SALUD Y BIENESTAR - Alimentos y nutrición

El Percebes

De feo aspecto, pero de Exquisito Sabor!

  Las costumbres gastronómicas de los diversos pueblos del planeta llevan, muchas veces, a la curiosa situación de que lo que en determinado país se considera un manjar exquisito, pueda resultar repugnante para un ciudadano de otras latitudes.   A un europeo normal, por ejemplo, le costará muchísimo trabajo comerse, en México, unos chapulines fritos, unos huevos de hormiga o, en Colombia, saborear una buena fritura de hormigas colonas. El europeo hace mucho tiempo que no come insectos, y le resulta claramente desagradable la idea de hacerlo.   A veces es difícil compartir el entusiasmo de quien le ofrece a uno un producto típico de su tierra, cuando ese producto no se considera comestible en el país de origen del presunto homenajeado. Lo que pasa es que, todo es relativo.  Imagínate en Galicia. Supongamos que alguno de ustedes viaja por primera vez a Galicia. Sin duda los gallegos desearán homenajearlo gastronómicamente. Y es muy probable que lo primero que le pongan delante sea una especie de piña de unos objetos francamente repulsivos visualmente; unos tubos negruzcos, como de cuero viejo, en cuya extremidad hay unas uñas calcáreas, blanquecinas, ribeteadas en rojo o en negro... llamado “percebes”.

 Se trata un crustáceo muy raro, el nombre científico es Pollicipes cornucopia. Son de aspecto feos, no se puede negar; poco atractivos y nada apetitosos. Pero una vez abiertos, con cierta habilidad, pues contienen un jugo rojizo que suele dejar rastros indelebles en las camisas, son, efectivamente, un manjar exquisito!. Contienen una carne rojiza, con todo el sabor del mar. 

 En Galicia y, por extensión, en toda España son apreciadísimos, y se cotizan muy caros. La verdad es que su pesca es peligrosa, ya que viven fijos a las rocas, y hay que arrancarlos de la roca con una especie de rasqueta, y estar atentos para evitar la batida de las olas; no han sido pocos los ‘percebeiros’ muertos por el mar en el ejercicio de su profesión.   Deliciosos, pero poco agraciados en el aspecto; tanto, que por Galicia se suele hablar del hambre que debía haber tenido el primero hombre que se comió uno de estos.  

   En esto de la comida, y muy específicamente en el caso de los percebes, es bueno recordar el consejo de un personaje de la literatura universal que señalaba: “Nunca juzguen un libro por su portada”.

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