



| Zanahorias |
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Si la mayoría de personas consumiera las verduras y frutas necesarias, tal vez Laboratory, en Edinburgo, Escocia, midió los niveles de colesterol de cinco empleados de hospital cuya edad fluctuaba entre los 25 y 41 años, a quienes proporcionaron el equivalente de 7 onzas (200 gramos) de zanahorias crudas todos los días durante tres semanas y los volvió a medir al concluir dicho periodo. ¿Cuáles fueron los resultados? Habían disminuido en un promedio de 11%. Como los niveles altos de colesterol representan un factor importante de riesgo de sufrir cardiopatía, esto fue más que suficiente para incluir las zanahorias en la lista de “alimentos imprescindibles” de muchas personas con riesgo a sufrir de esto. Pero un grupo de científicos suecos encontró hace poco una mejor razón para consumirlas; observaron que las zanahoria pueden reducir las probabilidades de sufrir un ataque al corazón -independientemente de su efecto sobre el colesterol. Dichos investigadores han descubierto que son dos los elementos importantes que intervienen en las cuadrillas de reparación celular que viajan por nuestras arterias: el inhibidor del activador de plasminogeno (PAI-1 por sus siglas en inglés), el cual contribuye a la formación de coágulos, y el activador de plasminogeno tisular (tPA por sus siglas en inglés), el cual disuelve los coágulos. Estas dos sustancias por lo general se contrarrestan una a otra, pero hace unos cuantos años los investigadores empezaron a darse cuenta de que las personas que tenían niveles altos de PAI-1 -el formador de coágulos- tenían mas probabilidades de sufrir ataques cardíacos que quienes no registraban tales índices. Considerando esto, el grupo de investigadores se propuso determinar si había una forma natural, tal vez siguiendo alguna dieta, de disminuir los niveles de PAI-1. Los resultados fueron bastante interesantes: cuantas más raíces, como la zanahoria, consumía la gente, mayor era la cantidad de tPA, la sustancia que elimina los coágulos, en el torrente sanguíneo y menor la de PAI-1, la cual favorece su formación. El dato más importante, fue que quienes consumían seis o más porciones de estos tubérculos a la semana -crudos o cocidos- tenían muchas menos probabilidades de sufrir ataques cardíacos que quienes no los ingerían. |
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