A los 6 meses ....»  No intenta agarrar las cosas que están a su alcance, no muestra afecto por sus cuidadores, tiene dificultad en poner cosas en su boca, no hace sonidos de vocales (a, e, o), no se da la vuelta estando acostado, no se ríe o da gritos. Se ve muy rígido, con los músculos apretados, se ve muy blando, como muñeco de trapo.

   A los 9 meses ....» No soporta el peso en sus piernas, no se sienta con ayuda, no balbucea (mamá, baba, papá), no le interesa ningún juego interactivo (palmaditas), no responde a su propio nombre. Parece no reconocer a los adultos con que convive, no ve hacia dónde apuntas, no pasa un juguete de una mano a otra.

 

    A los 12 meses....»  No gatea, no se para con apoyo, no busca cosas que están escondidas, no dice palabras como mamá o papá,  no aprende a hacer gestos como saludar o negar con la cabeza, no apunta hacia objetos, pierde habilidades que ya tenía.

 

Cómo transmitir valores a nuestros hijos

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos, por lo tanto deben estar presentes en la educación de los niños, sobre todo a través del ejemplo de los padres, por eso debemos saber cómo transmitírselos

  Hoy en día los estándares del comportamiento que establecemos en nuestras familias son los condicionantes más fuertes para la conducta y la vida futura de nuestros hijos. La crianza y educación de ellos es una de las tareas más importantes que cualquier persona pueda realizar. La mayoría de nosotros aprendemos cómo ser padres con la experiencia y mirándonos en el espejo de nuestros padres, pero esto no sucede con todos.

 Hoy el uso excesivo del alcohol y otras drogas afecta a nuestros niños, familias y comunidades y nos somete a grandes presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitamos ayuda para ocuparnos de esta amenaza espantosa a nuestra salud y principalmente a la de nuestros niños. 

  Como padres, tenemos que comenzar en nuestras propias familias manteniendo lazos fuertes, siendo cariñosos con nuestros niños, enseñando reglas de comportamiento, fijando y haciendo cumplir las reglas para el comportamiento, sabiendo sobre los efectos del alcohol y otras drogas, y escuchando a nuestros niños. 

Valores de la Enseñanza 

  Cada familia tiene expectativas sobre el comportamiento que determinan los principios y los estándares, agregándole los “valores”. Los niños que deciden no utilizar el alcohol u otras drogas toman a menudo esta decisión porque tienen convicciones fuertes contra el uso de estas sustancias, convicciones que se basan en un sistema de valores. Basándose en la familia, y los valores religiosos y/o éticos que ayudan a la gente joven a decir no y ayudándolos a apegarse a sus decisiones. 

Cómo inculcar valores éticos 

 Comunique los valores abiertamente. Hable de por qué los valores tales como honradez, independencia, y responsabilidad, son importantes, y de cómo los niños con la ayuda de esos valores, toman buenas decisiones. 

  Reconozca cómo sus acciones afectan el desarrollo de los valores de su niño. Muchas veces, los niños copian el comportamiento de sus padres. Los niños de padres que fuman, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de ser fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de las medicinas sin prescripción, e incluso de las drogas. 

  Considere que sus actitudes y acciones pueden formar la opinión de su hijo. Esto no significa, sin embargo, que si usted tiene el hábito de tomar vino con la cena o una cerveza o un cóctel ocasional, que usted deba dejar de hacerlo. Los niños pueden entender y validar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y que puede ser apropiado y legal para los niños. No deje a sus hijos acompañarlo en su actividad de beber mezclando un cóctel para usted o trayéndole una cerveza, y no permita que su niño tenga acceso a su bebida. 

  Considere los conflictos que puedan implicar sus palabras y sus acciones. Recuerde que los niños son rápidos para detectar cuando los padres envían señales a través de sus actos. Decirle a su hijo que diga que usted no está en el país atendiendo una llamada telefónica es, en efecto, una enseñanza negativa en cuanto a la formación de los valores. 

  Cerciórese de que su niño entienda los valores de la familia. Los padres asumen, a veces equivocadamente, que los niños tienen valores “absorbidos”, cuando en realidad pueden estar confusos si nunca fueron discutidos. Usted puede probar la comprensión de su niño discutiendo algunas situaciones comunes en ocasión de la cena por ejemplo. Pregúntele qué haría si ve que a una persona enfrente suyo, se le cae una moneda, por ejemplo.  

 

  Todo depende en los valores que usted como padre de familia le transmita a su hijo, tenga en cuenta que esto le quedará por toda la vida.

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